Mi hermana cumplió mi deseo

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Le toqué las tetas, le acaricié sus rosados pezones y fui bajando hasta llegar a sus bragas. Metí los dedos dentro y noté sus vellos rozándome, le bajé las bragas mirando sin parpadear todo su monte de Venus. Noté que me iba a correr, se lo dije y le pregunté si podría correrme en sus tetas, ella se puso de rodillas frente a mí y le eché toda mi leche entre sus pechos con una fuerza increíble.

Lo primero es decir que llevo varios meses leyendo los relatos de esta página y aunque me daba cosa contar mi historia,  ahora que he visto que muchos han vivido lo que yo, me animo a hacerlo.

La historia comenzó hace unos meses. Cuando mi instinto sexual despertó con furia en mí. Yo vivo en casa con mi madre de 46 años y mi hermana de 19. Desde ese momento comencé a fijarme más en mi hermana como mujer que en como una hermana. Muchas de mis mejores pajas iban en su honor, y la espiaba siempre que podía.

Desde pequeños siempre que ella se duchaba yo podía entrar al aseo, a lavarme los dientes y no nos daba vergüenza vernos desnudos, porque éramos hermanos y era algo muy normal, pero desde ese momento yo entraba siempre que se duchaba para verla como se duchaba, ahí desnuda. Además mi hermana es bastante guapa. Tiene el pelo negro y ondulado hasta por debajo de los hombros, un cuerpo bien formado, unas tetas no muy grandes, pero muy bonitas con sus pezones rosados, una cintura estrecha, un culo grandecito, pero que me volvía loco y su conchita llena de pelos negros y rizados el cual yo ansiaba poder tocar con mi lengua.

La miraba siempre con disimulo por miedo a que me pillara y se enfadara o algo conmigo, pero siempre salía del baño con una erección enorme cuando la veía limpiarse con el jabón su conchita, sus vellos mojados y enjabonados, cuando se ponía de espaldas a mí y se agachaba podía verle su hermoso culo y su conchita aprisionada entre sus dos muslos. Siempre que salía corría hacia mi habitación y me daba unas pajas espectaculares. Una noche cuando yo tenía 18 años ella llegó de fiesta a las 6 o las 7 de la mañana y se acostó a dormir. Era verano así que se quitó toda la ropa menos el tanga que llevaba y ni se tapo ni nada. Yo me desperté cuando llegó y esperé a que se durmiera para entrar a su habitación.

Como había venido medio borracha se sumió en un profundo sueño y yo sé que cuando llega en esas condiciones es difícil que se despierte así que aproveché para hacer lo que llevaba meses intentando y deseando hacer. Estaba boca arriba y podía verle las tetas. Me encantó esa imagen. Yo estaba tan caliente que no aguantaba más. Mi polla estaba más dura que nunca, así que me bajé los calzoncillos y me la empecé a tocar y enseguida estaba masturbándome como un loco. Me acerqué más a ella y no me pude resistir a poner mi mano sobre su pecho. Como vi que no se despertaba empecé a masajearle la teta. Era la primera vez que se la tocaba a una chica y me encantaba. Le pellizcaba suavemente el pezón rosado y ella dio un respingo y un suspiro. Yo me asusté, pero por suerte no se despertó, era imposible que se despertara en ese estado. Así que volví a la carga.

Pasé entonces a manosearle la otra teta. Me estaba volviendo loco de excitación, pero aún no quería correrme, quería disfrutar un poco más de ella, era mi oportunidad de cumplir mi fantasía con mi hermana. Así que dejé de masturbarme un momento y puse las dos manos una sobre cada pecho. Lo acariciaba, manoseaba y apretaba. Bajé la cabeza lentamente y la besé en el cuello bajando poco a poco hasta meterme uno de esos preciosos pezones en la boca. Mi lengua le daba vueltas, le besaba, me enloquecía con esas tetas firmes y bonitas.

Bajé la vista hacia su tanguita. Al acostarse se le había movido un poco y el vello de su pubis se le salía por un lado y automáticamente bajé la mano para tocárselos. Me volvía loco el roce de esos vellos rizados en mis dedos. La acaricié por encima del tanga y ella gimió un poco. Le hice el tanga aún más hacia un lado para verle los labios de su concha, entonces noté que me corría así que le coloqué bien el tanga y me fui corriendo al baño para terminar como un campeón.

