Mi historia con Ines

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Cuando se acabó mi relación con Luz me costó mucho la idea de dejar a una niña tan linda y bella con la cual disfrutaba mucho del sexo, pero bueno la vida continua y yo tenía que seguir con mi vida. Para el mes de marzo del 2004 había conseguido un nuevo trabajo en un colegio aquí en Lima y a los primeros que conocí fueron a mis nuevos colegas entre las cuales estaba Inés, una profesora de 28 años que le tocó enseñar a niños de 4 y 5 años y a mi por ser profesor de idiomas me tocó un grupo de chicos de entre 9 y 12 años. Inés es una profesora algo simpática pero de una figura muy riquísima. Sus pechos son grandes y su trasero ni que decir y aunque no era muy delgada las demás partes de su cuerpo hacían que eso pasara a un segundo plano. Al comienzo Inés no me interesó en lo absoluto, pero cuando nos tocó bailar juntos por un evento escolar llegué a ver sus piernas y sus pechos justo cuando ella se estaba cambiando su vestuario y a partir de ese momento la estuve frecuentando. Como no la conocía y ella tampoco a mi la buscaba con la excusa de algún tema relacionado con los niños que tenía a su cargo, poco a poco fuimos entrando en confianza y cada vez nuestros temas eran más abiertos y fáciles de entablar, hasta que llegó un día en el cual comenzamos hablar sobre su vida personal y ya más luego sobre su vida íntima. Inés me había confesado que tenía un hijo y que no tenía enamorado y que durante toda su vida solo había tenido relaciones sexuales una vez y que a consecuencia de ese romance llegó a tener ese hijo. Con el pasar de los días nuestras conversaciones con Inés ya eran algo fuertes pues yo le conversaba acerca de sexo y grande fue mi sorpresa al ver que ella no se molestaba pues al contrario seguía conversando conmigo aunque algo tímida. A partir de ese momento tenía una idea en la cabeza: TIRARMELA (follarla).

Yo: Inés, que te parece si nos vamos los 2 juntos y nos rentamos un cuarto para pasar la noche y así llegar al colegio rápido y no tener problemas

Inés: Jaime, la verdad no se

Yo: ya pues, anímate, ¿tienes miedo que te haga algo?

Inés: no, no es eso, si no que mi mamá piensa que estaré en la casa de esa señora y de seguro llama allá y no me encuentra.

No podía creer lo que mis oídos escuchaban ya que Inés era una mujer de 28 años y el simple hecho de pensar de que a su edad era controlada aún por su mamá me llamó la atención.

Yo: Inés, vamos te aseguro que no va a pasar nada (mentía) ya si pasa es porque los dos queremos ¿no?

Inés: si tienes razón, ya esta bien vamos, pero voy a llamar primero a mi mamá.

La verdad que todo este tiempo ( 4 meses ) esperé bastante como para tener a Inés.

Ella llamó a su casa y luego abordamos el primer taxi que vimos y nos fuimos a un hostal que quedaba algo cerca al colegio. Cuando llegamos yo no apuntaba más y ya quería tirármela, pero grande fue mi sorpresa cuando me dijo:

Inés: Jaime sabes que, no vamos a hacer nada

Yo: ¿Por qué?Inés: estoy con mi regla (menstruación)

Cuando escuche eso sentí que se me venía el mundo encima. Eso hizo que me molestara con Inés y me puse a discutir con ella en el hostal.

