Marina 6 (Confesiones)

La estrategia que trazamos comenzaba a dar los resultados que esperábamos y no sería fruto de la casualidad o la suerte si no a la perfecta y astuta planificación que entre las dos trazamos.

Como todas las mañana nos despertamos al alba y después de desayunar y entrar en el baño nos sentamos en la terraza, a esa hora de la mañana es una maravilla contemplar el mar y el regreso de los pesqueros rodeados de nubes de gaviotas revoloteando al rededor.

Charlando tranquilamente de nuestras cosas, esperamos a que sus primos se levantaran y cuando por fin lo hicieron los acompañamos mientras desayunaban, la sobremesa duro poco, se fueron al baño para salir cuanto antes. Las dos estábamos deseando que se fueran para quedarnos solas y hacer lo que nos diera la gana sin estar pendientes de invitados.

Los despedimos en el garaje y de vuelta en el ascensor estábamos locas de contentas de poder estar al fin libres.

Lo primero que hicimos es entrar en la que a partir de ahora sería mi habitación, quitar la ropa de cama y las toallas del cuarto de baño, abrimos las ventanas para ventilar la habitación y dejar la cama desnuda. La sorpresa fue al entrar en el cuarto de baño, estaba todo lleno de agua por haberse duchado sin cerrar las puertas de la cabina y salir fuera el agua de las duchas laterales, temiendo entrar en la cabina del inodoro, estaba todo hecho un desastre. Lo limpiamos y ordenamos todo y también dejamos las ventanas abiertas para que se ventilara y secara, por suerte en mi salón no entraron y estaba perfecto lo mismo que el vestidor.

Cuando terminamos de dejar todo en orden nos fuimos a la terraza donde le fui calmando el enfado y me dijo – ¿Entiendes por qué no me caso ni loca? Me muero si me toca un hombre que al poco tiempo hace estas cosas porque estoy segura que en su casa hace lo mismo para que la chica lo quite – Bueno Elena olvídalo ya se han ido y esta todo perfecto así que no merece la pena malgastes un minuto de tu tiempo en enfadarte por su culpa – Es que me da rabia porque ella, como has visto, es un encanto pero él es un cretino que no hace nada, se levanta a las once y se pasa la vida en el club de campo con los amigos que también son como él. Me quede alucinada que se levantara a esa hora y no hiciera nada y le pregunte – ¿Y Laura que hace?
– Ella si trabaja, el padre le puso una boutique donde vende ropa de primeras marcas, está muy contenta y además ocupada todo el día. Me continuo diciendo – Ya me ha dicho varias veces que está harta incluso hace tiempo que no se tocan, Laura sabe que tiene una amiga
– ¿Y a que espera para separarse? – Yo que sé, por eso te digo que prefiero no casarme porque la realidad no la ves hasta que no convives un tiempo, al principio todo muy bien pero después viene el tedio y la rutina y eso si no es de los que quieren imponer su voluntad – La verdad que es una lotería y como salga como este te amarga la existencia – Por eso te digo que de casarme nada y si quiero tener un hijo no necesito ningún marido – Estoy de acuerdo que no hace falta casarse. Decir todo esto la calmo y comenzó con su buen humor y me dijo – El día que quiera tener un hijo me busco un tío que me guste me lo follo hasta que me preñe y sin decirle nada lo mando a paseo y si te vi no me acuerdo – Vale yo hago lo mismo y nos preñamos las dos veras lo guapas que vamos a estar con nuestras barriguitas y después saliendo a pasear con nuestros bebes. La cantidad de cosas que dijimos terminaron con las dos revolcadas de risa en el sofá.

Como era temprano le pregunte – ¿Tu quieres bajar a la playa? – Hoy no me apetece mucho
– Podemos hacer una cosa, vacio la bolsa de viaje y nos acercamos al piso por el resto de mis cosas y así el lunes solo tenemos que ir a la boutique para traer lo que tengo – Me parece buena idea así adelantamos y dejas ya tu habitación hoy.
Algunas de las cosas ya las había sacado de la bolsa como las cosas de aseo y los cosméticos, solo quedaba un par de vaqueros y los zapatos que estaban metidos en sus bolsas de tela individual.
Al sacar los estuches del reloj y la pulsera junto con la caja donde tenía el dinero le dije – ¿Por qué no me guardas esto hasta que tenga ordenados mis armarios? – Si claro, en tus armarios cuando abres la primera puerta de la derecha hay un sitio especial para guardar joyas y complementos, es igual que este y si quieres lo ordenas de la misma forma.
– ¿Y en esa caja que tienes? Cuando la abrí se quedo helada – Que barbaridad ¿Todo es dinero? – Si todo – No me lo puedo creer Marina ¿Cuanto hay? – No lo sé no lo he contado me da miedo saberlo. Comenzó a reír y me dijo
– ¿Cómo podías salir tan tranquila dejando esto en la habitación? – Que podía hacer, lo que no podía es dárselo a la Sra. Encarna para que me lo guardara – No claro eso lo entiendo. Sin salir de su asombro me dijo – ¿Qué piensas cuando ves todo esto? – Mas que pesar me da una sensación extraña, entre satisfacción e incluso te diría que morbo porque pienso como lo he conseguido – ¿Y piensas algo concreto cuando lo ves? – Te puedo decir que cuando la abro para sacar o guardar dinero pienso como lo he conseguido y me gusta, por eso te decía que me da una extraña sensación verlos y tocarlos que como te decía creo que es morbo. Seguimos hablando un poco más sin que faltaran los comentarios divertidos.

Vivimos en una ciudad donde la delincuencia apenas existe y se puede salir de noche con total tranquilidad. A pesar de todo el edificio donde vivimos tiene unas medidas de seguridad muy grandes con conserjería las veinticuatro horas con un panel de pantallas donde el conserje vigila la puerta del garaje, el interior y el perímetro ajardinado.

La dejamos donde ella tiene documentos y cosas de valor que pertenecieron a su mama que me enseñó. A medida que me las enseñaba le era más difícil hablar, se le puso la carita triste y los ojos inundados de lagrimas. Se me partió el corazón al ver su tristeza, la abrace y sentí como su dolor me mordía el corazón, nos unimos en un triste y desconsolado llanto.
Cuando nos llego la calma pude ver que nuestro llanto deshago su alma y libero la mía por verla tan triste.

En el baño nos refrescamos los ojos con agua fría sus lindos ojos color miel me miraron tiernamente y me dijo – Gracias por demostrarme lo mucho que me quieres haciendo tuya mi tristeza. Te Quiero mucho Marina – Cállate que me emociono y me pongo a llorar a moco tendido y no paro. Nos dimos un achuchón y salimos del baño más tranquilas e ir al piso por mis cosas.

Después de un rato conseguimos aparcar, subimos al piso, saludamos a la Sra. Encarna que me dio dos braguitas y tres camisetas muy bien dobladas y planchadas, le di las gracias por el detalle y nos fuimos a la habitación para guardar en la bolsa lo poco que quedaba.
Nos despedimos con mucho cariño y con la promesa que me llamara si necesitaba algo, sonriendo le dije que vendría a verla para que me contara sus amores, con dos sonoros besos nos despedimos.

Al regresar a casa y dejar la bolsa no pude resistir ir con Elena a mi habitación para creerme que a partir de ahora seria mía, todo es tan amplio luminoso y tan bien amueblado que parecía que estaba viviendo un hermoso sueño. Juntas, llenas de felicidad, nos sentamos por primera vez en el cómodo sofá de mi bonito salón. Tome sus manos las bese y mirándola a los ojos le dije – ¿Tú crees que nos hemos encontrado por casualidad? – Estoy segura que no lo nuestro no puede ser casualidad ¿Tú crees en la reencarnación? – Si, yo creo que no hemos nacido para vivir solo por unos años y que después todo se acabe sin más, para mí la vida es un camino de perfección para nuestras almas y es por lo que pienso que las personas no se encuentran por casualidad, alguna razón tiene que haber – Es lo que pienso, las cosas no pasan simplemente porque sí, creo que hay unas razones mucho más poderosas que hacen que dos personas se encuentren. Hablamos un buen rato sobre este tema tan apasionante haciendo alusión a los tratados de filosofía India.

Sobre la una treinta me llamo F.G para decirme que en una hora me venía a buscar, al colgar le pregunte a Elena si se quería venir y me respondió – Voy aprovechar para contestar unos correos y a leer unos informes médicos que me mandan de Austin – Como tú quieras pero es que me da penita irme – No corazón ya no es como antes, tú estás conmigo aun que no estés en casa, me hace mucha ilusión esperar que vuelvas.

