LA SIESTA CON MI PADRE

Era un fin de semana de otoño, si bien hacia unos días con un sol estupendo, la temperaturas ya eran más suaves que en verano y mi padre decidió que fuéramos ese fin de semana a preparar la casa para poderla dejar acondicionada de cara al invierno, ya que durante el verano no habíamos ido.

Mis hermano tenía un cumpleaños de alguien de su pandilla y no podía ir, mi hermana también tenía algo que hacer, creo que estudiar para un próximo examen o algo así y mi madre tenía que ir a cuidar a una tía suya ya mayor que la habían operado y ese fin de semana no tenía nadie que se quedara con ella . Así que como yo era el pequeño de los tres aunque hacía poco que había cumplido los 18 años, aún a regañadientes no me quedó otra cosa que acompañar a mi padre, a pesar que yo le dije que mi intención era quedarme en la ciudad porque me apetecía salir con mis amigos.

Como siempre que nos íbamos a la casa de campo mi padre después de comer decidió dirigirse a la habitación para dormir una siesta, le encantaba ya que durante la semana trabajaba mucho y el pobre no tenia tiempo para nada, así que ese sábado como todos los sábados que pasábamos allí, una vez echa la sobremesa y dadas las instrucciones a un matrimonio que colaboraba con las tareas del campo para que se dedicaran a levantar la mesa y limpiar la cocina y el comedor, preparar la leña para la chimenea y demás cosas de cara al futuro invierno.

Se dirigió hacia su habitación y yo decidí que me iba a dormir una siesta en la mía, pensando así sacar alguna revista que tenía de tíos musculosos que tenía guardada en un cajón con llave. Pero fue entonces cuando Juan el señor que hacia los cuidados de la casa cuando no estábamos me avisó que en mi habitación tenía que reparar unos enchufes eléctricos y que de momento no había luz, así que "mi gozo en un pozo", ni revista, ni paja, ni siesta. Mi padre al escuchar a Juan se volvió sobre sus pasos y me dijo que me fuera a su habitación y que durmiéramos en su cama los dos, que como estaba solo no le importaba.

Era la típica casa de campo grande con habitaciones espaciosas, la cama de matrimonio de mis padres era muy grande ya que la había comprado en un anticuario y tenía un estupendo dosel que a mi me hacía mucha gracia porque me daba la sensación de estar en la cama de un Rey o un gran noble.

Me desnudé para quedarme solo con los calzoncillos ya que mi pijama estaba en el armario de mi habitación y me metí en la cama, mientras mi padre había ido al servicio y desde la habitación yo pude escuchar el ruido de la meada que se estaba echando el hombre y me erótico pensar que con ese chorro, tenía que tener la polla bien gorda.

Escuché como se lavaba las manos y volvía a la habitación, se desnudó totalmente y se puso solo la parte de debajo de su pijama y se acostó de su lado de la cama dejándome a mi del lado de la parte de mi madre.

Recuerdo su olor y el calor humano que desprendía su robusto cuerpo. Mi padre era alto, rubio, con un poderoso pecho con vello muy bien distribuido, hombros anchos y brazos de hombre deportista, tenía unas piernas que recuerdo como unas columnas con una musculatura de infarto donde por detrás apoyaba un poderoso culo, era como el cuerpo de un gran rey mitológico, esa mezcla de Neptuno y Gladiador Romano, quizás los genes de mi abuelo que era del norte de Italia y de mi abuela del sur, le daban un aire, masculinamente distinguido pero a su vez muy próximo y campechano.

El roce con su cuerpo me hizo sentir protegido y cuidado de todos los peligros que pudiesen asechar en la oscuridad de la habitación, mi padre sintió que yo estaba raro y pensó que estaba enojado por haber tenido que acompañarlo y además no poder utilizar mi habitación, así que me preguntó si me pasaba algo y yo le dije que nada

, que solo tenía algo de frío ya que mi pijama estaba en mi habitación. Sonrió y pasó su brazo izquierdo por detrás de mi cabeza la cual apoyé en su hombro, él estaba estirado boca arriba y yo en una posición casi fetal de lado. Mi cara casi buscando el calor de su axila, puse mis manos hacia delante dónde podía empezar a jugar con el vello rizado y rubio que cubría la extensión de la rocosa musculatura de su pecho.

