La Recepcionista de la Oficina – III Parte

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El lunes por la mañana me desperté a las 7h entre dos de las mujeres mas ardientes con las que me he cruzado y después de pasar todo el fin de semana es casa de Ester y Belén dándolas placer me tocaba irme a currar. Así que me di una ducha rápida, me vestí y me despedí de ellas con sendos besos en los labios y con la promesa de que el fin de semana siguiente repetiríamos. Tranquilamente cogí el coche y me fui al bar del al lado del trabajo a desayunar, donde me encontré con un par de compañeros de trabajo. Luego salimos de allí y entramos en la oficina. Entramos y yo me dirigía ya hacia mi mesa a dejar el maletín con el portátil y me dice mi jefe:
– No sé que habrás echo, pero me ha llamado Marimar y me ha dicho que esta semana no cuente contigo y que a lo mejor la que viene tampoco.
– Joder no sé que querrá la verdad porque hacer no he echo nada. – Mi cara debió de ser de alucine, ya que me quede atontado intentando recordar si había echo algo. De repente me vino a la memoria la llamada del lunes pasado donde había quedado con ella en que hoy a las 12 tenias que ir a su despacho.
– La verdad es que me llamo el lunes pasado y me dijo que subiera hay a las 12 ha hablar con ella. – le dije a mi jefe
– Pos nada, que dios te pille confesado con esta tía. – Me contesto mi jefe partiéndose de risa.
Como os comente en el anterior relato Marimar era la jefa de personal de la empresa y precisamente no era una santa, era conocida como “la vinagre” de lo maja y simpática que era.
La mañana transcurrió bastante liada ya que tenemos que preparar informes y materiales para los clientes. A las 12 me fui para su despacho y al llegar su secretaria me hizo pasar directamente ya que Marimar me estaba esperando. Llame a la puerta que estaba abierta y pase.
– Buenos días Marimar.
– Hola Alberto, buenos días, pasa y siéntate. – Me dijo Marimar sin quitar la vista del ordenador.
La verdad es que estaba un poco acojonado por estar en el despacho de la vinagre, normalmente la gente que entraba ahí solía salir despedida y la verdad es que no apetecía que me echaran.
Al minuto dejo el ordenador y se me quedo mirando con una extraña mueca de sonrisa, ahí se me erizaron todos los pelos de la nuca y un escalofrío recorrió mi columna y ella comenzó a hablar:
– Te he echo venir porque tenemos un serio problema en la empresa y hemos contado contigo para resolverlo.
– Pues tú dirás. – conteste yo
– En la delegación de Sevilla hay problemas y necesito que mañana me acompañes a resolverlos. Cogeremos el Ave de las 7h de la mañana y seguramente que estemos allí toda esta semana y a lo mejor la que viene, incluido el fin de semana. – Me dijo
– Tu cometido será ver los problemas y errores que se comenten en el servicio técnico y realizar un plan de acción para solucionarlos. – Siguió comentando Marimar.
– Entonces mañana nos vemos en la estación a las 6:30h. Ahora te envío tu billete, las reservas del hotel y del coche de alquiler. – dijo.
– Perfecto, pues mañana nos vemos allí.
Salí de su despacho mucho más tranquilo y me fui para mi mesa a trabajar. El día se me paso rapidísimo y estuve haciendo tiempo para que la gente se fuera lleno y así pasar un rato con Ester que entraba a las 15h, sobre las 18h apenas quedaba ya nadie en la oficina y recogí mi mesa y salí caminando para la recepción. Estuve un rato con ella comentándole la bien que me lo pase el fin de semana en su casa y luego le conté el viaje que iba a hacer con la vinagre. Se sorprendió mucho y me dijo que tuviera cuidado. Me despedí de ella y me fui para mi casa a prepararme la maleta.
Al día siguiente me levante, me di una duchita y me largue para la estación. Metí el coche en el parking de la estación y cuando estaba aparcando apareció la vinagre en su coche. Aparco a mi lado.
