MI HIJO

Todo comenzó cuando tenía 43 años y Fernando, mi único hijo 18, mi esposo, Alberto, viajante de comercio, pasaba toda la semana fuera de casa y a menudo estaba ausente durante mas tiempo, motivo por el cual críe a mi bebé muy consentidamente y éramos muy cariñosos mutuamente. Le tengo mucho miedo a las tormentas por lo que él dormía, muchas veces conmigo y a mi me gustaba que lo hiciera y nos dormíamos abrazados. Con total naturalidad yo andaba por el departamento en ropa interior y algunas veces me sorprendió sin corpiño, mis tetas son grandes y mis pezones también.

Las largas ausencias de Alberto me ponían muy mal porque sólo me descargaba masturbándome lo que no me satisfacía totalmente, andaba con muchas ganas de que un hombre me hiciera sentir mujer y comencé a mirar a mi bebé que ya era un hombre desarrollado a sus 18 años, con un físico estupendo pues practicaba deportes y además noté en sus slips manchas de semen de sus masturbaciones.

Si bien nunca lo había visto completamente desnudo, si lo había visto en ropa interior y notaba debajo de su slip un tremendo bulto que me calentaba mucho y pensaba en él al masturbarme, pero era mi hijo ¡mi bebé! pero no había caso mis deseos eran con él. Una mañana salía de la ducha con una toalla que solo me cubría de la cintura para abajo y Fernando se me acercó con un comentario trivial, me doy cuenta que miraba mis tetas fijamente lo que a mi me comenzó a gustar, le digo: – Bebé ¿te gustan? – Si mami, son hermosas ¿puedo tocarlas? – Si mi amor ¿Querés chuparlas?Comenzó a chupar y succionar.

A esta altura, yo estaba muy caliente con un cosquilleo en todo mi cuerpo y la concha toda mojada, estaba llegando a un orgasmo por lo que dejé caer la toalla y abrí mis piernas y le saqué la teta de la boca, miró mi concha con muy poco vello y rubio, sentí un estremecimiento tremendo, una calentura feroz, totalmente descontrolada le dije: – Te gusta bebé, tócala.

Guíe su mano hacia mi chucha, me metió los dedos y llegué a un orgasmo brutal, mis "gritos" lo asustaron, más lo tranquilicé enseguida, lo abracé y besé como nunca.

Luego hablamos, le dije que no le contara a nadie y menos a su papá. A la noche se acostó conmigo y sólo me puse para dormir un camisón corto por lo que estaba casi desnuda, me abrazó y pidió teta, su mano buscó mi entrepierna y comenzó a acariciarme la concha, estábamos en la gloria, le enseñé a frotarme suavemente el clítoris y llegaba a unos orgasmos divinos. Me confesó que era virgen, que sólo había manoseado alguna chica. A todo esto cuando estaba Alberto, mi marido, hacíamos el amor con todo, él nunca sospechó de nada.

Así fue pasando el tiempo y cuando Alberto no estaba, dormía con mi bebé al que le daba la teta y me hacía acabar varias veces con sus caricias y sus dedos, le acariciaba el pene que era muy grande y gordo más que el de su papá, pero no quería acabar conmigo, seguramente porque ¡era su mamá! Luego pasaron como cuatro meses durante el cual Fernando no me daba bolilla, me aguanté sin decirle nada porque sentía vergüenza de mi hijo, hasta que una ausencia larga de Alberto, yo no podía más, estaba harta de masturbarme con consoladores y vibradores, necesitaba una buena pija en vivo y en directo, tenía que seducirlo, pero ¿que hacer?, cuando más loca estaba de calentura Fernando me dice que un compañero de escuela vendría a estudiar a casa por la tarde, entonces ¿que hice?, como hacía mucho calor me puse una solera de playa sin corpiño y una tanguita muy pequeña, las tetas parecían salirse del vestido que era muy corto y mostraba mis lindas piernas.

Cuando llegó Fer con su amigo Adrián y me encontraron así vestida, Adrián no me sacaba los ojos de encima lo que me calentaba aún más y Fernando estaba serio por los celos ¡era lo que yo quería! en un momento me dijo: – Mamá ¿porque estas así vestida? – Hace calor ¿que tiene de malo? – Es que no estas en la playa.

– Que va, Adrián ¿a vos te molesta? – No señora, contestó.

La bronca de Fer era inmensa.

Les serví la merienda, al agacharme casi se me salen las tetas, me sentaba y cruzaba mis piernas adrede y mostrando mi tanguita, estaba reloca. Llega la hora en que Adrián se va, voy a mi dormitorio y me desnudo a esperar a Fernando que suponía que vendría a pedirme explicaciones. Abre la puerta y se sorprende al verme, tapándome con las manos le digo porque entró así al dormitorio, no ves que estoy desnuda.

– Cuantas veces te vi así, estás loca para vestirte como estabas, que habrá pensado Adrián.

– No me interesa él sino vos y descubrí mi cuerpo mostrándole mis tetas con mis pezones rojos y duros, la concha depilada y mi clítoris que parecía una frutilla, a la vez que noté su bruta erección.

Sin hablar pero con sus ojos claros me dijeron todo, se quita la ropa, su pija enorme, dura y palpitante era todo un poema, me siento en la cama, tomo en mis manos esa hermosa y joven verga, me la metí en la boca chupando con frenesí, acabo enseguida, gritando y llenando mi boca con su leche caliente que bebí completamente.

Luego nos besamos apasionadamente, su pija seguía muy dura, me acuesto y con las piernas abiertas, le digo: – Mi vida, chúpame la concha, mordeme el clítoris ¡es tuyo!Tuve varios orgasmos gritando de felicidad.

– Pónmela, cogeme, cogeme, cogeme, ¡por favor!

Al sentir su enorme miembro dentro mío no puedo explicar lo que sentí, como tengo un espiral le dije que me acabara adentro, que me llenara de leche caliente, no paraba nunca de eyacular, me inundó ¡que hermosa locura!.¡Hice hombre a mi hijo, me entregó su virginidad!Seguía con su pija parada, lo monté, lo cabalgué, me mordía las tetas que colgaban sobre su cara. Tuve tantos orgasmos que casi me desmayo. Luego dormimos hasta cualquier hora.

Seguimos siendo amantes desde siempre.

Espero que les haya gustado mi relato, háganmelo saber a mi correo.

Autor: Carmen carmen_157 (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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