Mi suegra calentona II

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Milf, Sexo con maduras, Infidelidad, Le empecé a comer el coño, alternando con mi legua en su culito, dándole especial atención a este. Trataba de que su hoyo quedara bien mojado y metía lo más que podía mi lengua. ¡Quiero sentirte otra vez dentro de mí! ¡Quédate así como un perra, que te la voy a meter hasta el fondo vieja calentona. le apunté mi verga en su concha y se la metí hasta que mis bolas chocaron con su culo.

Como les conté en mi relato anterior, mi sueño con mi suegra se hizo realidad. Teníamos que hacerlo cada vez que mi mujer se iba a trabajar, era increíble. Si no era ella la que me buscaba todas las mañanas, incluso cuando yo estaba durmiendo, me despertaba con mi verga metida en la boca de mi suegra, era yo el que metía la cabeza debajo de las sábanas despertándola con un generoso cunilíngulis.

Sin embargo para bien y para mal, mi trabajo mejoró, empecé a tener turno completo y eso me alejó mucho de mi suegra, solo lo hacíamos de vez en cuando los fines de semana cuando rara vez coincidíamos en quedarnos los dos solos en la casa, que eran solo momentos cuando mi mujer partía a comprar al supermercado y mi cuñado no se encontraba en casa ni su señora.

A veces esperaba que mi mujer entrara a bañarse y me iba con mi suegra a la cocina y sin ningún preámbulo le subía el vestido, le corría las bragas hacia el lado y se la metía hasta el fondo, corriéndome rápidamente.

Mi mujer me pedía que la acompañara al supermercado y yo siempre encontraba una excusa para quedarme al igual que mi suegra. Apenas se cerraba la puerta, yo me acercaba a la ventana hasta ver que mi señora tomaba una taxi con rumbo al súper y me iba corriendo a la pieza donde mi suegra me esperaba. Por lo general teníamos aproximadamente 30 minutos antes que mi mujer volviera. Antes mi suegra podía estar los 30 minutos chupándome la verga, pero ahora solo dejaba que me la chupara solo un poco, le chupaba un poco las tetas y se la metía sin desvestirnos para acabar rápidamente quedando ambos con gusto a poco.

Fue así como al subir mis ingresos, mi mujer me obligó a buscar un departamento e irnos de la casa de su mamá. El sexo con mi mujer volvió a ser tan bueno como en un principio, y yo estaba bastante satisfecho. Sin embargo cada vez que llegábamos a casa de mi suegra, volvía a sentir esa sensación que solo ella sabía calmar. Pero nunca tuve otra posibilidad ni siquiera de tocarle una teta sobre el vestido, ya que siempre estábamos acompañados y poco a poco la pasión que teníamos y la confianza, se fue apagando y quedamos como si nada hubiese pasado nunca.

Una noche en que yo estaba en internet, conocí a una mujer que vivía en Miami, la cual se contactó conmigo por la dirección que había puesto en mi relato anterior. Ella me hizo muchas preguntas de mi suegra y como estamos en anonimato, se las contesté. Ella me confesó que era casada, pero que tenía un romance con un muchacho de 23 años. Una cosa llevó a la otra, me contó como le gustaba hacer el amor con aquel muchacho, como disfrutaba que él le rasurara el coño y como él había sido el primero en romperle el culo. La conversación nos puso a ambos calientes y yo terminé con mi verga en mis manos corriéndome una paja, mientras que ella sacó un vibrador y se masturbó como yo se lo indiqué. Fue tanta la calentura que al llegar a mi casa terminé metiéndole la verga a mi mujer mientras dormía.

Esta mujer de internet, me insistió a que volviera a las andanzas con mi suegra y que cumpliera mi sueño de metérselo por el culo, que sabiéndolo hacer, la dejaría más satisfecha. Al otro día en la oficina no dejaba de pensar en mi suegra ni en la conversación que había tenido con esta mujer. Así que inventé un plan para volver a estar con ella y cumplir mi sueño. Pedí permiso en el trabajo para ausentarme al otro día solo por la mañana para hacer una diligencia personal. Como todos los días, nos levantamos con mi mujer y salimos ambos a trabajar. Nuestras oficinas quedan en la misma dirección, así que tomamos el mismo microbús con la diferencia que ella se baja antes que yo.

