Mi primera vez en trio

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Hola, escribo para contarla historia de cómo disfruté con dos personas a la vez, en mi faceta de chica, me considero una chica travestí bisexual de closet, tengo 28 años y desde lo que contaré que me sucedió hace aproximadamente 4 años

Hola, escribo para contarla historia de cómo disfruté con dos personas a la vez, en mi faceta de chica, me considero una chica travestí bisexual de closet, tengo 28 años y desde lo que contaré que me sucedió hace aproximadamente 4 años.

Por ese entonces, vivía con una chica genética que llamaremos Yolanda, ella tenía en ese entonces 21 años y vivíamos en la ciudad de Tlaxcala, Tlax, vivíamos en unión libre.

Yola (como la llamaba), era una mujer increíblemente hermosa, morena, delgada, unos pechos que aunque no eran muy grandes, hacían que más de uno volteara a verlos cuando usaba blusas escotadas, 1.60 mts. De estatura, unas piernas muy bien formadas por el ejercicio diario que hacía, siempre cuidando hasta el más mínimo detalle en su aspecto, gustaba de vestir de manera por demás sensual, con ropa ceñida, blusas y vestidos escotados y cortos en ocasiones, zapatillas de tacón alto, o de cintitas que la hacían verse extremadamente bien, pues tenía muy hermosos pies.

Bien, continuando con el relato, desde que iniciamos nuestra relación, siempre hubo mucha confianza de mí hacia ella, razón por la cual, una ocasión mientras estábamos hospedados en un hotel de Poza Rica, Ver. Y habíamos estado en el bar del hotel tomándonos unos tragos, le confesé mi atracción por la ropa femenina y aunque me encantaba en ese entonces vestirme de chica, por mi mente, nunca pasó el tener relaciones con algún chico, una vez que me sinceré con ella y le confesé este gusto muy intimo mío y el cual había guardado a lo largo de mi vida en el más grande secreto, ella se sinceró conmigo, y me confesó el que en dos ocasiones había tenido relaciones con una compañera de la secundaria, la primera vez en la escuela, al estar ya sin nadie en el salón de clases y otra más en la casa de su amiga.

Después de este suceso, nos empezamos a besar y acariciar ardientemente, pienso que por el hecho de habernos confesado lo anterior, nuestro morbo se intensificó, al llegar el tiempo en que ella me pidió que hiciéramos el amor como dos chicas, a lo que respondí que sí, de modo que yo, al no ser muy alta, y siendo delgada de cuerpo, me quedaba bien su ropa.

Ella tenía puesto un vestido color gris, escotado, suelto y muy cortito, con zapatillas grises y sin brasier, (cuando usaba algo escotado, no acostumbraba usarlo por que se sentía incomoda), fue a su maleta y extrajo un vestido negro cortito y con mucho vuelo, medias negras con silicón en el encaje superior, una tanguita y brasier de encaje negros y unas zapatillas de tiritas negras, ropita misma que comenzó por ponerme ella, terminando por maquillarme de manera sensual, la verdad es que como me arreglo en peinado y como me maquilló, me veía muy putita, iniciando así deseos cada vez más y más ardientes, entre los dos. Hacíamos el sexo oral mutuo (69), cachondeabamos en cualquier lugar, incluso una ocasión lo hicimos en un autobús lleno de pasajeros tapándonos con un cobertor en el asiento en donde nos encontrábamos, poco a poco fue creciendo nuestro repertorio de locuras sexuales, hasta el día en que me hizo el beso negro y me hizo enloquecer al empezarme a penetrar con un vibrador que usaba yo con ella en nuestras sesiones de sexo.

Volviendo a la historia, teníamos ya viviendo cerca de 5 meses en Tlaxcala, ella trabajaba en un centro comercial en el departamento de discos, mientras yo me dedicaba a lo propio de mi profesión (soy profesionista), muchas veces mientras teníamos nuestros encuentros sexuales ella me pedía que le contara alguna historia cachonda de algo que quisiera hacer yo con un hombre en mi faceta de chica (pienso que eso fue lo que poco a poco me hizo sentir la necesidad de un encuentro así)., Las historias eran muy variadas y ella también cooperaba en esto contando ella otras tantas historias, donde estábamos involucrados los dos con un hombre, una mujer o aparte con otra persona.

Cierto día, al despertarme y estarme arreglando para irme al trabajo (ella entraba antes que yo al suyo), y ya estaba arreglada, me dice.

Hoy vamos a

tener una velada muy rica, así que prepárate lo más hermosa que puedas, ya sabes como me excita verte así.

