MI HIJA INES

Esto fue tan cierto, que cuando lo recuerdo no puedo dejar de masturbarme como si fuera la primera vez.

Tengo una hija que nació cuando mi esposa tenia 18 años, ella tiene ahora 19 años y yo 39, cuando lo que relato sucedió, mi esposa trabaja de administradora de un video club en el cual entramos y nos llevamos las películas que deseamos sin hacer el recibo de renta, por supuesto este video club tenía de todo tipo de películas.

En una tarde en que llegué temprano del trabajo al abrir la puerta oí que una persona corría, al entrar con precauciones escuché la voz de mi hija desde el baño que preguntaba quien era, yo le respondí, tu ¡papi hija¡, ok, me estoy bañando por que voy a salir con unas amigas.

Me senté en la sala a leer el periódico, pero me llamó la atención el foquito de encendido del video, por lo que tomé el control remoto prendí la TV e inicié la película que estaba puesta.

Cual fue mi sorpresa que se trataba de una película porno en donde una jovencita estaba mamándole la verga a un hombre mayor que ella, mi amigo, así le decimos en México a nuestro miembro, se levantó marcando tremendo bulto en mi entrepierna, ver a la muchachita como brindaba con toda gentileza su lengua y su boca con hambre de sexo y placer, como se introducía lentamente en la boca aquel miembro enorme, hasta tragarlo totalmente dando alguna horcajadas y al punto de venirse el hombre mayor la muchacha se lo introduce totalmente y succiona toda la leche que lanzaba el miembro derramando solo unas gotas por las comisuras de sus labios.

En ese instante, yo tenía a mi amigo totalmente erecto y fuera de su cárcel, tomándolo del pescuezo lo jaloneaba hacia arriba y abajo una y otra vez, mi amigo mide 17 cms de largo y 6 de grueso. Casi a punto de derramar mi leche oí que se abría la puerta del baño, apagué de inmediato la TV y la video y corrí a mi recamara para no ser pillado. En mi recamara termine de pajárame y derrame chorros de leche en el piso, y me recosté para reposar tan tremenda deslechada.

Tocó mi hija a la puerta para preguntar si estaba dormido y le dije que estaba tratando de descansar, no sin antes meter a mi amigo a su escondite y recostarme boca abajo, ella entró y me dijo que llegaron sus amigas y llegaría más noche.

Al llegar a mi cama para besarme pisó algo húmedo y bajó la mirada, y yo totalmente ruborizado me desentendí, ella seguro que había identificado lo que era, me besó y salió, al cerrar la puerta volteó al piso disimuladamente y con una sonrisa que interpreté de malicia me dijo, espero que descanses bien.

Cuando salió de inmediato limpié la leche derramada y algo me impulsó ir al baño de su cuarto y busqué sus braguitas, cuando las encontré las olí y tenían ese perfume tan agradable al olfato de los hombres, olía a líquidos propios de la mujer caliente, fuerte y sexual, las observé y descubrí manchas en la parte que debe estar en contacto con la vagina, eran de color entre blanquizco y amarillentas, no cabe duda que antes de que yo llegara mi hija se estaba masturbando viendo la película y al entrar al baño terminó su placer, tal vez al mismo tiempo en que yo me pajeaba de lo lindo viendo la misma película y pensando en ella.

Al pasar unos días descubrí un portal en el cual ofrecían programas gratuitos y encontré uno que descifra claves de Win Zip lo instalé y busqué en la PC todos los archivos de este tipo para hacer pruebas, descubriendo varios archivos de mi querida hija, intenté abrirlos y estos estaban protegidos por una clave, y rogué que esta fuera de 4 caracteres, por que ese era el límite que podía descifrar el programita, por suerte así fue, y eran el día y mes de nacimiento de mi hija, empecé a abrirlos y fue grande mi sorpresa que casi todos eran relatos de esta página y de incesto entre padre e hija, los leí uno a uno, y me hice nuevamente una paja pensando en mi hija, tomando una de las bombachitas usadas de mi hija en mi nariz me vine a torrenciales.

