Mi tía Carla rodeada de negros

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Otro negro se coló detrás de ella para poder follársela y con sus manos rodeaba las tetas de mi tía, se la introdujo y empezó un movimiento rítmico que en la cara de mi tía podía verse que la llenaba de alegría, no paraba de gemir aun cuando el otro negro la tenía sujeta y no dejaba de besarla así estuvieron 30 minutos en los que mi tía se corrió varias veces y creo que el negro también.

Buenas tardes, la historia que os cuento a continuación es veraz y pasó en el verano del año 2007. Cuando yo tenía 21 años. Tengo entre mi familia unos tíos, el hermano de mi padre y su mujer con los que me llevo extremadamente bien, mi tía  Carla, además de estar bastante bien y ser bastante más joven que su marido (unos 35 años),  tiene pinta de ser una mujer desinhibida que disfruta del sexo sin límites, de hecho yo paso mucho tiempo en su casa y siempre me recibe con unos camisones súper cortos y con tanguitas diminutas y recuerdo una vez que entré en su habitación y tenía dos juguetes sexuales en la mesita que no se preocupaba en ocultar.

Todo empezó cuando a mi tío, cazador experto, le tocó en un concurso de una revista de caza 2 viajes para 2 personas a Kenia, los viajes eran para pasar una semana cazando y nos invitó a mí y a un amigo suyo cazador además de su esposa y él.

Ya el mismo día que partimos desde Madrid, pude darme cuenta que mi tío (Andrés) estaba súper ilusionado y se pasaba todo el tiempo con Ángel (así se llama su amigo) preparando sus jornadas de caza, Carla sin embargo, viendo el embobamiento de su marido con el viaje y la caza, estaba todo el rato conmigo y no paraba de tontear, llevaba una minifalda bastante por encima de las rodillas, unas botas altas con un tacón impresionante y un top sin sujetador , yo estaba empalmado el 90% del tiempo que la tenía cerca y ella lo notaba y sonreía, de vez en cuando intentaba tener roces disimulados conmigo.

El viaje en el avión fue increíble, mi tío sentado con su amigo hablando de caza o durmiendo y mi tía y yo hablando de sexo o sobándonos disimuladamente, (aunque Ángel , creo que se estaba dando cuenta e intentaba estar pendiente de lo que le contaba mi tío, pero sin perdernos de vista) , una hora antes de llegar al destino y después de haber pasado casi 6 horas de viaje (con casi todos los pasajeros dormidos ya que viajamos de noche) aguantando los manoseos y comentarios de Carla, esta me dijo al oído, -Estoy muy húmeda, necesito un favor, cariño, mira, se quitó el tanga disimuladamente y llevó mi mano a su entrepierna, no necesité que me dijese nada más, aquello estaba encharcado, puse mi dedo índice en su clítoris, con todo el disimulo del mundo empecé a moverlo con rapidez, a los pocos segundos estaba Carla mordiéndose los labios para no emitir ningún gemido que nos pudiese delatar, estuve así unos minutos, de vez en cuando me decía, -Pablo para por favor,  a lo que yo hacía oídos sordos siguiendo con mis caricias, hasta que pude notar como empezó a estremecerse y tensar sus músculos y entendí que se estaba corriendo.

Aceleré mi ritmo y ella no pudo evitar un gemido, pero nadie se percató, una vez que ella había terminado, bajé el ritmo de las caricias y saqué mi mano toda mojada, ella cerró los ojos, acercó su rostro al mío y me plantó un beso increíble, su marido estaba dormido, pero me parece que a ella en ese momento la habría dado igual.  A los pocos minutos me levanté para ir al servicio para limpiarme y  hacerme un pajote, porque no podía más, cuando llevaba unos minutos en el servicio noté como alguien llamaba a la puerta y acto seguido pude oír la voz de mi tía que me decía,

-Abre Pablito que estoy deseosa de ver la cosita que tienes guardada, abrí sin tiempo que perder, y ella nada más entrar se arrodilló y empezó a mamarme la polla, yo acababa de mear y todavía no la había escurrido pero no le importó, me hizo un trabajito sensacional, ordeñándome hasta la última gota que se tragó sin eliminar la sonrisa de su boca, -Te lo debía mi amor, me dijo. Así transcurrió el viaje hasta que llegamos al hotel donde nos distribuimos en dos habitaciones, mis tíos en una y yo con Ángel en otra, la verdad es que estaba flipado y esa noche soñé con ella pero lo mejor estaba por llegar.

Al dia siguiente, nos levantamos temprano, desayunamos y mientras ellos preparaban todo para la caza mi tía le dijo a su marido que ella se iría  a la playa yo me apunte al plan, ¿donde iba a estar mejor que con la cachonda de mi tía? Pude ver una sonrisa pícara en el rostro de Carla.

Una hora más tarde estábamos en una playa paradisíaca, llena de tíos musculados de raza negra y algún blanco con su familia, recuerdo que nada más llegar Carla se quitó la ropa, llevaba un bikini tipo tanga y no se puso la parte de arriba, me pidió que la diese crema y me esmeré, le di crema sobre todo en las tetas y en las nalgas, aprovechando para meter de vez en cuando mis dedos debajo del tanguita y comprobar que ya estaba húmeda y dispuesta para recibir un buen rabo de nuevo, una vez dada la crema le comenté que me iba a bañar con la intención de que me siguiese, pero ella me dijo que prefería tomar el sol, me fui al agua y estuve una media hora nadando sin percatarme de lo que estaba ocurriendo en torno a mi tía. Dos negros cachas se habían sentado a su lado y estaban conversando muy animadamente.

Desde mi posición entre las rocas, a un lado de la playa, tenía una visión perfecta, veía como la charla derivaba en pequeños roces y caricias, después de unos minutos de tonteo pude ver como uno de ellos empezaba a sobarle las tetas, eso me puso a cien, el otro no perdió el tiempo y le plantó un muerdo de impresión, mi tía les apartó un poco y les señaló la parte de atrás de la playa donde el bosque se hacía más frondoso,  se levantaron y se metieron entre los árboles, intenté seguirles con la vista pero me fue imposible, volví nervioso a la toalla con la idea de ir a buscarlos, pero decidí quedarme, a los 45 minutos vi aparecer a mi tía entre los árboles con el pelo todo enredado y una sonrisa de oreja a oreja, al verla le pregunté que donde había ido y ella me comentó que se había dado un paseo por los alrededores ya que le llamaba la atención el paraje, el que me mintiese me puso más cachondo…

Después de unas 2 horas bañándonos, rozándonos, manoseándonos y tomando el sol, (con los negros de antes sentados a unos 50 metros de nosotros sin quitarnos los ojos de encima) mi tía me sugirió que nos fuésemos a un pueblecito cercano a comer algo, y así hicimos, cogimos el coche y a nada más entrar en el coche me plantó un beso y me dijo -Estoy cachondísima necesito marcha, metí la mano entre sus piernas y la acerqué a su almeja, “-Si efectivamente estás muy cachonda, y mientras conducía, empecé a masajearle el clítoris, ella gemía sin disimulo y se estremecía, era un poco escandalosa, cuando llevábamos unos 10 minutos y estaba a punto de correrse, dos policías motorizados nos adelantaron mientras miraban al interior del vehículo, mi tía estaba con las piernas abiertas y los ojos cerrados mirando hacia arriba, la boca abierta gimiendo y yo con una mano en el volante y otra en su clítoris.

A dos kilómetros los motoristas  habían parado, me hicieron detener el vehículo, mi tía se sorprendió, ya que no los había visto adelantarnos, ni era consciente de que la habían visto disfrutando a tope de mis caricias, nos indicaron en inglés que les siguiésemos, pusieron una moto marcando el camino y otra detrás del coche, a unos 5 Km. salieron por una pista forestal durante unos 15 minutos y nos hicieron parar, mi tía estaba acojonada tanto como yo, aunque yo me imaginaba lo que querían, me hicieron bajar y después de propinarme un puñetazo me esposaron a la ventanilla de una puerta, más tarde  uno de ellos se acercó a Carla que estaba muy tensa y según se acercaba se sacó la polla indicándole que se la chupara, Carla sin decir nada se la metió en la boca y empezó una mamada espectacular, el poli estaba de pie y Carla en cuclillas frente a él con la polla en la boca, se oían los chupetones, el otro policía se puso detrás y metió la mano entre las piernas de Carla, al notar lo húmeda que estaba la sacó entre carcajadas y se lo enseñó a su compañero que en ese momento estaba a punto de correrse y no le hizo mucho caso, se concentró en que no se saliese ni una gota de semen de la boquita de Carla que le limpió la polla de una forma magistral.

El estado de ánimo de Carla había cambiado, ya no estaba tensa, disfrutaba y en su boca se dibujaba una medio sonrisa, los negros la acariciaron con delicadeza mientras le quitaban la ropa, yo estaba a cien iba a romper el pantalón, uno de los policías tomó a Carla en volandas y la levantó hasta tenerla a la altura adecuada para poder meterle su gran polla, Carla se estremeció, pero le miró y le sonrió, mientras el otro se colocó detrás y se escupió en la mano y la pasó por el ano de Carla, esta cambió el rictus de su cara y en un castellano de preocupación dijo, -No, por ahí nooo, no le hicieron caso, creo que ni la entendieron, se la metieron sin compasión y empezaron a moverse sincronizados, a una velocidad increíble, la cara de Carla pasó de preocupación a placer, cerró los ojos, gemía y pedía más, -Siiii, más fuerte por favor, no paréis, dame, dame…

