Las piedras de la playa – Parte 5

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Disfruta aquí de la parte 4 de «Las Piedras de la Playa»

-Agachate, dale!- Con tu pija dentro mio eras mi dueño, obedecí en el acto, bajé mi torso y apoyé mis manos en una rama baja de los tamariscos.Me tomaste de las caderas y empezaste a bombearme con furia, tu pubis me abollaba las nalgas con cada embestida, plaf, plaf, plaf, sólo ese ruido sentía, el mar, las gaviotas, el viento, se habían borrado de mis oídos, sólo el chasquido de tu pubis sobre mis nalgas y la electricidad que invadía todo mi culito. Por entre las ramas de los tamariscos algún retazo del mar lejano y algún solitario caminante ignorante total de esa entrega para siempre de mi virilidad que entre el verde de los tamariscos y el ardiente reflejo del sol se estaba consumando a pocos metros de él. Mi culito empezó a mojarse, sabés lo mucho que me mojo, más que la concha de Loly me dijiste muchas veces, y al golpe de tu pubis se sumó el chaf, chaf del líquido que inundaba mi agujero, la cara interna de mis nalgas y hasta bajaba por mis muslos. Sólo faltaba tu leche. Y tu leche vino, gritaste y me apretaste tanto contra vos que me dejaste los dedos marcados en la cadera. Te apoyaste sobre mi espalda y te escuché reir.-Te gustó mi culito?–No, pero te echaría otro–Dale, si querés…- Ni me la sacaste, nos quedamos un rato quietos, me levanté un poco y vos te quedaste descansando sobre mi espalda.-Me gusta cogerte Lucas–Me gusta que me cojas, Juan, aunque no te guste mi culito.- Te reíste y me diste una palmada.De a poco comenzaste a moverte, despacito al principio, te sentí crecer y endurecerte dentro mio. Al ratito tu virilidad insaciable de púber me estaba taladrando el culo de vuelta y tu pubis volvía a golpear violentamente mis nalguitas, mi pija, que se había dormido se volvió a poner dura, tanto que hasta me dolía, gotas de mi preseminal caían sobre la arena, empecé a pajearme tratando de sincronizar mi paja con tus embestidas, no tardé mucho en acabar, y la contracción de mi esfinter sobre tu pija con cada trallazo de mi leche nos hizo gemir a los dos, fue glorioso. Mis huevos se calmaron, mi desesperación se calmó, pero el placer que me dabas por el culito seguía, aunque claro, con mi mente despejada de leche, pude dedicarme a sentir y entender.-Acabaste?–Que te parece boludo?–Querés que te la saque?-Me la sacás y te la corto.- Te reíste.-Qué sentís Luqui?-No se Juan, pero es tan lindo tenerla adentro, es tan tibiecita tu pija, me llenás tan rico el ortito que cuando me la sacás casi me dan ganas de llorar.-En serio?-, me preguntaste sin dejar de seguir golpeteando, ahora más pausadamente mis nalguitas. – A ver?-Me la sacaste y la dejaste apoyada en mi puerta, mi esfinter comenzó a sentirse sólo, vacío, tu ausencia me lo hacía latir.-No seas guacho, metémela, dale!Te reiste y de un solo golpe me la clavaste hasta la garganta.-Así está mejor?–Siiiiiiiii-Empezaste a bombearme furioso, no se cuanto tiempo, mi pija dormida, mis huevos, se bamboleaban inútiles de un lugar a otro, pero qué importaba?, yo estaba en la gloria, tu pija me hacía feliz, vos me hacías feliz, me sentía íntimamente tuyo, pleno, tu cuerpo tibio, tu sonrisa, tus ojos ardiendo por esa calentura que yo sabía te estaba dando mi culito feo eran el mayor regalo que me podía dar la vida. Cuando me acabaste, me desarmé, esta vez te saliste de mi culito hecho casi un maní, cuando traté de incorporarme, casi me caí a la arena, las piernas, las rodillas, no me respondían, me tuve que agarrar de vos.-Qué te pasa?–Me hiciste mierda, no tengo fuerza en los muslos, y el culo ni te cuento!, lo siento como un caño de 4 pulgadas.- Me abrazaste sonriendo-Vení, acostate.- Pusiste tu remera sobre la arena y me ayudaste a acostarme boca abajo. Curioso, me abriste las nalgas-A ver? Wau, Lucas!, te dejé un caño! Me reí-Si Juan, si cuando me lo abrís hasta siento que me entra viento a la panza.-Mejor que te lo cierre, no sea que los vientos empiecen a salir!Nos reimos, te acostaste a mi lado-Vos la tenés bien?–Perfecta, no me dolió para nada, mirá-Me puse de costado, vos estabas apoyado sobre tus codos, tu pija brillante de mis juguitos anales semidormida entre tus bellos muslos. Me la acercé a los labios, te la olí, mmm, ese raro olor a garcha que después conocí tan bien!, tu leche, tu preseminal y mis moquitos rectales, te di un besito en la punta, no era tan asqueroso.Abrí mis labios, te la pelé despacito y te la empecé a chupar, me acariciaste la cabeza-Gracias Luqui- Te miré extrañado sin dejar de chupártela, no se puede hablar con la pija en la boca, es mala educación, pero me entendiste.

