Mi hijo lleva dos años violándome

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Noto aquel enorme pene buscar mi coño, con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Este caso lo relato según mi cuñada me lo cuenta, ella tiene ganas de que alguien lo sepa, y si hay alguna madre con casos similares.

Esto es real como la misma vida, yo me llamo Pilar pero todos me llaman Pili, a los 19 años me casé con un chico dos años mayor que yo llamado Daniel, en aquella época Daniel trabajaba en una empresa bastante importante en la provincia, a mis 20 años tuvimos un precioso hijo que le pusimos de nombre Daniel, aunque siempre lo llamamos Dani.

Dani fue creciendo y siempre fue muy cariñoso conmigo, siempre me estaba abrazando y dándome besos, según se hacia mayor cuando me abrazaba me manejaba como si yo fuere una pluma ya que Dani media 1,80 y era muy fuerte y yo no le llegaba a los hombros, me cogía en el cuello como si fuera una muñeca, empecé a notar algunas veces que tenía unas grandes erecciones, pero yo no le daba la mayor importancia, al contrario me resultaba gracioso, en un par de ocasiones le había visto en el servicio, y quedé asombrada del enorme pene que tenía, en una ocasión que él creía que yo no estaba en casa, se estaba masturbando en el servicio con la puerta un poco abierta, y pude ver aquel pene erecto, mediría unos 24 centímetros, y calculo que unos 12 centímetros de circunferencia, como digo algo enorme, lo comenté con mi marido, y él decía que alguna lo disfrutaría de lo lindo.

Cuando cumplió 18 años dijo que no estudiaba más, así que su padre habló con sus jefes y lo contrataron para una sucursal de la empresa en otra provincia. A los dos años, yo contaba 40 preciosos años, mi marido falleció a causa de un accidente en la empresa, por lo que de repente me veo sola, mi marido fallecido y mi hijo en otra provincia. Mi hijo me llamaba por el teléfono casi a diario, me comentaba que se había echado novia y que estaba muy contento, yo estaba encantada ya que mi hijo estaba feliz, y me venía a la memoria el pene de mi hijo y pensaba pobre chica. Al año me dice que se casan, así que un día antes de la boda me fui a la provincia donde estaba, me alojé en su piso, estábamos muy contentos, me contaba sus planes y lo feliz que era.

Al día siguiente pasamos un día muy feliz después de la ceremonia y la comida empezó el baile, baile con casi todos los hombres de la boda, estaba realmente contenta, contaba con 50 años y muy bien conservada, en un baile ya avanzada la noche estaba bailando con un tío de mi nuera, un mocetón de unos 40 años, el baile era muy lento así que estábamos bastante apretados, yo sentía en mi barriga la erección que tenía y me estaba realmente calentando ya que llevaba bastantes años sin ninguna relación, desde que murió mi marido ningún hombre me había tocado, terminó la pieza y me fui a sentar, en mi mente estaba el roce que había tenido A las dos piezas siguientes el mismo tío de mi nuera me volvió a sacar a bailar, pero yo le dije que estaba cansada, que me perdonara pero no quería bailar más, la verdad es que tenía miedo de no poder controlarme, y era la boda de mi hijo. Al siguiente día me fui de nuevo para mi casa, y a la rutina diaria. A los 3 años mi hijo me dice que se separa, ante mi asombro le pregunté que había pasado, él solo me decía que Rosa no aguantaba nada, yo pensaba para mí que la pobre bastante tenía con meterse el enorme pene de mi hijo.

Pasaron dos años por este entonces yo tenía 56 años, y mi hijo me dice que lo destinan a la fabrica donde su padre había trabajado muchos años, así que yo estaba loca de contenta después de años sola mi hijo volvía a la ciudad donde había nacido.

Cuando llegó nos abrazamos como había años que no lo hacíamos, después de hablar largo tiempo me dice que alquilará un piso en la ciudad, yo le dije que tenía su habitación y que mi piso era muy grande, pero él contestó que le gustaba estar solo, ya que una vez instalado en la empresa, los sábados saldría de copas y posiblemente alguna vez llegaría un poco pasado.

