MI SUEGRA ARDIENTE

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Les quiero contar mi historia. Espero sea de su agrado ya que comúnmente leo las suyas y quedo muy excitado. Mi nombre es Rodrigo y vivo en santiago de Chile.

Soy un hombre casado, tengo 37 años, tenemos una hermosa hija y por esas cosas de la vida vivimos con nuestros suegros maternos. Mis suegros son unas personas muy normales y tradicionales. Él es médico, muy programado para la vida, se levanta trabaja y se acuesta. El mundo solamente existe para él. En ese sentido mi suegra no corre en su vida. Obviamente se casaron y tuvieron dos hijos, pero no la considera para nada.

Mi suegra es abogada, se llama Eugenia, una mujer madura de 63 años de contextura menuda, 1,49cm de estatura, 48 k, pocos pechos, caderas bien dibujadas y un gran culo. Con los años ha desaparecido un poco ya que por nervios ha disminuido de peso y se le ve plano. La verdad de las cosas yo nunca he sentido una atracción tan importante por ella ya que se ve muy normal, si debo reconocer que se mantiene muy bien en sus 63 años y que posee en general un cuerpo casi de niña.

Dentro de mis pensamientos no logro entender de adonde salió mi mujer ya que es una hembra de verdad, muy caliente, dispuesta a todo y con la cual hemos practicado varias cosas con juguetes y sadomasoquismo y me doy cuenta que de mi suegro no puede haber sido ya que es tan sin pulso (me refiero que parece muerto). Ya son más de 16 años que los conozco, pero siempre mi suegra se ha vestido con ropa suelta y de mayor talle. Hace unos cinco años la observé con unas calzas de pierna completa y me percate de su gran culo, por lo que me sorprendí al ver sus caderas y su cintura tan pequeña. En la navidad siguiente le obsequié una blusa de su talla y más ajustada la que se la puso y me agradeció mucho ya que la encontró muy linda, sin embargo yo no podía quitarle la mirada de encima ya que aparecieron sus senos, algo que no había visto por sus ropas sueltas. Desde entonces me he dedicado a regalarle obviamente en conjunto con mi mujer ropas de ese tipo.

Mi suegra fue criada a la antigua usanza, o sea la mujer esclava de su marido. Le prepara desayuno, el almuerzo, y comida. Como ya lo he dicho mi suegro no sale de la casa de puro flojo que es, por lo que mi suegra no sale a ningún lado y nosotros la hemos logrado sacar un par de veces, pero nada más. Debo reconocer que me da mucha rabia pensar en como se ha desperdiciado esta mujer, ya que es hermosa, sensual y muy grata.

Comúnmente los fines de semana preparo algunos tragos a la hora de almuerzo con algún picoteo y ella es la primera en inscribirse. Le encanta que arregle las cosas de la casa y cocine los fines de semana. En ese sentido me he sentido como el hombre de la casa ya que del marido nada. Hace un par de meses tomándonos unos tragos y conversando cosas en doble sentido, mi señora fue a cambiarle los pañales a mi hija, entonces hicimos un comentario sobre nuestros vecinos, que por cierto se escucha todo al ser casas pareadas (pegadas) y le comentaba que habíamos escuchado a la pareja teniendo relaciones y que antes de acabar la mujer le pidió que acabara en su boca, a lo que mi suegra sorprendida le pareció asqueroso y que solamente eso lo hacían las prostitutas, yo le dije que estaba equivocada y que los tiempos habían cambiado e incluso hoy en día existían preservativos con sabor ya que el sexo oral era una costumbre habitual, a lo que me contestó: “tienes razón nunca lo había pensado”.

En ese momento y no se porque me imaginé mi miembro en su boca y a ella chupando con todas las ganas del mundo. Esa noche me enculé a mi señora pensando en ella. Pasaron los días y me percaté que ella sentía más confianza en mí, así que conversábamos de temas variados y cuando podía ponía temas eróticos. Una mañana nuestra hija se levantó muy temprano a tomar su leche y ella acostumbra a tomar su leche en el sofá del living. Cuando entramos me percaté que estaba mi suegra recostada en él, por lo que sujeté a mi hija para que no la asustara y nos fuimos a la cocina. Comúnmente ella lleva bata de levantarse, pero en esta ocasión no tenía. Apareció en la puerta de la cocina y me dijo: “Ya me levanté, así

que dale su leche a la niña” y se agacho a saludarla, a lo que yo me quedé mudo ya que pude ver un pecho de ella que asomaba en su pijama. Era pequeño, pero existía. Tenía un pezón muy marcado y grande. Yo la quedé mirando seguramente como un tonto, por suerte es su sueño no se percató, pero cuando pude me hice la gran paja cuando pude.