Me acompaño mientras me arreglaba y cuando fui a abrir la maleta para sacar un vestido me dio de su armario unos Shorts de una sola pieza azul noche bastante mini, manguitas muy cortas y ceñido al talle, me quedaba fantástico con sandalias burdeos oscuras y un bolsito de hombro a juego. Me puse la pulsera de tobillo que me quedaba como a Elena un poco grande, nuestros tobillos son finos y la llevaríamos a cortar, de todas formas hacia bonito y el ligero tintineo de las campanitas al andar me daba un toque misterioso, como ella decía.
Al darme los últimos retoques Me dijo Elena – Me hace mucha ilusión que te pongas mi ropa estas preciosa, el único problema que tiene este conjunto es que te tienes que desnudar para hacer pis – Bueno no importa es tan bonito y me queda tan bien que merece tener que casi desnudarse, no sabes lo que me gusta que podamos usar las dos nuestras cosas. Nos besamos con dulzura y con el sabor de nuestros besos de despedida tome el ascensor.

Al salir ya me estaba esperando, al llegar al coche como siempre me abre la puerta, me ofrece la mano y mientras dedicándome todo tipo de galanterías. Cuando se sentó al volante le dije.
– Que bien conoces los detalles que nos gustan de un hombre, me encanta que seas tan galante. Riendo me dijo – ¿Te cuento por qué lo hago, sobre todo con el otro coche que es muy bajo? – Si cuéntamelo – Por qué si vienes con un vestido cortito puede ser que vea de qué color traes la braguitas – Pero que pervertido eres, un día voy a venir sin ellas para darte rabia – Entonces me desmayo si veo tanta hermosura. De broma empecé a pegarle y como si le estuviera regañando le llamaba enfermo pervertido y todo lo que se me ocurría.
Estaba especialmente contento y al preguntarle los motivos, respondió – En dos semanas viene el presidente de la compañía India, para conocernos personalmente y eso es muy buena noticia porque les interesa nuestro asesoramiento jurídico – Me alegro muchísimo. Alzando la voz le dije – Que listo e inteligente es mi chico y me continúo diciendo
– Y sobre todo contento por estar con mi gran amiga que es la más linda del mundo, te has vestido de una forma que pareces una niña, la gente pensara que soy tu abuelo – Me da igual pero también pensaran que tengo un abuelo guapísimo además me vas a sonrojar con tantas alabanzas.
– Perdona, sé que no te gustan pero no lo puedo reprimir – Dime más que me pones mimosa cuando tú me las dices. Saco su lado poético y en broma me decía unas cosas tan cursis que nos divertían mucho.

Fuimos a un restaurante especializado en pescados fantástico y durante la comida me estuvo comentando sobre las cosas que hablamos el día anterior y me dijo – Anoche estuve recordando todas las cosas que me dijiste y me has demostrado tú gran honestidad al rechazar la propuesta que te hice – No la rechace, me sentí alagada por considerarme tanto, solo te hice ver que no era necesario y que en nada cambiaría lo nuestro – Es cierto pero pudiste aprovecharte de mi aceptando, en cambio me hiciste unos razonamientos que solo una persona honesta puede hacer, no me cansare de repetirte que es admirable la madurez que tienes y sobre todo me has demostrado lo buena amiga que eres – Tu nunca dudes que soy tu amiga para lo que quieras y si un día necesitas hablar y desahogar tu espíritu estaré a tu lado y tratare de reconfortarte. Sin dejar de mirarme a los ojos tomo mi mano y la beso con un beso de gratitud.

Comenzamos hablar de Elena, preguntándome desde cuando la conocía, antes de responder me pregunto – ¿Por cierto qué edad tiene? – ¿Qué años crees que puede tener? – No sé, pero sin duda muy joven también – De acuerdo pero ¿Que años piensa que pueda tener? – Es difícil de calcular pero por la carita de adolescente que tiene no creo que tenga más de veinte
– ¿Esta seguro que puede tener veinte? – Si, es lo que calculo que tendrá – Pues le faltan unos meses para los veintisiete – Imposible no puede ser si echándole mucho te diría veintiuno – Lo que te digo, Elena es médico, termino la carrera antes de los veintitrés – Me dejas de piedra porque incluso Gianni cuando hablamos de vosotras pensó lo mismo de ella porque yo no la sabia y al hablar de la tuya se la dije yo. Me gusta muchísimo que todos aprecien su hermosura y le dije – Tiene que ser genético porque las fotos que tiene con su mama, algunas en la playa, podría pasar por su hermana mayor era una mujer muy hermosa. Me pregunto y le conté la causa de la muerte.
Seguimos hablando y me pregunto – ¿Sería terrible para ella la perdida de su madre? – Figúrate con lo unida que estaban, lo que pasa que es una mujer tan fuerte que lo afronto con una entereza tremenda aun que la sigue echando mucho de menos – No me extraña pero ahora que las dos vivís juntas será muy diferente porque os apoyareis en todo – Es lo principal, protegernos y apoyarnos en todo. Le continúe hablando de Elena.
– Mañana, si tienes la oportunidad de hablar con ella te darás cuenta que es increíble, inteligente muy culta y lista, muy buena amiga con una generosidad sin límites. Luego es simpática y divertida como no imaginas y por si no fuera suficiente es bellísima con una figura perfecta – Que es bellísima no hay la menor duda – Tiene una serie de virtudes admirables, una de ellas es que si te da su amistad es con toda sinceridad y entrega, nunca fingirá – Me gustaría caerle bien – Estoy segura, la conozco muy bien y sé que tendréis filing enseguida.

Terminamos de comer y le pedí por favor nos fuéramos, el aire acondicionado tan fuerte me estaba dejando helada. Subimos al coche y me pregunto – ¿Qué le apetece hacer a mi nenita preciosa? Le puse ojitos y voz de niña, que le encanta y le respondí – Tu nenita quiere que la mimes mucho ¿Tu la quieres mimar y decirle muchas cosas lindas? – Yo a mi nenita le regalo la luna si la quiere y todo lo que me pida. Me gusta que sea alegre y le guste jugar y le pedí con la misma voz de niña – Tú nenita tiene el caprichito que la lleves a tu barquito, la acurruques, le des muchos besitos, le digas muchas cosas lindas porque así se pone muy mimosa. Entre risas y juegos nos fuimos para el puerto.

En el barco y después de enjuagarnos la boca nos sentamos en el salón y me dijo
– Que tintineo más lindo producen las campanitas al andar descalza – Es muy linda pero me está un poco grande la tengo que llevar a cortar – Dime cuanto y la llevo a la joyería que hay al lado del bufete.
Me acurruque en sus brazos y entre besos y tiernas caricias la pasión se fue apoderando de nosotros. Se disculpo y bajo al baño a darse una ducha. Mientras lo esperaba gozaba de la amplitud y la decoración tan bonita, cada vez me gustaba más estar en el barco.
Me fui al camarote a esperar que terminara para entrar yo, estaba solo en braguitas y me fui a quitar la pulsera del tobillo cundo salió y me dijo que no me la quitara, le gustaba oír el tintineo de las campanitas al andar, entre en el baño, me lave mi intimidad y salí envuelta en una toalla. Estaba tumbado boca abajo tapando su culito con el pico de la sabana, le pedí no se moviera y lo destape. Su fibrosa figura revela el cuidado que dedica a conservarla joven y tersa. Me senté sobre su culito, acaricie su ancha espalda y enrede mis dedos en su pelo desde el cuello hasta la nuca con suaves caricias que lo hacían suspirar de gozo.

Me tumbe a su lado y busque sus labios para unirlos con nuestros besos. Su boca busco mis pechos y el contacto de sus labios en mis pezones hacia que mi deseo aumentara cada vez que su lengua los acariciaba.

Entre besos chiquitos en sus cerrados ojos y cara lo fui relajando hasta dejarlo con la respiración muy pausada y tranquila consiguiendo que su erecto pene se relajara y perdiera parte de su vigor. De rodillas a su lado lo metí en mi boca para acariciarlo con la lengua, reacciono de inmediato y note como su inflamado glande llenaba mi boca que a los pocos segundos la seda de su deseo la lleno con su dulzura.
Como el día anterior lo mantuve durante largo tiempo al filo del orgasmo, con firmeza una de mis manos se aferraba a su vigoroso pene para que lentamente se abriera paso entre mis labios que al sacarlo de mi boca le rozaba los dientes por los encendidos bordes, el ligero dolor le aumentaba el placer que mi boca le estaba dando. Acariciar a la vez sus redonditos y duros testículos lo relajaba y me permitía mantenerlo más tiempo en el placentero estado que lo tenía, mantenerlo tanto tiempo al borde de la eyaculación le producía mucho placer.
La convulsa respiración y los gemidos lo estremecían, viendo que no lo soportaría más me puse a su lado y muy bajito, entre dulces besos, le decía ternuras que lo fueron tranquilizando hasta quedar en un placentero estado de relax.

Le pedí quietud y con una rodilla a cada lado de su cintura puse su erecto pene a la entrada de mi vagina. Cuando siento que lentamente va a entrar me gusta cerrara los ojos y poder ver en mi mente con todo detalle como las húmedas paredes de mi vagina se van dilatando para dejarle paso hasta que una vez dentro me haga sentir llena de su poderosa firmeza, es cuando la abrazo y siento que es mía y me pertenece.

