Mi prima Alicia y su amiga

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Sofía me empezó a besar en la boca, mientras mi prima bajaba la cabeza y luego de besarme los testículos se metió toda mi polla en la boca pegándome una mamada espectacular y más para mí que nunca antes había sentido ese placer.

He cambiado los nombres de algunos de los protagonistas de esta historia para proteger su intimidad, aunque, quienes participaron de la misma se reconocerán cuando la lean. Esto ocurrió hace ya varios años y recién ahora me animo a contarlo.

Mi familia se compone por mis padres, una hermana menor que yo (Ana Claudia), y yo de 18. Como lo hacíamos desde varios años atrás, ese verano pasaríamos una temporada en casa de mis tíos quienes tenían una casa en un conocido balneario de la costa este de nuestro país. La familia de mis tíos estaba compuesta por ellos dos, una hija menor, un hijo con quien yo compartía juegos y salidas (Jorge), y otra hija mayor que en ese tiempo tenía 21 años (Alicia), y por la diferencia de edad no nos hacía mucho caso, salvo en contadas ocasiones en que, como si nos hiciera un favor compartía alguna actividad o juego con nosotros, o nuestras hermanas.

Aquél verano en particular no se me prometía muy agradable, pues en ese entonces me había puesto de novio con una chica unos años mayor que yo y con más experiencia en el sexo que la mía quien me dio mis primeras lecciones de sexo, y con quien tuve mis primeras relaciones sexuales, que aunque no incluían más que la penetración vaginal, fueron muy placenteras. Por lo tanto no me seducía la idea de tener que dejarla por un tiempo y tener que contentarme a solas. Además mi primo no iba a estar por unos días pues salía de campamento con unos compañeros, y no tendría entonces un compañero para entretenerme. Al menos parecía que no la iba a pasar muy bien.

Cuando llegamos al balneario con mi familia, desde el ómnibus tratábamos de distinguir los rostros de nuestros parientes y en cuanto yo los distinguí mis ojos se posaron en la figura de mi prima Alicia que si bien yo la había visto infinidad de veces nunca la había visto así. Vestía una minifalda blanca que apenas tapaba sus muslos y dejaban ver unas piernas perfectamente torneadas, y tenía puesto arriba un top que cubría sus senos que los adivinaba sin sostén y que si bien no eran grandes, si se mostraban erguidos y firmes y parecían querer traspasar la fina tela que los cubría, y todo esto rematado por su largo pelo rubio. A su lado vi otra joven de su misma edad con un cuerpo que no tenía nada que envidiarle al de mi prima aunque de cabello oscuro, luego me enteré que era amiga de mi prima e iba a pasar aquél verano con nosotros, se llamaba Sofía.

Me había quedado embobado con mi prima y su amiga, y me pasaba el día mirándolas lo que a ellas les provocaba gracia. Y más aún cuando al día siguiente fuimos a la playa y ellas lucían unos bikinis con cola less lo que dejaba sus culos a la vista y muy poco margen para la imaginación, además la parte de arriba apenas cubría sus senos; yo al momento tenía una erección de campeonato la que tuve que disimular entrando al agua y esperando calmarme, ya que ésta estaba bastante fría. Desde ese día intentaba espiarlas cuando se cambiaban o se bañaban para poderlas ver desnudas, pero mis esfuerzos eran en vano. Les quiero contar que como mis padres y los suyos trabajaban, nosotros quedábamos solos desde antes desde el mediodía hasta la noche en que ellos regresaban.

Uno de esos días mi hermana tenía que concurrir al dentista por lo que se fue temprano con mis padres y mis tíos, y Patricia (mi otra prima), decidió acompañarlos por lo que ese día quedamos solos Alicia, Sofía y yo. Tampoco ese día tuve oportunidad de espiarlas, y ni siquiera iríamos a la playa porque la temperatura no era alta, por lo que después del almuerzo decidí ir al club para ver un campeonato de vóley que se iba a disputar aquél día. Alicia y Sofía se quedarían escuchando discos y Alicia me preguntó si iba a regresar tarde, a lo que respondí que sí, pues el torneo se disputaba todo en un solo día y quería quedarme hasta ver la final. Subí a la moto y me dirigí al club, pero a mitad de camino me percaté de que como la cancha era al aire libre, tendría que estar al sol y no había llevado nada para protegerme la cabeza por lo que volví a la casa.

