ME GUSTAN MAYORES II

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Pensando en que relato podría poner me acordé de la aventura que voy a contarles.

Como saben yo tengo mi novio que se llama Jorge, pero con el que no hago nada por que a mí lo que me gusta es estar con mayores, no se por qué, pero me encanta acostarme con ellos.

Bueno yo andaba sin trabajo y además estudiando para ser secretaria en un instituto que queda en Lince y cuando terminaba mis clases o me iba a casa de mi novio o me quedaba en algún sitio charlando con los amigos, mi novio nunca me buscaba por que andaba en la universidad todo el día, así que casi ni lo veía y mis amigos no me atraían a pesar que una que otra vez hice alguna travesura con ellos, pero sin llegar a tener sexo solo dejándolos bien calentitos.

Por esa época con el único que me acostaba era con el papá de mi novio y nada más, pero las cosas cambiarían y todo gracias a la vieja de mi novio. Que loco que la tía me encontró a un nuevo amante para coronar a su hijito.

Bueno yo a veces iba a la casa de mi novio a esperarlo allí por que me quedaba cerca y además por que siempre me pagaba el taxi a mi casa (yo vivo en SJL, que es recontra lejos) y me ponía a ver tele o a jugar nintendo, y la mamá me miraba y algunas veces me trataba de enseñar a cocinar, pero yo la verdad me aburría un montón.

Así que un día la tía se acordó que tenía una amiga de colegio que tenía su negocio cerca de mi instituto y me dijo que la iba a llamar para que yo pudiera trabajar con ella y así no esté de vaga todo el día, y la cosa salió a pelos, me dieron el trabajo para todas las tardes de 2 a 8 y bueno me caía un poco de billete, no era mucho, pero la verdad que la idea de tener un poco de dinero para mi solita me gustó. La señora me dio la dirección y el siguiente lunes luego de mi clase me fui a ver a la dueña del negocio que resultó ser una ferretería que la administraba el hermano de la señora, la señora era viuda y como todo era herramientas pues decía que necesitaba a un hombre para que dirigiera el negocio.

La ferretería quedaba en una avenida grande y había mucho movimiento por allí, una universidad cerca y además el estadio de fútbol también estaba cerca, ella vivía a espaldas de la tienda y usaba la casa como deposito de algunas cosas y también tenía una oficina pequeña para llevar la contabilidad, allí encontré a Guillermo el hermano de la dueña.

Comencé a trabajar, Guillermo siempre me ayudaba y al toque me di cuenta que siempre me miraba el culo, a pesar que yo no tengo mucho por que soy más bien flaca, pero bueno siempre lo veía mirándome, cosa que por supuesto no me molestaba sino más bien me gustaba.

Así que poco a poco nos hicimos más amigos, y él siempre buscaba cualquier oportunidad para acercarse a mi, y de lo que me di cuenta al poco tiempo es que a veces desaparecía dentro de la casa y luego volvía un poco colorado, un día que él había desaparecido me dieron unas ganas de orinar y como no había gente en la tienda me fui al baño y cuando estoy que llego escucho un sonido medio raro que me hizo poner el ojo en la cerradura y lo vi haciéndose una paja, yo a pesar que ya tenía cierta experiencia nunca había visto a ningún chico corriéndose la paja, eso me pareció curioso, pero también hizo que se me pasen las ganas de orinar por lo menos por un rato. Después de visto el pequeño espectáculo supe que podía aprovechar eso un poco.

Así que empecé mi labor de seducirlo, yo nunca había seducido a nadie tan explícitamente por lo que esto me pareció bastante interesante y además tengo que admitir me sirvió para aprender muchas cosas que después pude usar con otros chicos, y descubrir que lo que me gusta del sexo es no solo tener sexo sino jugar sino sentirme deseada y saber que tengo armas para seducir a cualquiera.

Obviamente lo primero fue comenzar a usar ropa sexy y acercarme un poco más a é

l, cuando estábamos en el cuarto de cuantas a veces me sentaba en sus piernas o ponía mi culo en su cara cuando él estaba sentado, claro sus visitas al baño aumentaron y a veces cuando me sentaba sentía como su pene se ponía duro.

Un viernes me acuerdo por que me iba a una fiesta después de trabajar llevé dos juegos de ropa uno era de blusa y minifalda y el otro pantalón apretado y camiseta, cuando acabamos de trabajar a eso de las 8 y media me fui al baño y dejé mis cosas, shampoo jabón y demás cosas en la oficina adrede, cuando estaba bañándome ya desnuda le grité si me podía pasar mis cosas que estaban en mi bolso, cuando él entró me vio completamente desnuda y se quedó mirándome un rato, yo le hablé como si fuera normal y le dije que gracias y que se podía ir con una risita, él claro se disculpó y se regresó a la oficina.