-Por qué?, por darme el culito, lo tenés hermoso!- Sonreir con la pija en la boca, eso sí se puede.El agua del mar se llevó los olores y comenzó a cerrar mi culito, jugamos con las olas como dos pendejos más, como si nada hubiera pasado, nos divertimos como los dos pibes que éramos, y tal vez para vos no había nada más, pero yo ya era otro, era tuyo, aunque vos no te dieras cuenta.La marea estaba baja y en la playa afloraban las restingas. Nos pusimos a buscar cangrejitos en los agujeros de las rocas. Entre las restingas aparecían unas piedras raras, como cilindros grises y rugosos, muchos agujereados, casi huecos, encontraste una que tenía un agujero como de 5 cm.-Mirá, así tenés ahora el ortito, Lucas.-Bueno, cogete a esa piedra entonces!, a mi no me cogés más.

-Uy, no Luquitas, perdón, perdón, me quedo con tu culito- me dijiste tirando la piedra todo lo lejos que te dieron los brazos.Al rato encontré otra de esas piedras cilíndricas, pero esta vez fue mi turno.-Mirá Juan, la pija del hombre de piedra de los 4 fantásticos, más larga y mas gruesa que la tuya, esta sí es la pija de un macho de verdad y no como la de algunos…

-A ver?- la miraste de cerca.- te entrará en el culo?-Abrá que probar….-, me reí tomándolo en broma, pero vos no te lo tomaste tan en broma, y te guardaste la pija de piedra en el bolsillo del short.

Esa tarde no fuimos a la playa, estábamos tan quemados que nuestras viejas nos embadurnaron de crema y nos dijeron que nos quedáramos en casa. Por suerte tu vieja no exploró debajo del short, porque tus nalgas estaban más rojas que tu espalda. Las mías habían estado a la sombra de tu pubis, así que las tenía blanquitas como las de bebé, jeje. Nos arreglamos para coger sin tocarnos casi, y mientras todos estaban en la playa, me volviste a romper el culito en el borde del sofá cama.Esa noche los tamariscos volvieron a cobijar nuestros gemidos y ya nunca más hubo sólo mamadas, mi culito te recibió una y otra vez, tu semen me llenó, me preñó me embarazó todas las noches y unas cuantas tardes. Decirte que fue la semana más feliz de mi vida, es casi ser redundante.Pero quiero recordarte esa noche especial, la que voy a repetir hoy. Me lo propusiste mientras relajados en el sofá cama, ya todos durmiendo, la luz apagada, mi mano jugaba con tu pija, que a esa altura ya era una experta en romperme el culito.

-Che, Lucas, te acordás de la pija de piedra?-

-Si, por?-

-Te animás?-

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