Mi madre, una mujer muy guapa

madre guapa

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Amor Filial Hetero, Incesto, Madre e Hijo. Nunca antes había sentido esto, sentía como mi semen subía y mi cabeza explotaba llenándole la concha de leche muy adentro. Lejos de tranquilizarme mi pene seguía parado y duro, mi madre al verlo fue y se lo metió a la boca secándolo y tragándose los restos de semen. Yo estaba en otro mundo. Nos besamos en la boca y comencé a acariciarle las nalgas pero mi pene ya estaba nuevamente dentro de su vagina que hervía.

Hola amigos, soy fiel admirador de su página y hoy por fin me decido a contar mi historia, yo soy una persona muy ardiente, según mi madre lo saqué a mi padre, aunque yo sé que ella también lo es, y mucho. Siempre he sentido especial atracción hacia las mujeres mayores que yo, he tenido algunas aventuras con mujeres que me doblan la edad.

Para mí hacerlo con mujeres maduras o simplemente mayores que yo es una sensación bárbara.

Recuerdo que una vez, cuando tenía alrededor de 18 años, que mis padres llegaron de una fiesta, eran como las 4 de la mañana, yo estaba durmiendo en mi habitación, sin embargo como habían bebido, hicieron ruido, yo no salí de mi cuarto pero si escuché que se metieron a su habitación y la cerraron con seguro.

En ese momento sentí que el cuerpo me temblaba porque sabía que  iban a hacer el amor. Mi madre en la actualidad tiene 45 años, así que  cuando sucedió esto ella tenía 38, siempre ha sido, y aun lo es, una mujer muy guapa. Es blanca, con ojos claros, un cuerpo espectacular, todo en su sitio, unos senos redonditos y duros y un trasero paradito y redondo también.

Recuerdo que abrí silenciosamente la puerta de mi cuarto y comencé a caminar por el pasillo que conducía a su recámara, conforme me acercaba escuchaba cada vez más fuerte sonidos de besos y caricias, eso hacía que temblara de emoción, de imaginar desnuda a mi madre gozando de placer, cuando llegué a la puerta de la habitación pegué mi oído y escuchaba los besos y los gemidos que salían de mi madre.

Esa noche escuché a mi madre pronunciar palabras que jamás me hubiera imaginado…mmmmm así…que rico…métela más al fondo….quiero más …que me duela….reviéntame, etc.

Creo que nunca me masturbé tanto como esa noche. Al año y medio aproximadamente mi madre se separó de mi padre, mi padre era extremadamente mujeriego, y mi madre ya no aguantaba más esa situación.

En los tiempos que mis padres se separaron yo andaba de parranda en parranda, me iba a fiestas con mis amigos y mis amigas y siempre llegaba de madrugada. Una de esas noches regresé más ebrio que de costumbre, era ya muy tarde así que me dirigí a mi recámara, al entrar, en la oscuridad pude divisar la silueta inconfundible de mi madre, me preguntó por que salía tanto, y por que es que bebía así. Yo supuse que me quería regañar o algo así, y le dije que hablaríamos mañana. Mi madre me dijo que me acercara y me sentara a su lado, le dije que me disculpara que trataría de moderarme.

Siempre he tenido mucha confianza con mi madre tan es así que siempre nos hemos besado en la boca, sólo piquitos claro, era algo normal en nosotros. Luego de las disculpas del caso le di un beso en la boca como siempre, sin embargo no se que pasó por mi cabeza en ese momento que le di el beso pero no retiré mi boca de la suya, al contrario la abracé y la pegué más a mi, fue una sensación por demás extraña, sentía mi cuerpo temblar de pies a cabeza y mi cara rojísima, pasaron alrededor de 5 segundos y mi madre no ofrecía resistencia así que me aventuré a abrir un poco mi boca, no sabía como reaccionaría, sentía algo de miedo de que se enojara, pero para mi sorpresa ella también la abrió.

No te imaginas ese momento, cuando sentí como sus labios se iban abriendo despacio y sentía el calor de su boca y la humedad de su lengua, te juro que mi pene se puso como una roca, me dolía por que el pantalón no lo aguantaba. Ya en ese momento de excitación infinita apreté más hacia mi a mi madre y pude sentir sus pechos erectos rozándome por encima de mi polera. Comencé a succionarle la lengua como un loco estaba como loco, ella dejaba escapar sus suspiros, mmm, al escuchar esos suspiros mi mente recordó aquella noche cuando la escuché cogiendo con mi padre. No aguante más y comencé a acariciarle todo el cuerpo, sus senos, su espalda, su cintura y comencé a bajé mis manos hasta sus nalgas, eso pareció que la terminó de convencer y me tiró a la cama, yo la tenía encima de mi con sus cabellos en mi cara, podía ver algo su rostro en la oscuridad, nunca olvidaré esa expresión de lujuria y de placer, apretaba los labios inferiores de su boca dándose pequeños mordiscos. Recuerdo que restregaba su vagina a mi pene que estaba durísimo.