Sentía frío en los pies y así se lo hice saber a mi padre quien levantándose un poco el elástico del pantalón de su pijama que era muy amplio dejó que yo introdujera mis pies y mis piernas dentro para que cogieran temperatura, rápidamente pude sentir el calor de sus testículos y de su miembro rozando contra mí, y me encantó, aunque no quise moverme mucho por temor a tener una erección. Mi corazón palpitaba a una velocidad frenética, pero traté de buscar el control de la situación y poco a poco me fui relajando.

Charlamos un poco y empecé a sentir que me llegaba el sueño así que mi padre me besó en la frente, y nos quedamos dormidos, al rato algo me despertó, no podría decir qué, pero sentí que algo estaba pasando, me quedé quieto y sentí que algo rozaba con mis piernas que continuaban metidas dentro del pantalón del pijama de mi padre, yo no podía decir en realidad que ocurría, pero mi calzoncillo ya no estaban unidos al calor de sus testículos y su pene en reposo, sino que aquello había adquirido una dimensión distinta.

Su pene estaba duro como un tronco y ante el mínimo movimiento de mis cuerpo, daba unos golpes como si fueran las embestidas de un potro salvaje, yo no terminaba de darme cuenta que ocurría y mi padre estaba profundamente dormido, pero ahora tenía una respiración más entrecortada e irregular, bajé con mis manos para investigar que había ocurrido con aquello y de pronto mis manos tocaron su poderoso pene totalmente erecto, sentía como la piel había bajado y había dejado una gran cabeza fuera de toda cobertura, su temperatura era altísima y entonces con mis manos me dispuse a cubrir esa cabeza, pero con mucho cuidado porque temía despertar a mi padre de su profundo aunque según mis sensaciones convulsionado sueño.

Procuré quedarme lo más quieto posible para proteger la armadura de mi padre como si del lacayo de un guerrero se tratase pero su arma seguía sacudiéndose en golpes secos como espasmos, de pronto sentí como la respiración de mi padre comenzaba a ser más entrecortada y sentía como si sufriera por algo, porque tenía unos suaves pero aún audibles quejidos.

Temía que mi padre estuviera sufriendo algún dolor culpa de algún golpe sin intención de mis piernas y entonces procedí a hacer con mis manos como cuando era pequeño y me goleaba con algo y él acariciándome en la zona me decía "sana, sana, culito de rana, sino sana hoy, sanará mañana" y poco a poco al tratar de pasar con mis manos lo más suavemente que podía por aquella cabeza que sentía tan sensible, me daba la sensación de que mi padre se estaba poniendo peor, de pronto en un momento un líquido caliente salió disparado de su polla para llenar mis manos y mis calzoncillo…… mi padre se estaba corriendo y su leche tenía textura espesa pero a su vez agradable de temperatura .

Mi padre dio unos suspiros muy profundos y algún gemido más largo y volvió a retomar su respiración aún más relajada que cuando se había quedado dormido si cabe. Aquel poderoso tronco que minutos antes estaba entre mis piernas comenzó a disminuir su dureza y a calmarse ya que había parado de dar sus embestidas. Subí mis manos con sumo cuidado de no despertar a mi ahora relajado padre y me las llevé a la cara pude apreciar entonces un olor intenso y sumamente agradable que hizo que me llevara mis manos a la boca para probarla y limpiar con mi lengua todo resto.

Tenía un sabor algo agrio y fuerte en la primera sensación, pero me agradó tanto que no paré hasta que dejé mis manos totalmente limpias como si fuera pequeño y un helado se me hubiera derretido y no quisiera que me regañaran por mancharme.

Volví a posar mis manos en el pecho de mi padre y me quedé nuevamente dormido. Cuando desperté estaba solo en la cama y me encontraba meti

do dentro de los pantalones del pijama de mi padre.

Esta fue la primera siesta con mi padre, pero tengo para contar mucho, mucho más….

Si os ha gustado mi relato, ó habéis tenido alguna experiencia similar, por favor hacérmelo saber, ya que eso me motivaría a seguir contando pasajes de mi vida, que han marcado mi fuerte personalidad sexual.

Autor: ABIOKORPUS abiokorpus (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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