ME COSTO UN AÑO DOS

costo dos

Basta, ya no mas, eso fue lo que me dijo, pero parece que no le parecia tan mal, ya que terminamos juntos

Luego nos seguimos viendo todos los días en la oficina y pude preguntarle como se sentía después de nuestro encuentro amoroso, me respondió que le había encantado, que se había sentido muy bien, que se sentía una mujer, que le gustaba que alguien se fijara en ella y que no lo olvidaría nunca, pero no quería hacerlo nunca más.

Me levanté y acercándome a su silla la besé en los labios sin dejar que pudiera decirme nada, no corrió su cara ni su boca pero me dijo ¨ basta no seas malo ¨.

A partir de ahí lo único que hacía era pensar la manera de convencerla para hacerlo nuevamente, pensando que ella nunca me diría que sí aunque se muriera de ganas, su forma de ser era más fuerte que sus ganas.

Lo que conseguí que me dijera fue que le había gustado estar conmigo, empecé a imaginar como hacer para que sin darse cuenta estuviera nuevamente en la cama a mi lado.

Por unas cuantas semanas no le hice ningún comentario ni insistí con el tema, además ya la había hecho mía y eso me dejaba más tranquilo y me aseguraba que en algún momento la volveríamos a hacer.

Y la oportunidad se dio sin buscarla, debimos viajar por trabajo y alojarnos en el mismo hotel, donde conseguí que nos dieran habitaciones contiguas.

Viajamos, llegamos al hotel, no toqué para nada el tema que me enloquecía.

Quedamos en juntarnos a las 21.00 para ir a cenar, fuimos a cenar a un restaurante hermoso y mientras cenábamos conversamos bastante de nuestras respectivas familias, de las cosas que nos gustaban, de las cosas que queríamos, de nuestros gustos, realmente fue una cena amena y divertida. La hice tomar un buen vino tinto y eso logró que se soltara un poco más.

Terminamos de cenar y la invité a tomar una copa en una confitería que me habían recomendado, ella me dijo que no quería ya que deseaba acostarse temprano debido a que el otro día nos esperaba una ardua tarea.

Acepté, todo había resultado perfecto y en ningún momento yo le insinué nada, ella estaba tranquila y sin sospechar nada.

Llegamos al hotel, en el ascensor me confesó que estaba rendida de cansancio, que quería sacarse la ropa, bañarse y dormir.

Llegamos a su cuarto, ella habrió la puerta y cuando se despedía de mí con un beso en la mejilla la agarré de la cara y le dí un tremendo beso en la boca.

Se puso furiosa y me dijo ¨ Te dije que basta, esto se terminó ¨ se dio vuelta queriendo entrar y cerrar la puerta, y yo que ya estaba jugado no me iba a quedar tranquilo, puse la pierna en la puerta y no dejé que la cerrara.

Ella en forma rotunda me decía que no quería saber más nada con esto, que ya estaba terminado, que no la molestara más, que la dejara tranquila ya bastante mal le había hecho.

Yo le decía que se tranquilizara, que me dejara entrar a su cuarto, que estabamos haciendo papelones y que nos podían ver.

Cuando conseguí tranquilizarla se corrió y me dejó entrar, me miró a los ojos diciéndome ¨ Porque me haces esto, no quiero hacer nada ¨.

Si bien ella decía eso yo la notaba más entregada, le tomé las manos y le dije que se tranquilizara.

La abracé, ella se relajó un poco mientras decía NO, NO, NO, NO, NO, ESTO ESTA PESIMO, NO QUIERO HACER NADA.

La miré a los ojos y le dije que estaba hermosa y que no podía controlar las ganas de besarla.

Ella me miró a los ojos, sus pechos delataban que estaba excitada, suspirando me susurró que por favor la dejara y me fuera.

No le di tiempo para pensar y le dije que bueno me iba, la besé en la boca con un beso largo y sensual mientras la abrazaba fuertemente, ahí ella se soltó un poco y me abrazó.

La seguí besando ya que no quería darle la oportunidad de que me rechazara.

Cuando la noté relajada y sentí que ella también participaba en el beso, sin sacar mis labios de su boca la llevé hasta la cama, la acosté y yo lo hice sobre ella.