Nuestra relación siempre ha sido buena y he logrado tener mucha confianza con ella. En un par de ocasiones y la verdad solamente de descuido me pilló en el baño orinando y la otra masturbándome. En aquella vez se sonrojó y miró mi pene un momento y cerró la puerta. Yo apenas pude me vestí y cuando pude le pedí disculpas, pero ella entendió que como no se percató y entró al baño sin golpear (en nuestro baño está la lavadora, así que es común entrar) no se imagino que había alguien adentro.

De hecho me pidió disculpas por haberme mirado, a lo que respondí que no se preocupara fue una casualidad y que lamentaba que me hubiera visto así. Yo pensé que le iba a comentar a mi mujer para tener más cuidado, pero no lo hizo. Dentro de todas estas situaciones, no que me miraba de vez en cuando, pero pensé que eran ideas mías, pero ya que estaba así, comencé a ingeniármelas para ver que le pasaba conmigo.

En la época de verano yo no uso pijama, pero obviamente para salir a tomar desayuno me coloco un short de pijama o en algunas ocasiones ropa interior que no parece tal. Empecé a circular de esa manera por la casa y me percaté que ella observaba de manera desapercibida, sin embargo en una oportunidad me desabroché el botón que tiene este bóxer para que se me viera el pene.

Además me lo manoseé un poco para que estuviera algo erecto y me percaté que no paraba de mirarme y estaba un poco colorada. Yo aprovechaba ese momento ya que mi señora siempre se levanta una hora más tarde de lo que ella se levanta y me daba tiempo de juguetear a estas cosas. Es en este momento cuando empiezo a tener deseos insospechados con mi suegra. La encuentro muy atractiva y de un cuerpo espectacular. Me percato que su ropa interior es de talla 34c, lo que no es tan pequeño y sus caderas son espectaculares. No sabía que hacer, lo único que quería era penetrarla, sentir su sabor, su olor y metérsela por el culo ya que estaba seguro que era virgen de esa zona.

Lamentablemente mi suegro se enfermó y ella se volvió más recatada y dejó de andar con esas ropas en la que se apreciaba su cuerpo y a convertirse en la mujer sumisa que no sale de sus obligaciones. Me costaba más llegar y mi señora se había colocado un poco quisquillosa con las relaciones, por lo que estaba un poco necesitado y la masturbación era el único camino. Un día mi suegra se veía apenada y me comentó que estaba complicada y que encontraba su relación aburrida y que deseaba terminar y separarse de su marido de lo que yo me alegré al ver alguna posibilidad, pero debía consolarla. Esperaba que llegáramos a más, pero no pasó nada, excepto que me hizo un comentario que me dejó feliz: “recuerdas la vez que te vi en el baño”, si le respondí yo. Reconozco que mi hija tiene suerte ya que por lo menos está bastante mejor que lo que tuve yo. Obviamente eran palabras halagadoras, pero no de acción.

Un día mi señora fue invitada a pasar el fin de semana con los padrinos de nuestra hija, pero a mí me tocaba trabajar y por la enfermedad de mi suegro, él debía pasar el fin de semana en la clínica, así que solamente quedábamos mi suegra y yo. Sabía que está era la única oportunidad que tenía para sacarle un buen polvo. Como de costumbre preparamos el fin de semana unos tragos con algunas cosas para picar. Noté que estaba un poco nerviosa, sin embargo se había puesto un short más corto y una polera más ajustada. Comenzamos a beber y empezaron las bromas eróticas. Ella con el trago estaba empezando a entusiasmarse, pero me empezó a comentar las cosas que pasaban con su marido, por lo que decidí escucharla y tratar de sacar información.

Ella decía: “Nunca me he sentido una mujer completa con mi marido. Mis hijos tienen ya sobre 35 años y no me ha penetrado por más de 10 años”, a lo que yo me sorprendí y le dije que no podía ser posible. Ella me lo volvió a recalcar y me dijo, ya con tragos demás, crees

que soy tan horrible para mi edad, a lo que respondí que la encontraba espectacular y que su marido era un tonto, porque si fuera yo te estaría culeando todo el día. En ese momento su cara cambió y me dijo: parece que se me pasaron las copas y hablé demasiado, dejémoslo hasta acá y se fue al interior de la casa. Yo sabía que era mi oportunidad, así que entré, la tomé del brazo y le dije que me disculpara, pero que eran mis sentimientos reales ella me miró con algunas lágrimas en los ojos y me dijo que gracias, pero que era una vieja y que su momento había pasado.

En ese momento la besé. Ella se resistió, pero seguí, a lo que ella respondió con otro gran beso, empecé acariciarla suavemente por sus pechos y vagina. Mi pene respondió de inmediato, algo de lo que se percató, pero no tomaba ninguna iniciativa, estaba como congelada. Entonces pensé que debía reaccionar y rompí su polera, corrí su sostén y le mordí un pezón. Ella reaccionó con dolor, pero se le estaba endureciendo más el pezón por lo que continué.