Lentamente comencé a moverme, unas veces muy leve y otras casi entera fuera de mí, despacio volver a sentarme sobre su dura erección. Me gusta a morir que resista tanto tiempo y me deje gozar teniéndola para mí y recrearme con ella dentro hasta que los fuertes latidos que van y vienen de la vagina al clítoris anuncian la llegada del placer. Ambos estábamos muy cercanos al orgasmo pero me detenía unos instantes y cuando notaba que disminuía de intensidad con leves contracciones al moverme, lentamente volvíamos a sentir como en cualquier momento sería imposible detener el estallido de placer que tan cercano estaba.
Al borde de la desesperación y sin poder resistir más me separe de su pelvis y con su pene fuera de mi vagina, la contraje y me fue penetrando hasta que un brutal orgasmo me estremeció de placer recorriendo mi espalda como un latigazo, él gemía entre espasmos, las palpitaciones de su pene martilleaban mi vagina, tensando sus músculos se quedo unos instantes rígido y agitado por un fuerte temblor, entre bufidos exploto dentro de mí. En cada latido de su inflamado glande notaba como el caliente esperma me inundaba. Un nuevo orgasmo aun más fuerte me enloqueció, gemía y casi chillaba por sentirme inundada del ardiente semen, un torbellino de placer recorría mi cuerpo en todas direcciones adormeciendo el resto de mis sentidos con mis ojos inundados en lágrimas.
Con la respiración muy alterada continuaba tenso y rígido, solo su cabeza se movía de un lado a otro gimiendo.

Las fuerzas no me mantenían erguida, caí sobre su pecho y sus brazos me rodearon con firmeza, abrazado por mi vagina su pene aun conservaba el vigor trasmitiéndonos entre latidos los últimos estertores de tan brutales orgasmos. Entre jadeos tratábamos de llenar de aire nuestros pulmones en un intento de recuperar la vitalidad perdida.

Envueltos en tan intenso placer, muy quietos, evitábamos cualquier roce que alterara nuestra sensible piel. Lentamente fuimos saliendo del placentero letargo en el que estábamos sumergidos.

Como pude me incorpore tratando que el semen que tenia dentro no manchara la cama, es tan grande la ceguera por tenernos que nunca nos acordamos de tener una toalla a mano.
Sentada en el baño me gusta ver cómo va saliendo, no sé si es mucha o poca la cantidad de esperma que me echa pero tengo que estar sentada un poco de tiempo hasta expulsar lo más posible. Después de lavarme me puse las braguitas porque el día anterior falto poco para manchar la cama con lo que aun tenía dentro, no sé donde se mete que después sale de forma inesperada.

Sin moverse espera mi vuelta porque sabe que me gusta lamer y mamar su pene, tenerlo cuando esta tan blandito me produce una rica sensación por la mórbida textura que llena mi boca y sacarle algunas gotitas del acido semen mezclado con el dulzón sabor de mis flujos que después con mis besos dejo en su boca.

Le encanta me siente a su costado, con las piernas entrelazadas, recorrer con su mano mi muslo hasta los mofletes de mi culito diciéndome unas cosas que aumentan mi ego de mujer, mientras me habla deslizo mis dedos entre el sedoso bello de su pecho. Ver tan tranquilo y relajado al hombre que hace pocos minutos contenía su fuerza bruta retorciéndose de placer me produce especial satisfacción por haberlo dejado rendido y sin fuerzas. En ese estado de calma me dijo – Marina me dejas muerto, es tanto el placer que me das que me siento desfallecer, se me nubla el sentido y durante el tiempo que dura mi orgasmo solo veo destellos de luz fortísima – No sabes lo que me gusta darte tanto placer y el que tú me das a mí es brutal – Hoy no he sentido que hacíamos el amor, no sé si por ser tú quien llevaba la iniciativa, sentía que me estabas follando – Es que tenía ganas de follarte, hay veces que apetece más que hacer el amor y me alegra mucho que te hayas dado cuenta
– Mientras estabas en el baño pensaba la cantidad de años que he estado sin saber lo que era llegar a casi perder el sentido en un orgasmo – Todavía me hace más feliz saber que yo lo he conseguido – Es que es de locura cuando estoy a punto de explotar y salgo casi entero de ti para volver a penetrarte, como me aprietas con tanta fuerza que casi me produces dolor pero a pesar de todo me gusta muchísimo – Ese tono muscular que tengo es por el ballet, no sé si sabes que las bailarinas están muy cotizadas para hacer el amor por ese motivo – No tenía ni idea ni pensé que el ballet fortaleciera hasta ese punto la vagina de una mujer.
Ya en broma le dije – Ya te he dicho que me gusta mucho que sientas tanto placer conmigo y dejarte el muñequito muy blandito y tranquilito – ¿Ya vas a empezar con tus juegos? Eres incorregible – ¿No es más divertido reírse después de un polvazo? Me hizo repetirle varias veces la palabra polvazo para oír como la decía con mi acento francés y reírse de mí. Cuando dejamos las bromas me dijo
– ¿Te diré una cosa? Cuando te propuse tenerte solo para mí, quiero que sepas que también lo hacía pensando que así estabas bajo mi protección – Suponía que también lo hacías por eso y te diré una cosa nada nos gustaría más a Elena y a mí que fueras nuestro protector, el saber que estas, si te necesitamos, sería muy tranquilizador para nosotras – Con eso podéis contar y me agrada mucho que queráis que yo os proteja – ¿Te das cuenta de lo bonita que puede llegar a ser nuestra amistad? – Me lo quiero imaginar porque a Elena todavía no la conozco como a ti – La conocerás y te encantara porque es increíble como persona y no te quiero decir como mujer eso ya lo comprobaras cuando tengáis un poco de confianza – Nunca imagine que podía tener dos amigas como vosotras – Pues vete haciendo a la idea porque te vamos a tener como a un rey y tu a nosotras como a dos princesas. Su risita nerviosa delataba su satisfacción.

Cuando nos vestimos y a punto de irnos, muy sonriente con mirada muy maliciosa e incluso de perversión, saco del bolsillo un sobre para dármelo, lo tome y después de darle las gracias y le dije – Se te nota muy bien que sientes algo muy especial cuando me lo das y te doy las gracias – Y tanto, es una sensación entre morbo y hasta te diría que algo perversa – Yo siento mucho morbo, perversión no pero te entiendo que sientas algo parecido porque tu al darme el dinero sientes que estas pagando por el sexo que te he dado a cambio, por el contrario yo cuando lo tomo de tu mano me siento, una cosa que se no te gusta que diga pero esto hace que me guste mucho mas.
– Mujer que cosas dices, no tienes porque sentirte conmigo así yo no lo hago con esa intención – Es que no lo puedo evitar si además de gustarme muchísimo acostarme contigo se añade esa sensación tan especial todavía me gusta mucho mas.
Me acerque bese sus labios y le dije – No temas que sé muy bien cómo eres, nunca harás ni dirás nada que me ofenda – De eso puedes estar segura que jamás te ofenderé – ¿Te gustaría más si lo abro y miro lo que hay? – No es necesarios solo con dártelo es suficiente además no quiero que me riñas – ¿Temes que te riña verdad? Porque será una barbaridad de las tuyas, ya me he dado cuenta del grosor al guardarlo en el bolso – Bueno a ti no te importa lo que yo haga además es mi gusto dártelo, que sepas que me has devuelto la alegría de vivir, aun que no te lo creas, pero has llenado un vacio muy importante que tenia por eso todo lo que te dé es poco como recompensa por todo lo que me das desde que te he conocido.

Mientras la pasarela se ocultaba me dijo – Marina necesito que me hagas unas traducciones del alemán al ingles y del español al alemán pero tiene que ser en el bufete, los documentos confidenciales no nos gusta que vayan a manos desconocidas si no es estrictamente necesario ¿Quieres hacerme ese favor? No quiero llevarlos a traducir a un extraño, son muy importantes – Por supuesto encantada y cuando quieras – Como contaba que aceptarías ya he dicho que estaba en contacto con una persona que me han recomendado de toda confianza así que tendrás un despacho con un terminal donde nadie te molestara y por supuesto el bufete te pagaran los trabajo que hagas – Bueno eso como tu veas pero de todas formas te las haría – Ya lo sé pero así será como un contrato oficial – No te preocupes que nadie notara que eres mi amante. Se quedo sorprendido al llamarlo amante y me dijo – ¿De veras soy tu amante? – Por supuesto ¿Conoces una palabra más bonita que esa? – No y es un honor ser tu amante. Nos reímos porque mientras lo decía hacia una reverencia.

