LAURITA, YO Y SUSY IV

En el relato anterior les detallé como Susy en el primer encuentro con mis amigos fue pasando de un temor inicial y algo de timidez a un destape total a medida que iba excitándose (es de temperamento muy ardiente) cuando me puse a hacer locuras delante de ella con mis dos amigos Mario y Raúl; locuras que ella terminó imitando llevada por el deseo y logrando de esa manera gozar como nunca había gozado en su vida hasta ese momento.-

Digo hasta el momento porque después, ya pasada la medianoche, y de acuerdo a lo convenido anteriormente con Raúl sonó el timbre del departamento anunciando la llegada de mis otros dos amigos (puedo decir machos) Diego y Richard que junto con Mario y Raúl forman la pequeña tribu formada por tres negros y un pardo, todos tremendamente dotados y con los cuales satisfacemos plenamente nuestras apetencias sexuales yo, por supuesto, mi amiga Laurita, mi mami adoptiva, mi novia Úrsula cuando viene a visitarme desde Florianópolis, y desde hace poco tiempo, Susy.-

Si por el hecho de que a nosotras cinco nos encante revolcarnos con esos hombres y hacer todo tipo de locuras con ellos y entre nosotras, nos quieran tildar de putas yo al menos no tengo inconveniente en reconocerlo. Creo que siendo de esa manera es como una logra disfrutar plenamente de los intensos y deliciosos placeres del sexo.-

Si leyeron mi relato anterior recordarán que después de ver a mi amiga gozar como una condenada le comuniqué que iban a venir dos hombres más, que le pregunté, además, si ella quería volverse solita a casa o quedarse a seguir gozando por el resto de la noche y que ella, sin titubear, me contestó que se quedaba.-

Bueno, el timbre sonó al poco rato de haber conversado con ella.-

Habíamos tenido tiempo de darnos una ducha para refrescarnos e higienizarnos ya que por razones obvias habíamos quedado muy transpiradas y pegoteadas.-Nos encontraron muy sexis, con las medias, los zapatos de taco alto y los diminutos conjuntitos de tanga y sostén, el mío de color rojo y el de ella verde claro. Mario y Raúl únicamente con sus ajustados slips de colores chillones con un escandaloso y atrayente bulto cada uno de ellos entre las piernas.-

Como la noche era bastante calurosa, a pesar de estar en invierno, al igual que Mario y Raúl, ambos venían con bermudas, calzados deportivos y con coloridas remeras. En un sofá del living había quedado Susy flanqueada por Raúl y Mario.-Hice las presentaciones formales y los recién llegados se sentaron en el sofá que estaba vacío.-

Diego y Richard, los recién llegados, mientras se conversaba, miraban descaradamente las deliciosas curvas de Susy y ella, algo nerviosa, los miraba sonriendo. La cosa no estaba para hacer muchos preámbulos y enseguida después de charlar un poco mientras bebíamos y fumábamos tomé a Raúl de la mano.-

-Vamos para el dormitorio-le dije, mirando al mismo tiempo a Mario.-Lo abracé por la cintura y nos encaminamos al dormitorio.-Mario y Susy nos siguieron.

-Vengan muchachos- les dijo Raúl a Diego y a Richard.- Al llegar al dormitorio Susy y yo nos sentamos en el sofá, que como les dije, estaba del lado de los pies de la cama. Mario se sentó al lado de Susy y Raúl a mi lado, quedando de esa manera ambas entre los dos.-

Como no había otro lugar Diego y Richard se recostaron aún vestidos en el amplio lecho.

-Muchachos- dije- ¿no están con calor?, no sean tímidos, pónganse cómodos.-Como no son nada tímidos, sonriendo, se pusieron de pie, se sacaron las remeras y se bajaron las bermudas. Sus hermosos cuerpos, atléticos, musculosos, de piel brillosa, sin vellos y los enormes bultos de sus genitales, ajustados por los slips, hacían nacer en mí y suponía, sin temor a equivocarme, que también en Susy, deseos casi incontenibles de revolcarnos con ellos en la invitante cama.-

La miré; su miraba recorría los cuerpos de aquellos hombres mientras su mano manoseaba nerviosamente el bulto de Mario.-Introduje una mano entre el slip y la piel de Raúl, aferré su tibio, duro y grueso pero suave pijón, sintiendo la deliciosa sens

ación de mi mano llena de tibia y pesada carne.

-Sacalo-le pedí.- separó sus posaderas del sofá y yo misma le corrí el slip con la otra mano libre.

-¡Qué pija, negro! ¡La tenés dura otra vez!-le comenté.

-¡Y qué querés, estoy caliente!-me respondió- -¿Empezamos a coger de vuelta?-le pregunté.

