Mi hermano es mi amante

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Empecé a subir y a bajar por su descomunal palo; Andrés se aferró de mis senos y por sobre la blusa los acarició y chupó; yo seguí empalada en su polla, me corrí gustosa dos veces más, mis jugos lo bañaban; Andrés me quitó la blusa y saltaron a su boca mis pezones, yo nunca llevo sostén, me molesta, y en esta ocasión fue una bendición; seguí subiendo y bajando con él dentro mío.

Hola, me llamo Karina, tengo 32 años, soy divorciada desde hace 4 años y tengo una hija de esa misma edad; la causa del divorcio con mi ex marido fue que me embaracé y él no quería tener hijos aun, pero bueno, así pasan las cosas; el caso es, que desde que me divorcié no he tenido sexo con ningún otro hombre, primero por cuidar a la niña y después por un poco de miedo, a lo más que he llegado es a masturbarme, pero la verdad muy pocas veces porque soy católica y siento remordimiento.

Trabajo con mi hermano Andrés, tenemos una compañía que se dedica a la exportación e importación de productos; mi hermano tiene 28 años de edad, se casó a los 26 y se acaba de divorciar hace 4 meses; él es muy guapo y de cuerpo atlético, mide como 1.85 y las mujeres lo siguen mucho, pero en fin. Un día Andrés y yo acabamos de cerrar un trato millonario con una compañía canadiense, que nos iba a dejar bastantes ganancias; llegamos a la oficina a festejar con una botella champagne y unos vasos de plástico, en el negocio ya no había nadie, puesto que era de noche; nuestra oficina es un cuarto muy grande, donde por la falta de recursos suficientes, teníamos varios escritorios y una recepción al frente.

El caso es que llegamos súper contentos, abrimos la botella de champagne, nos servimos y brindamos por el negocio y porque mañana no nos faltaran más negocios como ese; mi hermano se quitó el saco y se quedó solo en camisa, yo en cambio, me quedé vestida con mi blusa beige ajustada sin mangas y con mi falda negra; la verdad que me veía muy bien, porque aunque soy madre me gusta hacer ejercicio y tengo una buena figura, además estaba vestida para impresionar a esos canadienses y vaya que sirvió.

La noche siguió entre bebidas y plática; mi hermano que es muy fiestero prendió la radio en una estación de música norteña (regional de mi país) y como le gusta tanto bailar me pidió que bailara con él, yo acepté gustosa para seguir el festejo; al principio todo transcurrió de lo más normal, pero poco a poco empezamos a bailar más pegado por el tipo de música que pasaban, al acercarnos más de inmediato sentí el bulto que tenia mi hermano bajo su pantalón; a mi no me importó, es mi hermano y nos estábamos divirtiendo; seguimos bailando y me daba cuenta de cómo le iba creciendo el tamaño del bulto; la música del radio cambió y pusieron unas melodías más románticas, Andrés me jaló y se pegó más a mi y seguimos bailando, yo la verdad ya me estaba poniendo incómoda de sentir en mi vientre su erección, en eso nos separamos.

– ¿Nunca has tenido novio desde que te separaste Karina?- me preguntó- mientras se sentaba en un escritorio al otro lado del refrigerador. – No Andrés, nunca- le contesté alejándome un poco y sentándome en el escritorio que estaba enfrente de él.

– ¿Por qué hermanita?, sigues estando muy guapa y mis amigos me dicen que les pareces sexy- me dijo. -¡Ay, que ridículo!, sexy para nada, pero no se. No he tenido tiempo- le aseveré. -¿Pero has tenido alguno que otro amante, me imagino?- Preguntó- -¡Ay Andrés que preguntitas!- le respondí avergonzada. – No, perdóname Karina, te pregunto esto, porque yo no he estado con nadie íntimamente desde que me divorcié y la verdad que ya no aguanto, es más mírame como estoy- me dijo bajando la mirada para que le viera su tremenda erección.

– Si, ya lo se -le dije apenada. – Ay perdón Karina, me imagino que lo notaste al bailar… perdóname no fue mi intención avergonzarte- me contestó. – No hay problema, además ya somos adultos y eso no me avergüenza y menos de ti, eres mi hermano- le contesté. – Discúlpame es que ya no se que hacer con esto, no se como aguantas tú- me dijo.