Yo le seguía insistiendo, que podía hacer lo que le diera la gana, y así también sería un entretenimiento para mí, lavaría su ropa prepararía la comida, y tendría más ocupado el tiempo. Al final dijo que pasaría un tiempo en casa, y se instaló en su antigua habitación, seguía siendo tan cariñoso como cuando era jovencito, cuando llegaba de trabajar me abrazaba y me besaba como un loco, yo me reía, y algunas veces notaba sus erecciones como antes, cuando estaba en mi cama a veces pensaba que si no fuera mi hijo aquel pedazo de pene, me lo metería hasta las entrañas.

Pasaron un par de semanas y no salía, decía que no había encontrado todavía algún compañero para salir, un sábado me dice que saldrá con un compañero que se llama Ángel, así que no le espere, que igual llega tarde, total que después de cenar y ver un poco la tele me acosté, dejando la puerta abierta para sentir cuando llegaba Dani, yo desde niña tenía la costumbre de dormir solo con el camisón, así que una vez en la cama me acordaba de los roces con mi hijo y así me dormí.

Sobre las 3 de la mañana, sentí la puerta abrirse y un golpe como si hubiera tropezado con algo, así que me levanté y estaba intentando abrir la puerta de su habitación, me encaminé hacia él y le cogí por la cintura pase su brazo sobre mis hombros y lo fui acercando a la cama, lo senté sobre la cama y me puse a quitarle los zapatos y calcetines, se le notaba una erección considerable por el bulto que se le veía en el pantalones, le desabroché la camisa y la tiré al suelo, lo abracé por debajo de los brazos y lo levanté, él me abrazaba fuertemente, así que le solté el cinturón y empecé a bajarle los pantalones, con el ajetreo también se le bajó el calzoncillo, me quedé de piedra viento aquel enorme aparato, le subí el calzoncillo pero no pasaba para arriba así que cogí el pene lo aparté sobre un lado y le subí los calzoncillos, el contacto con su pene me dio un escalofrío tremendo, estaba como un taco de madera y casi no lo abarcaba mi mano.

Siguiendo abrazados caímos sobre la cama, yo sentía aquel pene sobre mi cuerpo que casi me hacia daño, me solté como pude y recogiendo la ropa del suelo la coloqué sobre la butaca y me fui para mi habitación, me acosté y estuve un rato pensando en aquel precioso pene hasta que me dormí.

Estaba dormida y de repente sentí que me abrazaban por la espalda, cuando veo que es mi hijo que esta acostado a mi espalda, le pregunté si le pasaba algo pero él no contestó, me abrazó por la cintura y sentía aquel pedazo de tabla en mi culo, y con una mano lo guió a mi entrepierna, yo le gritaba que era lo que intentaba, que yo era su madre una mujer de 56 años y él mi hijo de 36, que por favor me dejara, él seguía sin decir nada, en un empellón me metió aquel enorme pene sintiendo un gran dolor, no sabía a donde me llegaba, me hacía un enorme daño, empezó con el mete y saca, yo gritándole que parara que era su madre, al rato sentí que eyaculaba dentro de mi, cuando sacó el pene sentí salirse una gran cantidad de semen por mis piernas y sobre las sábanas, cuando pude soltarme de aquel fuerte abrazo me metí corriendo en el servicio llorando como una loca, me lavé y me puse una bata y me fui para el salón llorando, no sabía que hacer…

Cuando se despertó al medio día se duchó, y entró en la cocina se me quedó mirando y me pregunta que si había llorado ya que mis ojos estaban encarnados, yo asombrada le dije que teníamos que hablar, le pregunté si sabía lo que había hecho de noche, él con cara de asombro me preguntó que si había llegado bebido, yo le dije que bastante, y si no se acordaba de lo que había hecho después, me contesta que no, que se metió en su habitación y se quedó dormido hasta ahora que se había levantado, y me preguntó que había pasado, yo ya no sabía que decir así que le dije que había estado dando voces y nombrando a Rosa.

