Mi hijo me convirtio en su amante (II).

Como ya os conté en la primera parte, la madrugada del viernes yo estaba muy cansada de tanto sexo con mi hijo y tantas emociones como viví ese dia. Nos dormimos abrazados y felices, sobre la gran cama de la suite que ocupabamos en un lujoso hotel de Benidorm.

Ya estaba el sol alto, cuando me desperté con un hormigueo sensual entre mis piernas, era mi hijo que me pasaba suavemente su lengua por mi pubis. Al notar que yo habia despertado, acercó sus labios a los mios y nos fundimos en un tierno beso, lleno de amor y complicidad. Yo le pasaba mis manos por su cabeza y hombros con gesto maternal, no exento de sensualidad y deseo. El masajeaba mis tetas y bajó su boca para besar y chupar mis pezones, mientras nos mirábamos con una sonrisa complice. Yo me sentía muy feliz, con mi hijo desnudo en mis brazos y veia que él estaba muy emocionado y feliz de tenerme, también desnuda y totalmente entregada a él. Le cogí su verga y la tenía completamente dura y grandiosa. Me arqueé para darle unas lamidas y terminamos por acomodarnos en un 69 riquísimo. Su lengua en mi vagina me hacía estragos, pronto empecé a orgasmar entre gemidos, sin sacarme su linda polla de mi boca, que la devoraba como un manjar. Mis líquidos fluian y su boca era una esponja que todo lo absorbía. Metió un dedo muy dentro de mi vagina y lo movia, dandole con su lengua un masaje a mi hinchado clítoris, que hacia retorcerme de gusto. Metió su dedo pulgar en mi vagina y el dedo corazón en mi culo palpitante y yo me convertí en un puro y apoteósico orgasmo. Sin dejar de tragarme su polla, le metí un dedo en su culo y dio un respingo de insoportable placer. La lujuria se apoderó de nosotros y nos retorciamos como epilépticos y descargó una andanada inmensa de semen en el interior de mi boca, que yo degusté, como si fuera nectar de los dioses, con glotonería y ansiedad. Nos fuimos relajando y acerqué su boca a la mia, jugamos con nuestras lenguas, para compartir los sabores de su crema, aun caliente.

Nos enjabonamos uno al otro en la ducha y, como lo vi tan excitado, con su polla mirando al techo, le dije que se corriera en mi coño, para que, al salir de la habitación, no se le notara tanto la erección. Me levantó una pierna, que sujetó con una mano y los dos depie, cara a cara, me la metió hasta el útero de una sola vez. Uuuuuummmmmm qué rica polla calza mi hijo, qué placer sentirla tan dentro, ensanchando con su grosor todo el canal vaginal. Yo me agarré a su cuello y empujaba mi pelvis hacia él, consiguiendo un mete y saca fabuloso. Pronto reventamos los dos en un tremendo orgasmos y caimos sentados y abrazados al fondo de la bañera, entre espasmos de placer.

Terminamos de lavarnos y nos dimos cuenta que teniamos hambre, ya eran las 12 del medio dia. Decidimos ir a tomar algo al bar de la piscina y nadar un rato. Despues del baño, decidimos tomar algún aperitivo y comer allí mismo, en una mesita , bajo una sombrilla. Mientras yo tomaba un Martini rojo acompañado de unas olivas, mi hijo se fue a la cocina a ver qué habia de bueno por allí y a escoger el vino. Al rato nos trajeron una ensalada, entremeses y dos apetitosos chuletones de ternera de Avila, asados a la leña, de los que dimos buena cuenta con el trasiego de dos botellas de rioja. Despues del café, mi hijo insistía en subir, estaba ansioso y me decía que le tenía una promesa pendiente. Yo estaba tan ansiosa como él, pero disimulaba, me reía e hice tiempo, tomandome mi inseparable pacharán con hielo. También es que consideraba oportuno reposar un poco la comida.

