Mi amigo Paco

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Pensé que había tenido ya buenos acostones en mi vida. Ahhh qué equivocada estaba. Sin nada qué hacer, una noche entré a un chat. Estaba aburrida y me iba a salir, hasta que me mandaron un privado. Me pareció de una persona interesante y platicamos. Intercambiamos fotografías y él me encantó. Aunque me desilusioné un poco cuando me dijo que era de Guadalajara, esto se me quitó cuando dijo que el siguiente fin de semana vendría a México. Preguntó si podíamos vernos ¿y adivinen qué contesté? Quedamos en darnos un beso apasionado en cuanto nos viéramos, antes de cruzar palabra. Allí decidiríamos si había química o no.

Nos vimos, pregunté si era él y me tomó en sus brazos, me besó. Confieso que al principio me dio algo de vergüenza pues estábamos en el Zócalo y había mucha gente, pero disfruté tanto ese beso que hasta la pena se me olvidó. Sentí sus labios, su lengua acariciar la mía, sus manos presionando mi espalda y mis nalgas. Desde entonces comenzó todo.

Llegamos al hotel donde estaba hospedado. Me senté en la cama, me iba a quitar los zapatos, pero él no me dejó hacerlo. Tomó mis pies, empezó a besar mis dedos, a pasar la lengua entre ellos, a morderlos con suavidad. ¡Mmmm! me levanté para besarlo y comenzamos a desnudarnos y ohh sorpresa cuando la bajé el pantalón y saqué su verga del bóxer. Era hermosa: grande, gorda y estaba dura de lo excitado que se sentía. Bueno para qué se las antojo…

Después de verlo y tocarlo, no podía hacer nada menos que rendirle un homenaje con una buena mamada. Eso hice y empecé a lamer el tronco, la cabeza, sus huevos. Metí esa verga a mi boca y con mi lengua jugaba con ella. Él sólo se limitaba a decir:

-¡Oh, qué rico! Esta es la mejor mamada que me han dado.

Y yo seguí empeñada en darle a esa bella verga una buena y bien merecida mamada. Nos acomodamos en posición de 69, de ladito. Su lengua jugaba con mi clítoris que ya estaba duro e inflamado. Él succionaba, metía su lengua en mi pucha y la movía de un lado a otro, la metía y la sacaba para regresar a mi clítoris.

-Qué delicioso sabe tu pucha. Su olor, lo mojada que estás. Todo me encanta -decía él.

Después de eso, me empezó a besar el estómago, metió su lengua en mi ombligo, me lamió mis grandes senos, mientras su reata tocaba mi cuerpo. Acabamos en una posición donde él estaba sobre mí y con mis tetas le hacía una rusa. Yo podía mamar la cabeza de su pito, pude meterle un dedo en su ano y él respondió favorablemente. Seguía mamándosela hasta que se vino sobre mí. Su semen cayó en mi cuello y pecho. Tenía los ojos cerrados y cuando empecé a sentir su lengua limpiándome su leche ¡woow! Me excité bastante. Él lo notó y me dijo al oído mientras lo lamía:

-¡Eres una enferma!

Su verga aún seguía dura. La puso en la entrada de mi puchita caliente y jugaba con ella, la rozaba por fuera, se movía de una manera deliciosa, hasta que le pedí que me la metiera ya, de un golpe. Yo estaba súper caliente y él me dijo que no quería metérmela como yo se lo pedía… Reaccioné desconcertada y entonces me la metió de golpe mientras yo estaba desprevenida. Hizo que viera estrellitas de lo rico que sentí. Él besaba mi cara, mis brazos, lamía mis axilas y todo lo que podía y estaba a su alcance. Jamás dejó de besarme.

Yo apretaba su pene con mi concha y así nos vinimos los dos. Descansamos un rato después de esa súper cogida, pero yo seguía fascinada con esa verga tan espectacular que no podía dejar de chupar. Así que de inmediato me la volví a meter a la boca. Era enervante su sabor y su olor y a ella le encantaba mi lengua, pues me respondió regalándome su leche que yo tragué sin dejar gota. Después de eso, él me dijo que quería recompensarme, así que se bajó a lamer mi puchita caliente ¡y de qué forma! Sentía tan rico que no quería terminar nunca. Chupaba mi clítoris, metía su lengua hasta el fondo, tocaba mis labios carnosos y bebía de mí.

Después de unos minutos, su lengua ya se había cansado y mejor le dije que me penetrara de perrito. En esa posición me vine no sé cuántas veces, pues lo hace riquísimo. Se movía de una forma que yo no había sentido, pues no es el típico movimiento de mete y saca. Gracias a la súper condición de mi amigo Paco, su verga seguía dura después de haberse venido y claro, sabiendo que no lo volvería a ver en un buen rato, no desperdicié la ocasión. Lo senté en la orilla de la cama, me senté sobre él y empecé a moverme en círculos.

Los dos gemíamos al mismo tiempo. Me decía que le fascinaba que fuera tan caliente y me prendió de nuevo cuando me dijo: “pinche morra caliente”, porque con aquella calentura me lo dijo de una forma… mmmm. Que aún lo recuerdo y me caliento. Seguimos cogiendo. Acabamos conmigo arriba de él y nos vinimos los dos juntos, una vez más, y fue súper rico.

Lamentamos vivir tan lejos, nos despedimos con la promesa de volver a vernos cuando viajara de nuevo al D.F. En el camino a mi casa venía recordando todo y me calenté de nuevo. Llegué a casa muy cansada, sin fuerza. Me sentía como si estuviera tomada y creo que así me veía en realidad, pues mi esposo me preguntó si había tomado. Porque según él había ido con mis amigas al cine y a comer.

En ese momento ¡se le ocurrió que quería coger! Yo aún sentía la verga de Paco en mi pucha. Estaba rosada de tanto camote y lo mandé a chingar a su madre, pero no se fue. Entonces, para no despertar sospecha, tuve que ceder, pues él sabe que yo nunca le digo que no. Tuve que hacerlo, porque tal y como dice un buen amigo: “primero el deber y luego el placer”.

Así tuve que abrirle mis piernas. Yo seguía adolorida -no en vano estuvimos cinco horas cogiendo-, gritaba de dolor, pero para mi buena suerte, terminó rápido. Entonces pude descansar. Él, ni cuenta se dio que ya venía muy bien cogida.

Al otro día amanecí aún con el dolor, pero muy feliz. Sólo me queda esperar a que venga de nuevo Paquito. La última vez que hablamos dijo que sería en febrero o marzo. Es mucho tiempo, pero ni modo. No se puede tener todo en la vida y como él mismo dijo: “por eso no le dieron alas a los alacranes”.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. jejeje, si que eres buenisisma chava, me gusto tu relato, caliente, entretenido, describete un poco mas para imaginarte mejor, buenos cuernos le clavaste al maje de tu marido… a veer cuenta la otra parte se que ya la tienes…

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