ME COGI A MI PRIMA RITA

Bueno, como en todas estas historias, primero debo presentarme, me llamo Toño actualmente tengo 27 años y vivo felizmente casado. La historia que les voy a contar sucedió hace 7 años, en ese entonces tenia 19 años y mi prima Rita tenía 18.

En esos tiempos mi prima era todo un cuerito, (mujer bonita) a sus 18 años había logrado un cuerpo perfecto, con sus 1.55m su cuerpo era bien proporcionado: sus pechos no eran muy grandes ni muy pequeños pero eran bastante paraditos y tenia un culito que si bien no era exagerado estaba bien respingado y caían unas piernas que eran una tentación.

Yo era un tipo normal, ni gordo ni flaco, ni musculoso ni flácido, ni alto ni bajo, mido 1.70m y en ese tiempo pesaba 68 kilos, practicaba fútbol relativamente seguido así que era un tipo normal.

Bueno, esta historia comienza desde que tengo 10 o 11 años, mi prima fue la primera niña a la cual le di un beso apasionado jugando a las novelas y desde el primer beso que nos dimos, siempre nos besábamos de juego. Hasta ahí creo que todo normal, a esa edad no había mucho libido de por medio y más era jugar a los grandes e imitar lo que veíamos en televisión.

Siempre nos veíamos en todas las reuniones familiares así que las ocasiones de darnos un beso siempre estaban, poco a poco iban pasando los meses y nuestros cuerpos y sensaciones empezaban a cambiar, primero yo, pues era mayor, los besos que le daba ya no tenían el mismo gusto, mis hormonas comenzaban a revolotear y partes de mi cuerpo crecían desmesuradamente.

Creo que en esos momentos ella aún no se daba cuenta, pero un día que mis manos comenzaron a acariciar debajo de su blusa tratando de agarrar esas pequeñas tetitas que ya se iban notando como que los dos, en mutuo acuerdo silencioso, decidimos dejar de jugar esos juegos de grandes.

La idea de estar con mi prima se me paso rápidamente, yo comenzaba a salir a fiestas y conocer mas chicas, eso me llevo a tener enamoradas y yo a mis 14 años ya no miraba a mi pequeña primita para nada, más bien se convirtió en mi principal confidente y le contaba todas las cosas que me pasaban. El hecho que haya comenzado a salir hizo que me desapareciera del entorno familiar y tampoco la veía mucho a Rita.

Pero, ella también creció y comenzó a desarrollarse y uno ya se daba cuenta que no era una niña. Su mamá que no es para nada puritana, la dejaba vestirse con minifalda o con polos bastante escotados por lo que las pocas veces que la veía era para que se me vayan los ojos mirando su cuerpo, pero aún así ella seguía siendo mi confidente y siempre nos contábamos todo, como nuestra primera vez y todas nuestras relaciones pasajeras y formales.

Para esas épocas (yo 18 o 19 años) ya me aceptaban en los grupos de los grandes y ya comenzaba a tomar cerveza con mis tíos, mi prima que ya había comenzado a tomar hace pocos años, se hacía la que no tomaba para guardar las apariencias. Y cada vez que estábamos a solas le hacia acordar de nuestras travesuras de pequeños… obvio que a veces con un par de copas encima, olvidaba la moralidad y solo pensaba en como hacerla mía.

Hasta que llegó aquel día de abril, en el santo de uno de nuestros tíos nos pidieron que preparemos pisco soer que es un trago peruano hecho con pisco que tiene un alto contenido de alcohol y con azúcar (por si no lo saben el alcohol y el azúcar juntos hacen aflojar al calzón más difícil). Ella estaba vestida con una minifalda blanca que cuando se movía bruscamente o al sentarse dejaba ver su calzoncito negro y un polo rojo de tiras y bastante escotado, cuando se agachaba también dejaba ver parte de sus pechos, ya se imaginarán que desde que la vi yo tenia en mi cabeza la idea de tirármela (como siempre que la veía desde hace unos añitos).