-No, primero quiero ver coger a Susy -fue su respuesta, mirándola.-

Raúl aparte de ser un macho fuera de serie es un fisgón empedernido, le encanta ver coger a otras chicas con otros hombres, sobre todo a mí y me encanta hacerle el gusto, es sumamente excitante. Mario ya se había sacado el slip y su manguera estaba igualmente tiesa.

-¿Te gustan?-le pregunté a Susy que estaba a mi lado.

-Sí- fue su única respuesta.

-¿Estás caliente? -¡Sí!-fue su lacónica respuesta al mismo tiempo que emitía una corta y nerviosa risita.

-¡Muchachos!-exclamé dirigiéndome a Diego y a Richard-muéstrenle a Susy lo que tienen para ella.-

Se arrodillaron en la cama, frente a nosotras y se bajaron los slips.-Sus rígidas vergas se balanceaban como haciendo reverencias.

-¿Qué te parecen, mi amor? -¡Uy, a ese de la derecha no lo voy a poder aguantar! -me dice quedo al oído.-

Se refería a Diego que como lo detallé en mis relatos anteriores en ocasión de haberlo conocido, es poseedor de un glande de caracteres extraordinarios. Su pija como la de mis otros tres amigos es gruesaza y larga pero el glande parece una pelota puesta en la punta, es como un ariete, es bastante más ancho que su pija.-¡Es bastante raro! Cuesta un poco tomarle el gusto pero después que una lo consigue… ¡… es la locura! -No te preocupes, primero por la conchita y después vemos, yo te ayudo con la cremita, dale andá, mirá como te miran.

-No me animo, dale vos primero, me respondió temerosa, pero sin dejar de sonreír.- No tenía muchas ganas de hacerme rogar, al contrario me moría de ganas de hacerle otra demostración.-

Diego y Richard sonriendo y sacudiendo jactanciosamente sus descomunales y apetitosas vergas se habían tendido nuevamente de espaldas esperando para ver lo que hacíamos nosotras.

-Muchachos, con cuál de nosotras quieren empezar-les pregunté.

-Con cualquiera de las dos-dijo uno.

-No nos pongas en ese dilema-respondió el otro.

-¿Quieren empezar conmigo?-les pregunté sabiendo cuál iba a ser la respuesta.- Últimamente me estoy volviendo un poco engreída.

-Desnudate y mostranos esos agujeritos fabulosos que tenés, Gabriela.-

Me estaban pidiendo que me exhibiera. Los que han leído mis relatos anteriores saben cómo me gusta exhibirme y calentar a las personas que están conmigo. ¡Y tenía a cinco: a los cuatro machos con sus estacas como garrotes y a Susy!

Me puse de pie en el pequeño espacio existente entre la cama y el sofá.-Con las piernas separadas, echando la cola para atrás, comencé a contonearme con movimientos impúdicos al mismo tiempo que me acariciaba con ambas manos todos los rincones del cuerpo, el cabello, las nalgas, la conchita y las tetas por encima de la tanga, rotando el cuerpo, sonriendo, mirándolos provocativamente y realizando gestos morbosos con los labios. En esos momentos me siento indecentemente reputa.-

Me bajé la tanga hasta las rodillas, aferré mis nalguitas separándolas y les mostré impúdicamente el ano, primero a Diego y a Richard y luego girando el cuerpo a Raúl, a Mario y a Susy que estaban en el sofá.-Raúl llevó sus manos a la tanguita, y la hizo deslizar por mis pantorrillas hasta depositarla en la alfombra. Aprovechó para pasarme su larga lengua por las nalgas e incluso rozarme deliciosamente el ano.

-Estás caliente negro puto, ahora vas a verme coger como a vos te gusta ¡y vos Susy aprontate para ver lo que es bueno!

Sentí que un brazo rodeó mi cintura empujando mi cuerpo hacia atrás, cayendo en la cama boca arriba entre los cuerpos ardientes de los dos negros.-Cerré los ojos mientras sentía que sus manos y sus lenguas recorrían deliciosamente todos los rincones de mi cuerpo que se retorcía buscando sus manos y sus lenguas. Sus dedos se metían en mis orificios. Mi cuerpo parecía una muñeca de carne que era movido, empujado, separaban mis piernas y a continuación sentía como si una llama rozara mi clítoris cuando sus lenguas titilaban sobre él. Casi sin darme cuenta ni proponérmelo me sentí entre dos fuertes muslos,

me aferré a ellos, abrí los ojos y una enorme pija negra estaba casi pegada a mi cara. Salí del vértigo en que me encontré por unos instantes, aferré la gruesa pija que tenía ante mí que era la de Richard, porque hubiera reconocido inmediatamente el glande si hubiera sido Diego el dueño de la pija y comencé a saborearla luego de descabezar totalmente el negro, mojado y brillante glande.-