En el ascensor, entre risas, nos quitamos la poca ropa que llevabamos, él lucía un empalme glorioso. Al abrirse la puerta miré al pasillo y como no vi a nadie, salimos corriendo desnudos hasta nuestra habitación, que no atinabamos a abrir, jajaaja

Una vez dentro, me tiró sobre la cama y él se lanzó sobre mi, me lamía y masajeaba por todo el cuerpo, casi me mordía por la excitación y el deseo. Yo hacía como que le rehuia y le decía, entre risas, que yo iba a dormir la siesta. La verdad es que yo estaba tan excitada y deseosa como él, pero queria llevarlo al límite, jajaja Y me decía&aquí no duerme ahora ni los vecinos, jajaja, ahora todo el mundo a follar o que nos acompañen, jajaja. Me pu

so a cuatro patas y se dedicó a lamerme el ojete y a introducir su lengua, despues me metió un dedo, a continuación dos y, cuando notó que yo misma le decía más, más&.intentó subierse sobre mí para clavarmela. A esto le dije que así no, que yo queria verle la cara mientras me iba entrando su polla por mi culo por primera vez. Me tumbé boca arriba en la cama y puse una almohada doblada bajo mis caderas, a fin de dejarle mi culo lo más alto posible. Doblé las rodillas y las atraje abiertas hasta mi cuerpo. Mi hijo se arrodilló y puso su brillante glande en mi ensalivado ojete. Se agarró a mis muslos y empezó a empujar. Yo no perdia detalle de su cara entusiasmada. Yo misma era un mar de felicidad. Entró el capullo y me miró por si me dolia. Le dije que siguiera entrando. El dudaba, no queria hacerme daño, pero yo le insistía que no me dolia, que la metiera entera. Cuando él la vió desaparecer entera en mi interior, se recostó un momento sobre mí y me dio un beso de felicidad. Mami, eres fabulosa, me dijo al oido. Volvió a su anterior postura y la fue sacando suavemente, para volverla a introducir, igualmente despacio, saboreando ese momento glorioso de hacer suya a su propia madre, de sodomizarla plenamente. Yo misma empecé a moverme hacia él, para indicarle el ritmo que queria y lo animaba con palabras, como: demuestra a tu mami lo macho que eres, fóllame el culo como tu mismo me dijiste que lo deseabas tanto, así, así&fuerte&que yo sienta tu polla hasta la boca. Vamos hijo, no te pares, fóllame con locura ese culo que tanto deseabas, méteme tu polla y tus huevos también, así, así&fuerte, no pares, dale gusto a tu mami, siiiiiiii&. Uuuuummmm qué rico me folla mi niñooooo, no pares cabroncete, no pares ya, siiiiiigue dándole placer a tu madre, que ya es tu putita. Sí mami, siiiiii, ya eres mi putita para siempre, yo te voy a dar más gusto que todos juntos, siiiiii. ¿te gusta mami? ¿te gusta mi polla dentro de tu culito vicioso? Siiiiiiiii&mi niño, mi macho, qué gusto me estas dando, mi amor, pero no te pares, dale caña a tu mami, rómpele el culo a tu putita, hazme morir de gustoooooooo. Mientras nos enardeciamos en una lujuriosa follada de madre e hijo, mis dedos no paraban de frotar mi clítoris y, de vez en cuando, entraban a mi chorreante vagina, en un frenesí desesperado de alcanzar los límites del placer, de gozar al máximo esa primera gloria de ser follada por el culo por mi querido hijo, tan hombre, tan machote, tan entregado al placer suyo y de su adorada madre. Me llegaban oleadas de extremo placer a todo mi cuerpo, pero yo queria retardar mi orgasmo, queria unirme a él en una apoteósis especial y gloriosa, digna de los dioses del Olimpo. Mi hijo, apoyado sobre sus rodillas y sus manos, me entraba y salia con energía, con ímpetu desbocado, sentía aplastarse sus gordos huevos contra mis nalgas. Los dos gemiamos, más bien eran gritos los que salian de nuestras gargantas, gritos incontenidos por tanto placer mutuo. Yo no podia retener por más tiempo el gran orgasmo que me venía y seguía animandolo con palabras cada vez más obscenas, casi con insultante lascivia. Mi hijo me follaba altivo, Ya había anochecido cuando desperté. Con cuidado salí de la cama y entré al yacuzzy a relajarme. Al poco llegó mi hijo, que se metió a mi lado. Nos rozábamos los labios y nos mirábamos sonrientes, con cara de feliz complicidad. Despues nos vestimos y bajamos a cenar al restaurante del hotel. Le dije que esa noche sí queria bailar, mi cuerpo me pedia marcha y era, de momento, la ultima noche que nos quedaba para nosotros solos. En el baile disfrutamos como enanos, yo no aparento mis 41 años, parezco bastante más joven y él, con su porte tan varonil, parecia mayor de sus 21 años, (ahora, cuando escribo esto, ya cumplió los 22), nadie sospechaba que se trataba de madre e hijo, ni nos importaba. Nos besábamos en la boca abiertamente, nos juntábamos durante el baile y yo me restregaba contra su dura polla, excitandolo aún más, estaba gozándolo como a un amante y él flotaba en una nube de felicidad. De regreso al hotel, en el coche, le hice una rica mamada, tragandome todo su néctar y, aunque le dije que era para que no se le notara tanto la erección al entrar al hotel, la verdad es que me apetecia disfrutar su hermosa polla en mi boca.

