LA VIDA DE STELLA Y MIA

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La historia que les voy a contar es totalmente verídica y no voy a ocultar los nombres, porque no tengo ninguna necesidad. Si hay alguien que nos reconozca, sabrá la verdadera vida que hemos llevado mi ex-esposa y yo. Incluso tal vez alguien que lea nuestra historia y que la conoce, se va a llevar la sorpresa de su vida.

Vivimos en Montreal, desde 1989. Al poco tiempo de llegar empezamos a fantasear con incluir a alguien en nuestra pareja. Un hombre o una mujer, y en el mejor de los casos, otra pareja. Yo nunca tuve dificultad en acostarme con otra mujer estando casado, pero mi mujer, Stella, nunca lo había hecho con otro desde que estábamos juntos, o sea desde el 82.

Me hice amigo de un argentino, José Luis, quien nos presentó un amigo de él, del cual ni siquiera recuerdo su nombre. Me acuerdo que José Luis vino a comer a casa y le dijo a mi mujer si quería darle una mano en la oficina de su amigo y ella aceptó encantada. En la oficina, ella tenia que ayudarles en tareas fáciles y sobre todo en el manejo de faxes y otra máquinas.

A las pocas semanas vinieron José Luis y su amigo a comer a la casa de mi mamá. Stella se sentía muy atraída por ese hombre y yo me di cuenta que al menos unos besos y algunos morreos habían tenido por la forma de hablarse y mirarse. Nos cruzamos a mi casa y ella me dijo que el hombre la invitaba a salir. Por supuesto que la invitaba a ir a un motel, dado que él era casado y lo que deseaba era estar a solas con Stella.

Yo la animé y le dije que no sea tonta, que aproveche la oportunidad que se le presentaba. Así que le dije cámbiate, ponte súper sexy y anda con él. Ella dudaba pero el deseo era más fuerte así que se fue a las cinco de la tarde con el hombre, sin que nadie se diera cuenta se encontraron a pocas cuadras de nuestra casa. Yo me quedé en casa con una amiga de Stella, Joelle, y la puse al tanto de la situación, a ella le convenía, porque una vez los chicos dormidos, ella vendría a mi cama. Stella volvió cerca de la medianoche, con una sonrisa y un brillo en los ojos que nunca me voy a olvidar. Se metió en la cama con nosotros, entre Joelle y yo y le preguntamos que tal la había pasado. En la oscuridad y el contacto de nuestras pieles, más las cosas que Stella nos contaba, nos llevó a que primero le haga el amor a mi mujer, mientras Joelle nos acariciaba, luego lo hice con Joelle y finalmente, las dos se abrazaron y se masturbaron juntas mientras yo me daba un banquete de pechos y nalgas.

En un momento dado, la tenia a Joelle de rodillas en la cama dándole por la concha, y Stella quedó sentada contra el respaldo de la cama abierta de piernas viéndonos coger. Joelle se acercó a la concha de Stella y se la empezó a chupar, era la primera vez que una mujer le chupaba la concha a mi mujer. Esta cerró los ojos, le acariciaba la cabeza a Joelle, mientras con una mano se subió un pecho y se mordisqueaba el pezón. Acabamos Joelle y yo y Stella tardó un poco más, y le dio a Joelle todos sus jugos en la boca. Así nos quedamos dormidos, desnudos, yo en el medio con una mano en cada concha.

Con Joelle lo hacíamos siempre, hasta que un día Joelle le pidió a mi mujer " si me prestaba ", para que me quede una noche con ella sola en su apartamento. Stella aceptó con la condición de que volviéramos temprano y que nadie se diera cuenta. Eso fue un viernes, el sábado volvimos a mi casa, cenamos en lo de mi mamá y a la noche hicimos otro trío con Joelle. Muchas noches fueron así, durante casi tres años.

Yo me daba cuenta que Stella quería probar con otro hombre, pero no sola. Habíamos visto en las películas pornos, como una mujer lo hacia con dos hombres y eso la tenia fascinada. Finalmente conocimos a Jacques, por me le salía lentamente, le dije a Stella, que levante más las piernas y las tenga lo más abiertas posibles. En esa posición, le entraba toda. Stella empezó a mover las caderas, marcando ella el ritmo y lo besaba con furia a Jacques. Stella se vino enseguida y gritó apre

tando fuerte los ojos y abriendo la boca como si le faltara el aire.