Camino de casa de repente me entraron unas ganas locas de hacerle una cosa y le dije – Se me ha ocurrido hacerte una maldad ¿Me dejarías? – Haber que maldad se te ha ocurrido, seguro que será alguna de las tuyas, miedo me das – Cuando yo te diga para el coche pero si no te gusta me lo dices no lo vayas hacer por complacerme ¿Vale? – De acuerdo pero me estás dando miedo. Muy cerca de casa pasamos por una zona ajardinada con cierta oscuridad por los arboles. Elegí un lugar más oscurito y aparco el coche bajo un gran árbol.
Me cerque a él y comencé a desabrochar su pantalón, sorprendido no se creía lo que estaba haciéndole, metí la mano y desabroche el botoncito de su ropa interior. Tome su dormidito pene y lo saque del pantalón, cuando me aproxime para metérmelo en la boca note el aroma a sexo que aun lo impregnaba, al sentir mis blanditas mamadas, exhalo un profundo suspiro de satisfacción y rápidamente ante la dulzura de las caricias que le daba con la lengua dentro de mi boca reacciono. Al tenerlo erecto en mi mano, a intervalos, ligeramente lo apretaba en la base para que se le inflamara mas, como me dijo Elena, los bordes del glande se ponían muy prominentes, despacio y a la vez que le rozaba los dientes se la fui mamando, Suspiraba y golpeaba el volante enloquecido, yo me recreaba teniendo en la boca la aterciopela y durita textura de su pene. Al rato, convulso comenzó a respirar muy fuerte, casi no me cabia en la boca por su inflamación, aumente la intensidad de la mamada, poniéndose muy rígido y entre estertores lanzo un gruñido y comenzó a llenarla con su caliente esperma que directamente, según le salía, tragaba para saborearlo lo menos posible y sobre todo para que no se desbordara entre mis labios y mancharlo. Cuando cesaron sus convulsos temblores y dejo de salirle semen la deje en mi boca hasta quedar blanda. Se la chupe y deje muy limpita con mi paladar saturado de la fuerte acidez del esperma.
Cuando termine la volví a meter en el pantalón y abroche sus botones. Me miraba incrédulo y me pregunto – ¿Cómo se te ha ocurrido de repente hacerme esto? – No lo sé, me entraron ganas de mamártela ¿No te ha gustado? – Muchísimo ha sido increíble me tiemblan las piernas, me has vuelto a dar un placer tremendo. Con una sonrisa me dijo – Me gustan mucho tus maldades y más si son inesperadas, dime que maldades te gustan para hacértelas yo a ti también – Se te tienen que ocurrir a ti de forma espontanea, ya me vas conociendo y sabes que no premedito ciertas cosas, como ha pasado con esta.
Me beso dulcemente durante un rato entre palabras muy lindas, cuando ponía el motor en marcha para continuar nuestro camino me dijo. – Me riñes porque te doy demasiado pues muy poco es, quiero que me pidas el capricho que más ilusión te haga – ¿Te importaría que el capricho fuera para Elena y para mi, será algo de mucho valor para nosotras? – No me importa el valor que tenga, dime que es y el lunes lo tenéis – Pues queremos tu amistad y que nos quieras mucho, ese sería el mejor de los caprichos que nos puedes dar. Por el brillo vi que se le inundaron un poquito los ojos, tomándome la mano y después de besarla me dijo – Que grandeza de espíritu tienes, me has dejado sin palabras pero te doy las gracias por querer solo mi amistad y mi cariño, me has vuelto a demostrar lo honesta que eres, ten por seguro que ya lo tenéis sin condiciones ningunas. El corto trayecto que faltaba para llegar fuimos en silencio con mi mano en la suya entre leves apretones de cariño.

Al despedirnos quedamos en que vendría a buscarnos a las once treinta del día siguiente para irnos a navegar y antes de irse me dijo – Otra vez gracias, me siento muy afortunado.

Subiendo en el ascensor me di cuenta que tenia las braguitas empapadas y la entre pierna del short húmedo y pensé veras Elena lo rápido que se da cuenta.

Cuando abrí la puerta alce la voz para decir ¿Donde está mi niña linda? Su voz me llego de mi habitación, cuando entre vi la cama hecha, todo ordenado y jarrones con flores, la volví a llamar y estaba en el vestidor probándose un vestido mío y muy sonriente me dijo que había guardado y ordenado la ropa de la maleta y que le gustaban tanto que se las probo todas. La abrace y bese su linda boquita con todo mi amor, se despego de golpe y me dijo – ¿Es lo que me imagino y por eso sabes y hueles así? Poniendo cara de mala le respondí – Si, has acertado, huelo a eso mismo que piensas. Empezó a reírse y tomándome de las manos me dijo – Vamos a sentarnos y cuéntamelo todo – Espera que entre en el baño y me lave que estoy empapada no sé si es mío o es que me sigue saliendo semen además no me he duchado, entonces me dijo que nos duchábamos juntas y así ya estábamos fresquitas para cuando nos fuéramos a dormir.

Nos duchamos por primera vez en mi cuarto de baño. Al entrar en la cabina note un liquido caliente resbalando por el interior del muslo, al tomarlo con la mano lo olimos y me dijo riendo – Es semen, te ha dejado llenita – No lo entiendo si me senté a expulsarlo y me lave la vagina – Es muy simple, cuando se tiene mucho tono muscular la vagina se cierra y las estrías se contraen e impide que salga pero al moverte lo liberas, si es de los que les sale con fuerza y mucha cantidad se disemina por todas las paredes – Tendré que lavarme con más cuidado ¿Pero sabe que te digo? Que cuando subía y me note las braguitas empapadas me daba mucho gustito. Sin dejar de decirme cosas divertidas nos metimos en la cabina para ducharnos.

Había colocado todas mis cosas de aseo y cosméticos, todo en perfecto orden y varios botes chiquitos alargados de adorno también con flores. Nos secamos nos hidratamos muy bien y nos pusimos unas largas camisetas, que son muy cómodas para estar en casa, de las que guardó en mis armarios que también había ordenado y dejado perfecto.
Aun era temprano para cenar y nos fuimos a la terraza, a esa hora con la luz del crepúsculo el mar esta precioso y con la buena temperatura se está en la gloria.

Sentadas en el balancín le conté todo lo que había hablado con F.G. le gusto la propuesta que le hice para que fuera nuestro protector y bueno también le conté con detalle todo lo demás, al terminar me dijo – ¿Cómo se te ocurrió hacerle una mamada en el coche? Me encanta que seas tan loca – Yo que se veníamos de regreso y de repente me entraron ganas de hacer esa diablura. Sin dejar de reírse y darme achuchones, puso cara rara y me pregunto – ¿Y te lo tragaste todo? – Enterito según le salía lo engullía si no se hubiera puesto todo perdido, tengo un sabor de boca horrible todavía. No paramos de reírnos por los comentarios y le pregunte
– ¿Y mi tesorito que ha hecho a parte de ordenar y guardar todas mis cosas con tanto amor y poner tantas flores?
– Cuando termine de comer revise el correo, que por cierto te enseñare uno que me han mandado de Austin que vas alucinar y cuando termine me entraron ganas de volver a leer cosas de tu diario, me gustan mucho las cosas tan lindas que escribes de mí, hay tanto amor en cada palabra que cierro los ojos y me veo en tus brazos sintiendo lo mucho que me quieres. Me acerque a la floristería por flores para mi niña y después me puse a guardar tus cosas y a probarme tu ropa, me daba mucho gustito ponerme tus vestidos y reconocer en ellos tu aroma, estaba feliz tocándolos y no me importaba que no estuvieras porque te tengo dentro de mí y me acompañas siempre
– Que linda eres, no sabes las ganitas que tenia de volver a casa sabiendo que me estas esperando, me emociono mucho cuando pienso que ya no estamos solitas.

De repente me acorde y fui por el bolsito que llevaba esa tarde, al regresar lo abrí delante de ella, saque el sobre que F.G me dio y se lo di. Cuando lo abrió y a ojo calculo lo que podría haber, me dijo – Niña que barbaridad ¿Con esto de hoy cuanto tienes ya? – Un momento, cuanto tengo no lo digas más, tienes que decir cuánto tenemos, es tan tuyo como mío, no se te olvide nunca, podemos disponer de lo que queramos sin darnos explicaciones porque es de las dos – Bueno mi vida, perdona, es que me he puesto muy nerviosa al verlo y por eso te lo he preguntado así – Ya me lo imagino corazón, a mi me sigue sorprendiendo también pero quiero que igual que tú me has ofrecido lo tuyo para que lo sienta mío yo quiero que tú hagas lo mismo – Si mi niña las dos somos una y será siempre nuestro propósito de convivencia – Veras como conseguimos que tus pensamientos y los míos caminen de la mano y serán siempre para las dos.