Me brindé a aquellos negros sin ninguna clase de tapujos y escrúpulos.-Mi ano y mi cajetita, es decir toda mi raja era recorrida y empapada totalmente por los lameteos de ambos negros.-

En medio de ese vértigo y con un par de rápidas miradas pude apreciar a Susy, sentada en el Sofá, totalmente desnuda, abierta de piernas contoneándose y suspirando mientras su cuerpo era sometido a todo tipo de caricias por Raúl y Mario mientras ella con una pija en cada mano procedía a masturbarlos.-

Me di vuelta y me dediqué a chuparle la verga a Diego. Para meterme su glande en la boca tenía que abrir desmesuradamente la boca. Las pijas inmensas son divinas para coger pero para chuparlas tienen su inconveniente. Una no puede sentir el placer de engullírselas totalmente hasta el fondo de la garganta por lo largas y por lo gruesas por más que una lo deseé y haga esfuerzos por lograrlo. A una le falta el aire y se atora. Pero es divino pajearlas, escupirlas, pasarles la lengua y chuparlas dentro de lo posible y después sí sentir que se te va metiendo por cualquiera de tus agujeritos despacito, despacito hasta el fondo.

Yo he cogido un montón de veces por el culito con Diego y había llegado el momento de hacerlo una vez más y mostrarle a Susy que aunque parezca imposible una pija como la de Diego te puede entrar perfectamente hasta los pelos.-

En medio del revoltijo de nuestros cuerpos conseguí ponerme de rodillas.

-Richard, acostate boca arriba que te voy a coger.

-Sí, mi amor-respondió obedeciéndome.-Me arrodille con él entre mis piernas, aferré su verga y la acerqué a mi hambrienta cajetita. Mi conchita hacía rato que estaba pronta, toda empapada hecha un volcán de ardiente lava.-

Hice que su glande me acariciara deliciosamente el clítoris. Mis labios genitales se entreabrieron permitiendo que el glande se ubicara bien apretadito en la entrada de la vagina. Me dejé caer lentamente sintiendo que aquella masa de carne se introducía lentamente hasta lo más profundo de mis entrañas. ¡Qué delicia sentirse empalada de esa manera! Pero faltaba más todavía.-

Apoyé ambas manos en el colchón, puse la colita en pompa exhibiendo impúdicamente el agujero de mi culito y miré hacia atrás por encima del hombro sonriendo maliciosamente.

-¿Nadie tiene ganas de chupármelo un poquito?Susy, Mario y Raúl se miraron entre ellos.

-Andá vos, Susy-dijo Raúl.-Ella sonriendo y dispuesta de muy buena gana, se puso de pié y acercó su cara a mis nalguitas.-

Las inmensas manos de Diego las aferraron separándolas totalmente quedando expuesto mi ano de una manera increíblemente impúdica.-Los dedos de los negros aún no habían podido dilatarlo mucho. Me di cuenta cuando lo rocé con una de las yemas de mis dedos.

-¡Chupámelo y abrímelo bien con los dedos!-le pedí a Laurita.-

Ella no se hizo rogar y comenzó a hacerlo inmediatamente. Sus dedos y su lengua en mi culo y la pijota de Richard en mi conchita empezaron a hacerme gozar como una loca. Y me puse más puta todavía si es que eso es posible.

-Sí, Susy, abrime bien el ojete así queda pronto para que Diego me entierre la pija hasta el fondo. Después te lo presto para que lo pruebes vos y te rompa el culo, vas a ver que te va a gustar.-

Raúl y Mario no perdían tiempo y seguían manoseando, lamiendo y acariciando a Susy. Fue el momento en que Diego le acercó la pija a la cara y ella la aferró y comenzó a lamérsela.-Yo no aguantaba más.

-¡Dale Diego, cogeme!- -¡Dejame!-le dijo Diego a Susy y se arrodilló detrás de mí.-

Pasé nuevamente las yemas de mis dedos por el ano, estaba bastante más dilatado pero mi esfínter tenía que dilatarse mucho más para que aquella estaca pudiera empezar a meterse en mi barriga, tanto es así que en los primeros intentos de Diego para lograrlo el glande resbalaba por mi raja sin quedar calzado o “cazado” por mi esfínter. Este último término se adapta más porque en realida

d mi anito estaba muy hambriento y le gusta a rabiar la carne negra que estaba a punto de engullirse.-

