Mi mujer y una casi amiga

¡Comparte!

Mi mujer y yo somos aficionados al culturismo. Ella tiene 34 años y hace años estuvo compitiendo en campeonatos regionales yo siempre le acompañe pero nunca llegue a competir. Ahora tenemos dos niños, pero ella conserva el cuerpazo de siempre… Es muy morena de piel, las tetitas muy chiquititas y con unos pezones chiquititos y oscuros que crecen enormemente cuando se los lamen. Un culo, duro como una piedra y los abdominales todavía marcados. Siempre va totalmente depilada (dice que le compensa por lo bien que le como el coño… por cierto, no lo dice pero le gusta muchísimo más que follar).

El verano pasado nos hicimos unas cuentas en Facebook y empezamos a agregar amigos. Primero los conocidos de toda la vida, después amigos/as que hemos conocido en campeonatos, y al final terminas agregando como amigos a gente que no conoces realmente, simplemente porque tienes 7 amigos en común y Facebook te los recomienda.

Algunas veces hemos hablado acerca de hacer un trío, pero claro, está el tema de siempre, yo quiero que sea con una tía y ella con un tío.

De repente un día se puso a chatear con una de esas “desconocidas” del Facebook (Karen) que precisamente iba a venir de vacaciones a la playa en la ciudad de al lado, así que al final nos arrancamos y quedamos con ella en dos semanas (que es cuando ella venia). Colocamos a los niños con los abuelos y fuimos a la playa.

Mi mujer siempre hace top-less en la playa, pero precisamente habíamos quedado en una playa en la que quien quiere hace nudismo, asi que nos desnudamos completamente sin preocuparnos de nada (sobre todo pensando que no iba a venir), además habíamos quedado en un lugar muy genérico y había bastante gente la verdad.

De repente nos sonó el móvil y en cuanto sonó la vimos, porque estaba al lado nuestra, así que ella se dio cuenta de que estábamos al lado de ella antes de que se lo cogiéramos incluso. Era la misma que conocíamos por las fotos, rubia, un poco más alta que mi mujer, delgada pero con músculos y la cara oculta detrás de unas gafas inmensas.

Al vernos desnudos, directamente puso la toalla al lado de nosotros y se desnudo también.

No os podéis imaginar lo buenísimas que están las dos, así que al momento tuve una enorme erección que solo pude disimular poniéndome boca abajo. Ellas se dieron cuenta, se rieron y me invitaron a ir al agua con ellas (sabiendo que era complicado levantarme en ese momento) por lo que les dije que prefería quedarme en la arena mirándolas. En cierto modo era verdad, no podía parar de mirarlas, además está con mi mujer, no me puede decir nada por estar mirándolas.

Ellas no paraban de tontear en el agua. Haciendo poses de culturistas, subiéndose a hombros alternativamente. Nunca he estado más excitado y nervioso en mi vida. No paraba de darle vueltas a la posibilidad de poder follarmelas a las dos a la vez, es un sueño hecho realidad…

Al cabo de media hora, ya un poco quemado por el sol y en un momento en que mi polla no estaba del todo erecta, me decidí a ir al agua con ellas (con el agua fresquita seguro que se me encoge un poco). Pero claro al seguirles el juego, sin querer o queriendo, le rozas los pezones con la mano, le coges el culo. Como nunca había estado tan cerca de hacer un trío, tenía que tocar alternativamente a Karen y a mi mujer. Me lo pedía el cuerpo. No podía estar más excitado. Ellas se dieron cuenta pero se miraron y se rieron sin darle importancia.

Así estuvimos hasta que el sol ya caía y llego la hora de marcharse. Karen nos invito al apartamento que había alquilado justo al lado de esa playa. No me lo podía creer.

En cuanto llegamos se metieron en la ducha, esta es la mía pensé yo, pero me dijeron que solo cabían dos y cerraron el pestillo por dentro. Estuvieron en la ducha cerca de una hora. En esa hora llamé a mis padres para decirles que no íbamos a recoger a los niños hasta el día siguiente, me bebí dos cubatas (y eso que yo nunca bebo), me masturbe una vez y estaba meneándomela otra vez para cuando me tocara a mi actuar. De pronto se me ocurrió ir al coche a coger las pastillas de Tribuforte que suelo tomar que te ponen a cien (hay que estar preparado para esa noche) y me las tome mientras subía.

Al llegar arriba estaban las dos en la cama acostadas y desnudas esperándome.

“Me ha dicho tu mujer que eres increíble comiendo el coño, que se lo haces todas las noches y es la mujer más feliz del mundo.” dijo Karen.

Sin decir ni una palabra me puse a comerle el coño con mi mujer al lado. Levante un poco la vista y mi mujer estaba chupándole los pezones a Karen, que estaba extasiada con mis lametones. De pronto cambió de postura y dijo que ahora le tocaba a mi mujer, que se tumbo de lado y subió una pierna (parece como si ya lo hubieran hablado antes). Karen empezó a comerle el coño y yo me puse a darle lametones en el culo. Nunca la había visto retorcerse de esa manera.
“Ya no puedo mas”, dijo, y empezó a correrse y a gritar como nunca.
Después de unos segundos dijo: “Ahora fóllatela a ella”.
Empecé a follarla. Tenía el coño muy apretado y en cuanto empezó a gemir de placer, cogió a mi mujer por la cintura, se la llevó a la boca y empezó a comerle el coño de nuevo.
Menos mal que me acababa de masturbar y que me había tomado las pastillas, pensé, porque si no me hubiese corrido en ese momento. Así estuvimos unos minutos y cuando el volumen y el ritmo de los gemidos de los tres me indicaban que era el momento final, hice lo posible por aguantar un poco más, así que ellas se corrieron y se tumbaron juntas a la espera de que me corriera en sus caras. La corrida fue increíble, las dos no paraban de chupármela alternativamente hasta dejar mi pene sin una gota de semen y ellas empezaron a morrease jugueteando con mi corrida. Ese momento no se me olvidará en mi vida.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.