También esta vez nos desnudamos en el ascensor, jajaja y corrimos por el pasillo con la ropa en la mano, no queriamos perd

er tiempo ninguno de los dos. Mientras fui al baño a orinar, le dije que me preparara una copa. El se vino detrás de mi y cuando yo estaba sentada en el inodoro meando, él metió la mano y me chapoeaba los orines contra mi coño y culo, entre carcajadas, jajaja ¡!! qué locos ¡¡¡ , pero qué delicia de locura. No me dejó lavarme, me dijo que me queria comer así, jajaja, qué loco. Entre risas y dándonos empujones llegamos al mueble bar, yo me empiné una botella de “güiski” y le di un largo trago, pasándosela seguidamente a él. Con la botella en la mano, me fue empujando a la cama y me dijo: esta vez sí, esta vez ponte a lo perrito que quiero ver tu hermoso culazo mientras te lo follo. Yo me fui al centro de la cama, alcé mi pompis para que lo gozara y puse mi cara sobre la almohada. El vino tras de mi, me dio lenguetazos por el coño y el culo, saboreando los restos de mis orines y pronto se colocó de rodillas y, una vez que apuntó su polla sobre mi ojete, me agarró por las caderas y me dio una embestida que por poco salgo disparada por el cabezal de la cama. Esta vez se dejó de florituras, menos mal que mi culo recibe bien las pollas y apenas senti dolor. Al contrario, me gustó su bravura desbocada, yo arremetía mi culo contra él, buscando una más profunda penetración y lo enardecía con palabrotas soeces. Me acordé de aquel gordito que me sodomizó a lo bruto en el hostal, con aquella polla tan gordisima y yo misma estaba desconocida por mi lujuriosa lascivia, no paraba de provocarlo para ponerlo más bravo, para que me follara más a lo bestia en esa noche memorable. Yo, en verdad, estaba desconocida, la lujuria me invadió a tal punto que llegaba a insultarlo para que arremetiera más y más, que me traspasara con su poderosa verga. El me la metía con furia, golpeaba contra mi, cada vez que entraba y yo le decia: más adentro cabrón, más fuerte hijo de puta, niñato de mierda, más, más….fóllale a tu madre el culo como un macho, no me seas maricón y dale fuerte a esta puta, dale, cabrón, sigue fuerte. Mi hijo parecía un toro en pleno apareamiento con su vaca, resoplaba, mugía, sudaba y arremetía con un vigor salvaje contra ese culo insaciable. Rugió como un toro en celo (yo creo que despertó a medio hotel, jajaja) y descargó su espesa leche en mis intestinos, como un huracán. Todo mi cuerpo vibró y se colvulsionó en un orgasmo selvático, grande y salvaje como el amazonas, mi ano se contraía espasmódicamente como ordeñando la polla que tanto placer le proporcionó y que no queria dejar escapar. Todo mi cuerpo parecia gelatina estremecida por un terremoto y me derramé desmallada de puro gusto.