Estábamos probando y probando el dichoso pisco y yo no aguantaba y le comenzaba a decir cosas como que estaba rica, que ese escote le quedaba genial, que esa minifalda no le tapaba nada y mientras le decía esas c

osas sentía que mi pene iba creciendo y creciendo hasta que comenzó a dolerme por la presión en el pantalón, en esos momentos yo quería que Rita se diera cuenta de semejante bulto en medio de mi pantalón y poco me iba acercando a ella, como ayudándole a exprimir los limones, a poner el hielo, y en una de esas acercadas quedé completamente pegado a su espalda y ella sintió mi pene erecto, en esos momentos mi mente volaba a mil, solo quería poseerla y para sorpresa mía… ella también.

Volteo y nos dimos un beso que parecía contenido tantos años, fue un beso violento sentí su lengua como recorría toda mi boca y mi lengua su boca. La cocina estaba a unos cuantos metros de la sala donde estaba la fiesta y los dos sin decirnos nada nos miramos a los ojos la cogí de la mano y bajamos al segundo piso, no nos importó si nos podían ver, teníamos que pasar un pasadizo de 2 metros que daba a la sala.

En el primer piso había una habitación con un sillón de cuero y un televisor. Lo primero que hice fue prender el televisor a un volumen razonable y luego me senté en el sillón, ella se sentó encima mío y nos retomamos los besos, nadie decía nada solos nos jalábamos los pelos y nos besábamos el cuello, yo la acariciaba todo, no me decía nada mis manos recorrían su piel, sus piernas, su espalda, el abdomen, sus hombros, apretaba sus glúteos y yo estaba a punto de explotar, la paré y me quité los pantalones, estaba completamente erecto, como nunca en mi vida lo había estado (y en realidad creo que hasta ahora no he estado así).

Hasta yo mismo me sorprendí de semejante animal y mi prima también, ella otra vez se puso encima mío y parecía que le iba a hacer un hueco a su calzón, para esos momentos ya le había quitado el brassier y le había levantado el polo, esas tetitas que había visto crecer y que cuando crecieron se me negaron por fin eran mías, sus pezones eran chiquitos, marroncitos, los acaricié, los besé, los mordí.

Mi prima se levantó sola y se sacó el calzón, otra vez se sentó y sentimos como mi pene penetraba su conchita sin ningún problema, entre mi erección y sus flujos mi pene entraba y salía de su connchita sin ningún problema, ella saltaba, yo la movía como un muñeco hacia arriba y hacia abajo, y le mordía los pezones, le apretaba el culito, su cara reflejaba unas ganas contenidas por años y seguro que la mía también, nos quedamos así un buen rato y no quería que nunca terminara, me arañaba la espalda y su pelo se iba revoloteando y esa imagen del pelo desordenado, sus ojos cerrados sus dientes apretados me excitaba más y más, quería hacerla gozar como nunca lo había hecho, y como ella me lo estaba haciendo a mi.

En algún momento decidimos cambiar de pose y nos levantamos, ella se agachó y se apoyó en el filo del sillón, yo me quedó atrás de ella y acomodé mi pene para penetrarla en la conchita, con una mano le acariciaba las tetas y con las otra le metía algunos dedos por el ano, pensé en cogérmela por el ano, pero no sabia si le gustaba o no y como se notaba que lo disfrutaba así solo lo dejé en los dedos. Sentía cada vez más húmedo mi pene, sentía que ella gemía y gemía de placer, volteaba y me miraba con cara de que quería más y yo le seguía dando más placer hasta que no pude aguantar un segundo más y exploté, en ese momento lancé un pequeño grito de placer y pasó otra escena que hasta hace unas horas no me podría haber imaginado, ella se salió rápidamente y mientras iba eyaculando ella comenzó a chuparme y yo me corría en su boca.

Mi pene seguía erecto, pero como que en ese momento los dos volvimos a la realidad, tampoco nos dijimos una palabra y nos vestimos y subimos al segundo piso, la fiesta seguía y no se habían percatado de nuestra falta.

Han pasado 8 años, han pasado más historias con Rita, pero cada vez que me acuerdo de ese espectacular polvo solo queda calmarme haciendo justicia con mi propia mano…

Autor: Toño

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Escrito por Marqueze

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