Le pregunté que había ocurrido entre él y Rosa para llegar a la separación, y él me decía que ella no aguantaba nada, que los sábados cuando salía con los amigos, lo llevaba muy mal, era todo lo que le podía sacar, yo pensé que mi hijo cuando tomaba unas copas de más no sabía lo que hacía ni lo recordaba, pasé los dos siguientes días con dolores ya que me había penetrado con brusquedad y el pene era de unas dimensiones considerable, pasó la semana y mi hijo seguía tan cariñoso como siempre, aunque yo siempre estaba alerta, seguía sintiendo sus erecciones cuando me abrazaba.

Llegó el siguiente sábado y dice que saldrá con su compañero Ángel, yo le decía que no bebiera que luego llegaba a casa en malas condiciones, él me decía que por eso quería vivir solo, porque los sábados era el único día que se bebía unas copas, yo no supe que contestar, así que cuando me acosté, me quedé con las bragas puestas la primera vez en muchos años, no fui capaz de conciliar el sueño, estaba pendiente de cuando llegara Dani, no se que hora sería sentí abrirse la puerta, yo estaba muy nerviosa, entró en su habitación, yo pensé, menos mal, a ver si se duerme…

Pasó un rato y entró en mi habitación, me levanté de un salto dando la luz y veo a mi hijo entrando desnudo con el pene tieso como una barra de hierro, le dije Dani por favor, sal de mi habitación, pero él me abrazó fuertemente y me tiró sobre la cama, yo le pedía que por favor se fuera que me respetara ya que era su madre, él ni contestaba, de un tirón me rompió las bragas y dirigió aquel enorme pene a mi entrepierna, yo apretaba las piernas pero él con sus rodillas me las abrió y de un golpe me incrustó el pene hasta el fondo, yo di un fuerte grito y seguía pidiendo que por favor parara, comenzó a follarme, yo sentía un dolor profundo, lloraba por el tremendo dolor que sentía, hasta que de nuevo eyaculó dentro de mi.

Al día siguiente volví a preguntarle que si sabía lo que había hecho, y él me dice que si dio voces llamando a Rosa. Yo pasé la semana pensando, era la segunda vez que mi hijo me violaba, y pasaba varios días con dolores por la brusquedad que lo hacía, le estuve dando mil vueltas, no quería que mi hijo se fuera a vivir a otra casa y tampoco quería que me violara y pasar unos días con fuertes dolores, después de darle vueltas pensé que como él no recordaba lo que pasaba porque no favorecía la entrada del pene, así por lo menos no pasaba unos días con dolores.

Pasó la semana y yo no podía dejar de pensar en ello, así que el sábado me acosté y como siempre hacía sin bragas, cuando sentí la puerta abrirse, miré el reloj y eran las 2 de la mañana, lo sentí entrar en su habitación, yo me empecé a tocar para lubricarme un poco para no sentir tanto dolor, pasaba el tiempo y no venía, yo ya pensaba, este se ha dormido, pero de pronto sentí abrirse la puerta de su habitación, entonces tiré la ropa hacia atrás y me puse boca arriba con las piernas bien abiertas, al rato lo siento que se echa sobre mí y noto aquel enorme pene buscar mi coño, yo con las manos abrí todo lo que pude mi coño y aquello empezó a entrar hasta el fondo, al principio sentía algo de dolor pero con el mete y saca empecé a sentir un tremendo placer, llevaba años sin tener un orgasmo, mi hijo me seguía follando, tuve dos orgasmos seguidos, estaba sudada completamente, cuando eyaculó creí perder el conocimiento.

Al día siguiente le pregunto si se acordaba de lo que había hecho en la noche, pero el me contesta que no se acuerda de nada. Total que mi hijo lleva 2 años violándome entre comillas los sábados, al menos es lo que yo quiero entender, pues a veces no esta tan bebido como se hace, él dice no acordarse de nada pero yo disfruto como nunca lo había hecho. No se si hago bien o no, pero mi hijo vive en mi casa, y yo con mis 58 años estoy disfrutando mucho sexo…

Autora: Pilar

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Escrito por Marqueze

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