A la mañana siguiente me comentó mi hijo que se habia asustado por mi pérdida de consciencia. Me habia llevado en brazos a la otra cama, limpia y me estuvo observando angustiado, hasta que notó mi respiración tranquila y mi sueño profundo y relajado. El se durmió, con mis manos entre las suyas.

Lo tranquilicé y le dije que no era la primera vez, que la primera vez que estuve con papá y Julio, también me ocurrió lo mismo, pero que no pasaba nada, solo dormir y quedaba nueva. Con su dedo empezó a masturbarme, pero le dije que me encontraba sucia y pegajosa, mejor nos duchábamos y nos íbamos a casa.

Comimos en un restaurante de la carretera y llamé por el móvil a mi marido y me dijo que ya estaba de regreso, saliendo de Madrid. No quise adelantarle nada, porque venía conduciendo y no era cuestión de ponerlo nervioso, mejor esa noche le daría la sorpresa en la cama.

Una vez en la casa, como estabamos solos, nos desnudamos y nos fuimos a la piscina a bañarnos y tomar el sol. Estaba yo tumbada sobre una toalla en el césped y él en otra, cerca. Vi su erección pero él no me decia nada, parece que ya en la casa, no se atrevía, no sé. Lo llamé a mi lado y le dije que si le apetecía que nos echáramos un polvete, me contestó con un largo siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, que le alegró la cara. Lo atraje encima mía y yo misma le coloqué su polla a la entrada de mi coño y crucé mis pies por detrás de su culo para empujarle. Nos amamos al estilo misionero, en una follada tranquila, degustando deliciosamente nuestros cuerpos. El apoyaba sus codos sobre la toalla para no aplastarme y nos gozamos por largo rato, besándonos sin parar. Los dos tuvimos una larga y pla

centera corrida. El se vació dentro de mis entrañas con un amor inmenso y yo gocé con mi hijo, llena de felicidad por gozar tanto con él y verlo tan feliz.

Despues de darnos otro baño en la piscina, me preguntó si papá debería saber esto. Yo le dije que sí, que no tenía secretos con él. Mi hijo se preocupó un poco y me dijo que se quedaria, por si habia bronca, que él se echaría la culpa y que la bronca fuera con él. Yo lo tranquilicé y le dije que se fuera a su casa y que mañana lunes hablaríamos.