Desde ese momento empecé a ver a mi

hija como una mujer, sus pechos como dos grandes limones, sus caderas anchas resaltadas por su delgada cintura, sus nalgas prominentes por el deporte y la gimnasia, también descubrí pequeñas señales en su actitud, la forma en que me veía, y sus ojos encendidos, se retiraba al baño y tardaba un rato, cuando ella salía de inmediato me metía al baño el cual estaba lleno del aroma de jugos sexuales de su vagina, tomaba sus bombachitas las olía y me pajeaba como loco, ahora sus braguitas las dejaba encima del cesto de la ropa sucia, ya no las metía entre la ropa y eso me gustaba, yo por mi parte las dejaba húmedas de mi semen, para que las oliera.

Así que me propuse un plan para poderla seducir, aunque ahora no se si fue al contrario, cuando Inés caminaba por la casa y no estaba mi esposa, lo hacía con unos cortos ajustados y rabones de las piernas, sin interiores y obviamente mi miembro mostraba su bulto por debajo de mi ropa, de lo cual ella se dio cuenta, y uniéndome a Inés, empecé a vestir unos cortos más ajustados que dejara ver mi bulto lo mas pronunciado posible, ella por su parte usaba pequeños cortos muy delgados de color blanco y sin interiores, blusas que mostraban su abdomen casi transparentes y sin sujetador, en otras ocasiones se ponía mis cortos que le quedaban más grandes por lo que quedaba un espacio muy halagador entre su pierna y la tela nos sentábamos en la sala uno frente al otro ella subía su pie al sillón flexionando su rodilla, lo necesario para ver levemente sus labios bien rasuraditos entre la abertura de la tela de los cortos, no cabe duda que nos uníamos en la actitud de mostrarnos cada vez más participábamos con deseo, era una zorrita hermosa y ardiente.

Esto empezó a subir de tono e iniciamos un juego del cual no escaparíamos hasta no tener sus encantos a mi merced, así que seguimos con nuestro juego, cuando ella lavaba los trastos o echaba su ropa a la lavadora, me le acercaba por la espalda para lavar mis manos o echar ropa con la de ella y con disimulo tocaba sus glúteos o su espalda con mi pecho o mi pierna tocaba las suyas, tocaba sus caderas con mi miembro, lo cual no le era desagradable, se quedaba quieta o ligeramente empujaba su cuerpo, en una ocasión casi abrazándola metí mis manos a la llave y ella no se movió, se quedó estática y dejó que lavara mis manos, ella hizo un movimiento leve de sus nalgas y presionó mi verga que estaba enardecida por el deseo, tardé lo más posible en lavar mis manos, y movía mis caderas al ritmo de mis manos, ella pegó más sus nalguitas duras a mi miembro, y colocándoselo en medio de sus culo empezó a moverse lentamente de un lado a otro, yo empujaba suavemente mi abdomen, al momento se escuchó un ruido en la puerta de la entrada y rápidamente sacudí mis manos, me separé de ella y corrí a la sala al tiempo que entraba mi esposa, a la cual le di un beso de bienvenida y observó mi paquete tocándolo con picardía, me dijo, esta noche cena pancho.

Por supuesto después de cenar mi hija se fue a su recamara, se despidió con un beso a su madre y al darme el mío lo depositó muy cerca de mis labios, y me dijo que esperaba que descanse esa noche, sabía a la perfección lo que pasaría en mi recamara. Entré al baño de mi recamara y me cepillé los dientes y me metía a la cama, mi esposa entró, hizo lo mismo y se escuchó que orinaba, tardó un rato más y salió con una batita transparente que le llegaba por encima de sus caderas, una tanguita muy ajustada y transparente que permitía salir unos pelillos por los lados, su sostén apenas y cubrían la aureola de sus pechos carnosos y se llenó el ambiente de un perfume suave y sugestivo que invitaba al sexo y al placer.