Nos despedimos, ella se bajó, y yo continué un par de cuadras. Me bajé, entré a una farmacia, compré unas cápsulas de vaselina líquida y tomé otro microbús en dirección a la casa de mi suegra. Al llegar me preocupé que nadie me viera. Estuve esperando que una vecina que me conocía se entrara para que no le vaya hacer ningún comentario a mi mujer. Toqué el timbre y mi suegra abrió la puerta. -Y Ud., que hace por acá tan temprano ¿Pasó algo? – No suegrita, no se preocupe- le dije, lo que pasa es que vine a visitar a un cliente por aquí cerca y pensé en pasar a tomar desayuno con Ud. -Pero pase, mire que justamente iba a servirme.

Ella entra a la cocina y yo la sigo. Como en los viejos tiempos ella se para frente a la cocina a dar vuelta el pan que estaba calentando. Yo me acerco por detrás y la tomo de la cintura. -La verdad no tengo hambre de comida, tengo hambre de Ud., mientras le besaba su cuello -Mejor que no, mire que no es bueno lo que hacíamos,  – Yo apago la cocina, la doy vuelta y trato de darle un beso -No Andrés, mejor que no,  dejémoslo como quedó y punto.

Pero yo no cedía, mis manos apretaron ese tremendo culo que tanto deseaba y no lo soltaba, mientras seguí a buscando la boca de mi suegra. Ella resistió un poco pero al final terminó dándome un jugoso beso, metiendo su lengua hasta el fondo de mi boca. Desabroché su vestido y le saqué una teta, la cual chupé con desesperación. … ¡Cómo había echado de menos esas masas de carne!

Sin dejar de tocarnos, nos dirigimos hasta su habitación. Rápidamente sin dejar de chuparle las tetas, empecé a desvestirla hasta dejarla completamente desnuda. La recosté en la cama y empecé a pasarle la lengua por toda su concha. Estaba muy mojada, ella jugaba con mi pelo diciéndome lo mucho que necesitaba estar así conmigo. Me desvestí y me acosté a su lado.

Rápidamente ella se metió mi verga en su boca – mmmmmmmmm como necesitaba chupar esta cosita- me dijo -Chúupemela fuerte… chúpeme las bolas, apriétala con tus manos- Ella parecía estar desesperada chupando – ¡Déjame hacerte lo mismo suegrita, pero te quiero arriba mío! – Ella se sube sobre mí (69) con su boca en mi verga y yo con toda su concha en mi cara -Mmmmmmm este pedazo de verga es lo que yo echaba de menos, ¡Qué cosa más rica!.

Le empecé a comer el coño, alternando con mi legua en su culito, dándole especial atención a este. Trataba de que su hoyo quedara bien mojado y metía lo más que podía mi lengua. ¡Quiero sentirte otra vez dentro de mí! ¡Quédate así como un perra, que te la voy a meter hasta el fondo vieja calentona. le apunté mi verga en su concha y se la metí hasta que mis bolas chocaron con su culo.

-Aaaaayyyyyyygggg, mmmmmmm…esto es lo que necesitaba, ¡Qué caliente me tienes!, métemela toda, me gusta sentir como chocan tus bolas contra mi trasero. …¡Y tú a mí! No sabes las ganas que tenía de estar otra vez así, con mi verga dentro de ti. Quiero que seas completamente mía.

Mientras mis manos apretaban ese culazo, mis dedos se deslizaban hasta la abertura de su culo.

– mmmmmm que pedazo de raja se gasta suegrita… me tiene loco, -¡es toda suya, agárramela fuerte que eres tú su dueño! Si soy su dueño puedo entonces ¿puedo meterle este dedito?- Y mojándome el dedo más chico se lo fui metiendo poco a poco – Mmmmmmm que rico- me dijo…mientras seguía bombeándole el coño, fui cambiando los dedos desde el más delgado hasta el más grueso – ¿este otro también le gusta? . .- ¡ay!, ese me dolió un poco…

De mi bolsillo de la chaqueta saqué un par de cápsulas y le metí una – ¡Que está haciendo! Tranquila suegrita, es para que no le duela y le quede más lubricado ¡No sáqueme eso!…ya no se puede, pero en segundos se va a derretir ¡No lo haga, por favor!.  pero ya era tarde, ¡si le gustaba mi dedito, mi verga la va a dejar loca suegrita. ¡No ínsita!, eso no porque me va a doler…¡Pero mire como entra mi dedo en su culito! Ummmm, me gusta, pero ¡Es que el dedo es mucho más chico que esta tremenda cosa que tiene Ud.!

