MAGUI, MI PRIMERA VEZ

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Hola, llámenme Israel, quiero contarles mi relato, el cual fue realmente cierto, no como el 90% de los relatos que escriben muchos, que solo son fantasías donde se encuentran con unas supermujeres, bien dotadas y formadas, por favor dejen de soñar y solo platiquen la realidad. Mi relato es el siguiente:

Actualmente tengo 48 años, y cuando rondaba por los 18 años, llegó a visitarnos una tía lejana, la cual entonces tendría 34 años, madre de 4 hijos, su esposo era chofer de un autobús foráneo. Era una señora normal, después de 4 embarazos que se puede esperar, con una estatura de 1.70 mts., más o menos agraciada de facciones, pero lo que más le sobraban eran unas tetas enormes, eso sí, sus nalgas muy escasas, como suele estar la mayoría de las mujeres con esas características. Cuando iba caminando por la calle ya se imaginaran como la veían los hombres, sus senos parecían enormes picos dispuestos a sacarte un ojo si te descuidabas.

Nombremos a mi tía como Magui.

Al estar platicando con mi madre le comentó la intención de venirse a vivir a Guadalajara, Mex., ya que en esta ciudad es donde estaba la base principal de los autobuses donde laboraba su esposo, y así tendría más oportunidad de estar con él al igual que sus hijos; por lo tanto le encargó a mi madre buscarle una casa por el mismo rumbo donde vivíamos.

Por suerte se deshabitó una casa frente a la nuestra y se lo comunicó a Magui, pronto regresó y contrató la casa en cuestión, cosa que a mi me pareció excelente, ya que así tendría más a la vista esas enormes cosas que se cargaba.

Lo mejor vino después, ya que estando bien ubicada en su nueva casa, le comentó a mi madre que por las noches sentía un poco de temor a que algún ladrón entrara a su casa, ya que colindaba con enorme lote baldío sin construcciones, a lo que mi madre le sugirió la idea de que alguno de mis hermanos o yo, la acompañáramos por la noche.

Yo por supuesto me apunté a ser su compañía, ya que me excitaba la idea de verla más de cerca, amen de que con lo fetichista que he sido siempre (me encanta sentir la suavidad de la seda y el nylon de las pantaletas) y que desde peque me atraían las mujeres más grandes que yo, podría escudriñar entre su ropa interior para darme las mejores puñetas de mi vida.

Así sucedió, yo por las tardes llegaba del trabajo, y ya por la noche me iba a la casa de Magui a dormir, los primeros días todo tranquilo, ya que el esposo de Magui estaba en casa por lo menos 2 días a la semana, o hacia viajes de ida y vuelta y alcanzaba a llegar a dormir, lógicamente esos días yo no me quedaba con ellos.

En más de una ocasión me llegó a despertar el susurro y leves quejidos de Magui, que por supuesto eran tremendas masturbadas que se daba ella sola; lógicamente esto me ponía al rojo vivo y tenía que desahogarme yo solo, previa selección de alguna panty que estuviera a la vista, las que después de adornar con mi semen las lavaba y las ponía en la lavadora; pensando que Magui no se daría cuenta, pero que posteriormente me hizo saber que lo notó por alguna prenda que no se lavó bien.

Recuerdo muy bien, un domingo por la noche el esposo de Magui tuvo que hacer un viaje especial, por lo que después de haber tenido un día de paseo con Magui y sus hijos, apenas llegó a tiempo para recoger su maleta e irse a trabajar; por lo que Magui me estaba esperando en casa de mi madre para avisarme que si podía quedarme con ellos, cosa que no estaba en mis planes de ese día, pero en fin, fui a su casa. Al tocar la puerta se tardaron ella y su esposo (del cual me reservo su nombre, por respeto ¿?) para abrir y cuando por fin lo hicieron los noté muy acalorados, lo cual era una prueba fehaciente de que habían tenido una rápida sesión de sexo de despedida.

Estando ya por acostarme a dormir le dije a Magui que si podía usar su baño para ducharme ya que por la ma&ntild

e;ana tendría que salir más temprano que de costumbre y no alcanzaría a ir a mi casa a asearme, a lo que ella contestó que no había problema y me llevó una toalla y jabón. Total que me bañé excitado aún por la impresión de haberlos visto agitados, lo cual me hizo comenzar a fantasear con esas tremendas tetas, pero solo quedó en eso, ya que me decía a mi mismo que era muy difícil que ella se fijara en mi, mucho menos en darse un acostón conmigo, ya que su esposo era un tipo de 1.85 mts. Con cuerpo atlético, y a pesar de su edad (56 años) se veía como un roble; mientras que yo era entonces un púber flaco de 58 kgs. y 1.72 mts.

Al salir de la ducha me dirigí hacia el sofá cama donde yo dormía y me encontré con Magui que traía puesta una batita de seda y debajo de esta un baby-doll color azul pastel y unas pantaletitas tipo francés, que me hicieron dar vueltas, todo se le veía a través de la bata transparente. Me puse bastante nervioso y ella me preguntó ¿Te sientes mal? Y yo respondí que no, que solamente me había impresionado verla allí pensando que ya estaba en su habitación. Se disculpó diciendo -No fue mi intención asustarte, solo vine a traerte este cobertor por si tienes frío-, frío ¿YO? Si en ese momento estaba ardiendo, hielo es lo que quería para bajarme la fiebre.