Desde la puerta del baño empezó a hacer gestos de una gatita en celo, engarruñó sus dedos como si fueran unas zarpas y emitía ruidos de una fiera dócil y juguetona, se fue acercando y al llegar a la cama gateando llegó a mis pies y los arañaba suavemente, después las piernas, los muslos, se saltó mi miembro que se levantaba por debajo del bóxer, al llegar a mi abdomen me besó y de inmediato pegué carcajadas, ella me conocía a la perfección y sabía que cuando lo hacía me moría de carcajadas y me provocaba una erección mayor, yo por supuesto me dejaba, me gustaba y me calentaba, vi que la puerta de la recamara se movía lenta

mente y al observar vi a mi hija Inés que se asomaba por la puerta y observaba, eso me provocó una tremenda erección por que a quién estaba deseando tener a mi pies era Inés, quién vería toda la fiesta sexual de sus papás, mi esposa dijo que mi verga era mayor que otra veces la tomó con sus dos manos y la besó, la lamió desde la punta hasta la raíz, me ladeé un poco para que nuestra espectadora tuviera una mejor visión de la escena y a la vez tendría un panorama de Inés, tomé a mi esposa por los pelos se los levanté y la jalé para dejar el espectáculo libre de obstáculos, a la vez no dejaba que levante la mirada o voltease, tomó mi verga y la introdujo lentamente en su boca, con suavidad cerraba los labios y la tragaba hasta el fondo, la sacaba y nuevamente la succionaba, la jalé de la cabeza y empecé los movimientos de fornicar y me la cogí por la boca, estaba en el cielo, su mamada me estaba provocando un placer que antes no me había dado, miré a la puerta y vi a Inés que se masturbaba sin dejar de observar, mi esposa no dejaba de ofrecerme su boca, labios y lengua para que mi verga se desbordara para recibir en su boca el fruto de su mamada, no tardé mucho cuando mi verga sintió un choque eléctrico y endureciéndose totalmente lanzó todo el placer contenido, mi esposa tomó en su boca todo lo que bondadosamente le mandaba mi verga, tragó todo y limpió con su lengua mi miembro que seguía endurecido, Inés por su parte no dejaba de ver esa escena y seguía pajeándose.

Nos recostamos uno al lado de otro y mi esposa jugaba con mi miembro, yo le tomé sus pechos para retribuir el placer que me había dado, los besaba, los lamía, los mordisqueaba y ella arqueaba el cuerpo llena de placer, introduje un dedo en su vagina y jugueteaba con su clítoris sin dejar de mamar sus pechos y mordisquear sus aureolas, ella se movió y se puso debajo mío tomó mi verga y lo apretaba una y otra vez, lo besó lo chupó y en unos minutos se enderezó nuevamente, bajé por su cuerpo besando toda su piel, le pasé la lengua por sus labios y la introduje en su conchita, introduje mi lengua por su cueva depilada como a mi me gusta y mordía su clítoris, con una mano apretaba uno de sus pechos, los pellizcaba sin dejar de chupar todas sus partes intimas, ella empezó a gritar ándale papacito mío, que esperas no te das cuenta que estoy por reventar, cojéeme, meteme la verga, destrózame, que estoy desesperada por tu verga.

Sin hacerle caso seguí mamando su clítoris y lamiendo su vagina, apretando su pechos y mas gritaba párteme en dos, meteme tu verga que la necesito, andale aquí esta tu perra caliente que quiere tu verga, tu puta de siempre, meteme la verga. Inicié a recorrer su culito con uno de mis dedos y lo mojé con saliva, mientras mamaba su clítoris le metí un dedo y arqueó su cuerpo levantó su vientre y cuando metía y sacaba el dedo y lamía su vagina empezó a tener un orgasmo. Hummmm siiiiii que rico continúa así, no dejes de mamar y meter tu dedo, síguele papacito mío, sssiiiiiiiiii, sssiiiiiiiiii, y se corrió con una gran humedad que parecía una meada, yo sin dejar de mamar y meter el dedo se desvaneció en la cama con una sonrisa llena de placer.

Me acosté junto a ella y me dijo, papacito me has hecho venir como una zorra, como la mas puta de todas, me ha gustado como me has hecho sentir este orgasmo.

Por uno de los espejos apenas veía la figura de mi hija que no perdía detalle de lo sucedido.

Me levanté la jalé y puse su cabeza en sentido de la puerta de la entrada, para que no viera donde estaba nuestra hija.