Ella empezaba a contraerse, pero con algo de negación, por lo que recurrí un poco a la fuerza. Le saqué su ropa y la arrodillé, saqué mi pene del pantalón y se lo metí en su boca. Ella reaccionó con molestia ya que me dijo que eso era asqueroso, pero después de treinta segundos ella empezó como loca a chupármelo. Apretaba mi glande, me lo mordía y succionaba como toda una experta. Yo aguanté lo que más pude, hasta que le entregué todo mi semen el que se lo tragó con muchas ganas… Me dijo que en realidad tenía muchas ganas de esto y que siempre me miraba el miembro, pero dijo que estaba sorprendida de ella, ya que nunca pensó que haría este tipo de cosas.

Yo le pregunté si había visto una película porno alguna vez, a lo que me dijo que si, y que encontraba aburrido esas situaciones que quedaban cortadas, a lo que le dije que lo que había visto no era pornografía, por lo que aprovechando el momento puse una en la sala de estar. Elegí la más dura que tenía. Nos sentamos y observamos mientras yo me recuperaba de tan buena mamada. Le comencé acariciar nuevamente las tetas que estaban muy ricas para su edad, cuando entonces salió una escena de sexo anal y me dijo si eso era verdad, pero que además lo encontraba inconcebible, pero más sorprendida quedó cuando el protagonista lo saca del ano y lo mete en la boca de la mujer. Ahí puso el grito en el cielo de que era asqueroso y todas las palabras que escuchamos habitualmente y que obviamente a nosotros nos ponen a mil.

Ya estaba recuperado por lo que comencé a chupar su clítoris un buen momento. Ella comenzó a gemir, por lo que me senté en el sofá, la atraje hacia mí. Ella comenzó con un movimiento suave, pero a medida que se fue excitando se movía más rápido a lo que comencé a chuparle las tetas, apretárselas y darle suaves nalgadas en ese rico culo. Estuvimos así uno quince minutos hasta que me monté sobre ella y comencé a penetrarla con gran fuerza hasta que ella acabó con un gran grito. Me dijo que nunca había sentido un orgasmo como el de ahora, por lo que creía que nunca había gozado de uno.

Me lo siguió chupando, pero la verdad yo tenía otro objetivo que era romperle ese culo. Le pregunté si quería que se lo metiera por el culo, pero me dijo que no que ya me había dicho que era asqueroso y pensaba que era antinatural. Le pregunté si le podía afeitar sus genitales, a lo que ella respondió: “nunca lo he hecho, pero si a ti te gusta por supuesto”. En un comienzo se extrañó y cuando terminé cuenta que nunca se había visto bien sus genitales, a lo que le dije que eran hermosos.

Comencé a chuparle, a lo que ella comenzó a tocarme y querer chuparme. No me imaginé nunca tener la suerte de culear a mi suegra, pero ya estaba donde quería. Me la llevé a nuestro dormitorio que tiene un espejo de cuerpo completo, puse una silla y le dije que se sentara de espaldas a mí y se viera en el espejo. Accedió hacerlo y comenzó el sube y baja en mi pene, pero nunca se había visto como entraba, por lo que empezó a excitarse nuevamente y a arrojar flujos vaginales increíbles. Estaba muy mojada y yo muy excitado y solamente pensando en la maldad.

Cuando ella gimió por un gran orgasmo no

aguanté más, la tiré sobre la cama y si medir más que un poco de saliva que escupí en su ano se lo metí de un solo golpe. Ella gritó de dolor y me imploraba que se lo sacara, pero ese gran culo debía ser mío, por lo que seguí penetrándola con mucha fuerza.

Por más de un minuto me suplicó y me increpó de que era un desgraciado, pero al transcurrir los minutos ella se empezó a mover con gran fuerza y sus palabras comenzaron a cambiar de tono y sentido diciéndome: “que rico rómpeme el culo, es tuyo desde ahora “, “que tonta fui al no probarlo”, “métemelo con fuerza, soy tu puta”, a lo que yo alucinaba, pero aún me faltaba la estocada final, después de aguantar lo que más pude y debo reconocer que mi suegra resultó ser una fiera, se lo saqué del culo y se lo metí en su boca. “Al comienzo me rechazó, pero insistí.

Una vez adentro chupó con desenfreno como si todo esto se fuera acabar. Desde ese momento me dijo que era mía y constantemente me lo chupa en las mañanas y cuando puedo me la culeo y sobre todo por el culo. Debo reconocer que lo último que hicimos, fue con un amigo y se lo metimos los dos por el culo.

Mi suegra realmente es increíble, pero eso es otra historia. Espero les guste.

Autor: Excitado rodrigo37granjap (arroba) yahoo.es

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Escrito por Marqueze

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