Al día siguiente bajé a desayunar asustado por si mi hermana se habría dado cuenta de lo que hice la noche anterior, pero no parecía que se hubiese enterado de nada. Ese día no pasó nada, al día siguiente me metí a ducharme tan tranquilo cuando entró mi hermana, me estaba empezando a excitar de que mi hermana me estuviera viendo desnudo y mi polla empezaba a crecer poco a poco, quité el agua caliente para que el agua helada me bajara un poco la excitación e intentaba ducharme de espaldas a mi hermana para que no me viera. Entonces se bajó los pantalones y las bragas y se puso a mear. Le pude ver toda su concha y su culito y ya no pude más. Mi polla creció hasta su máximo tamaño y ya el agua no me hacía efecto así que me escondía como podía mirando a la pared esperando que mi hermana no se acercara y saliera pronto del baño, pero en vez de eso se acercó a la ducha y se asomó para coger el jabón:

-A ver nene que tengo que coger el jabón que se ha acabado el del lavabo y necesito lavarme las manos…  -Huuyyy muchacho, ¿qué has visto que tienes el pene mirando al frente? jajaja Yo me estaba muriendo de vergüenza de que me viera con la polla así. -Ha tenido que ser algo muy bonito porque madre mía, yo nunca me imaginé que tuvieras un pene tan grande. Las chicas con las que estés van a disfrutar mucho contigo

No sé por qué hice lo que hice, por qué dije lo que dije, pero le solté de repente.

-Esto ha sido por haberte visto a ti cuando te has bajado los pantalones. Que me gustas mucho y me gustaría hacer el amor contigo nena.

Mi hermana me miró con una cara muy extraña, yo estaba esperando que me diera una bofetada o gritara o algo, pero en vez de eso dijo muy calmada.

-Nene, tú y yo somos hermanos, eso está prohibido totalmente, yo no puedo tocarte un pelo y tú a mí tampoco y eso no lo vamos a discutir. -Pero no lo puedo aguantar, cada vez que te veo desnuda tengo que masturbarme porque me excitas muchísimo y últimamente sólo me masturbo pensando en ti. -Me da igual lo que me digas no vamos a hacer el amor juntos, pero… si te pones así, tengo una idea para que no te quedes sin nada, sécate y ven a mi habitación.

Me sequé rapidísimo como si me faltara el tiempo, me puse los calzoncillos y los pantalones y me dirigí a su habitación. Mi hermana estaba sentada en la cama, me dijo que cerrara la puerta y me sentara en la cama. Yo obedecí como un perro, se puso de pie enfrente de mí y me dijo que esa vez yo me iba a hacer la mejor paja de mi vida y que le pidiera cualquier cosa que la haría, menos hacer el amor conmigo.

Yo pensaba que estaba en el cielo, no me podía imaginar que mi hermana, la que llevo meses deseando estuviera a mis órdenes. Yo no sabía que decir, me había quedado sin palabras, y ella lo notó porque empezó a quitarse la camiseta. Enseguida mi polla empezó a ponerse tiesa y mi hermana viendo que yo no hacía nada, se acercó, me la sacó y me dijo al oído…

-Vamos, menéatela, viéndome como cada vez que te la meneas pensando en mí. Así que cogí mi polla y empecé a meneármela de arriba abajo suavemente y me volvió a repetir… pídeme lo que quieras. -Quítate la ropa, le dije, tengo que verte desnuda.

Ella obedeció y empezó a desnudarse. Cuando sólo le quedaba por quitarse las bragas le dije que parara y que se acercara que se las quería quitar yo. Ella obedeció y se me acercó despacio. Le toqué las tetas con las dos manos, le acaricié sus rosados pezones y fui bajando poco a poco hasta llegar al elástico de sus bragas. Metí los dedos dentro y noté sus vellos rozándome, le bajé las bragas poco a poco mirando sin parpadear todo su monte de Venus y terminé bajándoselas hasta los tobillos.

Le empecé entonces a manosear su culo y con una mano y a tocarle la rajita, mi hermana cerraba los ojos de placer y yo con la otra mano me masturbaba , no aguanté más, acerqué mis labios a su concha y empecé a besársela,  a rozarle con la lengua la rajita, ella se apartó de un golpe y me dijo que eso ya estaba prohibido, así que le dije que se masturbara para mí, subió una pierna a la cama, y empezó a meterse un dedo en su conchita ya bastante mojada.

Noté que me iba a correr, se lo dije y le pregunté si podría correrme en sus tetas, ella se puso de rodillas frente a mí y le eché toda mi leche entre sus pechos con una fuerza increíble. Luego se puso de pie, me besó intensamente y me dijo:

-Espero que hayas disfrutado de tu paja, porque ha sido la última que te vas a hacer conmigo.

Autor: Juanjo

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Escrito por Marqueze

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