Al regresar de esos momentos en los que parece que un ángel nos acaricia le dije – Hemos hablado mucho de ti y de lo lindo que será que los tres seamos muy buenos amigos y de lo mucho que nos gustaría que sea nuestro protector, sé muy bien que se siente muy solo, es tan buen hombre que merece le demos nuestro afecto y cariño – ¿Qué te ha respondido a lo de ser nuestro protector? – Que nada le haría más feliz y que hará todo lo posible para que tu también lo consideres muy buen amigo y confíes plenamente en él – Estoy segura que lo será, por las cosas que me has contado, veo muy claro lo buena persona que es, así que no me cabe la menor duda, además te diré una cosa para dos chicas como nosotras con nuestra forma de ser, tener un buen amigo en quien confiar y nos proteja es lo mejor que nos puede pasar, la protección de un hombre como F.G solo nos traerá cosas buenas.

Mas distendidas comenzamos hablar de otras cosas y le dije – Me ha preguntado muchas cosas de ti sobre todo como ayer le dije que si conectabais se podía acostar contigo cuando os apeteciera, estaba emocionado – En conectar no va haber ningún problema, el rato que hable con él el otro día me di cuenta que es un hombre afable, simpático y muy educado – No sabes lo atento que es y cómo trata que estés bien, es muy detallista, esta siempre pendiente que no te falte nada – De eso me di cuenta y además es muy guapo con una figura estupenda y claro le costaría entender que no te importe, no se imagina que entre nosotras no puedan existir celos – Pero después lo entendió y está deseando, le gustas mucho – Y a mí también me apetece es el tipo de hombre que me gusta – Es fantástico en la cama y si consigues que supere los momentos de ansiedad aguanta muchísimo – Eso le pasa a la gran mayoría de los hombres pero muchas mujeres no se preocupan de conocer bien la sexualidad masculina y no saben estimularlo para que el acto sea largo y mucho más satisfactorio, de eso se quejaban muchas en la consulta, que sus parejas aguantaban poco y se quedaban a medias.
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Ya ella me había explicado como prolongar la eyaculación con el estimulo. De repente me dice – Niña no sigas diciéndome lo bueno que es en la cama que me estoy poniendo a tono. Le di un achucho y le dije – Luego en la camita te hago cositas ricas – Ay sí que me das mucho gustito y yo a ti. Continúe diciéndole – ¿No te resulta excitante que podamos compartir nuestros amantes? – No te lo imaginas y si Gianni es de nuestro gusto nos lo follamos las dos que a nosotras también nos gusta cambiar de macho no solo a ellos de mujer aun que en cuanto empecemos en la agencia vamos a tener el chochito de lo más agustito. Ya no paramos de decir cosas y a troncharnos de risa.

Sobre las nueve y media nos llevamos la cena a la terraza, me moría de hambre y devore un platazo de menestra de verduras que hizo Inés riquísimas. Durante la cena le dije a la hora que vendría por nosotras y hablamos de Gianni, teníamos mucha intriga por saber cómo sería. Terminamos de cenar, lavamos y ordenamos todo. Fuimos al baño a cepillarnos los dientes y nos volvimos a la terraza para estar tranquilitas y disfrutar de las últimas luces del día.

Se puso de lado en el sofá y tomando mi mano tiro de mí para que apoyara la espalda en su pecho y rodearme con sus brazos diciéndome – Ven corazoncito lindo que mami te quiere decir acurrucadita en mi pecho cuanto te quiere.
Es muy hermoso que a las dos nos guste tanto sentir nuestro amor de esta forma tan inocente y transformarnos sin darnos cuenta en niñas pequeñas que esta cobijada en los brazos de su mami. Cuando una está entre los brazos de la otra, de forma espontanea, nos comportamos como si de repente volvieras a la niñez, la voz se atenúa y dulcifica, las palabras son en diminutivo con la ternura de una niña de seis años hablándole a su mama. Nosotras no necesitamos más, con estos momentos, que son muy frecuentes, tenemos lo que realmente buscamos y queremos la una de la otra y el sexo entre las dos, que es hermosísimo, queda relegado a un segundo plano.
Al arrullo de las delicadas dulzuras que nos decíamos nos quedamos adormecidas envueltas la calidez de nuestro amor.
Después de mucho tiempo salimos del hermoso sopor que estábamos y nos fuimos a dormir no sin antes tomar una calentita camomila que nos preparamos.

Esa noche estrenamos mi habitación para dormir y con la tenue claridad que entraba por las ventanas, nos acariciamos dulcemente hasta sentir mucho gustito y quedarnos muy relajaditas. Abrazadas, entre miles de besos y con el placer sentido nos quedamos plácidamente dormidas.

Antes de amanecer abrí los ojos, aparte un mecho que tapaba su carita y me quede contemplado la dulce expresión de su rostro de niña, no pude reprimir besar los lindos labios de su boquita que al notarlo abrió los ojos para abrazarnos y darnos los buenos días.

Esa mañana como por un resorte salimos disparadas de la cama haber quien llegaba antes al baño para hacer pis, la camomila y la cantidad de agua que bebemos hace que estemos llenas al despertar. Por ser los inodoros especiales para chicas son más largos y nos la hemos ingeniado para hacer pis las dos al mismo tiempo sentándonos la una frente a la otra pero por culpa de las risas nos lleva un buen rato conseguirlo y si mientras tanto por la flojera que provoca la risa se nos escapa un pedete entonces es un añadidos mas de diversión llamándonos de todo. Como siempre amanecemos con buen humor y ganas de los juegos más infantiles que se nos ocurren para divertirnos. Sacar esas cosas del diario para ponerlas aquí es complicado y hasta sin ningún tipo de interés pero son vivencias de cada día con las que nosotras disfrutamos. Con la duchita del inodoro pasa prácticamente lo mismo, al apretar un botón y salir un chorrito continuo o muchos finos terminamos empapadas por el juego pero eso si lavadas y pulcras aun que no queramos. Después de secarnos y con las camisetas casi chorreando nos fuimos a desayunar dándonos achuchones y empujones de caderas hasta llegar a la cocina.

Cuando el té calentito hizo su efecto cada una en su baño hicimos nuestras cosas para después en la terraza ver el mar con la luz del nuevo día y dar gracias a la naturaleza por brindarnos un espectáculo tan grandioso que tanto nos gusta contemplar.

Tras la duchita matinal y de hidratarnos muy bien nos vestimos y preparamos la bolsa para pasar el día en el mar, entonces le dije a Elena – Si te propone Gianni veros mañana espera a que F.G me confirme si nos vemos los tres, en cuanto vea la oportunidad le pregunto – Muy bien pero no creo que me pregunte nada hasta por la tarde pero de todas formas tu me avisa cuando lo sepas. Achuchándome me dijo – ¿No me digas que no es emocionante todo esto?
– Y tanto que lo es yo tengo últimamente una vitalidad que nunca antes había tenido y es culpa tuya – ¿Culpa mía porque? – Porque no hubiera sido lo mismo hacer esto sola, nosotras lo hablamos todo, nos apoyamos y nos aconsejamos, eso es muy importante y es por lo que me siento tan bien – Yo nunca me había sentido tan llena de vida y eso si que es gracias a ti y que vivamos juntas es como estar en el paraíso. – Tú sí que eres mi paraíso. Bajamos en el ascensor mirándonos de una forma tan tierna que el pecho nos estallaba de felicidad y alegría.

Al momento de salir a la calle apareció F.G con Gianni, se bajaron para saludarnos, yo me subí delante y Elena con Gianni detrás que desde el primer momento mostro su cordialidad hacia nosotras y he de decir que las alabanzas que nos dedicaba nos gustaban mucho.
Cuando llegamos al puerto Francisco y su mujer Ana nos esperaban al pie de la pasarela, ya había puesto en marcha los motores, quitados los protectores de bandas y soltadas las amarras de proa. Le presentamos a Elena y él nos presento a su esposa, Ana una linda mujer menudita, morena, de cara muy alegre y hermosa con unos lindos ojos a la que dimos dos afectuosos besos.
Subimos a bordo y tras soltar las amarras de popa nos dispusimos a zarpar. Francisco al timón, desde el fly, con gran habilidad maniobro lentamente sacando el imponente barco del atraque. Ante la mirada atónita de la gente que paseaba por el espigón, casi en silencio, nos veían dirigirnos a la bocana. Me admira la destreza para salir sin rozar los barcos atracados a ambos costados.
Rumbo a mar abierto era una delicia estar en la cubierta de proa con el suave viento de poniente en el rostro con los finos vestidos revoloteando sintiendo como la brisa acariciaba nuestras piernas y sin importarnos si en algún momento la brisa hacia que se viera nuestra ropa intima.