– Bueno no te preocupes- lo sentí incómodo, por el tamaño debería de estarle doliendo metida en el pantalón. -¿No te duele?- le pregunté. – Si la verdad si- ver su cara me dio lástima y le dije:
– Deberías de sacártela y masturbarte.-

Antes de terminar mi frase mi hermano ya se estaba sacado la polla de su pantalón.

– En el baño de la oficina- terminé de decirle.

Cuando ya su polla estaba frente mío y mi hermano había empezado a masturbarse enfrente de mi, esto y la vista de su descomunal polla, mi marido ni jugando la tenía de ese tamaño, debería de medirle como unos 22 cm., me dejaron muda viéndolo; después levanté mis ojos y lo vi como me miraba, esto me apenó, volteé la cara y le pregunté algo de unos papeles de la oficina para cambiar de tema. Después de varios minutos sonó su celular, era mamá preguntándole como nos había ido, él se puso a platicarle todo mientras con su mano se acariciaba su polla; yo no podía dejar de quitarle la vista de su enorme erección, eran ya casi cuatro años solo masturbándome, la vista de su miembro ya me había mojado toda.

Mamá le estaba dando unos datos importantes que tenía que escribir y este instintivamente se levantó, se fue hacia mi escritorio, buscó un papel y se puso a escribir con la mano en la que no tenía el teléfono; su polla quedó pegada a mi, me rozaba mi muslo por sobre la falda, sentía lo caliente que estaba; no pude resistir más, mi calentura pudo más y con mi mano se la agarré, él volteó a verme mientras escribía, pero no dijo nada; yo empecé a masturbarlo lentamente, así como subió mi calentura aceleré el ritmo de mi sube y baja por su miembro, se sentía tan bien, tan caliente, tan grande; mi hermano dejó de escribir pero siguió hablando con mamá, esto me daba más morbo, mi hermano, mi mamá, yo; aceleré el ritmo y mi hermano cerró los ojos y se corrió como loco manchándome la falda y la blusa, dejándome la mano, así como el escritorio lleno de su semen.

– Después te hablo mamá- reparo y colgó el teléfono. – Solo te ayudé porque te veía como estabas, no vayas a pensar mal- le dije mintiendo.

Él no dijo nada, solo se fue a sentar al escritorio enfrente de mí; se le veía en la cara, la sorpresa, ni yo misma creía lo que le había hecho hace un momento.

– ¡Mira como dejaste mi falda!- le dije recriminándolo- como si él hubiera tenido la culpa de mancharme. – ¡Mira como dejaste el escritorio!- le regañé- y fui por un trapo.

Ya con el trapo en la mano le di la espalda para limpiar el escritorio, mientras lo limpiaba no noté que me estaba empinando, lo que le daba una vista bárbara de mi culo; esto debió excitarlo mucho, porque inmediatamente sentí su polla rozándome el culo por sobre la falda, de momento me asustó, pero seguí con lo que estaba haciendo; sentí como sus manos iban levantándome la falda; no sabía que hacer, mi mente me decía que lo detuviera, pero mi coñito mojado me decía que lo dejara hacer; sentí como su mano se metió por debajo de mi tanguita y me acarició mi coño; ahora sí pudo más la razón y le detuve la mano con la mía.

– No Andrés, soy tu hermana- le dije firme- a lo que él respondió metiendo un dedo en mi coño, me invadió un temblor y apenas pude hablar. – ¿Que me estás haciendo hermanito?- le pregunté casi sin habla, mientras metía un dedo más dentro de mi. – Shhhhhhhhhhhh, no digas nada- me susurró mientras sus dedos jugaban dentro de mi y él movía su polla en mis nalgas.

