Me cogí a mi madre

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Cuando sentí su caliente jugo se la saqué y le acaricié su ano con mi lengua, este empezó a contraerse y a dilatarse, lo llené todo de saliva y apunté mi verga en el, mi madre estaba recostada pero con su culito parado, aun disfrutando de su orgasmo por lo cual no se dio cuenta de mis intenciones hasta que le enterré toda la verga en su culo, saltó y aulló de dolor. 

 

Les contaré una historia verídica. Me llamo Javier y mi fetiche siempre ha sido la ropa interior de mujer. Tengo 19 años y me siento atraído por las relaciones incestuosas, me he pajeado pensando en mis tías, mis primas, hasta con mi abuelita, pero más con mamá, ella se llama Dolores y me pajeo con sus calzoncitos.  Ella tiene 37 años y es de piel apiñonada y tersa, tiene unas tetas de tamaño mediano, estrecha cinturita, vientre plano (parece que le metieron un tablazo) y un delicioso culito que es el motivo más grande para mis pajas.

La atracción hacia mi madre la tengo cuando empezaba a buscar sus calzones en el baño o en su cajón para olerlos y masturbarme con ellos, cada vez que me pajeaba me venía en ellos, pensando que se los iba a poner con mi esperma y hasta llegué a pensar que podría embarazarla de esta forma y eso me sobrecalentaba. Llegué a espiarla cuando se bañaba lo hacía por la ventana del baño que da a la azotea, ella tenía 36 años y yo 18 cuando la espié por primera vez. Recuerdo que vi que mi mamá iba a bañarse y de inmediato me subí a la azotea para poder observarla.

Ella estaba desvistiéndose frente al espejo del baño; primero se quitó el brassiere y empezó a masajearse los pechos de una manera tan rica que hizo que mi verga se pusiera enorme y muy dura, me encantaba como se acariciaba y por lo visto a ella también, ya que vi como cerraba sus ojos como anhelando que le estuvieran mamando sus tetas, sus pezones se pararon y se pusieron duros como mi verga, me hubiera encantado estar frente a ella para poder mamarle sus tetas y morderle sus pezones.

Yo estaba disfrutando de aquella maravillosa escena cuando de pronto volteó hacia la ventana y pensé que me había visto, en ese momento escuché que abría la regadera y eso me tranquilizo pero esperé unos minutos para volver a asomarme.

La verdad yo creo que realmente si me vio y disimuló no saber que yo la espiaba, ya que al volver asomarme la vi bajo la regadera, se estaba bañando con todo y calzones, y noté que se enjabonaba de una manera más cachonda y volteaba disimuladamente de reojo a la ventana como para cerciorarse si aun me encontraba ahí, poco después se volteó dando la espalda a la ventana y empezó a bajarse el calzón de una manera muy sensual y se agachó para sacárselo al mismo tiempo que me permitía apreciar sus deliciosas nalgas, las cuales ondulaba cachondamente, también pude ver aquel hoyito que tanto anhelaba en mis pajas.

Ahí estaban esas nalgas en todo su esplendor, eran casi perfectas redonditas, respingadas y duras con ese culito, ese hoyito rosadito, que me gustaría rozarlo con verga y ponerlo más rosadito. Volteó de nuevo a la ventana e inició un masaje en su panochita apareció una notoria y tremenda erección en mi verga, mi madre trató de disimular no verla, pero abrió sus ojos como platos al notarlo.

Para mi desgracia se metió al agua para desenjabonarse y dio por terminado su baño y mi dicha para empezar a secarse y después retirarse; yo también di por terminado el baño y al salir me gritó mi mamá. -Alcánzame la crema y el aceite que están en el baño. Solo me puse una toalla en la cintura y me apresuré a llevárselos. -Oye chiquito, ¿me ayudas a ponerme el aceite en la espalda y las piernas? – Con gusto. ¿Por donde empiezo? -En la espalda y el cuello.

Me dio la espalda y comencé a ponerle aceite en el cuello para ir bajando por toda su espalda, cuando casi llegaba a sus nalgas, le eché un chorrito de aceite entre sus nalgas y le llegó al culito, ella al sentirlo se estremeció y dijo que rico, y me pidió que siguiera. -Ponme en los cachetes también por que sino se me parten. Yo le iba a poner en su cara y me dijo en esos no, en las nalgas. Se las empecé a acariciar al ponerle el aceite y me atreví a pasarle un dedo con aceite en su culito, ella respingó y suspiró diciendo.

