Mi mujer trabaja hasta tarde

trabaja tarde

Este relato me lo contó mi mujer, luego de, bueno, ya lo sabrán al leerlo. Disfrútenlo:

Yo trabajo como profesora en una universidad del cono norte de Lima, y a veces por horario debo salir después de las 10:30 pm, lo que me obliga a buscar con quien salir, pues la zona es algo peligrosa de noche.

Una de esas noches de salir tarde, un compañero de trabajo me ofreció llevarme buena parte del camino en su auto, al menos me acercaría a casa y sobre todo no saldría sola por esa zona. El es el profesor joven promedio, alto, con cierto atractivo, de trató gentil y… se nota que hace ejercicio. Yo le llevaré unos 7 u 8 años, ya estoy algo llenita pero tengo un par de pechos que aún atraen miradas, y ya me había dado cuenta de que él también me las miraba discretamente.

Salimos al estacionamiento, subimos al auto y salimos de la universidad. Para evitar el tráfico tomó por la vía alterna, detrás del campus en lugar de la autopista, era una vía algo solitaria pero mucho más despejada. Habríamos avanzado unos 15 minutos cuando el auto empezó a sacudirse, él se preocupó y se detuvo más adelante. Era una zona algo oscura, no se veía gente y muy pocos autos pasaban.

Me dijo que necesitaba sacar algo de la guantera, delante mío, y al hacerlo “casualmente” rozó mi pecho, se disculpó pero ya había provocado que una corriente se disparara en mi cuerpo. Una segunda vez pasó lo mismo y se volvió a disculpar, le dije que no se preocupara, pero ya había empezado a calentarme eso, mi mirada y mi respiración me delataban. Una tercera vez tuvo que acercarse a la guantera y yo cerré los ojos. Seguro se dio cuenta porque lo siguiente que sentí fueron sus dos manos en mis pechos. Abrí los ojos y lo miré, le dije “no puedo hacer esto, soy casada” pero sólo mis palabras sonaban, no hice nada para detenerlo, se sentía riquísimo que otro hombre me las agarrara.

Luego empezó a desabotonarme la blusa, hasta dejar mi brassiere al descubierto. Mis pezones estaban tan duros que sobresalían sobre la tela. El empezó a besar mi piel, mis manos no hacían nada, todo mi cuerpo estaba tan caliente, me sentía toda mojada, y estaba disfrutando como loca la atención que le estaba dando a mis pechos.

No sé cómo, pero se las arregló para reclinar mi asiento por completo y me llevó al asiento de atrás. Mientras lo hacía me manoseó toda, me agarró las nalgas, me las apretó y puso su mano entre mis piernas, acariciando mi vagina sobre el pantalón. Cuando me tuvo allá atrás, me abrió el pantalón e intentó bajármelo. Yo le dije que no, pero no se lo impedí, hasta levanté mi cola para que lo hiciera mejor. Mi pantalón estuvo luego en mis tobillos. Siguió comiéndome las tetas mientras trataba de soltarme el brassiere. Como no podía hacerlo, yo misma lo hice, y dejé que él me lo sacara. Cuando lo hizo, tuvo mis tetas completamente desnudas delante de él. y las tomó en sus manos, las apretó, las acarició, sobaba mis pezones con los dedos, me tenía como una loca excitada.

Se detuvo un momento y se abrió el pantalón, se lo bajó un poco y pude ver el bulto en sus boxers, se veía duro y de un tamaño muy interesante. Tomó mi mano y la llevó a su entrepierna, pude tocarlo y sí, estaba muy duro y se sentía grande. Siguió comiéndose mis tetas mientras yo acariciaba su pene que parecía incluso crecer más todavía, yo estaba alucinando ya. Nuevamente se detuvo como para tomar aire, yo me acerqué a él, le bajé los boxers tan rápido como pude y su pene salió, grande y duro, no podía resistirme, lo acariciaba, le cogía los testículos, lo levantaba, lo sobaba, y lo atraje a mis tetas, quería sentir ese pene grande y duro en mis pezones. Sobaba su glande en mis pezones que se ponían más duros, estrujaba su pene con mis pechos, eso me excitó muchísimo, y le pedí “castígalas con tu pene”. Se lo cogió y empezó a golpearme despacio las tetas con su miembro, me encantó, me hacia gemir y me mojaba más, sentía como si estuviera dentro de mí.

Me cogí las tetas puse su pene entre ellas, apretándolo fuerte con ellas. Él empezó a moverse, haciéndoles el amor. Se sentía riquísimo. Con sus movimientos su pene subía y bajaba, acercándose a mi cara, sus testículos golpeaban mis tetas cuando empujaba. Yo veía la cabeza brillante y gorda acercarse cada vez más a mi rostro, pero no me animaba a hacer nada. El me tomó mi cara, me hizo mirarlo a los ojos y me dijo “te voy a cachar esa boquita”. No sé por qué, pero sus palabras me excitaron tanto que cerré los ojos y no me resistí cuando él me agarró la cabeza y dirigió su pene a mi boca. Cuando sentí la punta en mis labios la abrí y me lo metió despacio. Lo empecé a chupar y a lamer con gusto, era como si estuviera en mi vagina. El me tenía cogida de la cabeza y empezó a meter y sacar cada vez más rápido, como si me estuviera haciendo el amor. Me tenía como una loca. Lo dejaba hacer lo que quisiera. Antes me daba asco sentir cuando el pene de mi marido empezaba a soltar sus jugos, pero esta vez con él no me importó, sentía como sus jugos empezaban a salir y yo seguía dejando que me lo metiera y sacara de la boca, yo se lo chupaba, le agarraba los testículos, cogía mis tetas y las estrujaba, pellizcaba mis pezones, los rozaba en sus testículos.

Sentía como su pene pulsaba en mi boca, parecía que iba a eyacular ya, me lo saqué, lo agarré con una mano y le dije “ métemelo ya!”. El se separó un poco, me quitó el calzón tan rápido como pudo, se acomodó entre mis piernas y puso su pene en la entrada de mi vagina. Me dijo “quieres que te caché, quieres que te lo meta?”, le dije “ si”, me dijo “Pídemelo, pídeme que te caché”, eso me excitaba tanto, estaba chorreando, le dije “ si, cáchame, cáchame duro, métemelo todo, hasta el fondo, te quiero dentro de mí ya”. Y de un sólo golpe me la metió toda, sentí sus testículos golpear mi cuerpo, empezó a moverse despacio, y poco a poco más rápido. “Agárramelas, cómeme las tetas, son tuyas”. Y me cogía las tetas, las estrujaba, mientras me lo metía. Su pene era grueso y duro, me sentía muy llena y sus movimientos me hacían delirar. Me cachaba rico, fuerte pero no era brusco, y me comía las tetas al mismo tiempo. Me cogía las nalgas, me las acariciaba y cada vez sentía como si estuviera más adentro, y como sin fuera más grande y duro cada vez. Era tan rico tenerlo dentro y tener mis tetas en sus manos y su boca que tuve un orgasmo fuerte, gemí de gusto, me estremecía con él adentro aún, dándome y dándome. Sus caricias en el resto de mi cuerpo me mantenían muy excitada, y no paraba de meter y meter. Sentí como mi vagina iba respondiendo otra vez, como lo succionaba y sentí como se acercaba otro orgasmo. Le dije “dame todo, dame tu leche, lléname toda”. El aceleró sus movimientos, hasta que sentí su eyaculación dentro de mí. Esa sensación me dio un segundo orgasmo, me tensé y mi vagina atrapó su pene, exprimiéndolo, sacando todo su semen. Nos quedamos un rato así, con su pene dentro de mí, sin decir nada.

Luego de un buen rato, me besó las tetas, nos besamos despacio, sacó su pene y se lo agarré, estaba suave ya pero seguía grande. Nos vestimos, y luego fue a ver qué pasaba con el auto. No había solución, así que llamó una grúa y cuando llegó la seguimos en un taxi. Dentro nos seguimos besando y manoseando. Cuando estuve cerca de un paradero hacia mi casa me despedí, me dijo “ nos vemos” y le respondí con un beso y un “si, de todas maneras”. Cuando llegué a casa mi marido me preguntó por qué llegaba tan tarde, creo que mi cara me delató y me dijo “ cuéntamelo todo y no te guardes nada”. Se lo conté, se excitó mucho y me dijo que tenía que escribirlo, y lo hice. Espero les haya gustado y me dejen sus comentarios.

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