Comencé a decirle cosas lindas mientras besaba su cuello, sus ojos y sus orejas y empecé a tocarle las tetas por encima de la blusa.

Le pregunté si tenía ganas de estar así a mi lado y me respondió SIIIIIIIIII.

La levanté de la cama y comenc&

eacute; a sacar la blusa, le saqué el corpiño y la pollera, la dejé solo con la bombacha negra transparente de encaje, le quedaba muy apretada y dejaba ver los pelitos de su concha.

Se la metí bien entre las nalgas levantándola, lo que hacía que ella se pusiera en puntas de pié.

Mientras seguía besandola note que ya estaba bastante excitada y cuando le tocaba las tetas gemía de placer por lo que comencé a apretarle los pezones mas fuerte y se excitaba mas.

Silvia tenía los pezone rosados y bastante grandes y cuando se los apretaba se le ponían duros y se le paraban mucho.

Ví que mientras má se los apretaba ella se excitaba y suspiraba.

Al darme cuenta que controlaba la situación comencé a mordeselos despacio y al ratito de hacerlo ya los tenía colorados, mientras la mordía ella me susurraba al oído que no le dejara marcas, yo le preguntaba si le gustaba, ella me decía que si y que la excitaba mucho.

Me separé y le dije que me desnudara.

Empezó por la camisa, los pantalones y finalmente me bajó el calzoncillo, cuando vió mi pija parada la agarró con ámbas manos, se arrodilló y comenzó a chuparmela.

Parecía desesperada, tenía mi pija agarrada muy fuerte y me la chupaba, digamos mas bien me la mamaba desesperadamente, se la metía bien adentro de la boca, la besaba al sacarla, la lamía y acariciaba los huevos.

Me senté en la cama y ella arrodillada seguía mamandome la pija, le pedí que me mirara a la cara, deseaba ver su expreción al haceme esto.

Le dije: Silvia no puedo creer lo que veo, ella bajaba la cabeza y seguía con su deliciosa mamada.

Antes de acabar la levanté, la agarre de los pelos y la besé fuertemente en la boca y le dije que era ¨ una puta divina ¨, cuando le dije eso ella me abrazo más fuerte y me besó metiendo toda su lengua dentro de mi boca.

La acosté sobre la cama le arranqué la bombacha, levanté sus piernas colocándolas sobre mis hombros y empecé a chuparle la concha, estaba toda mojada, muy mojada y cuendo le metía la lengua gemía de placer.

Le metía y sacaba la lengua bien adentro de la concha y le chupaba el culo habriéndole más las piernas, notaba que ella se excitaba mas, me decidí y metí mi lengua dentro de su culo, le pregunté si le gustaba, su respuesta fue: Me vuelve loca, loca, loca.

Sin decirle nada me acerqué y se la metí en la concha que la tenía más que húmeda, cuando lo hice gritó de placer, le pregunté como se sentía, ella me dijo que muy bien y le encantaba coger conmigo.

Mientras se la metía y sacaba le hacía preguntas, le había pedido que cada pregunta mía me la respondiera con la frase completa.

Silvia te gusta mi pija y me decía me encanta tu pija, más que la de tu marido, si mucho más, te gusta que te la meta fuerte, si metemela fuerte, sabés que le estás metiendo los cuernos a tu marido, si se que lo estoy haciendo, quien coje mejor él o yo, vos cojés mejor que mi marido, decime que tu marido es un cornudo, mi marido es un cornudo.

Comencé a cogerla más fuerte mientras que con una mano le agarraba el cabello y con la otra le metía un dedo en el culo.

Seguí cogiéndola hasta que empezó a gritar de placer hasta acabar, me miró a los ojos, estaba toda transpirada y me decía que había gozado mucho, mucho, muchísimooooooooooo.

La dejé acostada y me senté cerca de sus tetas y comencé a pajearme apuntando la pija a su boca, al principio me dijo eso no , por favor no, la miré y le dije lo siento Silvia eso si, comencé a pajearme más fuerte , ella agarró mi pija y empezó a hacerme la paja.

Cuando no aguanté mas le agarré la cara bien firme par que no la corriera, le acerqué la pija a su boca para que la abriera, lo hizo, se la metí toda y acabé como nunca.

