Maria, la mama de Marta, Capitulo 2

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Julia fue la primera en bajar, imagino que atraída por el olor a café, apareció descalza en la cocina, como caída de la cama, llevaba una corta camiseta de seda y braguitas blancas, los pezones se le marcaban, parecían pedir mas después de la actividad  y larga noche que habían tenido, su pelo rubio se encontraba con un desorden ordenado como a  propósito, me sonrió, me besó levemente en los labios, ahora conocía su cuerpo hasta lo mas intimo, me fije en sus piernas, se movía con gracia, le ofrecí una taza de café, acepto mientras se llevaba a la boca unas cerezas del frigorífico.

Como no me había dado cuenta antes, ellas dos tenían perfectamente orquestada la noche, yo solo he sido la presa de esta partida, en absoluto me sentí mal.

La velada prometía, Julia se deshacía en halagos hacia mi, tras la cena me ofrecía una limonada con hierbabuena, la encontré algo mas dulce de lo habitual, después unas copas, la noche templada y el entorno apropiado,  Julia se sentaba frente a mi, su vestido dejaba algo mas que sus piernas a la vista, por un momento me sentí un poco acosado, aunque note como comenzaba a tener una erección, me fijaba en la piel dorada de  sus hombros, cambie la postura para recolocarme, ella no dejaba de mirarme y sonreír, María se acercaba en cada ir y venir, me besaba y yo la correspondía, parecía que fuésemos apareja desde siempre, la poca atención que mostraban a su compañero y la repentina despedida de el, me sorprendió.  María me indicó que subirían a preparar la habitación, Julia se quedaba a dormir, pasó tras de mi, su mano acarició mis hombros, levemente me besó en los labios y sonrió, le desee que descansara, ella me contestó con un gesto algo como, “no creo”, yo no estaba nada cansado, mi erección iba y venia, solo con imaginar fantasías, mientras terminaba la copa observé un avión que surcaba el cielo a gran altura, me pregunte a donde iría. Desde el gran ventanal de arriba María me llamó para que subiera, vi sus hombros desnudos, estaba claro que mi día de sexo no había acabado, las velas del jardín se habían consumido, deje los vasos y botellas, mañana recogeremos, mientras subía escuchaba risas y tacones en la planta de arriba, al entrar a la habitación, encontré a las dos medio desnudas, vestían lencería con medias y tacones, María de negro, Julia de blanco, María me dijo:

Quiero que le demuestres a Julia lo bueno que eres en la cama,

Julia se acerco a mi, beso mis labios con un gesto inocente, su mano bajó y sobre el pantalón sobo mi verga que de nuevo empezaba a tener actividad, miró a María como pidiendo permiso, ella se acercó e hizo de maestra de ceremonia, me beso, besó también a Julia, le acarició los cachetes, Julia seguía besándome, sacó mi camiseta por la cabeza, acariciaba mi pecho, besaba y mordía mis pezones,  mis manos agarraban su cintura, besé su hombro, comenzó a bajar, abrió mi pantalón y dejo escapar mi verga, salto como si tuviera un resorte, hizo gesto de sorpresa y alegría, miró sonriente a María y comenzó a chupar,  yo miraba y no podía creer, era como un sueño, tantas semanas en dique seco y hoy de repente mi vida se había convertido en Sodoma y Gomorra, me sorprendía a mi mismo lo dura que se mostraba, la boca de Julia la engullía salivada, María le animaba y le hacia bromas, caímos en la cama, ya me encontraba totalmente desnudo, ahora las dos jugaban con sus bocas y  con mis bajos, Julia se montó a horcajadas sobre mi, María le ayudó, le ayudo a que se introdujera la verga mientras me estimulaba con tocamientos, estaba haciendo el amor con una chica que no hacia mas de cuatro horas había visto por primera vez, ella se movía a un ritmo acompasado, le baje los tirantes del sostén, ante mi quedó un pecho mediano y redondo, los pezones rosados  no tarde en llevarlos a mi boca, María la besaba, Julia gemía,  creo que su orgasmo llegara pronto, yo me encontraba bastante fuerte, me sacó de ese pensamiento el sentir como se convulsionaba y me apretaba con sus muslos, sentí como entre ella y yo todo se ponía húmedo, mas que húmedo, mojado, Julia era de esas chicas que cuando tiene un orgasmo dejan salir sus fluidos, la abracé, los tres nos besamos, pero mi verga seguía dura.

María me descubrió todo, en la limonada me habían puesto una pastilla de viagra, de ahí que tuviera esa facilidad para mantenerse dura, querían estar toda la noche fallándome, una noche de sexo con un candidato novel, María abrió las piernas y apartó sus braguitas, no necesite que me enseñara mas camino, me sentía fuerte sabiendo que se trataba de algo ajeno a mi y que me daba esa virilidad, monté sobre ella, me abrí camino con toda facilidad, nos acompasamos en el movimiento, la respuesta de María fue inmediata, sentía como apretaba con su cuerpo, gimoteaba y pedía mas, pronto llego su orgasmo, aquello era como una película XXX,  se dejo caer hacia un lado, saque mi verga húmeda, me tumbé mirando al techo con dos hermosas mujeres flanqueándome, Julia con su cuerpo sobre el mío, besaba una lagrima que bajaba por la cara de Maria, la mimaba como lo que era, su verdadera amante.

Ahora Julia volvía a acariciarme, de nuevo bajaba hacia mi verga hasta llevársela a la boca, la voltee y se puso a cuatro patas, la introduje desde atrás mientras se estimulaba el clítoris, se reían haciendo comentarios sobre la milagrosa pastilla azul, Maria tumbada frente a ella abría sus piernas, Julia comenzó a besar y chupar el sexo de su amiga, mientras yo desde atrás embestía con mis caderas, mis muslos golpeaban los de Julia, veía la escena y junto a ellas me excitaba, nuestros cuerpos estaban unidos, y atendían a cualquier estimulo, sentí algo de dolor tras el día y noche que llevaba, un pequeño escozor en mi verga, que se calmaba cuando estaba introducida y bien lubricada, Julia aceleró el ritmo de su lengua, se excitaron juntas y yo con ellas llevándola a otro orgasmo, y yo descargando sobre sus culo y su cintura, caí sobre su espalda, mi cuerpo se untó con mi propio semen, Maria me sonreía entre ese amalgama de olores y sabores, caí en la cama y los tres nos quedamos tranquilos, por un momento no sabia que piel suave acariciaba en ese momento, Julia me beso, miró hacia mi verga que medio se mantenía, me pregunto ¿Qué tal?, solo pude sonreírle, ella me volvió a besar, sus labios sabían y olían a sexo femenino, me gusto ese aroma, ahora yo estaba dolorido, me levante y fui a la ducha, el agua me hizo estremecer tras el escozor, llegaron ellas y con los tres en la ducha, se formo una anarquía de cuerpos, manos y bocas, mi verga esta enrojecida, me retire hasta la cama, ellas dos llegaron tras de mi , a los tres nos sorprendió que el día comenzaba a clarear, mañana no seria un lunes normal

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