Acompañamos a F.G a enseñar el barco a Elena que se iba quedando maravillada según lo recorría, finalmente nos mostro el amplio camarote con su correspondiente baño donde podríamos cambiarnos, decidimos hacerlo y al salir nos encontramos a F.G con su bañador ya puesto que al vernos en bikini nos dedico una andanada de sus galantes piropos.
Subimos al fly donde ya estaba Gianni con Francisco, que continuaba al timón, también con su bañador puesto al que rápidamente inspeccionamos de arriba abajo viendo con agrado su estupenda figura. Tomo F.G el timón y con su típico buen humor se dirigió a ellos diciendo
– ¿Qué os parece los dos polizones tan feos que me he encontrado saliendo de un camarote? Respondió Gianni – Verdad que feas son hay que entregarlas a la policía enseguida. Pusimos cara de pucheros pero Francisco y Ana su mujer que había subido salieron en nuestra defensa diciendo – Ni hablar son lindísimas. Feos sois vosotros, respondió Ana. En recompensa los besamos y nos burlarnos de ellos con gestos divertidos. Así comenzamos nuestro día en el mar, con un poco alegría.

Después de estar navegando un buen rato fondeamos cerca de la costa para bañarnos. Una vez que desplego la plataforma de popa, una cosa que yo no había visto es que se podía abrir la popa para acceder a la bodega donde había una gran moto de agua sobre una rampa que le permitía deslizarla hasta el mar, Francisco la echo al agua, arranco la moto y Elena de un salto se monto con él, se pusieron los chalecos salva vidas y salieron disparados. Hicieron miles de filigranas a toda velocidad, Elena disfruto como una niña pequeña con la destreza de Francisco y los demás de verlos a ellos. Cuando llego nuestro turno, nos alejamos y busco la forma que el barco hacia de pantalla y poder besamos tiernamente sin que nos vieran, cortando nuestros besos porque la temperatura subió de forma alarmante.
A continuación salieron Gianni y Elena que estuvieron un buen rato y se alejaron hasta casi perderlos de vista. De vuelta, entre baños y sol vimos como Francisco paseaba a su mujer entre piruetas que de forma increíble relazaba y Ana se lo pasaba a lo grande con su marido, son una pareja muy linda.

En la cubierta de popa ayudamos a Ana a traer unos riquísimos aperitivos que ya traía preparados. Una cosa que nos gusta mucho de F.G, cuando esta con personas de su confianza es que tanto Francisco como Ana, participen de la reunión sentándose con nosotros, no los trata como unos subordinados suyo que tienen que estar aparte, si es cierto que ninguno de los dos los tutean y guardan un respeto pero dentro de la mayor cordialidad porque entre otras cosas son dos personas muy educadas y simpáticas en cambio a nosotras como desde el primer momento le dijimos que no nos llamara señoritas ni nos hablara de usted, aun que les costaba un poco de trabajo por la costumbre lo hacían.

Me di muy bien cuanta que Elena estaba congeniando muy bien con Gianni y no paraban de charlar y reírse, no me extraña es un encanto de hombre.

En un momento que F.G entro en el interior del barco, lo seguí y me dijo que ya había hablado con Gianni y le pareció todo perfecto. Le pregunte si nos veríamos los tres el lunes para comer y me contesto que soñaba con ello a pesar que ayer lo deje destrozado, riéndome le dije que era un blandengue, con caras sonrientes nos reunimos con los demás.

Solo con la mirada Elena lo comprendió todo y sabia que había hablado con F.G del lunes y de todo lo demás.

A la hora de comer subimos al fly y por un ascensor chiquito Ana nos fue mandando las cosas que nosotras organizamos para que no tuviera que subir y bajar, ellos prefirieron seguir bañándose y comer cuando termináramos nosotros. Al terminar le enviamos las cosas y cuando estaba todo ordenado bajamos a la cocina para ayudar a Ana y felicitarla por las exquisiteces que había preparado, nos dedico todo tipo de alabanzas por nuestra forma de ser y la correspondimos con un cálido abrazo de amistad a cada uno.

Pasamos el resto del día en un ambiente muy agradable, entre animadas charlas donde no faltaron los momentos divertidos que todos en algún momento provocábamos.

Cuando faltaba una hora más o menos para la puesta de sol, levantamos ancla y nos dirigimos a puerto al que llegamos en el ocaso del sol.

Nos despedimos de Ana y Francisco, volviéndola a felicitar por la fantástica comida y con el deseo de repetir otro día y disfrutar de su agradable compañía. Se quedaron ellos organizando el barco y nosotros subimos al coche para acompañarnos a casa.

Durante el trayecto, Gianni anoto en su teléfono el de Elena y quedar en llamarla el martes para comer. F.G y yo nos miramos con una sonrisa de agrado al ver que estaban en sintonía.
Al llegar nos despedimos dando las gracias por el día tan agradable que habíamos pasado y con un leve beso en los labios de cada uno como despedida.

Después de ducharnos, tranquilitas en la terraza hablamos de lo bien que lo habíamos pasado y de lo bien que nos había caído Gianni y me dijo Elena – Está loco por salir conmigo y la verdad que me apetece mucho porque es un encanto – A mi me ha causado la misma impresión además ya lo vimos el día que lo conocimos – ¿Sabes que tiene cincuenta y seis años? – No ni idea – ¿Chica estos hombres que hacen para conservarse de esa forma tan estupenda? – Acuérdate lo que nos dijo Elizée que estas personas se cuidan mucho y se mantienen muy en forma, luego son gente que no fuman y no beben, eso los ayuda a mantenerse así fíjate en F.G – La verdad que una persona a poco que se cuide y coma de forma equilibrada y sin excesos se mantiene el tiempo que quiera muy joven, sobre todo los hombres. Y mi respuesta fue – Pues nosotras cuando seamos viejitas seremos muy lindas y seguiremos con muchas ganitas que nos den gustito en el xixi. Ya empezamos a disparatar con las mayores burradas y a reírnos como dos locas.

Al día siguiente como siempre nos levantamos temprano y después de nuestra divertida carrera por hacer pis que se convertiría en algo de todos los días, desayunar y poner la tripa en orden nos gusta estar un buen rato hablando de nuestras cosas y me dijo Elene – No te dije que me llamo mi amiga de la facultad para decirme que estaba pensando en tener también una consulta de ginecología aun que serian muy pocas las pacientes me proponía la hiciera yo – ¿Y qué has pensado? – Como tú me dijiste que ibas hacerle trabajos a F.G en el bufete le he dicho que si pero que solo dos días en semana y por la mañana – Yo lo veo perfecto porque además ¿Ya sabes para que nos sirve tener esos trabajos? Se echo a reír y me dijo – Claro que lo sé ¿Por qué crees que le he dicho que si? De esta forma tenemos las dos una justificación perfecta para que nadie sospeche nada – Justo ya tenemos la coartada que necesitábamos.

Después de hacer la cama y ordenar el cuarto, así la Sr. Inés, la asistenta, se centra en cosas más importantes de la casa, nos pusimos los maillot para irnos a clase de ballet.
Elena se dio una buena paliza en la barras y vi con agrado que está muy en forma y no ha perdido nada de flexibilidad y coordinación, en pocos días estaría en perfecta forma, yo también me di la paliza, que buena falta me hace después de estar tantos meses sin hacer nada.

A la vuelta no nos duchamos, nos pusimos unos vaqueros y zapatillas de deporte para ir a la boutique por el resto de mis cosas.

Puntual en la hora prevista nos avisaron de conserjería que la furgoneta estaba esperando. Con sus tres asientos en la cabina no hubo necesidad de llevar el coche y los tres nos fuimos a por mis cosas.

De regreso dejamos mi bicicleta donde la compre para revisarla, a Elena le encanto porque es muy linda con su cestita en el manillar que te permite llevar cosas.
Nos ayudaron a subir las cajas y las pusimos directamente en mi habitación para tranquilamente organizar todo. Guardamos algunas cosas y ordenamos en mi salón los libros y algunos pequeños objetos de decoración que yo tenía y la ropa había que mirarla bien por si había que lavar y sobre todo planchar después de tanto tiempo guardada en las cajas pero de todas formas las sacamos para que se airearan.

A la una treinta nos llamo F.G para decirnos que en una hora pasaba por nosotras e irnos a comer. Después de una buena ducha nos arreglamos y la verdad es que estábamos un poquito nerviosas, yo lo que más quería que ella se encontrara a gusto con F.G.

Cuando bajamos estaba ya esperando y al vernos se acerco a saludarnos y abrirnos la puerta del coche. Deje que Elena se sentara delante y yo me senté detrás, parecía un salón por la amplitud y la comodidad de los grandes asientos. Hasta la llegada al restaurante la conversación era un poquito forzada por culpa del nerviosismo que todos teníamos.