Ya para ese entonces mi falda estaba en la cintura y yo estaba a su merced; nos invadió el silencio cuando él sacó sus dedos de su cuarto de juegos, para después arrancar mi tanguita y empinarme lo más que podía sobre el escritorio; yo para ese entonces estaba cachondísima, mi aroma inundaba el cuarto entero y mi húmeda vagina necesitaba ser penetrada con fuerza…

Cuando mi hermano separó mis piernas, mi coñito sabía lo que le tenia destinada la vida, así que cuando mi hermano puso la punta de su miembro en mis labios, estos se abrieron gustosos para recibirlo dentro; de un solo golpe y sin decir palabra su carne me violó con gusto, para hacerme saltar de alegría ante su penetración.

– Si. si. Siiiiiiiii- grité con todas mis fuerzas ante sus embestidas. – Me gusta como me la metes- le grité volteando a verlo- tu polla es enorme, cabrón- le decía entre gritos de locura. – Que bueno que te guste, porque aquí tienes más- me gritó mientras me la metía hasta el fondo.

Su polla había llenado espacios que nadie había tocado, me sentí mujer, me sentía llena, satisfecha, como nunca con mi marido.

– Eres mejor que mi marido hermano- le grité a la cara. – ¡Oh madre!… estás tan apretada Karina, me vuelves loco- me dijo tomándome con fuerza de la cintura mientras me metía su tremenda polla en la vagina. – Métemela, métemela- grité ahogadamente mientras me corría en su palo; 15 minutos más de mete y saca, y dos orgasmos más de mi parte y él se corrió llenándome el coñito con su leche; siguió bombeando un rato hasta que la sacó ya más flácida, pero igual de grande.

– ¿Te gustó Andrés?- pregunté mirándole a la cara. – Es la mejor cogida de toda mi vida Karina- repuso mientras se sentaba en una silla. – También para mi Andrés- le dije, mientras me dirigí a donde el estaba sentado – Me la metiste como nadie hermanito, y como no, con tamaña vergota- le dije mientras le acariciaba la polla y me sentaba en sus piernas.

Andrés no dijo nada, mientras yo empecé a masturbarlo con ambas manos; su pene empezó a recobrar su dureza perdida, yo me enderecé un poco y me puse encima de él.

– Tu hermanita quiere más – le repuse pícara mientras me dejaba caer penetrándome hasta el fondo por su polla.

De mi solo escapó un leve quejido y empecé a subir y a bajar por su descomunal palo; Andrés se aferró de mis durísimos senos y por sobre la blusa los acarició y chupó; yo seguí empalada en su polla, me corrí gustosa dos veces más, mis jugos lo bañaban; Andrés me quitó la blusa y saltaron a su boca mis pezones, yo nunca llevo sostén, me molesta, y en esta ocasión fue una bendición; seguí subiendo y bajando con él dentro mío.

– Hermano, me haces la mujer más feliz del mundo-le dije, para luego buscar sus labios y darle un beso en la boca; nuestras lenguas se fundieron y por tercera vez me corrí con el dentro. – Karina, quiero venirme en tu boca corazón- dijo Andrés.

Me detuve, saqué la polla de mi coño y me puse de pie, él hizo lo mismo y me indicó que me hincara frente a él; yo hice lo que me ordenaba y enseguida tenía su enorme polla frente a mi cara; yo empecé a masturbarlo de nuevo, y con mi lengua lo recorrí de arriba abajo, hasta que me metí su miembro lo más que pude a la boca; era enorme, después de unos minutos en mi boca, él me sacó su miembro y empezó una paja con mis pechos, su pene era tan grande, que como quiera podía chupárselo; fascinado con mis pechos se vino dentro de mi boca, y yo me tragué lo más que pude, que no fue suficiente, porque mis rostro y pechos quedaron llenos de su leche caliente.

Desde ese día él fue mi macho, ninguna polla podría satisfacerme como la de él; lo hacemos cada vez que podemos, ya sea en la oficina o en mi casa, a veces lo hemos hecho en casa de mamá, aunque ella no sospecha nada; lo que no se, es como decirle que estoy esperando un bebe, y lo peor (para ella) o mejor (para mi) es que es de mi propio hermano.

Autora: Karina

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Escrito por Marqueze

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3 Comentarios

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  1. holaa preciosa q rico relato, vamos a ver si nos comunicamos…[correos NO permitidos en comentarios – eliminado por la administración R.M.]

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