Me penetraron cuatro chicos

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Yo estaba en cuatro, con el vestido levantado, mi braga estaba abajo y mi culo disfrutando los movimientos del chico. Se movía y me tenía los pechos. Yo daba gemidos cada vez más fuertes. Uno de los chicos, pero no el que me estaba cogiendo, dijo, que puta, mira como disfruta que se la cojan, yo estaba disfrutando. Era delicioso estar así y más saber que probaría más de un pene ahí mismo.

Esa noche, cuando mi marido me dijo que me vistiera muy incitante por que iba a permitir que me vieran mi chochito en algún bar o lugar nocturno, supe que me iba a poner a que me cogieran.

Nunca habíamos hecho algo así, tan solo una vez me había estado manoseando mi marido en el auto, en un estacionamiento oscuro y cuando me tenía ya muy desnuda descubrimos que un chico nos espiaba y mi marido me hizo primero acariciarle su pijota con la mano, lamerle las bolas y después metérmelo en la boca y hacerle sexo oral. Al chico lo dejó tocarme los senos mientras yo se la mamaba.

Fue excitante, pero solo fue eso, una chupada de pico como dicen por aquí y beberme la leche del pico, por que el chico se me derritió dentro de la boca.

Otra vez, me hizo mostrarle el chochito a otro chico, pero como fue en la calle, no pudo ponerme a tener ninguna clase de actividad sexual. Ese día estábamos sentados en una plazuela y yo iba con un vestido más o menos corto y un chico pasó y me miró mucho las piernas. Mi marido se dio cuenta y en seguida se fijó que, sin quererlo ni buscarlo, se me había levantado demasiado el vestido y dejaba ver parte de mi ropita interior. Entonces, como el chico seguía pasando frente nuestro porque estaba paseando su perro, me hizo abrir como por descuido las piernas y como mi ropita interior era bastante incitante y transparente, el chico podía verme la vagina a su gusto.

Vimos como se fue detrás del árbol que estaba cerca y se notaba que se masturbaba mientras me veía mi rajadita y los vellos de mi pubis. Yo estaba colorada, entre excitación y vergüenza. Por eso, cuando me dijo ya que iba a ir yo a enseñar el chocho a algún bar o lugar oscuro y nocturno, supuse que esto iba a terminar en cogida. Lo cual me asustó y me excitó a la vez. Por que mostrar los vellos y la vagina es algo que me calienta mucho, pero tener sexo con desconocidos es algo que además me asustaba, ahora ya no por que lo probé y me fue muy satisfactorio, pero en ese entonces me hacía sentir asustada. No tengo un cuerpo atractivo por que con los 3 embarazos me cambió mucho, pero he notado que cuando les muestro los vellos de entre mis piernas, los excita mucho y si después los dejo verme la rajita, se excitan aún más.

Como esa noche, que me llevó a un bar muy oscuro y desconocido y que me hizo sentarme con las piernas muy abiertas para que se viera aún a lo lejos mi ropa interior blanca. Esto originó que 4 chicos se dieran cuenta y se sentaran frente a nosotros para mirarme mejor entre las piernas. Que rico suena decirlo así, que me miraban entre las piernas y así de rico fue. Yo, poco a poco, las fui abriendo más y más, primero dejándolos ver un poco más de mi ropita interior, luego, ya con las piernas muy abiertas, que me vieran todos los vellos de mi parte púbica y más tarde, a insistencia de mi marido, definitivamente ya muy abiertas a que me vieran la vagina completa.

Uno de los chicos, de modo más o menos discreto se sacó la verga y se la jalaba frente a mí. Mi marido me hizo voltear a verlo y me hizo que me quedara mirándole la verga. El chico se la meneaba cada vez con más fuerza, hasta que logro sacarse su esperma. Vi como una espumita blanca que le salía de la puntita y supe que estaba eyaculando. Para ese momento ya mi marido me había hecho abrir totalmente las piernas y le mostraba toda mi entrepierna al chico.

Cuando le salió esa rica espumita de la puntita de su pene me dieron ganas de acercarme su pija a la boca y sentir la espumita. El esperma no tiene sabor, es como saliva, pero alguna hormona o algo nos hace sentir a las mujeres que es esperma que sale por lo calientes que los pusimos con nuestro cuerpo, es como que el cuerpo sabe que esa es rica espumita blanca que sale por que hemos estado putitas esa noche. A ellos les gusta mucho que nos portemos putitas y les gusta demasiado que tomemos espumita blanca del pico, de la puntita de su pedazote de carne, de su vergotota.

No creo que exista nada que los ponga más calientes que vernos recibir su espumita rica en la lengua y en la boca. Yo no me la trago sino que la dejo que me escurra afuera de la boca y noto que eso los pone ardiendo. Entonces, cuando el chico sacó su espumita, mi marido me dijo que me levantara y lo siguiera, pero en ese momento sacó mis pechos de la ropa. Los chicos sacaron los ojos de la sorpresa de verme los pezones y pasé frente a ellos siguiendo a mi marido.

Al llegar a la parte trasera del bar, mi marido me arrodilló y me levantó mi vestido y me bajó la ropa interior. Estaba yo ofreciendo el culo y sabía que en cualquier momento un chico me podía meter su verga. Y así fue, en un momento sentí que me rozaban por atrás y como su pene, muy excitado y por ello muy largo de tan duro, buscaba la entrada a mi vagina. Hasta que encontró la entrada y me fue entrando poco a poco, fue algo que me dio mucho placer y como estábamos a oscuras me sentí muy cómoda y dejé salir mi excitación para que disfrutaran más.

