Mi adorable novia Virginia (XVII) – En el hospital – Parte 3

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– Doctor, no, por favor, no llevo nada debajo! No me quite la bata!- Tranquila, tranquila, mire… no pasa nada… yo soy médico…- Ya, sí, pero… – el doctor le desabrocha el último botón que quedaba abrochado y le quita la batita. Ella se cubre el pecho con las dos manos y él mira fijamente el tanguita.- Veo que sí que llevaba algo debajo de la batita, Kitty. Unas braguitas muy bonitas, aunque muy pequeñas. Y… completamente mojadas!Al oír eso mi novia no puede resistir humedecer todavía más el tanguita y mojar sus muslos. El doctor se admira y dice:- Pero si veo que usted sigue mojándose!- Yo, doctor, es que… así desnuda, ante usted…- A ver, déjeme ver sus tetas, Kitty.- No, no, doctor! – pero aparta las manos de mi novia de su pecho y abre los ojos como platos al verlo tan rotundo, terso y sensual.- Oh, son muy bonitas y apetecibles, pero veo que también tiene sus tetas algo manchadas, Kitty! Del mismo tipo de mancha que la bata! Me parece que es usted una zorrita!- No, doctor, por favor, no me diga eso! – e intenta quitar con saliva los restos de semen y se los lleva a la boca no pudiendo evitar relamerse. El doctor se da cuenta y le pregunta:- Está rico, Kitty?- Eh? No, no, no sé de qué se trata?- Yo creo que sí lo sabe. A ver, vamos a quitarle las braguitas, que están muy mojadas y con el frío usted podría resfriarse.- No, doctor, que me quedaré totalmente desnuda! – pero al ver que el doctor le baja el tanguita,  no puede evitar emitir más flujo que baja por sus muslos. – Oh, vaya!- Mire, Kitty, le haré una pequeña exploración, no me parece muy normal que se moje tanto.- No, doctor, no hace falta, de verdad.- Tranquila, mujer, túmbese, túmbese aquí, espere, así, aquí encima, muy bien, Kitty. A ver, ábrase de piernas, ya la ayudo – se las coge firmemente y las abre. Luego con los dedos acaricia la vulva de mi novia y le abre los labios. Enseguida empieza a lamerle el sexo – Es importante conocer el sabor, sabe? Hmmm, la verdad es que está muy bueno, muy bueno!Ella, al notar la lengua y los labios del médico no puede evitar un orgasmo que lanza más y más squirt a la cara del doctor que se relame ante tan buen sabor.- Oh, que sabroso! Ya decía yo que usted es muy caliente! Oh, más, más! – ella no se hace de rogar y empapa completamente la cara y el pelo del médico. – Muy bien, oh, qué pasada, gracias, Kitty. A ver, a ver, dese la vuelta, así, póngase así, muy bien, así, de rodillas, muy bien, suba el culo, en pompa… oh, así, con las tetas apuntando al suelo, perfecto, déjeme acariciarlas… muy bien, perfectas, a ver el sabor… oh, insuperables… qué sabor y qué textura… nunca había probado unas tan sabrosas y bonitas… hmmm… a ver el culo… las nalgas, perfectas… el ano… déjeme que lo acaricie un poco… bien, muy bien… el sabor, lo lamo… lo chupo… lo muerdo… lo olisqueo… muy rico, muy bueno… Kitty, increíble, a ver, deje que lo abra un poco… oh, qué sonrosadito, qué caliente…!Mi novia, con el culo en pompa y ante tantas palabras bonitas del doctor se va excitando y no cesa de emitir flujo. Él se da cuenta y no puede evitar excitarse mucho también. Ella se contornea y dice:- Doctor, ay, estoy muy caliente, por favor, haga algo, quizá tenga fiebre, ardo!- Espera, mira, niña, ves? Qué te parece, te pongo el termómetro? – se saca el pene del pantalón y lo muestra a mi novia que se sorprende al verlo tan largo.- Creo que tengo fiebre, doctor, póngame el termómetro, por favor, métamelo entero! Enseguida!- Bueno, vale, pero para ser más fiable, mejor que se lo ponga por el culo, enfermera Kitty.- Sí, doctor, por el culo, por el culo, ay! – sólo de pensarlo, mi novia tiene un gran orgasmo- ah, hmmm, por favor, doctor, el termómetro, ay, el termómetro!El médico encula a mi novia en un momento y empieza un mete y saca que le produce gran placer y muchos orgasmos a quien él cree la enfermera Kitty. Al ser tan largo, no le cabe todo el pene en el culo de mi Virginia y ella se lo coge con las dos manos y le masturba la parte del tronco fuera de su ano. El doctor coge los pechos de mi novia y se los acaricia con delicadeza y luego con fuerza. No puede resistir tanto placer y eyacula abundantemente en las entrañas de Virginia; luego saca el pene de dentro de mi novia y continúa eyaculando en sus nalgas y espalda. Ella no cesa de tener más y más orgasmos.Al terminar, el doctor le dice a Virginia que se ponga una bata de paciente porque no puede ir con una bata manchada. Y que él guardará sus braguitas porque no puede ir con la bata de enfermo y con bragas, que eso lo sabe todo el mundo. Aunque ella se queja, él no le hace caso y le dice que las normas son las normas.- Bueno, Kitty, espero verte a menudo. Eres una enfermera increíble, eficiente, guapa y cariñosa. Aunque muy guarrita, la verdad!- No me diga eso, doctor.- Sabes que es cierto! Nunca había visto a nadie lanzar tantos chorros en una eyaculación vaginal!- Bueno, doctor, yo… es que…- No te apures, no es nada malo, Kitty, al contrario. Debo agradecerte que hayas sido tan buena conmigo… y tan zorra!- Doctor!- Venga, debo irme, tú, sal con la bata de paciente y quítate la cofia, que no se entendería un enfermo con ella. Busca una bata limpia de enfermera y ya está.- Ay, sí. Es verdad. La cofia!Mi Virginia sale con precaución al pasillo y decide volver a mi habitación en busca de su ropa. Un enfermero se sorprende al ver a una chica tan guapa y aparentemente con buena salud yendo por el pasillo con la bata enseñando el culo y andando contorneándose en unos zapatos de talón muy alto. Ella se apresura para llegar a mi habitación y cuando, por fin, está a punto de entrar, se abre la puerta y ve salir por ella a mis primos.
– Oh, pero, mira a quien tenemos aquí!- Virginia, hola!- Oh! Pero… dónde vas así, mujer? Es que acaso estás ingresada también?- No, no… es largo de contar!- Hace mucho que no nos vemos! Pero estás guapa como siempre! O más!- A ver, date la vuelta, así! Oh, vaya culo!- Dejadme, dejadme, voy a ver a Juan.- Pero… no entiendo – dice David – Si no estás ingresada, cómo vas vestida así?- O más bien desnuda así! – dice pícaro Valentín.- Otro día os lo cuento, va, debo ir a ver a mi novio!- Bueno, bueno, no te enfades. Es que te echamos en falta. Hace mucho que no nos vemos. Cuándo volvemos a la piscina todos juntos?- No sé, ahora ya… el verano terminó… quizá el año que viene…- Mujer, falta mucho para eso! – se queja Valentín.En esas que se abre la puerta de la habitación de al lado y aparece don Jorge de Zolepón:- Qué es tanta charla? Oh, enfermera Lucy! Usted por aquí? Ya la echaba en falta, la verdad!- Don Jorge!- Cómo? Enfermera Lucy? Tu eres enfermera, prima? – preguntan sorprendidos mis primos.(Continuará)

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