En cuanto llegué entré por la puerta de la cocina, la que siempre estaba abierta y me encaminé a mi habitación para recoger un sombrero. Al pasar por la puerta del living (la que estaba entornada), donde estaban mi prima y Sofía oí una suave música y al mirar hacia allí vi algo que me sorprendió, ambas (Alicia y Sofía), estaban completamente desnudas y se manoseaban y besaban como dos amantes. Yo me detuve en la puerta a ver el espectáculo, entretanto trataba de abrirla un poco más para no perderme detalle. Yo contemplaba extasiado las diferentes posturas que adoptaban. Luego de unos minutos mi prima se sentó al borde del sillón y Sofía bajaba la cabeza hasta llegar a lamerle el coño, yo saqué mi polla del short y empecé a hacerme una paja, porque sin querer se me había dado la oportunidad que tanto había esperado.

En mi excitación fui abriendo cada vez más la puerta y en un momento casi caí dentro del living, en este momento ellas se dieron cuenta de mi presencia y de mi estado de calentura pues tenía la polla totalmente hinchada. Yo no supe que decir, pero ellas sí, luego del primer instante de asombro se miraron pícaramente y Sofía me preguntó: ¿querés probar? Yo se que dije que sí y enseguida me acerqué a ellas y bajo su dirección empecé a lamer el coño de mi prima saboreando ese gustito delicioso, y a pesar que era la primera vez, y dentro de mi inexperiencia creo que lo hacía bastante bien por las frases de mi prima.

– Sí, más. Que rico, aaaaaaahhhh.

Después de un ratito de este juego cambiamos de posición. Me sentaron en el sillón y Sofía me empezó a besar en la boca, mientras mi prima bajaba la cabeza y luego de besarme los testículos se metió toda mi polla en la boca pegándome una mamada espectacular y más para mí que nunca antes había sentido ese placer. Fueron alternando este juego, ya que mientras una me besaba la otra me hacía una mamada, cambiando de posición varias veces y no acertaba a decir cuál de las dos lo hacía mejor porque, se notaba que no era la primera vez que lo hacían y tenían bastante experiencia. Yo me sentía en la gloria y a punto de correrme, pero antes de que esto ocurriera mi prima se puso en cuatro patas y con desesperación me pidió

– Fóllame primito, méteme la polla y dame toda tu leche. Yo por supuesto enseguida accedí a sus reclamos y de un solo empujón le metí toda mi polla en la vagina. – Más fuerte – Lléname de leche… me pedía; y combinamos tan bien el ritmo que en pocos minutos nos corrimos ambos a la vez y acabé dentro de ella siendo este uno de los mejores polvos de mi vida.

Descansamos un ratito no muy largo y entre ambas, entre caricias y besos volvieron a poner mi polla al rojo vivo: y fue Sofía la que me pidió que la follase, pero me dijo:

– Ahora me toca a mí, pero házmelo por el culo.

Yo que nunca lo había hecho estaba deseoso de probarlo por lo que me puse detrás de ella y empecé a meterle mi polla en ese pequeño agujero, pero a pesar de ello no me costó mucho trabajo, por lo visto ya lo tenía abierto.

– Rómpeme el culo – Me decía – Lo quiero sentir lleno de carne; máaaaaaas. – Acabá adentro mío.

Y así lo hice Después de eso tomamos la merienda para reponer fuerzas y al rato llegaron nuestros padres y hermanas.

Ellas dos (Alicia y Sofía), lo mismo que yo nos comportamos como siempre y como si nada hubiera pasado. Más tarde al acostarme no me podía dormir pensando en lo que había vivido aquella tarde. En eso siento abrirse la puerta del cuarto donde dormía yo solo (pues como conté mi primo no estaba), y veo entrar a mi prima cerrando la puerta tras ella. Se acerca a mi cama destapándome y me quita el slip que es lo único que tenía puesto y viendo que yo estoy despierto me toma la polla y la empieza a mamar poniendo su coño a la altura de mi boca y yo empiezo a lamérselo. Estábamos haciendo un 69 perfecto, nos corrimos y ella se tragó toda mi leche sin desperdiciar una gota, en tanto yo disfrutaba de sus jugos vaginales. Hecho esto se fue y yo entonces, agotado, me dormí.

Desde esa noche, todas las siguientes Alicia o Sofía me hacían una visita para repetir algún numerito de los que me habían enseñado pasando unas noches inolvidables. Les agradezco a ambas el hacerme pasar esos momentos maravillosos y, el haberme enseñado lo que me enseñaron sobre el sexo. Actualmente no veo a mi prima muy frecuentemente, pero si la ocasión se presenta para que estemos solos, aprovechamos esos momentos para follar como antes, aunque ella después de tantos años no tiene el cuerpo que tenía antes, es una de las mejores amantes que conozco.

Autor: Ferminboada

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Escrito por Marqueze

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