Me puse de rodillas ente sus piernas las cuales las levanté y las puse en mis hombros ella por su parte jugaba con mi pene que ya estaba erecto y dispuesto a cumplir con lo que viniera, observé a la puerta y vi a Inés que continuaba observando y con la puerta apenas entreabierta, le puse mi verga en la entrada de su vagina y jugué un rato recorriendo sus labios vaginales, andale ya papito cogemos, meteme esa verga que estoy llorando por ella, cogemos pero ya, mira que mi vulva esta pidiendo que alguien la habite y me llegue hasta el último contorno. Le metí solo el glande, y lo deje inmóvil, ella empezó a mover las caderas para que se lo meta y yo no dejaba que le entre, de repente en un movimiento que ella hizo para comerse mi verga hice un movimiento de penetraci&oa

cute;n y se la metí de una estocada, ella gimió hhummm siiiiiiii, que grande la tienes papito, mi padrote, cogeme así de rico, esta puta es tuya y todo mi cuerpo también haz de mi lo que quieras, y llena todos los huecos que tengo con esta preciosa verga. Empecé a dar movimientos bruscos con fuerza pero acompasados, se la metía toda de un golpe me quedaba inmóvil unos segundos, se la sacaba lentamente y volvía a metérsela de solo golpe, eso a mi siempre me ha dado resultados por que retrasa mi eyaculación y a ella le encanta este movimiento, siiii siiii, otra vez puto maldito otra vez metela de un golpe, meteme tu daga, apuñalame el vientre maldito puto, cogeme bien cogida, como siempre me gusta, en un segundo ella empezó a hacer movimientos de epilepsia muestra inequívoca de que estaba disfrutando su segundo orgasmo y sin cambiar mi ritmo, sentí como sus labios y toda su vagina aprisionaban mi verga en su totalidad, como una ventosa que quiere sacar toda mi leche, vamos papi vente dentro de mi, quiero tu lechita dámela toda, vente conmigo.

Le saqué mi verga sin bajarle las piernas de mis hombros y ella abrió sus ojos y con un semblante de una niña tierna y putona a la vez ,me dijo diciendo, que pasó papito, vente conmigo échame tu leche, no puedes venirte por que me castigas así, dame tu verga de nuevo.

Sostuve sus piernas en mis hombros y me unte saliva en mi verga, ella de inmediato adivinó lo que pensaba hacer, si papito siii, por el culo es lo que me falta ya sabes que no puedo dormir bien si no me la metes por el culo, si no me enculas no estoy llena, ni estoy feliz, andale meteme la, enculame como solo tú sabes hacerlo, rómpeme los intestinos déjame sin sentarme una semana pero meteme esa verga mía, mientras pude ver a mi hija que abrió sus ojos sin dar crédito a lo que oía decir a su madre, puse mi verga en su culo que más de una vez ya lo había recibido y empecé a empujar suave, lentamente pero con firmeza, así le gustaba a mi perra, ella para ayudar con sus manos tomó sus nalgas y abrió su culo y abrió el compás de sus piernas, de tal forma que mi verga entró con más facilidad.

Vi a mi hija que se estaba metiendo varios dedos en su vagina y magullaba sus pechos e imaginando que la que tenia en la cama era ella, mi verga tomó un tamaño que no había visto hace mucho tiempo, empujé y empujé no paré hasta que mis huevos tocaron sus nalgas, en ese momento quedé estático, dejando que se acostumbre su ano a mi verga que estaba más grande y gruesa que otra ocasiones, ¿que te hiciste papito?, te siento más grande hasta el fondo de mis tripas, me haces sentir más feliz, siento que toda tu verga llena todas mis entrañas, que rico estas, párteme en dos, mete tus huevos también, no dejes nada afuera.

En un instante me llegó un choque eléctrico en todo mi cuerpo y mi verga se endureció al máximo y llené su cueva de mi semen hha hhahh hhaaaa hhaayyy huuu huuu huuu, siiiii siiii, que rico tienes tu culo puta zorra, asiiii, aprieta mi verga con tus intestinos, apriétalo y sacale toda mi leche siiiiiiii, anda papacito lléname toda de tu leche, moja mis entrañas vacíate todo en mi, sssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, me vengo contigo papito, padrote mío, ssiiii.

Terminamos juntos y me recosté ella con mucho cariño tomó mi verga y la limpió con una rica mamada, ya no reacciono ni verga pero yo estaba más que satisfecho y ella encantada de la vida, volteé a la puerta de la recamara y ya no estaba mi hija.

Si quieren saber lo que pasó con mi hija lean el próximo capitulo.

Autor: El rokero

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Escrito por Marqueze

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