Mientras me decía eso, con mi otro dedo le estaba empujando la otra cápsula. Por favor no… ¡Pero suegra, no me diga que le está doliendo, mire que el dedo que le estoy metiendo es el más grande y entra sin ninguna dificultad y te gusta…reconócelo! .  -si. ..pero no se, Ud. dijo que este culito era mío ¿o no? mmmmmmm si pero déjeme meterle solo la puntita y nada más, ¿me lo jura?… se lo juro.. ok, pero despacito.

Que me habían dicho, saqué mi verga y se la puse en la entrada de su culo, entrando solo un par de cms.mmmmmmm que rico está el culo de mi suegra!  Ayyy despacito que me duele, deja que me acostumbre…¿mmmmmmm se siente rico…¿te gusta estarle metiendo tu verga en el culito a tu suegra, ¿verdad?.. siiiiiiiii, me encanta.. ¡eres un degenerado, mire que metiéndole la verga a tu suegra por el culo. ¡y a ella parece que le está gustando ¿o no? ¿no le gusta?. -si me gusta, pero no la metas más, solo hasta allí.

Solo uno centímetros habían entrado, mi suegra movía el culo apretándomela, mientras con mis dedos masajeaba su clítoris, mmmmmmm, que rico, me gusta…me gusta sentir la verga de mi yerno en mi colita… Saqué mi verga y le metí una tercera cápsula y se la empujé con mi tranca metiéndola cada vez más.

Recordé los consejos de mi amiga en Miami, donde me dijo que lo mejor es que la mujer estuviese sentada arriba ya que ella misma sabía hasta donde metérsela…- Cambiamos. Me recosté y mi suegra se estaba acostando sobre mi, pero yo la detuve.¡No, quiero que se siente en mi! Ella se sentó y con su mano me agarró la verga y se la metió en su concha…No, quiero que se la meta por detrás suegrita.

Nuevamente me la agarró y se la metió en el culo entrando poco a poco hasta casi la mitad. Me calentaba ver su cara mezcla de dolor y gozo, la expresión de dolor cambiaba a placer, ¡que rica verga tiene! Es toda suya, métasela en su culito, mientras quiero chuparle sus tetas…

Ella me deja sus tetas a la alcance de mi boca echándose un poco hacia delante dejando más abierta su entrada, mientras se entierra más y más la tranca en su culo. ¡Que tetas más ricas se gasta Ud. suegrita, me encantan!… de repente se sienta por completo sobre mi, enterrándose mi verga hasta el fondo. Ayyyyyyyyyy.

Mmmmmmmmmmmmmm, ¡como me gusta…sentir tu verga completamente dentro de mi!…por mi culo tengo la verga de mi yerno metida completa por el culo, mmmmmmm… Con mis manos empecé a acariciar su clítoris y ella empezó a cabalgar enterrándose toda… Quiero que me llenes con tu leche mi culo.

Yo ya no aguantaba más… la cama crujía con los movimientos de mi suegra. Sus tetas se movían de arriba abajo,. .. ella gritaba de placer hasta que llegó al orgasmo. … ¡ahora!, dámela, me corro, Ahora dámela, mmmmmmm, dámela, dámela, Aaaahhhh, lléname, mmmmm ¡toma… toma mi leche puta,.. mira como te mojo el culo con mi semen, Siiii mójamelo…

Se rebalsaba de semen el culo de mi suegra… quedamos exhaustos, mmmmmmmm que rico estuvo.. ¿le gustó? -No, me fascinó.. mira como me dejaste el hoyo todo lleno con tu leche, se coloca sobre mi estómago, y apretando el esfínter, bota los restos de semen sobre mi,  y con su mano la esparce, la recoge y se la pasa por las tetas y por su culo, dándome un espectáculo masturbándose sobre mi.

Este relato va dedicado a Sonia de Miami, un beso.

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Escrito por Marqueze

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