Locuras sexuales

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Luego tomó la iniciativa Eva e invitando a mi novia a levantarse se sentó sobre mi polla gozando de ella por fin. Mi novia se sentó sobre mi cara, dándome a comer otra vez su precioso coño. Eva comenzó a moverse muy rápido, notaba que se iba a correr, y cuando lo hizo, no aguanté más, comencé a moverme más rápido y ella sacó mi polla de su coño y la metió en su boca, se tragó hasta la última gota.

Hola, como podréis imaginar, los nombres que a continuación voy a ir introduciendo en la narración son ficticios, pero la historia es totalmente real. Soy un chico de 33 años de Murcia, 1,80, moreno, de cuerpo atlético y sexualmente muy activo desde los 16 años, edad con la que me inició en el sexo una chica 10 años mayor que yo y que me hizo disfrutar y disfrutó enseñándome todo lo que sé. Pero bueno esa es otra historia, la que os voy a relatar ocurrió hace unos meses, un viernes por la tarde.
Mi novia, Andrea, es una chica alucinante, de las que ves por la calle y te das la vuelta para verla andar, desprende sensualidad por todos los costados, tiene un cuerpo 10 y unos pechos estupendos, además es de las que les gusta ir sin sujetador y con ropa muy sexy, cosa que me pone a cien cada vez que lo hace. Mide 1,70 y es pelirroja con melenita hasta los hombros. Es un verdadero bombón. Yo aunque tengo unas sesiones apasionadas con ella con bastante frecuencia, por no decir todos los días, siempre he buscado experimentar nuevas aventuras sexuales.

Un viernes por la tarde, quedé con gente de la oficina para tomar unas cañas a mediodía cuando termináramos de trabajar, y al final sólo se presentó Eva, una preciosidad que lleva loco a media oficina, y que aunque es casada, nadie deja de intentar tirársela año tras año en las cenas y fiestas de empresa, pero es una chica no muy fácil y al parecer poca gente lo hemos conseguido. Aquel día estaba preciosa, vestía una minifalda negra, con un mini tanga de esos que se marcan y que hacen perder el sentido a los hombres, y llevaba un top rojo con toda la espalda al aire y atado al cuello. Cuando la vi llegar tengo que reconocer que se me puso dura al instante. Estuvimos tomando cañas una hora, tapeando e intimando; me contó que su marido no la tenía muy contenta, que la hacía sentirse mal a veces, y que ella necesitaba mucho cariño.

La conversación fue derivando en un compendio de locuras sexuales que habíamos vivido los dos, cada uno por nuestro lado, y aquello me estaba poniendo muy caliente. A ella la veía muy contenta y a gusto, así que empecé a atacar un poco, posando mi mano en su espalda, en su muslo. A ella no parecía disgustarle, así que continúe mi juego y fui insistiendo, arrimándome lo que podía con las piernas, el cuerpo, etc. En un momento y bastante cargaditos ya de alcohol, ella se levantó y se apoyó en la barra, mirando al camarero, jovencito, que no le quitaba ojo de encima, y poniéndome el culo en pompa, justo al lado de donde yo estaba.

Mi polla creía que iba a explotar, así que no resistí más y cogiéndola por la cintura, le restregué todo el paquete por su culo y le susurré al oído. – Creo que me estás poniendo más cachondo que me han puesto nunca-. A ella, lejos de disgustarle, pareció llenarle de orgullo esa frase, y moviendo su culo para terminar de ponerme a punto de explotar, me dijo que si quería podíamos solucionar ese problema, ya que hasta las siete no había quedado con su marido. Tardé dos minutos en pagar y sacarla casi a rastras del local, loco por la excitación, la besé en la puerta, arriesgándome a que alguien del trabajo que estaba a dos minutos de allí nos pudiera ver.

Subimos al coche y continuamos besándonos y tocándonos sin parar, estábamos excitadísimos los dos, le llegué a su entrepierna y estaba chorreando. Ella comenzó a tocarme el paquete por encima del pantalón, y antes de salir del aparcamiento ya había conseguido que me corriese, como asombrados y comenzamos a vestirnos corriendo. Cuando me asomé al videportero y vi a mi novia, creí que me moría, se me bajó la erección de golpe y comencé a pensar que hacer. Metí a Eva en una de habitación que estaba llena de trastos y tenía una pequeña cama y le dije que por favor que no hiciera ruido, que en cuanto pudiera me iría y que luego saliera ella.