Al escuchar eso y verla vestida de la forma en como se arregló, con medias con encaje que le llagaban a los muslos, en color azul marino, una faldita corta y entallada del mismo color, blusa escotada que dejaba una perfecta visión de sus senos al agacharse, que era en color gris perla, con tirantitos y otra especie de blusa transparente sobre esta del mismo color y sus zapatillas de tacón alto, me imaginé que traía algo entre manos, pero jamás imaginé lo que pasó.

Llegaba a casa después de estar en la oficina, con mucha prisa y ansias de disfrutar el juego de mi pareja, ella me avisó que llegaría alrededor de las 20:00 hrs. Siendo las 18:00 hrs. Procedí a bañarme y eliminar todo el bello de mi cuerpo para verme más femenina (lo bueno es que no tengo mucho).

Me coloqué mi liguero, al que sujeté unas medias de suave tacto, mi tanguita de hilo dental y mi brasier, todo un conjunto en color negro con encaje muy sexy, una blusa color blanco de manga larga y una falda color negro tipo tubo cortita, mis zapatillas de charol color negro de tacón alto, después de vestirme, procedí a maquillarme, me apliqué la base de tono canela, sombras en mis ojos en tonos grises, delinee mis párpados y enchiné y maquillé mis pestañas, me delinee el contorno de mis labios de un tono café oscuro, y pintando el interior de ellos con color café claro, me coloqué mis pupilentes color gris y como toque final mi peluca color castaño claro que me llaga a los hombros, misma que ya había cepillado, acabando de colocármela muy coqueta. Estaba lista para la noche de pasión que me esperaba.

Ya eran las 21:30 hrs. Y yo estaba que me sentía morir de la desesperación por que no llegaba Yolanda, fue cuando estando sentada en la sala, escuché que metían las llaves en la cerradura de la puerta principal, me revisé toda, que no hubiese nada desacomodado, todo en orden y me senté muy coqueta, cruzando mis piernas y acomodada hacia un costado, dejando ver algo de mis madias y el broche del liguero.

Cual va siendo mi sorpresa, que va llegando Yolanda con un tipo (compañero del trabajo de ella), mismo que el verme en tan sugerente posición se quedó estático, al igual que yo, pues nunca nadie me había visto así (mas que Yolanda), en esas circunstancias, entrando los dos, dice ella.

-Hola princesa, discúlpame por llegar tan tarde, pero Juan me invitó a tomar un café y la pasamos tan ameno que se me fue el tiempo sin darme cuenta, mira, él es Juan, es de quien te había platicado.

Si, ella me había platicado del susodicho, me comento en varias ocasiones que la cortejaba y pretendía algo con ella, y como estábamos en unión libre y teníamos el acuerdo de que siempre que quisiéramos estar aparte con alguien más se podría, siempre y cuando no hubiese mentiras y nos contáramos todo. Juan era un hombre de 35 años, medía como 1.75 mts. Grueso de cuerpo, pero sin llegar a verse gordo, apiñonado y con bigote, vestía un pantalón de pinzas, color negro y una camisa azul rey, que le hacían verse corpulento y casual, teniendo además una voz grave y varonil, que hicieron que me olvidara de vergüenzas.

Hola; dije yo, haciendo la voz lo más femenina posible frente a el.

Hola, ¿Eres Melina? Ya me han platicado de ti; dijo él.

Sí, para servirte.

Mira, no te molestes, pero cuando Yolanda me dijo sobre ti, te imaginaba muy diferente, honestamente, eres hermosa, eres toda una mujer muy guapa.

Gracias; dije yo ruborizándome.

¿Verdad que es muy bonita? Le decía Yolanda al tiempo que lo abrazaba y lo jalaba al sofá para invitarlo a sentarse.

¿Gustas tomar un trago? Invité yo.

Por favor.

Estuvimos platicando por espacio de unas dos horas, durante las cuales, la platica se acercaba cada vez más al tema de la sexualidad, como Yolanda le había dicho que vivíamos juntas, pero yo como chica, en lugar de decirle que éramos pareja, él tenía la impresión de que era travesti de tiempo completo, razón por la cual insistía repetidamente en que le contase mis experiencias con otros hombres, mismas que nunca había tenido.

Al estar sentados los tres en un sofá, estando él en medio de las dos, tenía abrazada a Yolanda y cada vez eran más abiertas e intensas las car

icias y besos entre los dos, situación que me estaba poniendo súper caliente, ya que nunca, ni en la más caliente de mis fantasías, se me hubiese ocurrido pensar en estar en dicha situación, viendo como acariciaba otro hombre a mi pareja y estando yo presente en mi rol de mujer.