Silvia quería correr la cara para escupir la leche de la boca, pero no la dejé hacerlo, le metía aún más adentro de su boca la pija.

Cuando le saqué la pija de la boca, Silvia comenzó a toser, se había ahogado con la leche.

La miré a los ojos y le dije que me encantaba que se comportara como una puta, que hiciera estas cosas y que nadie se imaginaría a ella haciendo esto, y además tragándose toda la leche de mis huevos.

Ella me dijo que nunca ántes había hecho esto, le comenc

é a preguntar algunas cosas, tales como: Sabés hacer una paja rusa.

Una cubana Y le pregunté si lo había hecho por el culo, me respondió NUNCA.

La miré a los ojos y le dije, la proxima encamada te haré la cola Silvia, ella puso cara de asombro pero no respondió nada.

Le pregunté si podía llamarla PUTA, o le molestaba y me respondió ya no me molesta al contrario me excita ser tu puta.

Me preguntó si me quedaría a dormir con ella, le dije que si ella quería, con un brillo en los ojos me dijo mucho, y me besó en la boca.

Al otro día sentí que se levantó y mientras yo seguía acostado, ella se estaba bañando, salió de la ducha con una tohalla cubriendo su cuerpo, en eso sonó el teléfono, atendió y ví que quedaba muy sorprendida, me miró y ví la desesperación en su cara, era su marido.

Mientras le contaba se secaba el cuerpo, agarré la tahalla y empecé a secarla yo, le pasaba la tohalla por las tetas, por la concha, por el culo y le metía dos dedos en la concha.

Ella se ponía muy nerviosa y no podía hablar.

Cuando cortó se quedó un poco mal y sus ojos dejaban deslizar unas lágrimas, yo no le dí pelota., ella se vistió y fue a una conferencia, solo me dijo que regresaba al mediodía.

Llegó más temprano de lo que me había dicho y me contó rapidamente lo que había hecho.

La escuché un rato y mientras hablaba la agarré del culo, la abracé y le dije que no me importaba lo que había hecho que solo quería cojermela.

La desvestí, le saqué toda la ropa y comencé a chuparle la concha, la levanté y le metí la lengua bien adentro de su divino culo para lubricarlo bien, Sin darle tiempo a protestar ni a decir nada empecé a meterle los dedos en el culo con mucha saliva, le susurré al oído, Silvia esperá, la dí vuelta boca abajo y empecé a ponerle vaselina bien adentro del culo para que se le dilatara y no me dijera nada.

Me puse bastante en la cabeza y el tronco de mi pija y empecé a meterla despacito, ella se agarraba de la almohada y me decía que le dolía un poquito, pero se empezó a acomodar tratando de facilitar mi penetración.

Cuando se la metí toda empece a sacarla y meterla lentamente ella habrío más las piernas y levantó las nalgas.

Ella me miró y vió como disfrutaba al estar desvirgandole el culo.

Le puse una mano en la concha y jugaba con el duro clítoris, con la otra le apretaba los duros pezones.

Seguí así hasta que sentí que ella comenzaba a moverse metiendo y sacando mi pija de su divino culo.

Pasó sus manos atrás y habrío todo lo posible las nalgas, cuando sentí mis huevos golpear contra ellas empece a bombearla suave y profundamente.

Empecé a acabar y le llené el culo de leche.

La saqué y le dije que me la chupara y la dejara limpita, lo hizo muy bien.

La besé y le dije sos mi PUTA, ella se sonrojó pero me devolvió el beso y me dijo TU PUTA PRIVADA amor.

Nos acostamos frente a frente y nos abrazamos y hablamos de nuestra relación, ella me pidió no hacerlo más, le dije que no que ella era mi puta y me dejaría cojerla cuando yo quisiera, y que me gusta que engañe al tarado de su marido y siga manteniendo la apariencia de señora decente y esposa perfecta, que ella en la cama es una puta divina MI PUTA DIVINA.

Me miró se sonrió y no dijo nada, agarró con una mano mi pija y se la puso en la pueta de su húmeda y caliente concha, unió sus labios a los míos y su lengua empezó a jugar con la mía.

Autor: Orlando

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *