Me la follaron en un congreso (2ª parte)

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Infidelidad Consentida. Sexo en Murcia, Orgía. En mi anterior relato os conté como mi mujer me había puesto los cuernos (más consentidos que otra cosa) durante un viaje que había hecho para asistir a un congreso en Murcia. Si leéis el relato sabréis que ella iba acompañada de otra amiga, Lucía, que está viuda desde hace varios años, y por lo tanto, sin catar varón o casi, y que ella se había ido primero al hotel con uno de los dos maromos que se las iban a follar.

Lo que os voy a contar ahora es lo que Lucía contó a mi mujer en el tren cuando volvían del congreso. A ellas se las follaron el jueves por la tarde. Mi mujer pasó la noche con el chico más joven en el apartamento de éste,  y Lucía durmió en el hotel con el otro chico. Por la mañana intercambiaron whatssaps y quedaron en verse ya en la estación porque mi mujer tenía que dar unas charlas en el congreso y Lucía ya estaba libre y no tenía nada que hacer.

 

Se encontraron en la estación, se echaron a reir cuando se vieron como dos adolescentes y montaron en el tren. Al principio fueron hablando del congreso, de como había ido todo, de qué había sido más interesante y qué menos. Luego al rato ya se quedaron calladas unos minutos y de repente Lucía se acercó un poco más a mi mujer y la dijo en voz baja:

 

  • Por cierto, vaya pollón que tiene Gelo, ¿no?
  • Pero bueno, y como sabes tú eso, dijo mi mujer – poniendo cara de sorpresa.
  • Bueno, mientras tú estabas dando las charlas esta mañana, yo estaba con nuestros dos amiguitos.
  • Joder con Lucía. Que callado te lo tenías.
  • Hombre, me he desquitado de estar casi dos años sin probar un tío.
  • ¡Dos años, que me dices!
  • Lo que te digo. Pero he acumulado reservas en estos dos días para una buena temporada, jajaja. Y tú vaya sorpresa que me diste cuando me dijiste que te habías ido con Gelo a su piso. ¿Y Pedro?
  • Bueno, Pedro es practicamente quién me ha animado a hacerlo.

 

Y la dijo cómo era yo siempre quién la animaba a probar cosas nuevas, los comentarios que la hacía de probar pollas nuevas, fantasías nuevas, y todo eso, pero siempre sabiéndolo yo.

 

  • ¿Entonces ayer sabía que tú estabas con Gelo en su piso?
  • Sí, claro que lo sabía.
  • Joder, que morboso es Pedro, ¿no?
  • No sabes tú bien, pero le pedi permiso por whatssap. Incluso le envié unas fotos.
  • A ver, ¿me las enseñas?
  • Claro, mira.

 

Y la enseñó las fotos donde se veía el tremendo cipote de Gelo, primero en directo y luego en la boca de la mamona de mi mujercita.

 

  • Joder, casi no te entra en la boca.
  • Es que era muy grande.
  • Ya lo sé. Mira, éstas son de esta misma mañana.

 

Y sacando el móvil la enseñó varias fotos. No las había tomado ella. Lucía era la protagonista en todas. Se la podía ver recibiendo la polla de Gelo en el coño, en la boca, y también con la polla de Senén por detrás. Pero lo más morboso y lo que dio más envidia a mi mujer fué lo último que vió. Era un video donde Lucía aparecía siendo empalada por el coño por Gelo mientras con la boca devoraba la polla de Senén. A pesar de tener la boca llena de carne, si se acercaba el teléfono al oído, es escuchaban los gritos de placer de Lucía. Había pasado de no follar en dos años, a tener dos auténticos sementales para ella sola.

 

  • Que bueno el vídeo, Lucía. Cómo me alegro que disfrutaras tanto.
  • Gracias, si que lo necesitaba. La verdad es que gocé como nunca. La lástima es que no pudieras estar tú, así hubiéramos podido compartir a estos dos machos.
  • Pues sí. Si me hubiera gustado. Oye, vamos fuera y me cuentas todo más tranquilamente.

 

Salieron al espacio que hay entre los vagones y empezó a decirla que se habían ido a la habitación desde el restaurante, que ella iba muy excitada y muy nerviosa porque no sabía cómo se comportaría con un hombre, que ya casi no se acordaba de qué hacer. Se excitó mucho en el ascensor porque subieron con más gente, pero Senén se puso detrás de ella, y se pegó tanto que a través de los pantalones de ambos podía sentir un bulto caliente. Ya en la habitación empezaron a besarse tranquilamente, y ella le explicó el tema de que hacía mucho que no estaba con un hombre, y que por favor, que tuviera paciencia y que fuera amable. El dijo que no tuviera miedo, que la iba a tratar de cine, y que no tendría ninguna queja.

 

Lucía tiene 55 años, y se quedó viuda hace un tiempo. Tiene media melena castaña o morena, depende, es guapita de cara,no se conserva mal. A mi personalmente me excitan mucho las gafitas que lleva. A veces me he imaginado llenándolas de leche después de que me haya hecho una buena mamada. Tiene un cuerpo normal, con un buen par de tetas, aunque ya bastante caídas por el tema de la edad.

 

Y fue a esas tetas a lo primero que se dedicó Senén cuándo la quitó la blusa y el sujetador con mucha calma mientras la metía la lengua hasta la garganta. En cuanto pasó un dedo por el pequeño pezón, éste se puso duro y tieso. Seguro que no se acordaba de esa sensación. Y esa sensación se redobló cuando él agachándose se metió la zona del pezon en su boca caliente. Lucía ya casi no sabía donde estaba. Hacía tanto tiempo….. casi sin darse cuenta se encontroó sin sujetador, y en bragas, pues Senén la había bajado los pantalones mientras la chupaba las tetas con gran velocidad. Pensó que tenía que hacer algo ella también y busco con sus manos la bragueta del hombre. La bajó, desabrochó el cinto y el botón y dejó que se deslizaran los pantalones. Tocó el duro bulto de Senén por encima de los calzoncillos, y notó que aunque no eran muy grande, más o menos era como la de su difunto marido, sí que era tremendamente más gorda. Decidió seguir adelante, y metiendo la mano dentro del calzoncillo, la agarró y empezó a masturbarle suavemente.

 

  • Joder Lucía, mira como me la has puesto.
  • Ummm, pues me alegro mucho de verla así de sana.
  • Ummm, tienes unas manos muy suaves y calientes, me gustan mucho.
  • Gracias, cielo.

 

Siguieron con los preliminares, hasta que Senén, que era el que llevaba la iniciativa, se separó de ella, la quitó las bragas y la tumbó en la cama, quedando con las piernas fuera y el coño en el borde de la cama. No lo llevaba depilado, pero casi no lo necesitaba porque nunca había tenido mucho pelo en su coñito. Cerró los ojos, y casi al instante sintió una cosa rugosa pasar por la superficie de sus labios vaginales, y recordó la sensación de sentir una lengua en lo más profundo de tu coño. La comida que le hizo Senén fué fantástica, recorriendo todos los rincones de su coño. Se notaba que había comido muchos, y cuando localizó el clítoris, cosa que notó porque ella incrementó sus gemidos de placer cuando pasó la punta de la lengua por aquella zona, se dedicó a pasar la lengua intensamente por aquella parte, lo que tuvo como consecuencia que ella acabara al borde del orgasmo y pidiendo por favor, que metiera aquella polla dentro de ella, que quería sentirla dentro ya.

 

Senén se levantó, y en la misma posición en la que estaba Lucía, puso la punta de su verga entre los labios de ella, y empujó despacio. Cómo hacía tanto tiempo que no entraba una polla en aquel agujero, estaba un poco cerrado, por lo que al principio fué moviéndose despacio, pero entre lo mojada que estaba Lucía y la polla de Senén que estaba tremendamente dura, pronto entraba y salía de la vagina de ella sin problemas. Desde el primer momento, Lucía empezó a gemir, no quería deci nada, sólo quería disfrutar de aquellas oleadas de placer que la nacían en el coño. No sabía cuánto tiempo estuvo follándola, sólo se dedicó a disfutar y a correrse. La primera la costó un poco, pero en cuanto se soltó empezarn a llegar los orgasmos. Senén tenía un aguante tremendo, mientras ella ya se había corrido tres veces, él seguía con la polla tan dura como cuando entró por primera vez. Cómo ella ya estaba más tranquila, aceleró sus movimientos, agarrándola de los muslos con sus fuertes brazos, levantándola un poco y atrayéndola hacia su cuerpo. Esa postura la encantó a ella, que se corrió una vez más entre fuertes gemidos y por lo visto también a él, que acabó llenándola el coño de leche, que con sus embestidas, se la escurría de dentro, acabando en el suelo, pero en la raja del culo también. Lucía se sentía sucia, pero se sentía más satisfecha que en toda su vida.

 

Se echaron a descansar un poco, y estuvieron hablando y riéndose. Senén volvió a abrirla las piernas y volvió a lamer su clítoris para ir calentándola poco a poco otra vez. Pero de repente Lucía le apartó:

 

  • Espera, ahora me toca a mí. Túmbate a ver si me acuerdo cómo se hace una buena mamada.
  • Perfecto, a ver como lo haces.
  • Tú vete diciendo si te gusta o no quieres que lo haga de otra forma.

 

Acercó su boca a la polla que estaba a media asta, y empezó a pasar la lengua despacito. En cuanto la verga sintió la boca de Lucía, empezó a crecer y a crecer. La encantó la sensación de poner dura con su boca la polla de un prácticamente desconocido. Cuando se la metió en la boca recordó el sabor del semen que todavía tenía Senén. Escuchar al macho que acababa de follarla y hacerla correr varias veces como gemía por la mamada que la estaba haciendo la causó la agradable sensación de que estaba vida sexualmente todavía.

 

  • Uffff, pues sí que te acuerdas de chupar una polla. Me está encantando, cariño. Te estás comportando como una auténtica zorra comepollas. A partir de ahora te voy a tratar como una buena puta, ya verás como vas a disfrutar…..

 

Lucía sintió como se mojaba al escucharle hablar así. Nunca la habían hablado así cuando estaba en la cama con su marido, que era más tradicional en el tema del sexo. Senén la trataba como una auténtica hembra y eso la gustaba. Devoraba aquella polla como si fuera la última del mundo, recorriéndola en toda su longitud. No era muy larga, pero era muy ancha, y a veces tenía que abrir mucho la boca para poder tragar aquel trozo de carne, pero a juzgar por los gemidos de Senén lo estaba haciendo fantásticamente. Sintió como se hinchaba todavía más, y cómo de repente, la verga palpitante soltó en su boca chorros y chorros de una crema caliente y espesa. Aunque no quiso hacerlo tuvo que tragar un poco del líquido salado. La supo a gloria.

 

Senén se levantó y la pegó un morreo, metiéndo la lengua bien adentro, y compartieron el semen que ella todavía tenía en la boca. Se escurría por entre la lengua y caía en las sábanas.

 

  • Bueno, ¿Y esto?
  • Esto sólo lo hago cuando me hacen una fantástica mamada.
  • ¿Te ha gustado? Estaba un poco desentrenada.
  • Pues de eso nada, ha sido magnífica. Parecía que te la ibas a tragar a veces.
  • Y eso que tu polla es difícil de comer. Es muy ancha.
  • ¿Nunca habías tenido una polla así?
  • No, sólo la había visto en alguna película porno.
  • Y tenías ganas de una, ¿verdad, puta? – dijo Senén mientras metía dos dedos en el coño chorreante de ella.
  • Uffffffff, sí, deseaba una polla de un verdadero macho que me destroce.
  • Eso es lo que me pareció la primera vez que te vi, cerda. Que eras una señoritinga que deseaba ser empalada por un buen rabo.
  • Ummmmmmm, tú sí que me conoces, cabrón – dijo ella,mientras se retorcía de placer con los dedos de él en su coño.
  • Como que cabrón, te vas a enterar ahora de como se folla a una tía como tú – dijo él riéndose.

 

Con toda esta conversación, a él se le había vuelto a poner la polla dura. Ahora esta puta sí que sabría lo que era bueno. La puso a cuatro patas y de un sólo golpe la clavó la verga en toda su longitud en el coño. Estaba tan lubricada la perra que podía sacarla entera y volver a enterrarla sin problema. A Lucía la excitaba mucho el chop chop que hacía la polla al entrar y salir del coño empapado. Enterró la cara en la almohada para ahogar los gritos de placer que lanzaba. A diferencia del otro polvo de antes, ahora Senén la estaba metiendo mucha caña, empujando fuerte, y dándola azotes en el culo. Se sentía en la gloria sintiéndose usada por un semental. Ahogó un grito en la almohada cuando se corrió de nuevo. Senén la agarró de los hombros y la levantó la parte superior del cuerpo para que estuviera más vertical. Así su polla alcanzó nuevos territorios en sus embestidas, que la arrancaron más placer todavía. Se apoyó en la pared para soportar los embates de las caderas del hombre.

 

  • Joder, cabrón. Ya me haces correrme otra vez, ayyyy
  • No te quejes, puta, que estás disfrutando como nunca.
  • Ummmm me encanta tu polla, me estás follando como nunca.

 

Mientras disfrutaba de otro orgasmo, notó las manos ásperas del macho agarrarse a sus melones colgando y ser estrujados mientras sentía como Senén derramaba otra vez su leche dentro del coño de Lucía. Se tumbaron en la cama a recuperar el aliento, y Lucía se fue a dar una ducha. Cuando salió, vió que Senèn estaba viendo una película porno, y que su verga volvía a lucir totalmente empinada.

 

  • Lucía, mira lo que te está esperando……..
  • Joder, ¿ no te cansas nunca?
  • De las putas como tú no se cansa nadie.
  • Ummmm, tú sí que sabes como tratar a una hembra……

 

Lucía pensó que al día siguiente se iba a levantar muy cansada…..

 

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