La novata amiga de mi hermana

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Se subió en mi polla, al comienzo lo hizo suavemente, luego se sentó un poco más, pero le dolió, así que intentó retirarse, la agarré de la cintura penetrándola completamente. Ella dejó escapar un grito mezcla de placer y de dolor, sentía lo caliente y lo estrecho de su chocho, se comenzó a mover hasta que cabalgaba como una yegua loca. Tuvimos prácticamente un mismo orgasmo.

Mi hermana invitó a una amiga a casa, ya que mis padres salieron de viaje, y yo me iba a una fiesta. Esa noche llegó Adriana, así se llama la amiga. La conocía desde muy niña pero últimamente estaba hecha toda una mujer. La saludé rápidamente, ya que yo iba de salida. Esa noche me la pasé bailando con una amiga cuyas tetas siempre me trajeron loco, pero tenía novio, así que no me atrevía a hacer nada.

Regresé a mi casa súper caliente y dispuesto a hacerme una pajita, pero para mi sorpresa, encontré a Adriana durmiendo en mi cama, entonces me acordé de que le había dicho a mi hermana que no iba a volver hasta el día siguiente. Para esto, Adriana estaba destapada y solo dormía con una trusa sexy larga que se le había subido, dejando al descubierto su coñito sabroso y bien depilado, así que decidí jugármela y cuidadosamente separé sus piernas y empecé a lamérselas muy suavemente, para que no se despertara. Pero aún así se despertó, yo me asusté y traté de pedirle disculpas pero ella me pidió que siguiera, ya que esa noche ella y mi hermana habían encontrado una de mis películas preferidas y en ella salía como le comían el coñito a una chica y se había quedado muy caliente.

Yo no me hice de rogar, primero le quité la trusa y dejé al descubierto sus grandes tetas, cuando quité su sensual sostén y con sus pezones rosaditos, que aún me excitan mucho. Empecé a jugar con ellos, pellizcándolos y lamiéndolos muy suavemente, se comenzaron a poner duros y su respiración empezó a agitarse poco a poco. Seguí bajando por su estómago, hasta detenerme en su ombligo. Luego seguí bajando, empecé a lamiéndole los bordes de su coño, con lo que ella se volvió loca y empezó a moverse, tratando que penetrara mi lengua más adentro y no la hice esperar, fui avanzando hasta encontrar su clítoris.

Cuando mi lengua hizo contacto con el, empezó a soltar unos gemidos, primero entrecortados y luego más seguidos. Le dije que mordiera la almohada para que no hiciera mucho ruido, seguí jugando con su clítoris hasta llegar a su boca y le di un largo beso dejándole esa delicia de clítoris. Le pregunté si le había gustado y me dijo que sí. Le dije que eso era solo el comienzo. Me quité la ropa, liberando mi polla que estaba a punto de reventar y, sin decirle nada, la puse en sus labios.

Primero me dio una mirada extraña, pero decidió hacer lo que había visto en la película, así que empezó a mamarla, no tenía experiencia pero el esfuerzo que hacía por hacerlo bien bastaba. Estuvo mamando hasta que me corrí en su boca, mientras descansábamos, le pregunté si quería sentir mi polla dentro de ella me dijo que no, porque aun era virgen y me decía que no quería sentir dolor. Le dije que iba a sentir un poco de dolor, pero que el placer iba a ser mayor. Me llevó un rato más convencerla, pero finalmente aceptó, sólo si la dejaba sentarse encima para que ella pudiera salirse si le dolía mucho. Se subió en mi polla, que estaba armada nuevamente.

Al comienzo lo hizo suavemente, dejando que mi cabecita sintiera el calorcito de su coñito. Luego se sentó un poco más, pero le dolió, así que intentó retirarse. Pero en mi excitación la agarré de la cintura y la llevé hacia abajo, penetrándola completamente. Ella dejó escapar un grito mezcla de placer y de dolor, y la dejé en esa posición un rato para que se acostumbrase a ese momento. Fue uno de los que más disfruté, ya que sentía lo caliente y lo estrecho de su chocho. Luego de un rato, empecé a moverme, suavemente al comienzo.

Ella dejaba que yo hiciera todo pero, mientras más avanzaba su excitación, se comenzó a mover hasta que cabalgaba como una yegua loca. Tuvimos prácticamente un mismo orgasmo, que nos dejó rendidos al punto de que al rato nos quedamos dormidos.

Al día siguiente, mi hermana entró a mi cuarto a buscar a su amiga y la encuentra desnuda durmiendo encima de mí. Al comienzo pensé que mi hermana iba a hacer un escándalo, pero Adriana me pidió que las dejara a solas un rato. Cuando volví, las dos tenían una mirada traviesa, mi hermana me dijo que no iba a decir nada con la condición de que yo le consiguiera quien le hiciera lo mismo, ya que entre hermanos, no ¿verdad?

Y aun sigo viendo a Adriana, y cuando podemos, cogemos como unos desenfrenados, pero ésa, es otra historia…

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Autor: Adrián

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Escrito por Marqueze

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