LAS FOLLADAS ERAN A DIARIO

¡Comparte!

Mil cosas hice a partir de esa noche que pasé al lado de mi marido, ya no me importaba que fuera el esposo de mi tía. Buscaba mil pretextos para que me cogiera dentro de la casa también. Las cogidas en el hotel eran a diario, pero igual mi culo pedía más de su verga cuando llegábamos a la casa.

Yo esperaba toda oportunidad para cogerle su falo cuando pasaba cerca de mí y a él le gustaban muchos los jueguitos peligrosos. Comencé a visitar a mi tío en su cuarto con el pretexto de no entender mis tareas, nos volvimos bien osados.

Mi tía nunca malició nada, me mandaba llevándole fruta o refrescos mientras ella se quedaba viendo su novela preferida abajo. Yo llegaba con lo recados completamente desnuda. Me sacaba la ropa desde las escaleras. Mi tío ya me esperaba con su verga lista para chupársela. Las primeras veces eran muy rápidas, pero poco a poco tomamos confianza.

Sabíamos que mi tía no se perdía sus dos novelas seguidas (una hora). Las siguientes cogidas eran hasta con poses y descansos. Yo me había vuelto muy perra y mi tío era feliz con mi desenvolvimiento en la cama; al punto que hasta se corre en mi cara y yo salgo de su cuarto con la cara llena de leche a lavarme al baño es increíble.

Una de las cosas que mejor hemos hecho es esperar a que mi tía se duerma, ella tiene el sueño muy profundo y mi tío se acuesta completamente desnudo ya sea invierno o verano (es muy ardiente mi amorcito).

Él se levanta al baño y deja la puerta junta para que pueda entrar. Se voltea y se coloca con su pene al filo de la cama. Yo espero a que mi tía este bien dormida y entro a gatas muy despacito.

Cuando mi tío me soba la cabecita es para indicarme que no hay peligro y comienzo a chupársela hasta que se sacude completamente en mi boca golosa, lo hacemos casi a diario es mi leche nocturna, me encanta hacerlo, el día que no lo hago siento que me muero de sed.

Otro día mi tío no pudo llevarme al hotel porque se fue a un seminario todo el día. Y llegó muy tarde. Mi tía se fue a dormir y no lo esperó yo le dije que me quedaría esperándolo y que estaría estudiando. Mi tío llegó como a las 2 de la mañana. Le abrí la puerta muy despacito y me lo llevé al sofá. Me senté sobre su pene y lo comencé a besar como siempre lo hago, pero esta vez con mucho temor de ser sorprendida.

Mis besos fueron devorándolo desde su cuello, su pecho cuya camisa le desabroché despacito y llegué hasta mi mazorca que estuve esperando con hambre toda la noche. Él ya sabe que tiene que darme su verga todos los días y ese día no iba a ser la excepción. Me cogió allí mismo en la sala.

Me arrodilló en el sofá con mi culito parado en la oscuridad y comenzó a meterse en mi arito que lo devoró de inmediato en silencio. Me castigó tan rico que me quedé contenta de haberlo esperado, pero yo no conforme con el primer polvo, en el hotel me da más de 4 todos lo días así que me lo llevé a mi cama. Esa noche mí amor durmió conmigo pero esta vez con mi tía dentro de casa, fue alucinante hacerle el amor sabiendo que ella estaba muy cerca tal vez despierta esperándolo. Esa noche fue solo mío, aunque no puede gritar de gusto cuando me daban por mi culito como cuando grito en el hotel.

Lo levanté a las 5 de la mañana para que se vaya a su cuarto. No sé que explicación le daría a mi tía a esa hora pero ella pensó que recién llegaba de la calle.

Otra cogida que me gustó mucho fue en la azotea. Un día subí a recoger la ropa; mi tía salió a la tienda a comprar unas cosas, eran como las 10 de la noche y hacia un fresco delicioso. Entonces sentí un calor que ya conocía a mis espaldas, era mi amorcito que estaba con la verga en su mano detrás de mí. Me reí de verlo tan osado.

Desde otras casa se podía ver algo en la oscuridad y la idea me enloqueció me bajé el short que tenia y le ofrecí mi caliente arito que ya había comido en la tarde su rico falo. Nunca me canso de la hermosa

pinga de mi tío.

Otro día hasta me bañé con él. Estaban las amigas de mi tía conversando en la sala y ellas se pasan horas chismoseando. Yo estaba con mucho calor esa noche pensando en mi amor que no llegaba, me fui a refrescar con un delicioso baño, en eso sentí abajo que mi tío llegó el fue directamente al baño a ducharse y me encontró en la regadera. El muy conchudo se quitó la ropa y se metió conmigo.

Una cosa es que te cuente como se lo hago y otra cosa es sentir lo que hago, nunca me comprenderías, lo delicioso que es sentir que tu amante te agarre en su propia casa estando su mujer allí. Yo me pongo de rodillas inmediatamente para adorar la pieza que tanto placer me sabe dar. Y me recorro cada milímetro de su falo sin que me importe lo que pase, él me da vuelta y comienza a penetrarme con furia como si quisiera destrozar para siempre mi culo pero en vez de maltratarlo cada día se pone más lindo.

Esa cogida en la regadera me dejó con una veintena de marcas por todas mis tetas, mi entrepierna, mi culito tenia dos mordidas fuertes en cada glúteo con toda su dentadura marcada para que nadie más haga nada allí, es su marca de siempre y ya no me duele nada.

Tuve que buscar ropa completa para que mi tía no se de cuenta, estuve así tapada una semana. Se le fue la mano esa vez estuvo muy arrecho y a mí me encanta cuando lo pongo así.

Ok, precioso te prometo que en mi próxima historia te daré una sorpresa, si esa que estás esperando bebé.

Sueña conmigo.

Autor: Jacky la perrita obediente

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.