Al acercarme a tomar el cobertor quedé tan cerca de ella que se dio cuenta que estaba temblando y me dijo -Vaya, tú si tienes algo, dejame darte un masaje para relajarte, sino vas a pasar mala noche y no podrás levantarte temprano, ven siéntate en esta silla-

Me senté y comenzó a darme masaje en el cuello y yo temblaba mucho más, cabe aclarar que yo siempre he sido tímido con las mujeres y me pongo muy nervioso ante la cercanía de ellas. De pronto se pasó enfrente de mi y me masajeó el pecho y fue acercando cada vez más su cuerpo hacía mí, y ya no pude controlarme y empecé a acariciar sus piernas desde los muslos hasta las nalgas y ella aprisionó mi boca con sus labios e introdujo su lengua besándome de una forma sensacional, yo ya había tenido algunas amigas con las que me daba vuelo en el agasajo y mete mano, pero jamás había tenido sexo, así que para mí era lo máximo ese instante.

Magui continuaba besándome y acariciándome hasta mi pene, yo ya más relajado metí mi mano en su vagina, y ¡Que cosa! se sentía super, y con mis dedos inexpertos comencé a masturbarla y ella tomó mi mano y me dijo -Hazlo así- y conducía mis movimientos en su vagina tocando su clítoris. De pronto ella lanzó un largo gemido y sentí como su vagina aprisionaba mis dedos de la mano derecha mientras ella se retorcía hacía atrás, gozando de tremendo orgasmo, en ese instante yo sentí que iba a eyacular y se lo dije, ella me dijo,

-Espera, aguanta un poco-, se puso de rodillas y me sacó mi pene el cual no es muy prominente (15 cms) y lo metió en su boca y me ha dado tremenda mamada que en cuestión de segundos me vine en su boca, ella al sentir mi esperma en su boca apretó mis nalgas con sus dedos encajándome las uñas, que por cierto usaba largas y bien manicuradas.

Sudoroso y agitado le pregunté si los niños no se darían cuenta y me dijo -No te preocupes, corrieron tanto en el parque que están rendidos como piedras, iré a ver si no despertaron, esperame un poco- Yo me quedé sentado, tomando aire para reponerme de el jaleo que había tenido, y a los pocos minutos regresó, cerró la puerta de la recamara de los niños y me dijo: -Ahora viene lo mejor- y zaz se quitó la bata, el baby doll y las panties, que espectáculo, veía sus enormes tetas mucho más grandes de lo que en realidad eran, y a mi entera disposición. Se acercó hacia mi tirándome de espaldas en el sofá y comenzó a masajear mi pene flácido para ponerlo a tono de nuevo, cosa que no tardó mucho para que estuviera de nuevo erecto y bien dispuesto.

Se subió sobre de mi y se acomodó mi pene en su vagina y comenzó con un suave vaivén de mete y saca que me hacía sentir la gloria y el infierno juntos, se agachaba y ponía sus tetas en mi boca y en mis manos, besaba sus pezones, los mordía, los apretaba y ella pedía más y más. De pronto le pregunté:

-¿No quedarás embarazada?-

y me contestó: -No te preocupes, tomo anticonceptivos, además si quedo embarazada de ti, me daría mucho gusto tener un bebé tuyo, eres tan guapo, que desde que te vi me gustaste, lo del temor a los ladrones fue solo un pretexto para que me hicieras compañía-

Sale, yo no podía creer todo eso, pero en fin había que terminar la faena que me estaba haciendo Magui, porque la verdad, dudo mucho que yo fuera quien estuviera dándole pelea a semejante mujer.

Poco a poco fue aumentando sus movimientos y de pronto me apretó los brazos y dando tremendos quejidos, tuvo nuevamente varios orgasmos seguidos, y yo sin poder contenerme le dije que ya me venía, y me dijo:

-Te voy a hacer que te vengas todo, que no quede nada en tu verga-

Y, oh, sorpresa, se quedó quieta y solamente con los músculos de su vagina inició un masaje hermoso que apretaba y soltaba mi verga, hasta que me hizo eyacular una cantidad enorme de semen, al tiempo que yo la besaba con fruición, metiendo mi lengua y enlazándola con la de ella.

Por fin, terminó todo, se recostó a mi lado, preguntándome:

-¿Con cuantas mujeres has tenido sexo?-

Yo le contesté con la verdad, con ninguna, solo toqueteos y mamadas, pero hasta ahí; a lo que ella dijo:

-Bien, espero que te haya gustado, y ¿sabes? Cada vez que quieras aquí estaré para que pueda enseñarte más cosas-

Esta fue mi primera experiencia, y que experiencia, así durante 2 largos años, aprovechábamos cuando salía de viaje su esposo, el cual en agradecimiento que estaba al pendiente de su esposa e hijos, me compensaba con dinero, cuando yo ya me había cobrado por adelantado el favor.

Magui se cambió de residencia a Nayarit y perdí el contacto con ella, pero de una cosa estoy seguro: Fue algo estupendo mi relación con ella.

Si alguien quiere tener contacto conmigo les dejo mi correo electrónico:

Autor: KLAUS TIMIDO selobar (arroba) todito.com

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Escrito por Marqueze

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