A las nueve y cuarto llegó mi marido, yo ya estaba vestida y había preparado la cena. Me colgué a su cuello y nos besamos con mucha pasión y deseo. Durante la cena le pedí que me contara de su viaje y que cómo estaba la abuela y que yo le tenía una sorpresa para esa noche. Lo puse sobre ascuas. El sabe que últimamente mis sorpresas son sexuales y ya, solo queria que fueramos a la cama. Despues, ya los dos desnudos y metiendonos mano, entre mimos, besos y carantoñas le dije que tenía un nuevo amante. No te puedo dejar sola, jajajaja, eres terrible. Cuentame, cuentame, ¿lo conozco? Siiiiiiiiii ¿es mejor que Julio? Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii ¿te ha tratado bien? Siiiiiiiii como a una madre loca. ¿Madre? ¿loca? ¿ No te habras atrevido a acostarte con Danielito? Al ver que no respondí, me dijo: estas loca, cariño, eso es muy fuerte, es nuestro hijo. Me lo reprochaba, pero sin enfado, solo constatando el hecho, asimilando la realidad: Me abracé a él y le dije: tranquilo mi amor, Danielito es ya todo un hombre muy responsable. Fui yo la culpable por dejarme seducir tan fácilmente. La verdad es que hemos sido muy felices, es un gran amante. Mirandolo a la cara, muy mimosa, guiñandole un ojo con toda picardía, le dije: ahora sí tienes competencia, jajajaja, te toca demostrarme esta noche que eres capaz de superarlo, jajajaja. Le decía eso mientras, con una mano, le pajeaba su ya durísima polla. Me dio un tierno abrazo y me dijo: cariño, tu sabes que yo soy feliz si te veo feliz a ti y a nuestros hijos. Abrazados caimos a la cama y esa noche fue otra noche de amor y sexo memorable entre mi marido y yo. Solo recordarle algunas de las cosas que hicimos nuestro hijo y yo, le ponian la polla a reventar y yo estaba cachondísima. No es que él sea masoquista o el clásico consentido, no. Mi marido es un gran enamorado de su esposa, que solo busca mi felicidad. Un gran padre, que solo le mueve el placer de ver feliz a su familia. El me repite una y mil veces que está muy orgulloso de mi y mi descubrimiento de mi verdadera sexualidad que, a fin de cuentas, él fue el responsable que lo descubriera, él fue quien me incitó a ello con aquello de “aprender a conducir….mi sexualidad”. Se nos hizo de dia follando y contandonos cosas. A la hora de costumbre, se duchó y afeitó, desayunó y se fue a la oficina a atender algunos asuntos urgentes. Me dijo que despues iba a verse con Danielito para tranquilizarlo y hablar con él “entre kolegas”. La verdad es que ya es todo un hombre y debo hablar con él de hombre a hombre, me dijo. Tan pronto salió mi marido, llamé por teléfono a mi hijo y le conté todo lo sucedido. No se lo podia creer, estaba super contento y esperando a verse con su padre y darle un gran abrazo de agradecimiento, por su bondad y comprensión. ¡!! Qué gran padre y qué gran hijo ¡!!

A la hora de la comida, se presentaron los dos juntos, riendose y muy felices. Esa tarde no fue mi marido a su oficina, se quedó él y mi hijo en casa. Despues de la comida se marchó la asistenta y ya solos, nos pasamos la tarde en la piscina desnudos y retozando felices. Sobre el césped y en el agua, tuvimos nuestra privada orgía sexual. Pero ya no me queda espacio para entrar en detalles, así que….imaginadme bien amada y bien follada por los dos hombres que mas quiero en la vida. ¿Cuál de los dos quedó vencedor? Jajajaja quedaron en tablas, tuvieron que repartirse el trofeo.

Ahora mi hijo tiene libertad para venir a follar conmigo cuando quiere. A veces se queda por la noche, a veces solo viene un rato de dia, en fin…. Ah y con Julio me sigo viendo de vez en cuando.

Y con la simpática y alegre Karina y también con la dulce Anna y la sensual Krista y sus calientes esposos.

Mi especial agradecimiento a MARQUEZE, por la oportunidad que nos brinda de publicar nuestros relatos, para gozo propio y de nuestras lectoras y lectores. Y también les doy las gracias a tantas y tantos lectores que me escriben esos correos tan calientes y simp&aacu

te;ticos.

A todas y a todos….FELIZ AÑO NUEVO. Por iniciativa propia, declaro 2003, AÑO DEL AMOR. Jajajajaja. Que seamos muchas y muchos los que hagamos honor al AMOR, en 2003 y siempre.

Autor: Carmen

carmenaguirre61 ( arroba ) yahoo.es

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Escrito por Marqueze

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