Yo cogí mi maleta y el portátil del maletero y me puse a esperarla. Ella se bajo del coche y nos dimos los buenos días, se acercó al maletero de su coche y de espaldas a mi se agacho a coger sus cosas. Vaya pedazo de culo que tenia la jodia, se le marco todo en la falda que llevaba y vaya piernazas que tenia, era una jamona en toda regla. La verdad es que nunca me había fijado en ella porque es una mujer del montón y de cara no es precisamente guapa, de echo es más bien feilla y siempre va muy recatada.
Buff, la verdad es que tenía muy buen culo y encima cuando se dio la vuelta llevaba una camisa con los tres botones de arriba abiertos y se le veían unas peras del copón. La empecé a ver con otros ojos. Media unos 1.65 mts de altura, estaba rellenita, era morena con el pelo corto y tenia los ojos marrones.
El viaje se me paso bastante rápido y me dio para conocerla un poco y enterarme de varias cosas sobre Marimar como que estaba divorciada, que tenia un hijo de 21 años que estaba en la universidad, que vivían en un chalet con jacuzzi, que se había volcado en su hijo y en el trabajo y que hacia años que no estaba con nadie…
Yo no paraba de mirarle el canalón y esos dos melones que siempre tenia ocultos en la oficina, me dolía el nabo de lo duro que lo tenía. Una de las veces que se fue al servicio, justo cuando pasaba delante de mi sitio el tren hizo un extraño y ella perdió el equilibrio y se sentó encima mio, debió de notar toda mi polla como una estaca en su firme culo pero no dijo nada.
– Uyyy lo siento – dijo levantándose deprisa y sonrojada. Se fue al baño y cuando volvió venia diferente, como mas cercana, me hablaba más y cada vez que podía me ponía la mano en el brazo o en la pierna.
Llegamos a Sevilla a media mañana y nos fuimos a la delegación y ahí pasamos todo el día liados. Al entrar Marimar tubo una especie de transformación de carácter, cambio el tono de voz y cambio también el trato conmigo. Volvía a ser la vinagre de siempre. Yo me puse a lo mio y así se paso el día, de reunión en reunión. A las 19:30h me llama Marimar y me dice que sobre las 20h nos vamos al hotel. Yo despacho a los compañeros con los que estaba y recojo mis cosas. A las 20h ella estaba esperándome en la puerta de la delegación y nos fuimos para el hotel, al que en 5 minutos llegamos e hicimos el chek-in y cada uno se fue para su habitación, que eran contiguas. Habíamos quedado a las 21:30 en el restaurante para cenar. Me pegue una ducha para quitarme el stress que llevaba del día y vi un poco la televisión hasta la hora convenida.
A las 21:30 salí de la habitación y como no estaba llame a su puerta. Entre abrió la puerta y asomando la cabeza por la puerta me dice:
– Alberto vete bajando y pillando mesa que a mi me quedan 10 minutos.
– Ok. – la dije y me cogí el ascensor y me baje al restaurante del hotel a coger mesa. Me pedí una mesa para dos y me dispuse a ver la carta. Pedí una botella de vino y me dispuse a esperar.
Al rato apareció por la puerta de restaurante y se acercó a la mesa. Iba espectacular, zapatos negros de tacón, falda negra por encima de las rodillas, y una blusa roja ajustada con un escote de infarto y además se había puesto maquillaje. Era la primera vez en todos los años que llevaba en la empresa que la veía con maquillaje. Esta muy pero que muy follable y mi polla lo noto al instante.
Me quede embobado mirándola
– ¿Listo para cenar? – me dijo mientras se sentaba.
– Listo para lo que surja. – La solté riéndome. Marimar me sonrió con cara de picara y cogió la carta.
– He pedido un poco de vino. – La dije.
– Perfecto. Me contesto y pedimos.
Durante la cena me conto que su marido apenas se había acostado con ella y que después de quedarse embarazada no habían vuelto a tener sexo. Cuando se separaron se entero que su marido llevaba años liado con su mejor amigo, vamos que era un gay reprimido. Me pareció muy triste que se desperdiciara una mujer así.
Yo ya estaba todo cachondo y solo pensaba en como llevármela a la habitación y follarmela en plan bestia.
Acabamos de cenar y nos fuimos para el ascensor.
Al abrirse las puertas, Marimar entro, dio al botón de nuestra planta mientras yo miraba su culo.