Así, mientras el cada vez lucía su audacia para besar y acariciar a Yolanda e iban pasando los tragos, poco a poco empezó a acariciarme las piernas, pues la verdad, al tenerlas recién depiladas y con mis medias, se sentían súper ricas, además de vérseme muy bien, por el contraste de mi piel con el color de mis medias.

Oye, ¿No crees que estas tomándote muchas confianzas? Le dije.

Bueno, la verdad es que me encantan tus piernas, son muy bonitas y se antoja acariciarlas. Contestó.

Si pero me estas incomodando, y luego ¿Con quien me voy a desquitar, si ustedes van a estar ocupados? Juan, es capaz de satisfacer a dos mujeres al mismo tiempo, ya me platico él algunas aventuras de su vida. Hizo la observación Yolanda,

Esto último que dijo ella, me dejó, con mi cosita en un estado de completa erección, misma que no se veía por tenerlo bien guardadito entre mis piernas, pues es de imaginarse, que si ya hay la suficiente confianza como para contar eso, es por que ya ha habido una situación de carácter más íntimo,

Si, pero quien sabe si el este interesado en mi como para algo divertido. Repliqué.

Mira, yo soy tan abierto como ustedes me lo permitan. Dijo mientras acercaba sus labios a los míos y comenzaba a besarme, acariciando su lengua con la mía, en un dulce, pero apasionado beso que me dejó sin aliento.

¡Oye! Déjame tantito, mejor ve conociendo otras cosas de él. Decía Yolanda, mientras lo jalaba hacia sí y empezaba a besarlo.

Instantáneamente, le empecé a acariciar su pene y a desabrocharle su pantalón, mientras él seguía besándose con Yolanda y le metía la mano dentro de su falda, y que por lo que vi le estaba acariciando hasta el último rincón del cuerpo de Yola, por como comenzaba ella a jadear ella.

Acabé de realizar la operación de desabrochar el pantalón de Juan y Yola le pidió que se levantara para poder quitárselo, se levanto, quedando frente a nosotras, las dos muy juntas, se fuimos retirando su pantalón y su trusa, quedando frente a nosotras un pene que se veía grande y fuerte, la verdad era mucho más grande que el mío, pues era como de unos 18 cms. Y muy gordo, sin circuncisión, que en comparación con el mío de 13 cms. Delgadito y circuncidado, se veía ¡enorme!

Yo nunca había estado frente a un pene de ese tamaño, erecto y así de cerca, incluso llegué a sentir un poco de repulsión, aunque ya conocía otro de cerca, Yola, lo tomó con su mano izquierda, mientras que con la derecha, le descubría su cabecita, bajándole el cuerito, al ver esto, no pude evitar exhalar un suspiro que evidencio como nunca mi estado de excitación total, ya descubierta su cabecita de un rojo intenso, le pasó la lengua por la punta una, dos, tres ocasiones, como si se tratase de un helado y me lo ofreció mientras me miraba haciendo un ademán que decía.

Ándale, yo sé que esto es lo que quieres, hazlo, acércate.

Poco a poco, fui acercando mis labios a ese inhiesto, suave y cálido órgano, hasta que lo besé primero con mis labios y luego lo acaricié como había visto a Yola hacerlo con la lengua, mientras que yo, ante la vista excitada de ella, me lo metí completamente en la boca, causando en Juan que doblara las piernas al sentir la calidez de mi caricia bucal, Yolanda, se me acercó y le dejé el falo que ya comenzaba a brindarnos placer, para que también ella le prodigara sus caricias, buco genitales.

Que rico lo hacen mis niñas. Decía Juan, mientras acariciaba nuestros cabellos.

Me levante a un lado de Juan y comencé a besarlo, mientras que Juan comenzaba a acariciarme mis nalgas al meter su mano dentro de mi faldita, Yola, al estar sentada frente a nosotros, con su carita de perversa a la altura del pene de Juan, comenzó a subir mi falda, hasta dejar expuesta mi cosita, misma que sacó de mi tanguita y juntando el de Juan con el mío, dio inicio a una chupada doble, que rica era la sensación de estar besándonos muy apasionadamente Juan y yo en los labios, mientras Yolanda, hacía por meterse los dos penes en la boca al mismo tie

mpo (aunque fuesen sola las dos cabecitas).

Juan se fue hincando entre las piernas de Yolanda, que ya se había quitado su tanga, e inició ahí él recompensarle lo que ella ya le había hecho, mientras yo seguía disfrutando de la cálida boca de Yola en mi cosita, acto que llevó algo así como cinco minutos, mientras Juan estaba sumergido entre las piernas de Yola, que estaba disfrutando de un orgasmo como hacía mucho no se lo había visto, gracias a las dedicadas atenciones de Juan, hacia la vagína de Yola.

