Las fantasias de mi gorda amante

Infidelidad Consentida, Parejas Liberales. Siempre hablábamos de las fantasías que imaginábamos y cuales podríamos hacer realidad. La “gorda”, asì era como quería que la llamara, tenia la fijación de entregarse a unos desconocidos mientras y a todo lo que pasaba. Así que lo estuve planeando hasta que un día …..

Fuimos a cenar y después a bailar. Al salir, fuimos a buscar el coche y como habíamos tomado de todo, teníamos la libido por las nubes. Decidimos parar en un descampado, detrás de un complejo industrial, discreto y alejado de curiosos. Recliné el asiento de la gorda y empecé a manosearla los pechos, después desabroché la blusa y le saque las grandes tetas por encima del sujetador. Se volvía loca, le gustaba que se los apretara fuerte y me decía que le gustaría que hubiese un mirón observando.

Entonces, apareció un coche que aparcó a unos cuatro metros de nosotros. Estaba tan concentrado sobando y estrujándo aquellos enormes pechos, que no me di cuenta que al lado de la ventanilla habían dos tíos que nos miraban, mientras se frotaban la entrepierna por encima del pantalón. Me detuve y fue entonces cuando la gorda se dió cuenta. Primero se quedó inmóvil observando aquellos hombres, pero pocos segundos después sin decir ni una palabra y lanzándome una cómplice mirada, volvió a reclinarse dejando resaltar sus pechos sobre su arqueado tronco al mismo tiempo que se acariciaba la entrepierna con las dos manos. Durante unos minutos, estuve manoseando los pechos de la gorda y tocándole el coño por debajo del pantalón, mientras observaba como aquellos dos hombres seguían tocándose y mirando. Entonces, la gorda, alargó el brazo, encendió la luz del interior de coche y con los pantalones bajados hasta los tobillos, los apoyo en el salpicadero. Con las piernas abiertas, empezó a masturbarse mirando aquellos dos hombres, que ahora, con la luz del coche, tenían una visión perfecta.

La gorda, encendió los faros del coche y se bajo. Se dirigió frente al coche, donde los faros la iluminaban perfectamente e hizo una señal a los dos hombres que se acercaron a ella. Yo, desde dentro del coche, observaba como aquellos hombres empezaron a manosearla. Uno estaba situado a su espalda, agarrándole un pecho con una mano y metiéndole la otra entre las pierna por encima del pantalón mientras la chupaba el cuello. El otro por la parte delantera, la chupaba la teta que quedaba libre mientras, le sobaba el coño por dentro del pantalón con una mano. Cada vez le metía los dedos más adentro, empujándolos fuerte y haciéndola gemir mientras el otro la sujetaba los brazos detrás de la espalda. Cuando sacó los dedos, estaban tan mojados que goteaban, y tirándole del pelo hacia atrás, la gorda levanto la cabeza y le introdujeron los dedos mojados en aquella boca entreabierta para que las chupara hasta limpiarlos.

Acto seguido la gorda se arrodillo y se puso a chuparle la polla al hombre de enfrente mientras el de su espalda le bajaba los pantalones hasta donde le permitían las rodillas de la gorda arrodillada. Mientras no para de chupar polla, el otro, le manoseaba el culo y lo abofeteaba, pero al tener la boca llena, la gorda solo hacía ruidos guturales. Empezó a profundizar más entre las dos nalgas hasta llegar a la puerta del ano y le metió el dedo poco a poco hasta que no daba más. Al estar chupando polla, con la cabeza  sujeta por dos manos solo podía removerse suavemente mientras sentía como  iba entrando aquel dedo en su culo. Se lo saco y después de que la gorda la lamiera hasta empaparlos de saliva. La hizo sentarse sobre los tobillos y volvió a jugar con su culo que en aquella posición quedaba perfectamente abierto y salido. Primero le metió un dedo y cuando llegó al fondo y lo empezó a mover hacia todos los lados como si lo quisiera dilatar y agrandar. El hombre observó que aquel ojete ya estaba preparado y empezó a meterle el segundo dedo. Al principio costaba un poco, pero aplicando un poco de fuerza fueron entrando los dos. La gorda se movía notablemente al sentir aquellos dos dedos como entraban cada vez más y sus gemidos cada vez mas fuertes. Entonces, el hombre de al frente le agarro la cabeza y le metió la polla hasta el fondo de la garganta para silenciarla cuando el segundo hombre le metió fuertemente los dedos hasta el fondo. Desde el coche veía como temblaba todo su cuerpo mientras tenia metida una polla entera en la boca y su culo abierto y penetrado hasta el fondo por aquellos dos dedos.

Los dos hombres se intercambiaron la posición y a cuatro patas la gorda ya estaba chupando una nueva polla, mas grande, gruesa y dura que la anterior. Dos manos le separaron las nalgas a la altura del pliegue con los muslos, dejando al descubierto un enorme y carnoso coño. Noto el capullo pegado al agujero. Y como  le escocía y se le ensanchaba más y más a medida que aquella polla (que hacia un momento estaba chupando) profundizaba en su coño. Aquel hombre arremetía con tal fuerza que hacia que se tragara la polla del otro de golpe hasta el fondo, babeando brutalmente sobre ella. Volvieron a cambiarse pero esta vez fue diferente. Le agacharon la cabeza hasta tocar el suelo con el culo bien en pompa y el primer hombre, de rodillas, puso las piernas una a cada de la cabeza para sujetarla bien, entonces, estirço los brazos y le sujeto las nalgas de manera que pudiera abrirle bien a tope el agujero del culo. El segundo hombre, le puso el capullo en el culo y empezó a apretar suavemente mientras hundía su polla en aquel culo, que el otro mantenía abierto. Primero gemía ligeramente pero a medida que se la iba metiendo, gemia mas fuerte. Tenia medio pollón metido en su culo cuando este le hizo una señal a su amigo, el cual, la sujeto bien fuerte para que le metiera de golpe el resto de la polla. La gorda gritó y se sacudió de tal forma que tuvieron que agarrarla fuerte, pero después, mientras le taladraron fuertemente el culo con aquella gigante polla no paro de gemir suave y complaciente.

A punto de correrse ambos hombre se pusieron al lado de aquel culo en pompa y abriéndole el agujero como si fuera un pozo, se corrieron dentro de él. La gorda quedó tirada en el suelo mientras los hombres se subían el pantalón. Sin mediar palabra se fueron hacia su coche. Entonces, un tercer hombre,  que lo había grabado todo se acerco a mi coche donde estaba sentado, alargo el brazo y me puso la cinta en el bolsillo de mi camisa, diciéndome: TOMA COMO HABÍAMOS QUEDADO.

P.D : Estuvimos mucho tiempo mirando el vídeo, mi amante y yo. NOS ENCANTO.

o observab

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