Ya cuando terminé de ducharme y maquillarme me puse mi pantalón y la camiseta y fui a la oficina y le dije que tenía una fiesta y no sabía que ponerme y si me podía ayudar a decidirme, le dije que esa era mi primer opción y él claro me dijo que estaba bien, luego le pedí que cerrara los ojos, y me cambié frente a él y claro no le dejé abrir los ojos, cuando terminé después de un rato le dije que abriera los ojos y le pedí nuevamente su opinión, me di la vuelta y claro él me dijo que estaba mejor, me quedé así un rato y estuvimos conversando de todo por casi una hora, pero él nunca dijo nada.

En la conversación yo le dije que iba hacer él en la noche y me dijo que no tenía planeado nada, entonces le pedí que me acompañara hasta eso de las 11 para yo irme a mi fiesta, yo estaba muy caliente por como él me miraba se notaba que me deseaba, pero no se por que no me decía nada, así que decidí a hacer todo yo misma, mientras conversábamos yo le dije que se me había ocurrido una nueva idea de ir vestida a la fiesta, le pedí que cerrara nuevamente los ojos y hice un pequeño cambio en mi ropa, cuando abrió los oj me lo iba a comer.

Una vez con le pantalón en las rodillas bajé comencé a masajearle el pene que aún estaba debajo de sus calzoncillos, él ya lo tenía duro, listo para explotar, así que decidí que sería buena idea dejar de usar las manos y usar la boca un poco, bajé el calzoncillo y su pene se irguió completamente erecto, era grande, pero tengo que decir que ya había tenido más grandes así que no me sorprendió verlo, pensando un poco aparte creo que he visto más de 100 penes en mi vida, si es que no más.

Una vez teniendo su pene frente a mi empecé mi labor de chuparlo hasta hacerlo casi explotar, empecé pasando mi lengua en la punta y luego lamiendo todo su verga hasta los huevos, subiendo y bajando como si fuera un helado, me comencé a meter lentamente el pene en la boca y dentro de ella pasar mi lengua alrededor de él y luego me lo saqué y le comencé a chupar los huevos, él ya había cogido confianza y mientras lo chupaba me empujaba la cabeza para que me meta la pija más y más, casi me lo metí todito dentro.

Una vez terminada una buena mamada y estando yo bastante húmeda decidí que era tiempo que me satisficiera un poco, me puse delante de él y me acomodé el pene frente a mi conchita y me lo fui metiendo poco a poco hasta metérmelo todo, no tengo que decir que fue una delicia sentir que él iba entrando dentro de mi poco a poco, una vez me introdujo toda su verga me tomó de las nalgas y yo empecé a cabalgarlo, despacio al comienzo y aumentando la velocidad poco a poco, yo estaba completamente mojada después de una par de minutos, era delicioso saber que esa pija era mía, después de un momento le dije que si quería cambiar de pose y claro que aceptó.

Yo puse mis manos sobre el escritorio y me apoyé un poco para que él me pudiera penetrar, él se puso detrás mío y yo abrí las piernas un poco para que él entrara mejor, me cogió de las caderas y empezamos a movernos como locos, el escritorio chocaba contra la pared y yo sentía que hacíamos un ruido increíble, eso me distrajo un poco, así que decidí que lo mejor sería cambiar de posición nuevamente, yo me voltee y me senté nuevamente frente a él, abrí las piernas y lo jal&eacu

te; hacia mí.

Él nuevamente me empezó a penetrar y yo a gozar con cada uno de sus movimientos, en esa pose me vine por primera vez, así que decidí parar para no estar tan sensible, él sacó su pene que estaba completamente lleno de mis jugos, lo puso encima de mi ombligo y empezó a masturbarse yo me arrodillé y mientras él se masturbaba yo le pasaba la lengua a su pene, en menos de un minuto me dijo que iba a acabar, yo puse su verga entre mis pechos y allí recibí todo su semen caliente, él recién habló.

Luego que hubo terminado, me dijo que era una de los mejores polvos de su vida, y que desde ese momento yo podía hacer lo que quisiera con él, cosa que hice muy bien en todo el tiempo que estuve trabajando con él y más, justo ahora me acuerdo de una de las cosas más sexy que hice con él, pero eso ya es otra historia.

Besos…

Autor: Linda Konejita

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Escrito por Marqueze

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