¡Que polvo!. Nunca la había visto acabar así. Giraron, quedando de costado los dos. Stella dándome la espalda, sin sacarse la pija de Jacques. Yo me acomodé detrás y Jacques empezó a bombearla de vuelta. Stella levantó la pierna izquierda y la puso en sobre el muslo derecho de Jacques. Yo me fui bajando y le pasé la lengua por el agujerito del culo. Stella saltó como un resorte. Le llené el culito de saliva y le apoyé la punta de la verga. Jacques se dio cuenta de lo que hacía y se la metió hasta el fondo y se quedó quieto, con su mano derecha, le separó el cachete del culo a Stella y así se la pude empezar a meter apenas por al ano. La posición era incomoda así que Stella se subió encima de Jacques. Antes de encularla de nuevo le saqué una foto.

Yo me situé detrás de ella, medio en cuclillas y le apoyé la pija y se la empecé a meter despacito en el culo. Stella me decía que le dolía mucho, que no siga,. Se la fui metiendo despacio, pero constante. Jacques se empezó a mover muy despacito y pude sentir su pija durísima a través de la piel que separa la concha del culo de mi mujer. Stella se quejaba y a los segundos, ella sola se empezó a moverse, buscando en cada vaivén que le entren mas las dos pijas, tanto por adelante como por atrás.

Se la fui metiendo hasta llegar al fondo de su culo, siguiendo el ritmo contrario de Jacques, cuando él la sacaba un poco, yo se la mandaba y así estuvimos mucho rato. Stella arqueó la espalda un poco y buscó mi boca, luego lo besaba a Jacques y nos decía : " Cóganme así !. denme más que esta buenísimo! " Aún suenan en mis oídos sus gemidos, me acuerdo de su boca abierta como si le faltara el aire, pero empujando con sus poderosas caderas, para aprovechar cada centímetro de las dos pijas.

Desde hacia pocos meses que practicábamos anal. Una noche , después de mucho convencerla, se la metí hasta la mitad, que fue todo lo que pudo soportar.

Volviendo a esa tarde en el motel, después de yo acabarle en su culito, ellos siguieron cogiendo un rato más y luego nos fuimos los tres al jacuzzi, en donde la cogimos otra vez. Jacques sentado, Stella con la pija de él hasta el fondo en su culito, yo me puse de cuclillas y agarrándome la verga se la enterré en su jugosa conchita.

Salimos del jacuzzi y una vez secos y descansados Stella nos pidió que nos paráramos juntos y nos chupo las pija a los dos al mismo tiempo, era una sensación extraña sentir que otra pija frote la mía, pero viendo la cara de Stella, todo me resulto fantástico. Stella se recostó en la cama y Jacques se ubicó en un 69 arriba de ella, mientras él le chupaba la concha, yo le metía los dedos, así la hicimos acabar como una yegua. Stella se fue al baño a lavarse bien y nosotros hicimos lo mismo, fumamos un cigarrillo y empezamos de vuelta.

Esta vez Stella de rodillas entre las piernas de Jacques chupándole la pija y yo chupándole la concha y el culo y se la ensarté . Yo le abría bien los cachetes del culo, para ver como le entraba mi pija, yo sé que eso a ella la recalienta. Stella le chupaba a Jacques la verga y los huevos como una poseída. Él empezó a arquear la espalda y acabó en la boca de Stella mientras yo le llenaba la conchita con mi lechita. La segunda vez que nos encontramos con Jacques fue parecido, lo único que estábamos los tres tan calientes y sobre todo Stella, ella nos presentó a una amiga, Annick, y su novio Hugo, y pronto la cogimos con Hugo por todos lados, ahí pude ver que tenia una pija más grande y gorda que la mía y se lo conté a Stella.

Desde ese día, ella fantaseaba que El Negro, como le decimos cariñosamente, se la cogía. Cuando estábamos cogiendo me preguntaba como la habíamos cogido a Annick y como le entraba la pija de Hugo en la concha a Annick. Quería saber si Annick era muy conchuda como ella, la verdad, Stella tiene una concha bien grande. La de Annick es mas estrecha. Yo le conté como mientras yo me la cogía, Annick se la chupaba al Negro y de como cuando yo le tenia las piernas de Annick bien abiertas y levantadas, para que el Negro se la entierre toda.

Stella quería saber si la pija del Negro entraba fácilmente o si le estiraba los labios de la concha a Annick. Yo le dije que si a ella (Stella ) le entraba la pija del Negro

, seguro que le iba a entrar más profundo que la mía y que seguro que sentiría la concha más llena que con la mía. Eso la ponía tan caliente que cogía de mil maravillas, claro que se imaginaba que el Negro se la cogía, pero no me lo quería decir. Días después, le pregunté si quería hacer un trío con Hugo, pero ella me dijo que por la amistad que nos unía a los tres, si tenia que pasar algo con Hugo, prefería cogérselo ella sola. Después de separarnos, Stella me dijo que un lunes, en vez de ir a trabajar, se pasó todo el día en la cama con Hugo, que cogía bien, pero que le costaba acabar. Lo que si le hizo bien, fue chuparle la concha.

