La pasión y el amor son ciegos

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Me colocó en cuatro, comenzó a lamer mi concha y mi ano con su lengua, lo llenó de saliva, me puso encima de él y comenzó a clavarme su negra verga en mi lindo culito blanco, esto yo ya lo había hecho antes, pero no con una verga tan grande. Me dolió mucho, pero mi negro no demoró mucho en soltar su chorro dentro de mí. Aprovechamos todo el tiempo de estadía y lo hicimos varias veces.

Hola para contar el relato me llamaré “Paty”.  Soy una joven promesa de la canción pues a pesar de no ser todavía muy conocida ya tengo un álbum a la venta en Latinoamérica. Tengo 19 años y me encanta el sexo y tengo varias experiencias por supuesto, me gusta leer relatos eróticos en Internet y por eso me decidí a publicar mi historia. Para escribir este relato utilizaré varias palabras que he leído las cuales no utilizo mucho.

Todo comienza un mediodía en mi casa donde me estaba dando una ducha después de mi rutina mañanera de gimnasio, ensayo de canto y coreografía, cuando llega mi novio Carlos el cual no veo muy a menudo y cada vez que nos vemos no desaprovechamos la oportunidad de coger pues la verdad me gustaba mucho.

Carlos entra en mi habitación donde esperaba cambiarme, se sienta en mi cama yo me coloco frente a él y abrí mi bata, él comienza a juguetear con mis pezones lamiéndolos, mordiéndolos y chupándolos, mientras con la otra mano tocaba mi concha, de repente me acostó en la cama, separó mis piernas y comenzó a lamer mi clítoris lo cual me volvía loca, me la chupó por largo tiempo, luego me penetraba con sus dedos mientras lamía mi ano. Estaba a punto de estallar cuando me di cuenta de que la cortina del ventanal estaba abierta, pero eso no me preocupó pues en casa solo estaba la señora del servicio y la seguridad estaba en la portería de mi residencia.

Cuando tuve un orgasmo profundo desvié mi mirada hacia la ventana y pude ver como un hombre estaba parado observando esta situación, nuestras miradas se chocaron y en vez de asustarme algo me atrajo en esa mirada, nos quedamos mirando fijamente por unos segundos, cuando miré hacia otro lado el hombre ya no estaba, Carlos no se dio cuenta pues él estaba dando la espalda a la ventana.

Después de esto me vestí y fui a la cocina no podía dejar de pensar en la mirada de aquel hombre, le pregunté a la señora del servicio quien era aquel hombre y me dijo que era un trabajador que había contratado mi papá para hacerle el mantenimiento a los jardines y a la piscina, pero solo iba los jueves, por la tarde me fui al gimnasio de mi casa y mientras trabaja en la bicicleta estática sentía que alguien me miraba cuando miré hacia atrás vi aquel hombre mirando el culo eso me puso caliente, él disimuló y pasó por el lado mío yo lo saludé y él me contestó tímidamente.

Toda la semana pensé en aquel hombre y en su mirada penetrante hasta que llegó el esperado jueves. Cuando lo vi de inmediato lo invité a que me acompañara en la mesa para tomar un jugo. Luis como se llamaba él, era un poco tímido al comienzo le tuve que sacar las palabras, pero después se fue tomando confianza. Hablábamos cosas triviales cuando en un instante él me puso la mano en mi hombro lo cual me estremeció en ese momento pensé qué tenía este hombre porque me perturbaba así pues era un hombre de 48 años, bajo de estatura, no tenía ni cuerpo ni cara atractiva y para acabar de ajustar era negro (no me entiendan mal, lo que pasa es que los hombres negros nunca me llamaron la atención hasta ese momento). En cambio yo era una mujer joven, rubia, alta con un hermoso cuerpo gracias al gimnasio que hago a diario y a la herencia de mi madre que es una mujer muy hermosa ah… y también a algunas cirugías sobre todo en mis senos donde aumenté unas tallas, es decir una mujer que podría tener a cualquier hombre esto suena algo prepotente, pero es lo que me dijeron las personas que supieron la historia y por eso el nombre del relato.