– Ándale ahí también, que siempre debe estar bien lubricado por si las dudas. Eso me pareció una insinuación directa y mi verga se me paró al máximo. – ¿Ya terminaste? Deja me siento para que sigas con las piernas. Inicié por la planta de sus pies y los tobillos para después ir subiendo. En ese momento ni la toalla disimulaba mi verga parada, fui subiendo por sus muslos, escuchaba como se aceleraba su respiración conforme mis manos subían casi a punto de tocarle los vellos de su sexo.

Al acercar mis manos a su panochita puse mi cara muy pegadita a su sexo y aspiré un rico olor a sexo candente y limpio, creo que su pepita empezó a lubricarse al sentirme tan cerca como esperando y deseando ser acariciada y penetrada. Yo sin pensarlo y como idiotizado me acerqué más y le pasé la lengua por su prominente monte de venus, lamiendo sus pelitos; ella solo emitió un pequeño gemido al tiempo que abría más sus piernas dejando al descubierto sus ricos labios vaginales y su apetitoso botoncito rosado que ya estaba duro.
 
Ni tardo ni perezoso dirigí mi lengua a ese sitio de placer delicioso, ella se recostó en la cama a la vez que lanzaba pequeños gemidos de placer, le chupé su clítoris por varios minutos hasta que estiró sus piernas y se estremeció, en ese momento sentí un liquido caliente que llegaba a mi lengua e inundaba mi boca. Satisfecho por haber probado su rico coñito y disfrutar del sabor de su néctar, decidí retirarme pensando que era suficiente para ser la primera vez que hacía gozar a mi madre. Cuando ella sintió que me retiraba y me ponía de pie se sentó rápidamente en la cama y me dijo: ¿ A donde vas ? Ahora sigo yo.

Me jaló de la toalla y me la arrancó dejándola caer al piso, salió mi verga como disparada por un resorte, ahí estaba mi palo totalmente parado frente a la cara de mi mami, me agarró de las nalgas abrió su boca y empezó a lamerme el glande suavemente, la cabeza de mi verga al sentir su lengua húmeda y caliente se esponjó aun más y ella se la metió en la boca chupándomela deliciosamente.

Me dio un tirón hacia ella y se tragó todo mi miembro hasta su garganta, he inicio un frenético movimiento con su cabeza metiendo y sacando mi palo de su boca hasta que sintió que se hinchaban mis venas, yo estaba apunto de venirme cuando se detuvo y la sacó de su boca y puso uno de sus dedos en el hoyito de mi pija evitando que me chorreara y me dijo:

-No te vengas, meteme tu verga por favor. Estoy muy caliente y feliz, haz que me chorree, por favor inúndame toda con tu leche, quiero ser tu mami y tu mujer.- O.K. bien con una condición. -Si chiquito lo que quieras, pero ya cógete a tu madre. – Vas a dejar que te la meta, cuando yo quiera, en donde a mi se me antoje, me vas a dejar cogerte como yo quiera y cuantas veces lo desee, entendido mamita. – Si papito, claro que si mi bebe, cógete a mami ahora y siempre, cada vez que tú quieras tu madre se convertirá en tu putita, para que le metas toda la verga a tu mamita por donde tú quieras mi amor.

Se la ensarté toda de golpe y me la cogí ricamente como loco mientras ella pujaba y gemía de placer mientras me decía: -Soy tu putita, tu mami es tuya, metémela toda, tu madre quiere gritar de placer, atraviésame toda mi amor, mi querido hijito. Me la cogía mientras le metía el dedo en su culito, cuando lo hice ella bramó diciendo: -¡Ay! Hijo, sabes hacer gozar a mamita.

En eso tuvo un fenomenal orgasmo, retorciéndose en la cama y emitió un pequeño grito: ¡Ahh! Papito, hijito, eres sensacional, haz hecho gozar a tu madre como a una puta. – Tranquila mamita, todavía falto yo, así que voltéate y ponte en cuatro patas que te voy a coger de perrito, quiero que mi madre se ponga como una verdadera puta enseñándole sus nalgas a su hijo.