Andrea, mi novia, subió y cuando le abrí lo primero que hizo fue tirarse a besarme. Me comentó que le habían anulado una cita, y que por eso había venido, como sabía que no trabajaba los viernes por la tarde. Me vio cara un poco rara, y le dije que era porque había bebido un poco de más. Intenté convencerla para ir a tomar un café por ahí, pero me dijo que no que tenía una sorpresa para mí y que tenía que enseñármela allí.

Venía preciosa, con un pantalón vaquero y una camiseta ajustada con el ombligo al aire. Lo que quería lo vi enseguida, pues comenzó a intentar ponerme cachondo, pero en aquella situación, no lo conseguía. Le extrañó un poco, me disculpé con el alcohol, pero siguió intentándolo, se levantó y comenzó a desnudarse, era su sorpresa, sabía que me encantaba la ropa interior y se había puesto un conjunto nuevo, blanco, de tanga y mini sujetador de encaje.

Estaba alucinante, con ese cuerpazo y ese conjunto. Comencé a excitarme a medida que se iba quitando la ropa y mi polla ya comenzó a ponerse en su tono, a lo que ella sonrió como diciendo que lo había conseguido. Empezamos a jugar y cuando me di cuenta estaba sentada sobre mí en el sofá, follándome y yo sin querer casi. Me acordaba de Eva en la habitación y temblaba de miedo de que nos descubriera lo que estaba pasando antes de que llegara.

Ella estaba muy excitada y se puso de cara a la pared para que la cogiera por detrás, posición que le encantaba. Yo comencé a jugar con ella como lo había hecho con Eva, rozándola y besándola la entrepierna, el culo, la espalda, pero sin llegar a tocar su sexo. Eso la volvía loca, y yo ya no me acordaba de quien había escondida en la habitación. Le pegué en el culo unos azotes, como a ella le gustaba y cada vez deseaba más que la penetrara. Me lo pedía, me lo suplicaba, se tocaba ella el coño ya desesperada, gritando que lo hiciese ya.

De repente me dio un vuelco el corazón al ver a Eva, de pie, a mi lado y masturbándose. Aquello lo había puesto a cien (ya lo estaba antes, pero aún más). Andrea todavía no la había visto y Eva comenzó a tocarle el culo y le metió la mano en la entrepierna, lo que hizo estremecer a mi novia y gritar de placer

Al volverse satisfecha de que por fin le tocara el sexo, se dio cuenta y vio a Eva allí de rodillas sobándola, y yo de pie a su lado con cara de bastante tonto pero con una excitación loca.

Me miró, y sin decir nada entornó los ojos y continuó disfrutando del sobe que le estaba pegando Eva. Yo aluciné y sin más comencé a comerle el conejo mientras Eva se lo tocaba. Parecía que iba a morirse, creó que se corrió seis veces seguidas.

Cuando terminó, me dijo, ya hablaremos tú y yo, ahora desnúdate y túmbate, que quiero follarte, y tú niña (mirando a Eva) aprende como se folla a un hombre.

Aquella situación parecía escaparse de mis manos, pero a la vez me excitaba sobre manera. Comenzó a follarme de nuevo (nunca la había visto tan excitada) y Eva comenzó a lamerme los huevos mientras mi novia se movía como una loca.

Luego tomó la iniciativa Eva e invitando a mi novia a levantarse se sentó sobre mi polla gozando de ella por fin. Mi novia se sentó sobre mi cara, dándome a comer otra vez su precioso coño.

Eva comenzó a moverse muy rápido, notaba que se iba a correr, y cuando lo hizo, no aguanté más, comencé a moverme más rápido y ella sacó mi polla de su coño y la metió en su boca, se tragó hasta la última gota…

Mi novia al ver eso se corrió y sus jugos bañaron mi cara, se bajó y junto a Eva terminó de comer mi leche hasta en mis huevos, mientras yo saboreaba los jugos deliciosos de mi novia…

Autor: Nikolian2003

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Escrito por Marqueze

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