Al poquito de estar en el restaurante estábamos las dos muy distendidas consiguiendo que F.G, gracias a nuestra naturalidad, se sintiera cómodo con nosotras y la comida se desarrollo en un ambiente muy agradable para todos.
En el rato de sobremesa nos conto, que cuando nos dejaron en casa el día anterior, Gianni le estuvo hablando de nosotras durante un buen rato y nos dijo – Lo habéis dejado impresionado y aun que ya tenía una idea por el día que os conoció, no imaginaba que tuvierais una forma de ser tan natural y sencilla sin el menor síntoma de arrogancia propia de dos chicas tan hermosas, que le parecíais muy inteligentes, cultas y con una simpatía fuera de lo común. Nos miramos las dos y respondimos que en nuestra forma de ser no entra la arrogancia y nos mostramos tal cual somos y que si eso es lo que piensa de nosotras nos agrada haberle caído tan bien. También nos dijo que Francisco y Ana quedaron encantados con nosotras. Comentamos algunas cosas más y nos levantamos para irnos.

Cuando salimos del restaurante lo tomamos cada una de un brazo y nos pregunto – ¿A ver donde desean mis princesas que las lleven? Respondí yo – Tus princesas quieren estar solitas con su rey. Y continuo Elena diciéndole – A mí también me gustaría mucho que nuestro rey nos llevara a un lindo lugar. Comenzamos a reír camino del coche diciéndole cosas divertidas.

En el salón del barco nos sentamos una a cada lado y dijo F.G – Sois dos chicas admirables, vuestra forma de ser tan natural llama la atención y además tenéis una belleza tan fresca y despreocupada que llamáis la atención por donde vais, estaba encantado en el restaurante viendo como no os quitaban ojos los que había en las otras mesas ¿No os disteis cuenta? Le respondió Elena – Supongo que ya sabes que nosotras no prestamos mucha atención a eso y es más nos gustaría pasar desapercibidas – Ves es lo que digo, por eso sois de admirar, os podéis permitir ser arrogantes y engreídas pero sois todo lo contrario – Antes te dijimos que no hay cabida en nuestra forma de ser la arrogancia ni presumir de nada, somos dos chicas normales sin más.
Guardo unos instante de silencio y le dijo a Elena – Desde que hemos estado hablando en el restaurante estoy loco por besarte. La respuesta se la dio despegando ligeramente los labios para que los besara. La tomo de la carita con sus manos y los beso, Elena se lo devolvió con un largo y apasionado beso. Los tres comenzamos a besamos indistintamente.
Le fascinaba vernos besar de forma ten apasionada y separarnos para besarlo a él. Entre besos y caricias estuvimos un largo rato en el sofá del salón. A pesar de ser oscuro su pantalón una ligera humedad por la excitación se le empezó a notar.

Lo tomamos cada una de una mano para llevarlo a camarote y una vez en él lo comenzamos a desvestir hasta dejarlo en ropa interior tumbado sobre la cama. No sin antes pasar todos por el baño. Elena alabó su bonita figura y le encanto su poblado pecho de bello muy blanco.
Nos tumbamos a su lado para besarlo y acariciar su sedoso pecho. Nos quitamos las braguitas y desatamos nuestro deseo entre nosotras. F.G nos miraba fascinado al vernos haciéndonos el amor de forma tan apasionada. Cuando nos vio de la forma tan apasionada que la una a la otra besábamos y con la lengua acariciábamos nuestros sexos no pudo reprimir incorporarse para acariciarnos. De nuestras gargantas se escapaban sonidos guturales anunciando la llegada de fuertes orgasmos que entre gemidos de placer nos invadió. Su boca iba de una a la otra y le dimos con los besos el sabor de nuestro placer.

Repuestas, Elena lo besaba y yo le quite el mojado y fino pantaloncito que aun tenia puesto. Acaricie su erecto pene y los duros y redonditos testículos, Elena entre besos bajo por su vientre hasta que nuestras bocas se encontraron para besarnos. Con intermitencia nos lo pasábamos de una boca a la otra para mamarlo, notábamos su delirio y busco la forma de besar y lamer el sexo de Elena, me incorpore y me uní a él para los dos acariciarlo con nuestras lenguas. Gimiendo y entre temblores un fuerte orgasmo la estremeció sin poder evitar clavar sus dientes un poco más fuerte en el inflamado glande provocándole una contracción de dolor. Volví junto a ella y lo besamos con ternura y cuando le llego la calma lo mantuvimos con nuestras caricias en un placentero estado durante largo tiempo, nos alternábamos para acariciarlo con nuestros labios y lenguas haciendo que gozara con mucha intensidad de nuestras apasionadas caricias.

Las palpitaciones de su pene nos indicaban que no resistiría más tiempo, para calmarlo nos pusimos cada una en un costado. Entre tiernos besos y caricias en su sedoso pecho le fue volviendo al sosiego.

Le pedí a Elena se tumbara, y con F.G sobre ella tome en mi mano su erecto pene lo puse en la entrada de su rosada vagina, doblo las piernas por las rodillas y alzando su culito le facilitaba la entrada. Lentamente la fue penetrando y yo contemplaba el maravilloso espectáculo viendo como el erecto pene desaparecía en la vagina, abrazado por sus carnosos labios, hasta quedar totalmente dentro. Elena lo abrazo con sus piernas por la cintura y lentamente salía y entraba entre leves gemidos.
Dejaba mi privilegiada posición para acercarme y besar sus bocas, acariciar los duritos pechos de Elena que con los ojitos cerrados gemía muy bajito.
Yo volvía para no perderme la belleza de ese momento, acariciar sus sexos y mojar mis dedos para saborearlos. Durante un largo rato, sin tregua la penetraba una u otra vez, yo estaba extasiada de ver dos bellos cuerpos haciendo el amor a tan corta distancia que me permitía percibir sus aromas.
No perdía detalle y hasta sentía con total nitidez el poderoso pene dentro de mí, sin tocarme un fortísimo orgasmo me estremeció, con un irrefrenable deseo de querer mas, enloquecida me acariciaba y los orgasmos se encadenaban uno tras otro, parecía que una extraña fuerza impedía separa mi mano para seguir embriagándome de tanto placer. Cuando los gemidos de ella se convirtieron en fuertes jadeos vi como Elena se estremecía por un fuerte orgasmo.
F.G aumento el ritmo y tensando sus músculos salió casi entero de Elena y cuando comenzó a penetrarla exploto entre espasmos y fuertes gruñidos. Con un grito, que sin control salió de la garganta de Elena, comprendí que el caliente esperma le provoco otro orgasmo mucho más fuerte que el anterior, con fuerza sus piernas lo rodeaban para aferrarse a F.G con el pene dentro de ella.
Me puse sobre los dos y me acaricie hasta que otro fuerte orgasmo me estremeció de placer, fue muy especial por estar echada sobre la espalda de F.G. sintiendo su calor en mi pecho

Cuando nos tranquilizamos me levante fui al baño por una toalla y al volver ya estaba él tumbado a su lado besándola con su tierna dulzura, me uní a sus beso y me abrazaron. Se incorporo para ir al baño y yo destres de ella. Sentada en el inodoro veía extasiada como el esperma salía de su vagina, moje mis dedos, acaricie mi sexo y moje mis labios para besar los de Elena y sentir en nuestras bocas el acido sabor a sexo.
De vuelta del baño las dos lamimos y chupamos el blandito pene y le dimos con nuestros labios el sabor de su semen.

Con las dos sentadas a sus costados nos dijo – A sido muy hermoso veros hacer el amor, hay tanta feminidad y delicadeza que es precioso veros, no suponía que fuera así – ¿Se ha cumplido tu fantasía? Le pregunte yo – Así es y como decía no esperaba que fuera tan hermoso. Continuo diciendo – ¿Elena te has puesto de acuerdo con Marina para dejarme inválido? Menuda fuerza tenéis en el xixi. Comenzamos a reír y hacerle suaves caricias que le provocaban cosquillas y se quedaba muy flojito.

Comenzamos de nuevo a besarnos, mientras se devoraban entre apasionados besos tome su dormidito pene y lo comencé acariciar, su mórbida flacidez me produce una especial sensación en las manos y dentro de la boca, reacciono con una vigorosa erección, durante un rato se la acaricie con la mano lentamente lubricada con mi saliva, me gustaba sentir su dureza y a la vez chupar su rosado y suave glande que se iba inflamando por el contacto de mis labios y lengua.
El fuerte deseo nos hacía perder la razón y la sed de sexo despertaba nuestra lujuria. Tumbado en la cama, erguida sobre sus rodillas, con su sexo a la altura del pene, lo puse de nuevo en la entrada de su vagina y lentamente se fue sentando sobre su pelvis para que la penetrara.
F.G me tomo de la mano y con su cabeza entre mis dobladas piernas le puse mi sexo a la altura de su boca, con ansiedad me hundía la lengua entre los inflamados labios. La una frente a la otra nos acariciábamos los pechos con nuestros labios unidos, yo enloquecía con el roce de su lengua desde la entrada de mi vagina al clítoris. Elena parecía cabalgar sobre F.G, verla en ese estado de lujurioso placer hacían que mis orgasmos se encadenaban unos tras otros y al filo de perder el sentido por no poder soportar tanto placer. Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo comenzaron a gemir, Elena freno de repente su frenético ritmo para que lentamente le fuera entrando hasta hacerla estallar en un brutal orgasmo a la vez que F.G, entre jadeos, la inundaba con su caliente esperma. Con las pocas fuerzas que me quedaban me incorpore para caer exhausta en la cama a la vez que Elena se derrumbaba sobre el pecho de F.G sin fuerzas.
Los tres nos quedamos un largo rato tratando que nuestros sentidos recuperaran la normalidad, casi a punto de caer en cada paso llego hasta el baño, mis fuerzas no me permitieron acompañarla.
A su vuelta, con una a cada lado, fuimos recuperando la razón que de forma tan irracional perdimos.