A Stella le gusta eso, pero ella prefiere sentir la leche dentro de su concha, sino, cuando acaba, cuando se la chupan, no se siente satisfecha. Es una lástima que no haya querido compartir la cama conmigo y Hugo. Pero bueno, ella es así.

En otra ocasión, nos fuimos a bailar a la discoteca " Momentos ", yo fui con Annick y Hugo, Stella me dijo que eran demasiados jóvenes los chicos que había allí, pero yo le dije : " que mas quieres ?, no sos tan vieja y estas linda, ¿o nunca fantaseaste con cogerte a alguien más joven que vos ? ".

Casi al final de la noche, y viendo que ella no enganchaba nada, me acerqué a un grupo de argentinos y había uno que le miraba el culo a Stella desde hacia rato y yo veía que no se animaba. Era un chico de 25 años, así que disimuladamente lo llamé y le dije que era una amiga mía y que estaba interesado en él. El chico la sacó a bailar y unos minutos antes de que termine el baile, Stella me dijo que el chico la había invitado a su casa a " tomar un café "

Yo le dije anda, y después contarme. Yo me fui con Annick a la casa de Hugo y de ahí a mi casa. Stella se volvió enseguida, porque parece que una vez que el chico la puso en pelotas, no le gustó su cuerpo (hay que tener en cuenta que tuvo dos hijos y Stella tiene panza, pero una vez que empieza a coger, uno se olvida de que no es una Barbie), además, la novia del chico, no dejaba de llamarlo por el celular cada cinco minutos para saber donde estaba y con quien estaba.

El chico fue un estúpido, porque se la tendría que haber cogido igual (lo que más bronca me dio, fue que le di 120 dólares al chico para que se la cogiera !) Stella me dijo que le había empezado a chupar la concha, luego ella le chupo rebién la pija y cuando el chico se la había metido hasta la mitad, sonó otra vez el teléfono, se la sacó y Stella se enojó, se cambió y se tomó un taxi para volver a casa. Allí me contó todo eso. Lloró porque decía que era una vieja estúpida, que ningún chico joven le convenía y que nadie se fijaría en ella, sino fuera porque se ponía unos vestidos ultra cortos y una tanga minúscula.

Yo le había dicho muchas veces que no use tanga cuando fuera a bailar, pero ella nunca quiso. Annick, nunca se ponía para atrás, inclinaba la cabeza y yo le chupaba la lengua que ella me ofrecía. No hubo lugar en la casa que no hayamos usado para nuestros embates. Lo mejor fue cuando la acosté en la mesa de la cocina y yo me acomodé como para cenar, solo que la cena era su sexo rojo y brillante.

Durante los últimos seis años, nuestra vida sexual fue amplia. Cogimos con mujeres y con hombres y practicamos el intercambio de parejas. La bisexualidad de Stella entró a ser parte de nuestra vida. Ella nunca buscó una mujer, solo lo hacía en el momento, puedo decir que su bisexualidad es solo cuando está caliente, muy caliente, fuera de eso, ella prefiere una buena pija, y cuanto más gorda, mejor, largas, no mucho, porque le tocan muy hondo y se siente mal físicamente después.

Les repito que mi ex-mujer no es una Barbie, es una mujer normal, gordita, pero con un apetito sexual insospechado. Es una mujer que es mejor dejarla satisfecha, porque sino, no hay nadie que la aguante. Y yo sé que si al principio lo hace con otro hombre (ahora que está sola, es libre de hacerlo con quien quiera) no faltará el momento en que necesite hacerlo con dos o tal vez, como hablamos una vez, hacerlo con tres o cuatro hombres.

Y cuando se lo proponga a su nueva pareja, espero que el tipo sea lo suficientemente comprensivo como para satisfacerla, porque sino se va a ver en un gran problema de cuernos y mentiras. Es mejor aceptarla como es. Y si el cubano Raúl que se

la cogía el año pasado, que vivía por la sexta Avenida, o algunos otros que no llegué a conocer, la reconocen, sepan que es una mujer que vale Oro, y que en la cama, hembra como esta no van a encontrar nunca en sus vidas.

La verdad Pepi, extraño tu olor a conchita fresca y tus acabadas de hembra en celo. Te voy a querer siempre, mismo si nunca más te voy a ver. No sabes como lamento el haberte perdido. Tu ex-marido y padre de tus hijos, Carlos.

Autor: Carlos

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Escrito por Marqueze

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