Incorporándose Juan, Yola lo jala hacia sí, comenzando a besarlo en la boca, él con sabor a los jugos de ella y ella con el sabor de mi pene, me acerco a ellos buscando me besen ahí los dos, Juan voltea, se queda mirándome tiernamente a los ojos, como suplicante pregunta si era lo que quería, recordándole yo, las palabras que había dicho hacía unos veinte minutos atrás.

Ándale, te va a gustar, no, no es cierto, ¡Te va a encantar! Dijo Yolanda, mientras los animaba con mi cosita en su mano.

Trémulo, se acercó a mi miembro, olfateándolo un poco y en un momento de coraje, lo engulló completamente, cosa que agradecí con un suspiro, mientras tanto, Yolanda, ya se encontraba detrás de mí, prodigándome caricias con su lengua en mi ano, que delicia, nunca había sentido tanta excitación en toda mi vida, sabía que de un momento a otro me iba a venir, y así se los hice saber, a lo que Yolanda, le pidió a Juan, se sentara en el sofá, obedeciendo el al instante. Yolanda, acomodó sus piernas a ambos lados de las de él iniciando así la penetración en su vagína por el miembro de Juan mientras ella devoraba, mi miembro, hasta hacerme terminar en su boca, que al verla con mi semen en su boca, ansiosamente me acerque a besarla para compartir ese líquido que estuvo dentro de mí antes de eyacular y que ahora, volvía a ingresar en mi cuerpo, pero a través de mis labios.

Me hinqué entre las piernas de Yolanda, y mientras Juan la penetraba con su pene, yo le hacía el sexo oral estando con los dos órganos frente a mi, le chupaba sus testículos a Juan o le acariciaba con mi lengua sus labios vaginales a Yola, Juan en una muestra de fuerza, levanta completamente a Yolanda, y yo entre sus piernas, veía como salía completamente su pene de la vagina de Yolanda y como volvía a penetrar profundamente y en uno de esos envites, ví como ella empezaba a expulsar un liquido blancuzco similar al semen masculino, solo que más denso y espeso, y a los pocos minutos, salió el pene de Juan al retirarse Yola de él iniciando la erupción de semen más grande que haya visto, y en la que con ansía loca, nos prestamos Yola y yo a succionar con fruición, nunca había probado el semen de otro hombre, mas que el mío, pero era tal el grado de excitación en el que nos encontrábamos que no pude evitar hacerlo, así, solo veía que interminables chorros de semen salían a borbotones del pene de Juan, y lo chupábamos y compartíamos entro Yolanda y yo, mientras quedábamos pringadas con esta rica, espesa y cálida sustancia que nos enloqueció.

Nos sentamos Yolanda y yo, juntas y comenzamos a besarnos, estando yo en medio de ella y Juan, compartiendo en cálidos besos, el semen, producto de la eyaculación de Juan, y acercándose él desde detrás de mío para besarnos los tres, al tener algo de su semen en la boca Juan, descendió a mi ano y con él empezó a acariciarme y restregármelo poniéndome súper caliente.

Yolanda, se abrió de piernas y me pidió que la penetrara, recostándose en el sofá y abriendo las piernas inicié mi penetración, mientras Juan me seguía acariciando con su lengua en mi ano, cambiamos de posición, quedando Yolanda en posición de perrita y yo detrás de ella y fue cuando sentí que Juan intentaba penetrarme, estaba ardiendo de deseos y dejé de moverme, a lo que Yolanda me reclamó, diciéndole Juan que esperara tantito, por que nos quería penetrar a las dos al mismo tiempo y en realidad estaba sucediendo algo así, pues era como si yo al estar penetrando a Yola, y Juan a mi, nos estuviese penetrando a las dos, ¡riquisisimo! Sentir el pene palpitante de Juan ingresando en mi y sintiendo la cálida humedad de la vagina de Yola, fue increíble, estuvimos en esa posición alrededor de 20 minuto

s, en los cuales, los tres estábamos disfrutando (claro que yo doblemente), hasta que sentí como empezaba a inflamarse el pene de Juan dentro de mí, cosa que me hizo expulsar chorros de semen dentro de la vagina de Yolanda, teniendo con esto un orgasmo simultaneo y quedando los tres rendidos de gozo.

Después de descansar unos minutos, Juan se arregló y se fue dejándonos solitas a Yolanda y a mi, quedándonos los dos platicando, confesándome ella que ya había estado ella con Juan en una ocasión que yo salí de viaje por trabajo, como sea, creo que no quedaron rencores, pues las dos obtuvimos lo que queríamos.

Espero que de ser publicado, me escriban, mi correo es , estoy a sus ordenes para lo que quieran saber de mi.

Autor: veronikamelina

veronikamelina ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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