Mamada en la oficina

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Moviendo su cuello hizo que mi polla entrara y saliera de su boca, sus labios apretaban firmemente y con la mano se ayudaba para que mi prepucio no envolviera el glande y perdurara expuesto e hinchado, con su lengua no perdía oportunidad de lamerlo, ayudando a hacer más fuertes los movimientos.

Os voy a relatar una cosa que me sucedió, con una compañera de trabajo del Ayuntamiento de Huelva.

Resulta que había una reunión del departamento de personal, donde toda la sección asiste a ella. Yo fui en ese momento a la zona de personal, a preguntar por el jefe, y allí sólo estaba su secretaria, la cual me indicó que estaba en una reunión, y que si quería que lo esperase. Con esa chica yo tenía bastante confianza, pues yo estaba mucho por personal, y solía hablar con ella bastante, se llamaba Sofía, mediría sobre 173, pesaría alrededor de 60 kilos, era morena, con ojos profundos negros, una boca carnosa, un cuerpo espléndido, además tenía puestas una gafas tipo intelectual, que le hacían espectacular.

Yo me senté en un despacho de los que había, con una mesa y una silla, separados estos por separadores, ella estaba frente a mí, pudiendo ella ver todos los despachos. Empezamos a hablar, primero del por qué de ella no asistir a la reunión, y así otros temas, después empezamos a hablar de nuestras vidas, ella me dijo que llevaba mucho tiempo sin relaciones, así fue subiendo el tono de la conversación, hasta incluso decirle que en este momento deseaba tener algo de sexo, ante esto, ella se rió, y me dijo que podía incluso si quería ponerme más caliente, yo no dije nada, pero mi mirada me delataba, ella lujuriosa totalmente, se subió la falda, dejando ver sus blancas bragas, y empezó a acariciarse los senos por encima de la camisa, yo me quedé perplejo, estaba súper caliente, ella lo sabía, y continuó así un rato, no aguanté más, y me empecé a tocar el pene sobre el pantalón, amasándomelo con lo que veía, ella continua igual.

Me dijo que me tranquilizara, que ella iba a solucionar mi problema, se puso de pie, se subió la falda, dejando ver sus bragas blancas, se dio la vuelta y dejaba ver como sus bragas se metían entre sus nalgas. Yo me saqué la verga, la cual estaba ya bien grande, y me empecé a masturbar, se acercó al escritorio y se echó a un lado su braga, dejando ver su vello, y con una mano, se empieza a masturbar, abriendo sus labios vaginales, observando cómo le escurren sus fluidos. Después, se pone a mi lado, agarrándome el pene, y me empieza a masturbar, yo le empiezo a masajear los senos y a tratar de alcanzarle su rajita, una vez que la alcanzo, le empiezo a meter un dedo y luego dos, entran con facilidad en su vagina, la cual está caliente y húmeda de los líquidos que le brotan.

Ella a continuación se metió debajo del escritorio, bajó la cremallera de mi pantalón, empezó a menear mi pene, apresándolo por encima de los calzoncillos, estaba duro y humedecido, al momento me quitó el cinturón y el botón, para bajar el pantalón y el slip un poco, posteriormente comenzó a lamer el pene, humedeciéndolo con su saliva. Primero lo hizo en la parte inferior, con los testículos, con mucha suavidad lo recorría de abajo a arriba, y a veces se introducía parte en su boca, después subió, deteniéndose placenteramente en el surco que separa el tronco del pene de la cabeza, luego empezó a concentrarse sólo en la cabeza, que estaba muy hinchada, lamiéndola y succionándola con sus labios, la sensación era espectacular, a la vez, metí mi mano en sus bragas, tocando sus vellitos, después mis dedos acariciaron su clítoris, el cual estaba completamente empapado.

Tras un rato así, continuaba de rodillas debajo de la mesa, pero ella me sacó las manos, como diciéndome que ahora no era el momento de eso, que me concentrase en la mamada, y comenzó a morder mi pene suavemente, sus dientes se hincaban sobre la piel de mi miembro y me hacían estremecer, ella lo notaba y cambiaba a lamerme nuevamente. Más tarde, cuando pensó que era suficiente se concentró en los testículos, meneándomela con la mano, me lamía los huevos a la vez que con su otra mano me masturbaba con firmeza apretando la verga.

Estaba a punto de reventar, se lo dije, y ella bajó los movimientos, como dándome tiempo para relajarme, pero al rato, volvió a seguir, empezando a hacer los movimientos de una penetración, moviendo su cuello hizo que mi polla entrara y saliera de su boca, sus labios apretaban firmemente y con la mano se ayudaba para que mi prepucio no envolviera el glande y perdurara expuesto e hinchado, con su lengua no perdía oportunidad de lamerlo, ayudando a hacer más fuertes los movimientos.

De repente llamaron a la puerta, ella hizo el intento de salir, pero yo le detengo por la cabeza para que no salga, era una chica preguntando por uno de los que trabajaba allí, a la cual le indicó que estaba sólo esperando a la gente de personal que están en una reunión, mientras digo eso, siento que me empieza nuevamente a mamar la verga, me puse algo nervioso, tratando de disimular la cara de placer, entonces la chavala me da las gracias y me dice que ya volverá.

Cuando cierra la puerta, Sofía me dice que se va, yo no la dejo salir, la agarro de la cabeza, no pudiendo salir, ella se calma, y continúa en su labor, haciéndome sentir en las nubes, fue lo máximo, chupaba con mucho entusiasmo, seguía follándome su boca, ahora le agarré yo la cabeza, y era el que ponía el ritmo, me quería correr, y la posibilidad de que viniese más gente y fastidiara la sesión hizo que todo fuera más rápido.

No podía contenerme más, y una gran cantidad de semen caliente se derramó en su boca, ella continuó chupando, su lengua atrapaba cualquier resto de líquido que quedara, era espectacular, así siguió hasta que sintió que el pene estaba perdiendo su erección, entonces lo dejó reposar, lo recorrió lentamente con su lengua humedecida de arriba abajo varias veces, y luego le dio algunos besos. A continuación se levantó, y me preguntó si me había gustado, a lo que obviamente respondí que sí, tras esto ella se fue de la habitación supongo que al baño, y antes de venir ella ya llegó su jefe y me puse a hablar con él.

Autor: Fary

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Escrito por Marqueze

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