– ¿Alberto, te gusta lo que ves? – yo en ese momento levante la vista de su culazo y me encontré a Marimar mirándome en un espejo que había al lado de los ascensores.
– La verdad es que si. – la dije, pensando que de perdidos al rio.
– ¡Pero si soy una vieja! – me soltó.
– Aunque me juegue mi curro te voy a decir lo que pienso: Eres una madurita de muy, pero que muy buen ver y que estas de muerte.
– ¿Eso piensas? – Pues si, ¡esta para comerte ese cuerpazo que tienes!
Sin pensarlo acerque mi cabeza a la suya y busque sus labios. Ella suspiro fuertemente y abrió sus labios y comenzó a succionar mi lengua. Nos fundimos en un beso súper cachondo.
Me cogió el rabo por encima del pantalón y me dijo: – Pues vamos a la habitación.
Volvimos sobre nuestros pasos y nos metimos en su habitación. Al cerrar la puerta la fui directo con mi boca a sus labios, Marimar me cogió de la cabeza y me empezó a besar. Abrió la boca y juntamos nuestras lenguas. Le cogí la blusa y se la saque por encima de la cabeza. Seguí besándola y me dirigí con las manos a sus pechos. Empezó a suspirar mientras le magreaba los pechos sobre el sujetador. Los tenia grandes y blanditos, ¡que delicia! Cada vez estaba más agitada y cachonda. Me puso una mano en la nuca y me pegaba cada vez más hacia su boca. Empecé a jugar con sus pezones que estaban tiesos y ella cada vez gemía más. En eso que me dice:
– ¡Hay por dios que me voy! Ahhhhhhhhhh me corrrooo. – Me quede flipado, nunca me había pasado que solo con besos y sobándole las tetas a una tía se corriera. Se apartó de mí y se tumbo en la cama.
– Joder como me has puesto. – Me dijo mientras le temblaban las piernas.
– ¡Después de 21 años sin que nadie me toque, me has puesto cachondisima!
– Pues esto es solo el principio. – la dije mientras me acerque a ella, la quite el sujetador, la falda y el mini tanga que llevaba la cabrona. La tumbe en la cama y me la quede mirando y memorizando cada parte de su cuerpo.
Me acerque a oler su coño, que para mi sorpresa no tenia ningún pelo. Que olor más embriagador desprendía la jodia. Me arrodille en el suelo y metí mi cabeza en su coño que rezumaba jugos. Sin más le empecé a comer el coño intentado tragarme la mayor cantidad de jugos que la salían del coño. Estaban deliciosos. ¡¡Como me gusta comer coños!! Es mi vicio.
Marimar me empezó a decir:
– Que me haces, vas a hacer que me corra. Que gusto, sigue sigue. Ahhhh me voyyyyy. – Y se corrió otra vez, se le movían las piernas y me daban en la cabeza. Yo seguí a lo mio saboreando ese riquísimo coño donde no paraba de salir ese néctar de diosa madura. El de Marimar ha sido uno de los coños más sabroso que me he comido nunca, una delicia.
Acto seguido me tumbe a su lado y nos fundimos en un apasionado abrazo. Ella busco mi boca y me beso con ansias.
– Me has dejado hecha polvo. – Me dijo
– Pues sigue siendo el principio. Porque no te pienses que te vas a escapar sin que te meta el rabo por todos los agujeros que tienes. – la conteste riéndome.
– Hazme lo que quieras, ¡soy toda tuya!. – Dijo Marimar con cara de lujuria.
– Pues vamos que tengo ya la polla a reventar.
Dicho esto me puse encima de ella y comencé a introducirla la polla en el coño con mucha calma, lo tenia muy estrecho y me estaba dando mucho placer. Al final se la metí del tirón y empecé a bombear como un loco. Que placer me daba ese coño estrecho. Marimar gemía y gemía poniendo los ojos en blanco. Se volvió a correr y la verdad es que de verla así no dure ni tres minutos en correrme. La llene todo el coño de leche.
Nos volvimos a abrazar y a besarnos. En poco tiempo nos quedamos dormidos, después del día que habíamos tenido estábamos los dos reventados.