Ella se sintió mal y me dicuenta que si seguía hablando de esa manera quizás ella se iba a ir a su casa y me iba a dejar ahí con las ganas. Lo pensé muy bien y le dije que me disculpara y que mejor nos echáramos a descansar, pero que al menos me complazca con el echo de verla en ropa interior y que ahí recién iba a dormir. Inés se sentó en la cama y comencé a sacarle la blusa que tenía. Al comienzo no quería, pero le fui llenando el cuello de besos y dejó que le saque la blusa. Grande fue mi sorpresa al ver ese par de senos con el cual siempre había soñado. Llevaba puesto un sostén (corpiño) color negro y hacía que sus pechos se noten aún más grandes. Inés se moría de la vergüenza ya que se los tapaba con ambas manos, luego le saqué los pantalones y yo mi ropa nos tapamos y nos quedamos quietos un rato. Dentro de mi pensaba que no iba a dejar escapar esta oportunidad de poseerla así que comencé a tocar sus pechos, sus piernas y su enorme trasero. Poco a poco fui convenciéndola para tener intimidad. La besaba de una manera tan desenfrenada que al comienzo no era correspondido, pero luego si. Justo cuando ya íbamos a tener intimidad a Inés se le ocurre llamar a su casa para ver como estaba su mamá y para mala suerte mía la señora no estaba en su casa porque había salido a comprobar si era cierto que Inés estaba durmiendo en la casa de su alumno.

Inés asustada se puso su ropa y yo ahí lamentando mi mala suerte. Cuando llegamos a la casa de la señora nadie nos habría la puerta, ya eran como las 2 de la madrugada y como ya nos habíamos salido del hostal ya no teníamos donde dormir, pero yo contaba con una solución aún.

Yo: Inés, vamos a la casa de Julito, le contamos el problema que tuvimos y le decimos que nos de un cuarto para dormir, ¿ok?

Inés: Jaime que vergüenza, que va a pensar, pero ya no tenemos otra salida.

Cuando llegamos a la casa de Julito le dijimos que nos habíamos ido a una disco y que luego se nos hizo tarde y ya no estaba la señora que le iba a dar cuarto a Inés y que por favor nos dejara un lugar donde descansar y así poder llegar al colegio rápido para lo del si Julito se despierta y nos encuentra, que vergüenza

Yo: ¿quieres hacerlo?

Inés: si, lo deseo tanto

Yo: entonces porque no te dejaste en el hostal

Inés: tenía miedo, pero ahora no y también te deseo a ti.

Terminadas sus palabras nos dimos un beso muy fuerte el cual hizo que nos excite a los 2. Nos tocábamos ambos, pero yo más a ella, sus pechos su cuerpo y claro que su enorme trasero. Estuvimos así como 10 minutos, pero lo hacíamos con el menor ruido posible. Luego de eso le el lycra que tenía puesta y luego le bajé el calzoncito que llevaba puesto. Yo me la puse encima, bajé mi calzoncillo, saqué mi pene y lo puse en la entraba de su vagina.

La idea de que Julito o alguien iba a entrar a vernos me asustaba, pero me excitaba a la vez pero no a Inés.

Inés: Jaime, tengo miedo

Yo: tranquila, te voy hacer mía

Inés: si, hazlo yo también te deseo

Puse la cabeza de mi pene en la entrada de su vagina y pude sentir como se habría paso entre sus labios vaginales y me di cuenta que estaba esperando ella por ese momento. Los 2 ahí en el piso tirados en el colchón, yo metiendo y sacando mi pene excitado por el momento. Yo: Inés, que rica está tu vagina, muy apretadita

Inés: ¿te gusta mi amor?Yo: si Inés, estás mojadita y calientita también

Así estuvimos poco tiempo, yo encima de ella bombeando en su rica vagina que solo había probado de un pene una sola vez

Yo: Inés, me vengo, me vengo

Inés: hazlo Jaime, hazlo no más, quiero sentirte

Al rato me vine y le llené la vagina de mi lechita que estaba esperando estar dentro de ella desde las 10 de la noche. Terminado esto me quedé encima de ella, nos besamos e intercambiamos lugares para dormir, yo en el sofá y ella en el colchón del piso.

Al día siguiente Julito nos levantó y nos fuimos al colegio para lo del paseo. Yo estaba feliz por lo que había pasado más aún por haber tocado ese trasero que durante 4 meses había deseado. Con Inés tuvimos otro encuentro, pero creo será motivo para otro relato ¿verdad?.

Espero que les haya gustado esta historia. Agradezco a esta página de relatos por publicar el mío. Luego les mando mi historia con la secretaria y lo que me tocó vivir en año nuevo con mi vecina.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

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