LA PRIMERA VEZ QUE TUVE SUS PECHOS ENTRE MIS MANOS

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Bueno ante todo un saludo a todos aquellos que con sus relatos alimentan mi imaginación, ayudan a que cada día sea un poco más llevadero y alimentan la esperanza de que algunos de esos relatos se materialicen en nosotros.

Nunca la hubiese contado mis experiencias de no ser por haberme aficionado a los relatos que en esta página me encuentro y la sensación de que yo también les debo algo. Lo que les voy a contar me sucedió en aquellos años en que andas todo el día caliente y cada uno inolvidable y así fue.

Todo sucedió por celos, mi vecina Ines es la protagonista de mi primera historia digna de contar, al menos para mí.

La conocía desde siempre, amigos y vecinos. Yo casi todos los días bajaba a su piso y jugábamos, pero hay amigos, el problema surgió con el paso de niña a mujer. Al llegar la adolescencia, allá por nuestros 18 años ella era toda una mujer.

Quizás no muy guapa pero un pelo castaño estupendo que llevaba a media melena y me encantaba tocar. Unos buenos pechos, me traían de cabeza. Un culo respingón, el cual quizás aún no sabía valorar lo suficiente, como más adelante ella me enseñó.

Muchas tardes yo bajaba a su piso, sus padres no llegaban hasta las ocho y jugábamos, hablábamos y todo eso que se hace de renacuajos; yo intenté pasar a juegos más íntimos . me hacia el tonto y le pedía un beso en medio de una partida, cosa que ella siempre me negó, y a otros si besaba.

Cuando sacaba el tema del sexo ella siempre era muy recataba y siempre me aseguró que nunca se masturbó.

Alguna que otra vez le metí mano ¡ay! Madre que tortazo, pero amigos pronto algo cambió. Conocí a una de sus primas un día por ahí de fiesta y quedamos, ella no me gustaba aunque físicamente estaba muy bien pero insistía en que quería conocerme, saborearme, y, quien se iba a resistir.

Salimos una noche pero lo dicho no había chispa y lo de saborearme era un decir así que hasta nunca.

Al cabo de unos días, mi vecina me dijo si hoy iba a bajar para jugar unas partidas a la play, a lo cual le insinué que si iba habría beso y me dijo tímidamente con la cabeza que sí, cosa que tomé a broma e insistí en si luego algo más y nuevamente dijo sí.

-Entonces sube tú que hoy estoy solo, las seis estará bien. Cosa insólita lo cual podía significar que al charlar con su prima estaba celosa y aparecería o que quizás todo era una broma.

Pero señores a la hora estipulada sonó el timbre y era ella, vestida de chándal rosa y camiseta blanca debajo. Empezamos a jugar, pero pasaba el tiempo y ninguno decía o hacia nada así que decidí dar el primer paso. Entre otras cosas yo ya estaba caliente solo de la emoción. ¿Qué hay de mi beso?

No se de que hablas me dijo, pero se puso colorada ¡ui! Eso era una señal. Me levanté del sofá me puse delante de ella con mi entrepierna a la altura de su cara y despacio me arrodillé delante, entre sus piernas le agarré dulcemente la cara con ambas manos y empecé a besarla.

Ella ni corta ni perezosa continuó mi beso hasta el infinito, cada vez más sabroso y cada vez más pegada a mí. Ahora mis brazos ya la tenían por su cintura y la estrechaban contra mí con toda la pasión que un joven inexperto puede, sintiendo la delicadeza de sus pechos contra mi y ese calor sabor pasión que iba en aumento.

Ella me rodeaba el cuello con sus brazos y no me daba lugar a despegarme de ella ; ambos habíamos despegado y que gustazo.

Instantes después mis manos tomaron vida propia y empezaron el ascenso hacia sus pechos ante lo cual y para mi sorpresa ella se separó lo justo para permitir el acceso, entonces con mis manos sobre sus pechos le empecé a besar el cuello mientras lo agitado de su respiración me calentaba aún más, si cabe.

Como con vida propia manos fueron bajando la cremallera de su ch&aacut

e;ndal muy despacio esperando el famoso ¡NO! , que nunca llegó, yo seguía acariciando ese maravilloso cuello, siempre ocupado con miedo de que ella se cortase si tenia tiempo a reaccionar.

Luego siguieron subiendo por debajo de su camiseta y de repente ya estaban debajo del sujetador con ambos pechos entre mis manos. Los primeros pechos que tocaba en mi vida y los mejores. Ella para comodidad y ardiendo de pasión se sacó la chaqueta del chándal y la camiseta dejando únicamente el sujetador subido .Volví a rodearla con una mano y fui bajando la otra hacia ese lugar hasta entonces desconocido para mí, ella no dijo nada solo me cogió la mano y la volvió a dejar sobre uno de sus pechos.

Yo ya necesitaba correrme y ella lo pedía a suspiros, entonces la apreté bien contra mí sintiendo su vulva contra mi polla cosa fácil en esa postura y empecé a moverme. Me di cuenta entonces que ella en sus confesiones si había dicho la verdad, nunca se había masturbado y ese iba a ser su primer orgasmo, ella si se calentó de verdad y como poseída cogió el ritmo, si algo no se olvida son los primeros gemidos de tu vecina, suaves inesperados con incredulidad pero muy intensos ambos sabíamos que dentro de poco ya nada nos detendría, mucho menos la ropa que aún quedaba.

Yo estaba a punto de mancharme mis pantalones _ Ding dong, ding, dong

Cagontodo lo que se menea, la puerta; unas llaves ¡mi madre ¡entonces descubrí dos cosas más; que lo bueno pronto se acaba y lo rápido que se puede vestir una chica .Al entrar mi madre ya los dos estábamos con el mando de la play en la mano, fingiendo no haber escuchado el timbre.

Cuando mi madre se fue a la cocina ella deslizó la mano por mi pierna hacia mi polla sin llegar a tocarla me hizo saber de esta manera que esto si tendría un final feliz…otro día.

Autor: Sockervila sockervila (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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