Volviendo con el tema la charla que tenía con “Mi Negro”, él abrió su corazón y me contó que tenía muchos problemas económicos en su familia cosa que me conmovió y le regalé algo de dinero.

Al jueves siguiente encontré unas flores en mi cama con una nota de agradecimiento de Luis este fue un detalle de los que enamoran, aprovechando que “mi negro” estaba trabajando en la piscina salí a broncearme y me coloqué el vestido de baño más atrevido que tenía el cual era de hilo dental y casi transparente, me acosté y comencé a hablar con Luis, él me agradeció personalmente mi detalle y yo le agradecí por el detalle suyo. Para darle un poco de calor a la conversación me puse boca abajo le pedí a Luis que me pusiera el bronceador, desabroché el brasier, él pasa sus manos por mi espalda, yo casi me vengo pues el solo roce de nuestras pieles me ponían muy caliente, le pedí que me pusiera el bronceador en los glúteos y él accedió tímidamente porque era un hombre muy respetuoso, cuando pasaba las manos por mis nalgas me decía que era una mujer muy bella, cuando dijo eso me volteé y le enseñé otra vez mis enormes tetas,  me ignoró y comenzó a trabajar en la piscina, yo lo llamé y le dije que cuando hablara conmigo me mirara a los ojos, él me miró por unos segundos y volvió al trabajo, me paré y me fui para adentro de la casa.

No podía esperar para verlo solo una vez por semana así que necesitaba una excusa para verlo más a menudo, así que hablé con él y le pregunté si sabía algo de plomería,  me dijo que algo sabía, pero a mí no me importó, le dije que necesitaba que me instalara una tina de hidromasajes en el baño, de esa manera lo vería unos días de seguido.

Luis era súper detallista conmigo me regala cartas y flores y su estadía en mi casa fue maravillosa pues todo el tiempo estaba con él hasta el punto de descuidar mis ensayos y echar a mi novio. La verdad creo que estaba enamorada pues hasta soñaba con él, hasta que un día Luis me mostró la tina terminada, sólo faltaba desinfectarla. Yo cerré la puerta, le pedí que llenara la tina, le dije que él sería el primero en utilizarla, le pedí que se quitara la ropa, cosa a que sólo accedió si me daba la vuelta para no mirarlo, lo hice así, encendí la grabadora y comencé a realizar un baile muy sensual algo por lo cual me caracterizo en el mundo de la música, la sensualidad y la creatividad.

Él estaba dentro de la tina le di la mano para que saliera, me quité la blusa y Luis comenzó a besar mis pechos mientras me tocaba la concha con una mano, de pronto me di cuenta que algo tenía bello Luis, su enorme y gruesa verga negra la cual comencé a menear mientras él lamía mis pezones, no aguanté más tenía que tener esa verga de ébano en mi boca así fue, lo senté en el borde de la tina, me la metí en la boca, la chupé de arriba abajo.

Me la traté de meter toda en la garganta, pero no me cabía y eso que ya había chupado hasta dos al tiempo (bueno esa es otra historia), le lamía el glande y las bolas lo cual le gustaba mucho a Luis, lo acosté en el suelo y me senté en aquel enorme elemento, me dolió un poco, pero después era solo placer, me lo empujaba muy duro, yo gemía como una perra en celo hasta que él me separó y soltó un chorro de leche que quedó en su estómago y pecho, yo lo besé locamente feliz y probé un poco de su semen.