En una actitud que se puede decir valiente, pero que yo pienso que más que valiente fue desesperada e impaciente apoyé mi cuerpo totalmente en el de Richard, llevé mis dedos a mis nalgas e introduje cuatro dedos, dos de cada mano en mi recto y jalé hacia los costados a efectos de abrirlo todo lo que fuera posible.-

-¡Dale ahora, Diego, si no entra rompeme toda, dale, ¡carajo!- yo sabía que me iba a entrar, no era la primera vez que tenía que hacer eso.-

Apoyó el glande en el agujero que le ofrecía, presionó y ahí sí, quedó alojado. El glande quedó rodeado por el esfínter, bien apretadito, bien sujeto.- ¡Ahora venía lo mejor! -¡Ahora sí, Diego metémela toda bien despacito! ¡Cójanme bien cogida! ¡Pero no me acaben enseguida que los mato! ¡Háganme gozar bastante! ¡Susy, ahora vas a ver lo que es coger de verdad! ¡Mira, mira, como me entra toda!

Comencé a contonear el cuerpo, sintiendo como la pija de Richard con la ayuda de mis movimientos me revolvía la barriga enterrada hasta los pelos y la estaca, el ariete de Diego se hundía más y más en la barriga, lenta y deliciosamente apretado por las paredes de mi recto.

-¡Ya te entró toda, mi amor!-exclamó Diego.-

No era necesario que me lo dijera. Cuando su último impulso, seguido de un suspiro yo sentí que me había entrado hasta el mango.

-¡Ufff, qué divino que es coger con estas dos pijotas bien adentro, aaaaaaah!¡Qué delicia!¡Revuélvanme toda!¡Qué puta que soy, Susy, cómo me gusta coger, aaaaaah! ¡Quiero pasarme cogiendo toda la noche!!¡Quiero que me hagan acabar un montón de veces y que me llenen la cara de leche para tragármela toda! ¡¡¡aaaaah! ¡¡aaaaah! ¡No me acaben enseguida que quiero seguir gozando. Aaaaah, aaaaaah! ¡Acabo…! ¡Acabo!!! ¡aaaaah! ¡Aaaaah!

Acabé varias veces. El éxtasis de placer no me impidió en determinado momento intentar gozar más.

-¡Quiero que me metan una pija en la boca!

Fue Mario el que con rápidos movimientos se paró en medio de la cama y me puso la pija en la boca. Me la engullí sin tocarla siguiera. Él la maniobraba, yo la mamaba con fruición mientras mis frecuentes aaaaaah de placer me lo permitían.-

Los aullidos de Diego y de Richard y la violencia con que me sacudían hacían entrever que sus orgasmos se acercaban.-A mi me faltaba muy poco para un orgasmo más.

-¡Quiero leche!- grité.-Hice salir de mis entrañas aquellas colosales vergas y me acosté boca arriba abierta de piernas.-

Susy se abrazó a mis muslos y comenzó como muerta de sed a chuparme desesperadamente la conchita empapada con mis jugos. Es increíble como le gusta a Susy chuparme la concha, tanto como a mí a ella.-

Mario, Diego y Richard arrodillados cerca de mi cara comenzaron a hacerse la paja moviendo sus manos con rapidez.-

Creí desmayarme de placer en un postrer orgasmo después de coger tanto cuando de las tres pijas comenzaron a brotar chorros abundantes de leche espesa y tibia que me cubrieron el rostro y me llenaron la boca. En medio de mi orgasmo con los ojos cerrados aferré una de las pijas y comencé a chuparla y a pasármela por toda la cara mientras sentía el golpeteo de las otras dos en mi cara, en el cuello y en las tetas.-

Estuve un par de minutos con los ojos cerrados, ahíta de placer. Mi respiración al principio agitada se fue haciendo más lenta y reposada. Cuando abrí los ojos Raúl estaba reclinado a mi lado sonriéndome dulcemente.

-¡Gabrielita, sos una bestia cogiendo!¡Sos divina!-me dijo -Pero vos no interveniste para nada. ¿Eh?Se sonrió sin decirme nada.

-No me decís nada, pero yo sé que te estás reservando para darle con todo a Susy,¿eh? -A vos no se te escapa nada- ¡Sos terrible!!-respondió riéndose.

-No sólo te estabas reservando para Susy sino que también te encanta verme coger con otros ¡confesalo! -Para qué te lo voy a confesar si vos ya sabés que es así, y sé también que a vos te gusta que yo te mire…jauja! ja!

Evidentemente yo le conozco todos los gustos y el conoce los míos y es por eso que nos llevamos tan bien.- En el próximo relato les cuento como siguió todo pero les adelanto que la principal protagonista va a ser Susy. No soy una chica egoísta…bueno…va a ser la principal pero seguida muy de cerca por mi.-

Autor: Gabriela prettygaby (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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