Después de refrescarnos en el baño, todavía temblorosas nos vestimos y nos sentamos en el salón, F.G fue el primero que hablo para decir que por mucho que pensaba no encontraba como expresar todo lo que había sentido. Las dos nos sentíamos dichosas y sabíamos muy bien lo que quería decir.
Fue Elena la que hablo para decirle – No sabes las ganas que tenía de acostarme contigo y me llevaras al límite del desmallo y hacerme sentir tanto placer. Nos dio un beso en los labios y en silencio nos tomo de las manos y continuamos disfrutando de esos momentos de quietud y calma para reponernos de la loca orgia de sexo que vivimos.

Cuando íbamos a salir para irnos nos dijo F.G que esperáramos un momento, nos quedamos mirándolo esperando nos dijera algo y vi en sus ojos un especial brillo y en su boca una sonrisa maliciosa. Con mucha parsimonia saco dos sobres del bolsillo y nos dio uno a cada una, Elena alargo la mano y cuando lo tomo entorno los ojos, sabía lo que estaba sintiendo con el sobre en la mano, le dimos las gracias y le dije – ¿Tan bien se han portado con su rey tus princesas que les da un regalo a cada una? – No puedo decir lo que pienso de mis princesas, no sé que les puedo decir. Lo abrazamos y besamos sus labios con la mayor ternura.

Nos dejo en casa y antes que saliéramos nos dijo – No me toméis por pesado pero os doy las gracias por hacer tan feliz a este viejo, lo apachuchamos y le dijo Elena – Te mereces esto y mucho mas y cuenta con todo nuestro cariño, yo te conozco menos pero sabiendo lo que significas para Marina puedes estar seguro que también significas mucho para mí.

Casi se emociona porque a pesar de su apariencia es muy sensible, cuando le demuestras cariño y afecto se emociona y desde luego lo va a tener de nosotras porque es un gran hombre.

Finalmente nos despedimos y me dijo que me llamaría para decirme cuando tenía que ir a traducirle los documentos.
Lo vimos alejarse en su enorme coche tan silencioso que parce que no toca el suelo.

En el ascensor me dijo Elena – Tienes razón es un encanto de hombre y un amante fantástico
– Ya te lo dije que lo era – Niña, tengo las braguitas empapadas. Comencé a reír. Metí la mano bajo el vestido – Uy tienes el chochito chorreando que pilingona eres. Hasta que entramos en casa nos fuimos diciendo disparates.

Al cerrar la puerta comenzamos a desvestirnos camino de la ducha dejando la ropa tirada por el trayecto con gestos de desdén y sin parar de reír. Durante un rato estuvimos bajo el agua caliente para finalizar con fría que nos dejo como nuevas y reconfortadas. La una a la otra nos pusimos abundante hidratante y con la cremita íntima y un masajito dejamos nuestros xixis lozanos, fresquitos y perfumados. Nos pusimos un vestido de algodón y después recoger la ropa que dejamos en el camino nos preparamos la cena a base de unos tortellones al funghí y mucha fruta de postre.

Ordenamos todo y nos fuimos para la terraza, Elena antes fue al cuarto y cuando salió a la terraza traía en la mano los dos sobres, me miraba muy sonriente y me dijo – Es el primero que me dan que ilusión – Ya vi la carita que pusiste cuando te lo dio – ¿Se me noto mucho? – Yo si porque te conozco muy bien y no sé si te diste cuenta de la cara de F.G cuando metió la mano en el bolsillo para sacarlos, tenía cara de niño que va hacer una travesura – Le vi una sonrisa de satisfacción. Seguidamente le pregunte – ¿Y tú que sentías cuando lo tenias en la mano? – Yo que sé un millón de cosas excitantes. Comencé a reír y le dije – Estamos hechas dos pilinguis de campeonato. Las cosas que dijimos después fueron las mayores burradas que nos podíamos decir revolcadas de risa.

Finalmente abrió el sobre y se quedo callada con los ojos muy abiertos hasta que por fin me dijo – ¿Pero tú has visto esto? Resulta increíble – Chica te he dicho muchas veces que siempre me sorprende cuando calculo lo que hay – Es que hoy éramos dos y pensé que nos daría solo uno
– Ya sabes que es muy esplendido, se siente muy bien con nosotras y lo demuestra de esta forma.

Las dos estábamos rendidas que unido al sopor que nos dio después de cenar casi era un esfuerzo hablar pero le dije – No me podía imaginar cómo sería verte entre los brazos de F.G, la expresión de gozo de tu carita y lo que no me podía imaginar lo bonito que era ver cómo te penetraba, tus inflamados labios rodeando su pene y tu anito palpitando de tanto gustito como sentías, estaba tan embobada viéndolo que sentí que era a mí a quien penetraban, me vino un orgasmo sin ni siquiera tocarme y ya no sé que me paso que empecé acariciarme y eran unos tras otros a cual más fuerte – Me han enloquecido los orgasmos tan lagos que he sentido, que ganitas tenia de sentir como me desvanecía por el placer.
– Hera tan hermoso contemplar como entraba una y otra vez dentro de ti, oírte gemir y luego los bufidos de F.G que sobrecogen cuando esta eyaculando con el pene inflamado, esas imágenes las tendré siempre en mi mente cada vez que me penetren, me hubiera gustado grabarlas para poderlas ver después – Eso lo podemos hacer un día, será de lo más excitante verlas – Pues no es mala idea así tenemos una peli porno pero nuestra, seguro que a F.G le gustara también.
Me quede pensativa y le dije – Hay que ver como he cambiado, las pocas veces que casi por compromiso me acosté con aquel chico me quedaba como si nada y si en alguna ocasión me masturbaba lo dejaba me daba hasta vergüenza , llegue a pensar que el sexo no era para mí pero desde que grabé el video me gusto tanto que ahora me muero por un polvo y siempre estoy dispuesta, por eso te pregunte si me estaría volviendo ninfómana – No corazón es que has despertado tu sexualidad y la has descubierto, yo estoy igual que tú, desde que probé lo que era sexo de verdad con el chico de Austin siempre estoy dispuesta.

Nos fuimos a dormir y estando en el baño sentí las primeras molestias da la menstruación que contribuía a que me sintiera más floja. Cuando le dije que ya me tocaba, esa noche se desvivió por darme mimos, me acurruco en sus brazos, me arrullo entre lindas ternuras con miles de cálidos besos y metida en sus brazos nos quedamos dormidas.
Al despertar tenia la tripa inflada y después de nuestro divertido pis, justo cuando íbamos a desayunar, como dice Elena, llegó Rogelio con el farolillo rojo y me puse mala.

Esa mañana la dedicamos a organizar la ropa que tenía en las cajas y separar la que había que lavar de las de planchar para dársela a la Sra. Inés, dejamos todo recogido guardamos las maletas en el maletero del vestidor y bajamos a tirar la cajas al contenedor.

Después nos quedamos tranquilamente hablando hasta que llamara Gianni y me pregunto Elena – ¿Qué tienes pensado hacer esta tarde? – Voy a poner al día nuestro diario y después le quiero escribir a Thea y a lo mejor le escribo a mis padres, así que tengo para toda la tarde – Es que me da un poco de penita irme estando malita – No amorcito vete tranquila además no sabes lo feliz que me siento en nuestra casita, no me importa quedarme sola y esperar a que vuelvas y me cuentes muchas cosas. Le dije en broma – ¿Le vas a dejar que te haga cositas ricas en el xixi? Empezó a reír después me dijo
– Hoy es una toma de contacto, si me quiere hacer cositas ricas en el chochito se lo tiene que ganar, somos pilinguis pero antes nos tienen que seducir.

Pasamos el resto de la mañana ayudando y bromeando con a la Sr. Inés que harta de nosotras por no dejarla cocinar nos hecho de la cocina con un escobazo en el culete a cada una.

Sobre la una treinta llamo Gianni para decirle que en cuarenta y cinco minutos venia a por ella, respondió Elena que mejor en una hora se verían en la entrada.
Con un sencillo vestido que se puso estaba preciosa.

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Escrito por Candy

Mi nombre es Marina, nací en Niza, Francia, hace 19 años y cuando termine el colegio donde estaba interna, me quede a vivir en La Costa del Sol española donde me encuentro muy feliz en compañía de mi querida amiga Elena.

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