Después de esto nuestros encuentros fueron mucho más comunes, todos los días nos veíamos y cogíamos a todas horas, inclusive lo invité a una presentación y follamos en el camerino minutos antes de salir al escenario. Pero un día cambió nuestra suerte, mientras nos bañábamos en la piscina, nos cogió las ganas, nos hicimos en un rincón, yo corrí mi bikini y él introdujo su verga dentro de mí, saqué mis tetas y se las puse en la cara. Cuando de repente vi a mis padres a lo lejos que acababan de llegar de viaje de Estados Unidos, de inmediato me separé, pero mi padre dijo todo con su mirada, yo lo abracé disimulando, pero él mira a Luis como con ganas de matarlo, desde ese día nuestra relación cambió mucho pues Luis no pudo volver todos los días. Así que decidí invitarlo a un motel al cual fui prácticamente disfrazada para no ser descubierta.

Cuando llegamos al motel encendimos el televisor y lo colocamos en el canal de adultos donde precisamente mostraban a una hermosa rubia cogida por tres musculosos negros, esa escena me calentó muchísimo. De inmediato amarré a Luis a las barandas de la cama le quité toda la ropa y comencé a hacerle un baile erótico y a quitarme la ropa lentamente todo encima de él, Luis solo podía tocarme la concha con los dedos de los pies, yo esparcí miel por todo el pecho y la verga de Luis, lamía sus pezones y chupaba sus bolas lo cual era delicioso para mí, rodeé su hermosa verga negra con mis tetas y comencé a hacerle una paja con ellas.

Luis pedía piedad no aguantaba más así que decidí soltarlo lo cual no me pesó pues Luis con un gran ímpetu separó mis piernas y comenzó a clavarme con violencia lo cual me encantaba sobre todo proviniendo de él.

Después de un rato de placer lo sacó y me colocó en cuatro, comenzó a lamer mi concha con su larga y puntiaguda lengua hasta que comenzó a lamer mi ano, lo llenó de saliva y me puso encima de él y comenzó a clavarme su negra verga en mi lindo culito blanco, esto yo ya lo había hecho antes, pero no con una verga tan grande…

Me dolió mucho, pero afortunadamente “mi negro” no demoró mucho en soltar su chorro dentro de mí. Aprovechamos todo el tiempo de estadía y lo hicimos varias veces.

Cuando iba conduciendo a casa hablábamos de lo nuestro y Luis me dijo que él no podía seguir con esta situación pues no me quería engañar porque  veía que yo estaba muy ilusionada con él y Luis no me amaba y estaba conmigo solo por interés, porque yo le ayudaba económicamente, a la única mujer que amaba era a su esposa, esas palabras me dolieron en el alma, sentía envidia de aquella mujer que desvelaba a “mi negro” así que le pedí que me llevara a su casa para conocer a su mujer.

Al comienzo se negó, pero al fin accedió así que fuimos a un barrio muy humilde donde vivía, allí me presentó a su esposa, una mujer negra, de una edad muy similar a la de él, conocí a sus tres hijos, su hija mayor de 21 años de edad, una negra muy hermosa, un joven de 18 años, fuerte como un toro y una niña de apenas 12 años. Luis se retiró de la pena que sentía, su mujer ni se imaginaba que una mujer como yo me pudiera fijar en su esposo, ella estaba muy honrada con mi visita, hablé largamente con ella y me contó lo especial que era su marido y como sus hijos lo adoraban, me sentí un poco culpable por esa situación, así que antes de salir le regalé un cheque y me marché.

Después hablé por teléfono con Luis y me dijo que mi papá lo había despedido y que inclusive lo había amenazado para que no volviera a ir a mi casa. Desde ese momento no volví a saber de Luis, trato de olvidarlo aunque lo extraño mucho, especialmente su hermosa verga negra, desde aquel momento me he vuelto adicta a las vergas negras y todo lo relacionado con sexo interracial, así que si quieres comunicarte conmigo contarme tus historias, mostrarme páginas de sexo interracial y si eres mujer tal vez me cuentes historias como estas.

Autora: Paty

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Escrito por Marqueze

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