Sobre las 6 de la mañana me desperté porque tenía ganas de mear, Marimar estaba tumbada de espaldas a mí y la tenia abrazada. Me levante de la cama con cuidado y me fui al baño a mear. Cuando iba a salir del baño me la quede mirando embobado. Estaba tumbada hacia mi lado rezumando belleza y sensualidad, apague la luz del baño y me tumbe en la cama con una erección brutal. Me tumbe junto a ella y comencé a comerle las tetas. Marimar comenzó a gemir muy bajito. Que pechos más deliciosos!!! Los peones se le pusieron súper duros. Busque su vulva con la mano y desprendía mucho calor. Separe como pude sus labios vaginales con los dedos y me dedique a pasar el índice por la rajita, cada ve gemía más y más. De repente se giro quedado boca arriba dejando las piernas abiertas y dije esta es la mía, me arrodille sobre la cama y comencé a comerle todo el coño otra vez. Que sabor más delicioso y el olor era embriagador. Se notaba que se aceleraba cada vez más mientras jugaba con su clítoris y con su rajita. Le metí el dedo índice en el coño y me dedique a pasar la lengua en círculos por su clítoris y de repente estallo en un orgasmo brutal. Abrió los ojos de par en par y grito:
– Aaaaaaahhhhhhhh.
Con el dedo notaba como se contraía la vagina de Marimar al mismo tiempo que le temblaban involuntariamente las piernas. Me cogió la mano que tenía metida en su coño y tiro de mí hacia ella.
Me tumbo en la cama y fui directamente a comerme los morros.
– Este ha sido el mejor despertar que he tenido en toda mi vida. – Me dijo después de morrearme y su mano fue en busca de mi mástil, lo cogió y empezó a meneármela.
– Nunca le he hecho una mamada a nadie pero voy a intentarlo contigo. – me soltó y dicho esto se arrodillo y sacando la lengua empezó a comerme la polla como si fuera un polo, lengüetazo va y lengüetazo viene. Se notaba que nunca lo había echo. Cogió y se metió todo el capullo en la boca.
– Mmmmm que delia de rabo que tienes. – Me soltó mientras se metía la polla en la boca.
Después de un rato comiéndome el rabo la dije:
– Ponte a cuatro patas que te voy a follar ese coño como a una perra.
– ¿Si?, me vas a romper mi coñito. – Soltó Marimar con mi polla en la mano y con cara de lujuria.
– Te voy a reventar ese coñazo que tienes y vas a chillar como una perra que eres. – La dije mientras me colocaba detrás de ella.
Acto seguido la cogí de la cadera y de un viaje se la metí hasta el fondo y empecé a bombear a todo hostia.
– Aaaahhhhhh, aaaaahhhhh, me partes cabrón. – Me decía mientras la daba con todo.
Como sonaba cuando su culo chocaba contra mi, plof, plof, plof y como empujaba para atrás Marimar para que se la clavara hasta el fondo. Mientras la tenia a cuatro veía su ano pidiendo a gritos mis dedos, la eche un gapo en el ano y comencé a jugar con el.
– ¿Que haces por ahí atrás?
– Nada, no te preocupes y déjate llevar que vas a disfrutar como la puta que eres. – La dije mientras la metía un dedo en el culo y se lo follaba al igual que el coño.
– Aaaahhhh, aaaahhh, que gusto!!!!!!, no voy a aguantar mucho. – me dijo y la verdad que yo tampoco iba a poder aguantar mucho más. Acelere aun más las embestidas y le metí otro dedo por el ojete. Y en poco tiempo nos corrimos los dos a la vez. Marimar se tiro hacia delante en la cama y yo me tumbe a su lado y nos abrazamos para recuperarnos. Marimar busco mi boca y nos besamos apasionadamente.
– Cualquiera tiene ahora ganas de ir a trabajar. – Me dijo
– Pues tú mandas que para eso eres la jefa. – La dije mientras la guiñaba un ojo.
– Bueno vamos a trabajar y esta noche repetimos, ¿no?.
– Eso esta echo guapa. – La dije, entonces me levante, me vestí y me fui para mi habitación mientras Marimar se metía en el baño.
Me pegue una ducha rápida y me cambie de ropa. En 15 minutos ya estaba listo y esperando a la fiera cachonda para irnos a trabajar.

Continuara….

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