Se puso en cuatro patas y la penetré de nuevo por su vagina al tiempo que le agarraba las nalgas y se las abría para ver su rosado hoyito. Ella estaba súper mojada, con una mano la tomé por el pelo haciendo que se moviera cada vez que se lo estiraba y con la otra le metí uno de mis dedos en su culo y empezó a moverse frenéticamente por unos minutos, para después venirse de nuevo.

Cuando sentí su caliente jugo se la saqué y le acaricié su ano con mi lengua, este empezó a contraerse y a dilatarse, lo llené todo de saliva y apunté mi verga en el, mi madre estaba recostada pero con su culito parado, aun disfrutando de su orgasmo por lo cual no se dio cuenta de mis intenciones hasta que le enterré toda la verga en su culo, saltó y aulló de dolor.

– ¡Cabrón! Ya le rompiste el culo a tu madre, mamita todavía era virgen por ahí, ni tu papá me la metió por ahí, nunca lo dejé porque él ya me había roto la conchita y sabía que me iba a doler así como ahora. Después que le atravesé el culo a mamá solo le dejé albergar ahí adentro para que su culo se acostumbrara a ella.

– Ya mamita, piensa que fue tu hijito quien tuvo el honor de romperte el culito y no un desconocido. Quien mejor que un hijo para romperle el culo a su madre. Ahora empieza a gozar y a pujar con la verga de tu hijito. Le empecé a acariciar su panochita y su clítoris y a meterle dos dedos en su vagina y ella empezó a gozar y a olvidarse del dolor y solita fue moviéndose para iniciar a culeármela, mi madre gemía de gozo.

– Hijito si hubiera sentido esto tan rico antes te habría dicho que me la encajaras en el culo. ¡Que rico te culeas a mamá bebito! ¡Ahora si tu mami se siente una puta, la puta de su hijo, si hijo ensarta a mamá, ensártala toda!, ¡Aaayy, chiquito! haces gozar a la puta de tu madre, esto es maravilloso hijito, sigue, sigue así, culéate a tu mamita, ¡que rico! Hijo no te vayas a venir en mi culo, mami quiere sentir la lechita de su hijito en su concha.

-Solo si me prometes que vas a hacer todo lo que yo te diga mami. – Si bebito, ya te dije hace rato que tu mami es tu puta y no solo eso, desde ahora tu madre es tu esclava.

– Y si a veces te pido que no cojas con papá, ¿Lo vas a hacer?  -¿Porque preguntas eso?, ¡Porque me lo pedirías? -Porque no quiero que papá te coja en tus días fértiles, ya que puede embarazarte, -Siiiiiiiiiiii lo voy a hacer, pero échame toda tu lechita en mi conchita, inunda el lugar por donde naciste. -¡Aahh!, ¡Aaahhh! que rico mamita, toma toda la leche de tu hijo. Los dos tuvimos un espléndido y enorme orgasmo, maravilloso, yo le eché toda mi leche y ella me mojó mis huevos.

– No la saques hijo, quiero seguir sintiéndote, abrázame fuerte, papito haz hecho gozar a mamá muchísimo, tanto como nunca lo hizo tu padre, apriétame muy fuerte mi’jo, desde hoy tu mami es solo tuya, para siempre tu madre es para ti.

Permanecimos largo rato abrazados y cuando me separé de ella, me dio un delicioso y tierno beso y me dijo:- No olvides las promesas que le hiciste a mamá, de cogértela seguido y dejar a tu mami embarazada.

Desde entonces me cojo a mamá cada vez que podemos y le encanta que me la culee, siempre me dice, -¡No te olvides de mi culito, también metémela por ahí! Después les cuento todas las locuras que hemos hecho desde entonces.

Y recuerden, esto es muy cierto.

Autor: Javier amantevoyeur

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Escrito por Marqueze

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5 Comentarios

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  1. me encanta tu relato, joder como me gustaria disfrutar con una mujer ocmo tu, me gustaria leer lo que has escrito, en alguin relato mas, como decias en este

  2. me encanta lo qiue cuentas, y que el relato sea beridico y todo, donde tienes lo demas que me gusta demasiado

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