Madurita calentona

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Milfs, Sexo con maduras. El orgasmo que tuvo, según como le contó luego, fue espectacular. Su vagina se contraía con unos espasmos espectaculares a la vez que mi cara se iba llenando de sus jugos orgásmicos. Sus gritos eran realmente fuertes, por lo que pensé que nos podrían estar escuchando, cosa que me excitó a sobremanera, me paré y con mi pija al palo se la hundí hasta el fondo.

Hola, mi nombre es Tino, vivo en Junín de los Andes, provincia del Neuquén, tengo 27 años y quiero contarles que me encantan las mujeres maduras. Creo que debe de ser por la experiencia con que ellas cuentan, pero que no he logrado encontrar en otras más chicas que yo, es por eso que me vuelven loco.

Bueno, lo que les voy a contar me sucedió hace aproximadamente dos meses en un local bailable. Esa noche yo había salido con un amigo, compañero de trabajo, y después de estar en un par de confiterías terminamos en un boliche de unos amigos.

Ya estando allí me encontré con una amiga de mi barrio la cual me presentó a su tía que había venido de Neuquén, grande fue mi sorpresa cuando la vi, era una mujer de unos 39 años, tez blanca, pelo castaño corto, de 1,60 de altura aproximadamente, con una cola espectacular y unas tetas el doble de mejor, pero lo que más me impactó fue su mirada (de seguro se reirán por esto) ya que tenía una mirada de “come-hombres” que mataba. Con solo verla la verga se me puso a mil.

Después de presentarnos, (ella se llamaba Ofelia) nos pusimos a bailar y a cada movimiento que dábamos trataba yo de apoyarla un poco, cosa de lo que ella se dio cuenta ya que ella también se pegaba un poco más a mi a cada apoyada.

Luego de esto nos fuimos a tomar unos tragos y luego de charlar un rato le dije si podíamos salir afuera un momento ya que allí dentro hacía mucho calor. Accedió y salimos, caminamos un poco y llegamos hasta un paredón de una escuela y nos sentamos a charlar. La misma giraba en torno a si tenía pareja, cosa que me negó diciéndome que hacía un par de meses que “nada de nada”. Esto me ponía duro de solo pensar las ganas de coger que tendría esta mina. Luego me preguntó a mí, y le dije que yo tenía pero que tenía algunos problemas de pareja por el momento. De repente se quedó mirándome muy seria y me preguntó… “hace cuanto que no la ponés?”… yo me quedé absorto por la pregunta y le dije…desde hace una par de meses…

Ella se sonrió y me dijo…creo que estamos en igualdad de condiciones… yo no aguanté más y la tomé por la cintura, acerqué mis labios a los suyos y nos fundimos en un solo beso en el que nuestras lenguas eran solo las que hablaban. Yo comencé a sobar esos hermosos pechos a lo que ella aceptó con unos suaves quejidos.

Mis manos no abarcaban por completo sus pechos eran grandísimos. Luego llevé mis manos a su cola y pude sentir la dureza de sus nalgas. Ella mientras tanto, entre gemidos, me tocaba la pija, que para ese momento estaba dura como una piedra, yo no podía creer lo que me estaba pasando. Después de un rato de franeleo le dije que nos fuéramos al fondo de la escuela, y hacia allí nos dirigimos. Una vez allí, le subí la blusa y le desabroché el corpiño, los pechos más hermosos y grandes que vi en mi vida los tenía ante mi ahora. Los tomé entre mis manos y me lleve uno a mi boca, tenía un pezón grande el cual comencé a chupar.

Ella me preguntaba entre quejidos si me gustaban sus tetas, que me les podía comer a gusto. Sus manos ya habían desabrochado mi pantalón y comenzaban a jugar con mi pija por encima de mis calzoncillos. Luego me los bajó y se agachó delante de mi engulléndose todo mi pedazo hasta las bolas. Yo gemía por el placer que esta mina me estaba dando mientras le acariciaba y exprimía sus pechos entre mis manos.

Miré hacia abajo y podía ver sus ojos mirándome fijamente y moviendo su cabeza hacia atrás y adelante, haciendo ruido con su lengua sobre mi pija. Me tomaba por los cachetes del culo y me llevaba hacia ella pidiéndomela más adentro.