Una vez con su vergota metida, el chico la sacaba y metía ansioso y me salían gemidos de placer. Su pene estaba riquísimo, muy duro, hasta sentí como que le temblaba de tan excitado. Sus manos buscaron mis pezones que estaban desnudos pues mi marido me había hecho sacarlos desde que nos levantamos de la mesa, así que el chico los encontró y los tocó durante toda la rica cogida que me dio.

Yo estaba en cuatro, con el vestido levantado, mi braga estaba abajo y mi culo disfrutando los movimientos del chico. Se movía muy ansiosamente y me tenía tomados los dos pechos. Yo daba gemidos cada vez más fuertes. Uno de los chicos, pero no el que me estaba cogiendo, dijo “que puta, mira como disfruta que se la cojan” y si, yo estaba disfrutando muchísimo. Era delicioso estar así y más saber que probaría más de un pene ahí mismo.

Cuando el chico la sacó, me quiso tirar la espumita en la boca y yo accedí, lo dejé descargar en mi lengua, con la bocota abierta, todo su semen, diría su rico semen, mientras él se la jalaba para sacarse el semen y escupírmelo en la boca, otro me la metió por atrás, por que yo seguía en cuatro, estuve así todo el tiempo.

Así que ya tenia yo otra dentro de la vagina, y el primero se estaba escurriendo dentro de mi boca. Nada puede haber más excitante que esa sensación de tener una en la boca y otra meneándose en mi vagina.

Una vez que me escupió su espumita blanca y rica, mi marido me acercó su pene, que estaba tan duro que parecía más larga de lo que yo jamás se la había sentido, parecía una deliciosa verga adolescente de tan larga y me la metió en la boca.

Así que el chico me cogía arrodillada mientras me tentaba los pechos como queriendo ordeñarme y mi marido mientras me daba verga por la boca. Como dije, nada más excitante que tener dos al mismo tiempo, duras, largotas de tan duras. Me cogía, entraba, salía, entraba, salía, rico, entraba, delicioso, salía, yo gemía.

-¿Te gusta?- me preguntó el chico. -Si, mucho… la tienes muy rica – respondí. -¿Que tengo rica? -Esa cosota que me estás metiendo. -¿Que cosota? -Tu rica verga.

En ese momento me comenzaron a tocar los pechos entre todos, sentí muchas manos sobre mis tetas. Me hicieron que con las manos les acariciara sus penes a otros dos chicos. Mi marido me dio espumita de beber, su verga me tiro un chorro tibio de semen dentro de la boca y yo tomaba del pico. Tan pronto la sacó, otro chico me la dio por la boca. Así que me tenían entre 4, uno por la boca, otro por la cola y dos a los lados a los que yo les sobaba las bolas y el pene.

-¿Te gusta tomar espumita del pico? – me preguntó uno. -Si – respondí mientras seguía dando besos a la verga.-¿Y darle besitos al pico? -Si, al rico picote, un picotote- dije… Entraba y salía ansiosa de mi cola.

-¿Por que nos enseñaste las piernas y la entrepierna?- Me preguntó… -Por que mi marido me puso a hacerlo… -¿Tu marido? -Si, a él le gusta que muestre mi cuerpo a chicos… -Que te vean semidesnuda con el vestido muy levantado dejando ver todo? -Si -Respondí- Quiere que me vean todo… -¿Se le pone dura si le enseñas todo a varios chicos a la vez? -Si, se le pone muy dura y a mi me calienta mucho también…

Yo estaba dando besitos y lamidas a la verga que tenia enfrente, mientras se la jalaba con la mano a los otros dos chicos y uno me la metía y sacaba de mi chochito.

Le lamia toda la vergota, una lamida tras otra a la que tenía en la boca. Le lamía la cabeza, lamidas largas en la punta. Yo sabía que eso producía mucho placer a las vergas cuando ya estaban muy excitadas, lamer la puntita de frente, una lamida tras otra.

Me eyacularon la de la boca y la que tenía entre las nalgas al mismo tiempo. Fue mucha espumita rica para mi, yo disfruto mucho cuando les sale su esperma, es muy excitante saber que les esta escurriendo por mi, por mi cuerpo. Tuve un orgasmo muy intenso, di de gritos muy ansiosa.

Me recostaron en el piso y los 4 se la jalaban frente a mí, sabía que me iban a escupir su esperma encima, en la boca, en los pechos, en las nalgas, que me iban a bañar de todo su esperma. Uno me toqueteaba la rajita y yo estaba excitadísima de recibir ese baño de lechita espumosa.

-Traga espumita puta -me dijo uno y me tiró su esperma sobre las tetas.

Los otros 3 se excitaron tanto que eyacularon todos casi al mismo tiempo, eran litros de espuma que me caían encima. Me dejaban toda llena de rico esperma por todos lados. Di de gritos de placer y tuve el orgasmo más intenso que haya tenido en mi vida. Me abrieron de piernas y se me fueron montando uno a uno, diciéndome que era una puta y que me estaban haciendo disfrutar sus pijas mientras yo lamía otra verga.

Yo estaba ahí, abierta de patas, con el chocho desnudo y cuatro chicos teniendo relaciones con mi cuerpo, uno tras otro. Saciándose sus pijas con mi vagina. Me tuvieron así, abierta de patas mucho rato. Cada uno que se venia y se me montaba otro sin que yo las cerrara, me mantenían así, abierta de patas.

Cuando eyacularon los 4, uno tras otro, teniéndome con las patas bien abiertas, haciéndome tener un orgasmo otra vez por que me la dieron con mucha fuerza cuando se me subieron encima. Escupieron y se fueron. Quedé desnuda, toda cogida, escurriendo espumita por todos lados y después de disfrutar como nunca imaginé.

Autora: Lola

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Escrito por Marqueze

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