– Mamá me duele, no aguanto, sácalo rápido…

Sin decir una sola palabra bajó como perra en celo hasta el y lo comenzó a desabrochar, al momento de bajarme el pantalón y el calzoncillo saltó mi pene que para ese entonces estaba tan tieso que seguro podían colgarse de él. Veía como los cabellos desordenados de mi madre subían y bajaban por la mamada que me estaba dando, sentía su boca caliente y como su lengua hacía círculos en mi glande, podía sentir su saliva recorrer el tronco de mi verga, yo estaba calientísimo, le comencé a remangar el camisón para dejarla desnuda. Veía su cuerpo completamente desnudo, era hermoso, bien contorneado. Ella comenzó a besarme en la boca y sentía el sabor de mi propio pene en mi boca, la cogí de la cintura y la puse boca abajo sobre la cama, me quedé observando su espalda, como sus senos se aplastaban en la cama, su lindo culo redondo.

Comencé a frotarle mi verga por su cuello y luego por toda su espalda hasta llegar a sus nalgas, frotaba más y más fuerte mi verga entre sus nalgas, luego acerque mi boca a su trasero comencé a morderle las nalgas despacio, comencé a escuchar sus quejidos…

– Ahhhhhhhhhhh….mmmmmmmmm….ssssssshhhhhhh…

Metía mi lengua entre sus nalgas y ella al instante abría más las piernas, bajaba por el orificio de su culito y lamía toda su entrepierna hasta llegar a su vagina, la puse boca arriba y metí mi cara entre sus piernas, podía sentir el olor y la humedad de su vagina inflamada. Comencé a succionarle todos sus flujos, sentía mi lengua empaparse de sus líquidos.

– Mmm así…uuuyyyyy….chupa más…así, así mi amor, sácame todo…-Te gusta así ¿no?

– Mmmmm, Siiiiiiii….me encanta…ayyyyy que rico más….asiiiiii…

Sentir el calor de su concha era mágico, sentía como su cuerpo se contorsionaba con cada una de mis succiones, mi lengua recorría toda su vulva y sentía el sabor de esa raja lubricada. La volví para que me mirara y pude ver su cara roja e hinchada del placer.

Nuevamente metí mi cara entre sus piernas y ella subía y estiraba sus piernas hacia arriba. Yo ya no aguantaba más y lo único que quería era penetrarla, así que eso hice, cogí mi pene y despacio puse mi glande en la entrada de su vagina y comencé a frotarlo, ella disfrutaba esto porque gemía como loca. Luego fui introduciendo lentamente el tronco y sentía como se deslizaba por sus paredes que quemaban, una sensación espectacular. Cuando mi pene estaba por la mitad no aguanté y se lo metí de un tirón. Recuerdo que abrió la boca y los ojos se le fueron hacia atrás.

– Uhhhhhhhh, asiiiiiiiiiii, clávame mássssssss…

Comencé a bombearla con fuerza y me movía en círculos para sentir toda su vulva.

– Así mi amor comeme toda, uyyy que rica verga, asiii eso es lo que me gusta, uuy ahhhh. – Te gusta que te den tu buen pedazo de carne ¿no? – No hables, clávame más, uyyyy que rico…

Yo estaba poseído me moví de un lado a otro y cogía a mi madre de las piernas para poder penetrarla más adentro.

– Ayyyy me duele que rico, más duro, dame más duroo…

Yo veía como mi pene entraba y salía de su vagina chorreante, sus líquidos salían a chorros. De pronto sentí como temblaba de placer y advertí que se iba a correr así que metí mi mano por debajo de su cuerpo y la cogí de las nalgas y las subí para incrustarle más mi palo, en ese momento sentí como estiraba sus extremidades.

– Ayyyyy me vengo hijito así, así me gusta ummmmmmm ahhhh. – Muévete más que yo también me corrooo, Ahahhhh,  ahahh ummm. – Siiiii siento tu leche uyyyy empápame quiero que me inundes… aahhh

Nunca antes había sentido esto, sentía como mi semen subía y mi cabeza explotaba llenándole la concha de leche muy adentro. Lejos de tranquilizarme mi pene seguía parado y duro, mi madre al verlo fue y se lo metió a la boca secándolo y tragándose los restos de semen. Yo estaba en otro mundo. Nos besamos en la boca y comencé a acariciarle las nalgas pero mi pene ya estaba nuevamente dentro de su vagina que hervía.

– Métemela por el culo, quiero que me lo rompas…

Su voz era de puro placer como una perra en celo que quiere que la monten. La puse contra la cama y la incline de modo que todo su culito quedara a mi merced, escupí en mi mano y luego la puse en su ano y comencé a dilatarlo, sentía todo caliente, puse mi pene a la altura de su orificio y empuje solo la cabeza. Sentí lo apretado que estaba ella abría y cerraba para dilatar.

Fui empujando poco a poco y sentía como me apretaba aquel rico culo. De pronto ella comenzó a moverse como poseída y a menearse para sentir todo el tronco de mi falo, yo a su vez la cogía de la cintura para seguirle el ritmo frenético, cogió mi mano y la puso sobre sus senos, yo los pellizcaba.

– Mmmmm, ayyyy no aguanto tanto, uuuuuuuuyyy, así, muévete, quiero que me inundes de leche el trasero.

Aquellas palabras hicieron que me pusiera loco, así que comencé a bombear con más fuerza hasta que sentía otra vez que mi leche se acercaba, me recosté sobre su espalda y le descargué todo mi semen en su culito.

– Ahhh, lo siento caliente mi amor, aaahhhh…

Nos quedamos tumbados los dos uno encima del otro y así nos quedamos dormidos.

A la mañana siguiente ella me preparo el desayuno, pero yo veía en sus ojos algo de vergüenza pues no me daba del todo la cara.

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Escrito por Marqueze

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