Yo ya estaba por acabar y sacarla de su boca pero la muy puta me apretó de los cachetes del culo para que no se la sacara. Yo sentí un escalofrío por mi espalda y un placer extremo por lo que le descargué toda la leche en su garganta, de la que no se escapó una sola gota. Luego con su preciosa lengua me la dejó limpita.

Cuando estuve un poco repuesto ella me miró y me dijo “ahora te toca a vos darle placer a esta mamita…” y sin más ni más se quitó los pantalones. Tenía puesta una tanguita color crema que se le metía toda en el orto, de solo verla se me puso dura de nuevo, a lo que me agaché y hundí mi cara entre sus piernas besándola a través de su ropa interior, estaba toda mojada por sus flujos de la excitación que sentía. Yo comencé a morder sus labios por encima de la tanguita y a pasar un dedo por encima de su clítoris, ella se quejaba y decía: …así, mi bebe, así, comeme toda… ayyyyyy. Yo directamente le arranqué sus calzones de un tirón quedando ante una espesa mata de pelos del cual se desprendía un hermoso olor a perra en celo. Abrí sus piernas y las apoyé en un filo de la pared con lo cual su vagina quedó toda a mi disposición.

Me abalancé sobre sus labios carnosos, los cuales mordía suavemente y con lo cual ella pegaba un gritito de placer, mis dedos tocaban su clítoris arrancando los suspiros más lindos que oí en mi vida. Uno se lo empecé a meter suavemente a la vez que le chupaba el clítoris. Ella parecía una loba, se movía arriba y abajo emitiendo quejidos cada vez más fuertes, mis dedos se movían cada vez más fuerte dentro de ella, los tenía empapados por sus jugos.

Luego tomó mis cabellos y comenzó un mete y saca con mi cabeza que yo creía que me iba a ahogar, a todo esto yo no dejaba de meter lengua y dedos. El orgasmo que tuvo, según como le contó luego, fue espectacular. Su vagina se contraía con unos espasmos espectaculares a la vez que mi cara se iba llenando de sus jugos orgásmicos. Sus gritos eran realmente fuertes, por lo que pensé que nos podrían estar escuchando, cosa que me excitó a sobremanera, me paré y con mi pija al palo se la hundí hasta el fondo.

Ella pegó un grito de placer y se aferró a mi espalda comenzando un sube y baja genial, nuestros cuerpos se acoplaron perfectamente a un movimiento realmente excitante. A cada empujón mío, Ofelia gritaba que por favor no se la saque más, que se le deje toda adentro…” soy tu putita” me decía. Yo la tomaba por sus nalgas y se la hundía más al fondo. Tenía mis manos empapadas. Se movía como ninguna, mientras yo chupaba y mordía esos hermosos pechos que tenía ante mí.

Nuestros gritos llenaban el silencio de la noche, ella me arañaba la espalda y me decía…”quiero que acabemos juntos, mi amor, por favor”. De repente comencé un movimiento furioso de mete y saca al saber que ya estaba por llegar. “…ahora, mi amor…” le dije y le descargué un chorro más grande aún que el primero, ella arqueaba su espalda mientras me gritaba: “…que bien me cogiste, mi amor, me acabé toda con vos…que puta que soy…soy la más puta de todas…”.

Por mis piernas corrían nuestros jugos, a lo que ella se agachó y los comenzó a beber diciendo: “…mirá como mamita se toma toda la leche..”, luego siguió con mi pija en la que no dejó ni un rastro de nuestra aventura.

Después nos vestimos, y nos quedamos un rato más charlando entre besos y franeleos. Me dijo que vaya a su casa en Neuquén, que vivía sola, y que allí podríamos continuar esto que habíamos comenzado, que hacía mucho tiempo que no le ocurría algo así. Luego la acompañé hasta la casa de su sobrina y allí nos despedimos. Al otro día se iba a su ciudad. Tiempo después fui a Neuquén y me fui a su casa, en ese tiempo estaba de vacaciones junto con ella su sobrina amiga mía, o la que nos había presentado, era una chica un poco gordita pero muy linda. Algo pasó con ella también (formamos un trío) pero eso se los voy a contar después de ver publicado mi relato.

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Escrito por Marqueze

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