Yo estaba a punto de correrme sin tocarme, así estuvieron unos 20 minutos hasta que se corrieron los dos, Carla ya lo había hecho varias veces…

Cuando terminaron se limpiaron, vistieron a Carla y nos indicaron que les siguiésemos, después de media hora de camino y sin saber a donde nos llevaban, pararon frente de una comisaría, entonces nos hicieron bajar del vehículo y nos introdujeron a empujones en ella, le comentaron algo al que parecía comisario y entre carcajadas este nos indicó que le siguiésemos, la verdad, en aquel momento estaba acojonado y no sabía que sería de nosotros, nos bajaron a un sótano, donde pude distinguir dos celdas con grandes barrotes, como en las comisaría del oeste, que te permitían ver todo lo que había dentro, abrieron una donde estaban tres personas de raza negra y un inmenso blanco lleno de tatuajes,  con unas greñas con más grasa que mi moto, cogieron de Carla del brazo y la empujaron a esa celda, en ella se podía distinguir el miedo, tenía la cara desencajada, le dijeron que se acercara a los barrotes y las esposaron entre quejidos a los barrotes, allí estaba ella esposada, dando la espalda a aquellos delincuentes con el culo en pompa y con un diminuto tanguita debajo de una mini falda que más que mini falda parecía un cinturón, mientras los que estaban en la celda de Carla se reían y hablaban, a mí me metieron en la celda de enfrente donde había dos viejos de unos 50 años, pero que pesaban unos 120 kilos.

Me senté en un banco de madera que había al final de la celda y pude ver como el policía que nos había bajado se bajaba la cremallera y sacaba un instrumento descomunal que ponía a la altura de la cara de Carla metiendo la polla entre los barrotes, esta ante sus gestos empieza a mamársela, mientras todos nos quedamos boquiabiertos, durante unos minutos, lo que tarda el poli en correrse en la boca de Carla, fue desaparecer aquel policía y los compañeros de celda de Carla que tenían el aparato totalmente empalmado empezaron a acariciarla y besarla por toda la superficie de su cuerpo, la manoseaban con delicadeza algo que me sorprendió y que a Carla la ponía mucho más cachonda, le quitaron toda la ropa y entre los gemidos y sonrisas de Carla pude ver como uno de ellos se agachaba, se metía entre los brazos de Carla (esposados a los barrotes y se colocaba entre estos y el cuerpo desnudo de mi tía, empezando un beso increíble.

Mientras, otro negro se colocaba detrás de ella para poder follársela mientras juntaba su cuerpo a su espalda y con sus manos rodeaba las tetas de mi tía, se la introdujo con delicadeza y empezó un movimiento rítmico que en la cara de mi tía podía verse que la llenaba de alegría, no paraba de gemir ni estremecerse aun cuando el otro negro la tenía sujeta y no dejaba de besarla en la boca así estuvieron durante 30 minutos en los que mi tía se corrió varias veces y creo que el negro también.

Cuando este terminó y sacando su aparato se corrió en la cara de mi tía en la que se dibujó un gesto de contrariedad, pero lo que ella no sabía era que en unos segundos el blanco gordo tatuado se iba a situar en el mismo sitio que su anterior amante y le iba a tomar el relevo, los movimientos de este eran más bruscos, cosa que a mi tía tampoco le importó demasiado, así estuvieron durante  5 horas intercambiándose de posiciones y follándose a mi tía tanto por el coño como por el culo, cosa que ella no disfrutaba tanto y siempre se oía algún quejido cuando lo intentaban pero que se acallaba pronto ante la imposibilidad que tenía de evitar que la abrieran el ano.

Mientras tanto yo me encontraba en la celda de enfrente con dos tíos que estaban súper empalmados y a punto de correrse sin que nadie les tocara y no estaban dispuestos a eso teniendo allí a un jovencito de buen ver, así que mientras disfrutaban del espectáculo recuerdo como uno de ellos, al que conocían por Pol, se me acercó y amarrándome la cabeza a la vez que decía no se que en su idioma, la acercó a su bragueta, y bajó la cremallera, nada más hacer esto saltó por la abertura un pollón enorme ya totalmente empalmado y entendí que tenía que hacerle una mamada si no quería recibir una paliza, y así fue, metí aquel pollón en mi boca y empecé a chupar, intentando esmerarme y tanto me esmeré o tan caliente estaba aquel cabrón que se corrió en mi boca sin avisar al minuto de haber empezado, después de este vino mi  otro compañero de celda que también quería que le hiciera un trabajito, este no estaba empalmado pero me la metí igualmente en la boca y experimenté una sensación muy agradable, el ver como crecía dentro de mi boca y se ponía dura como una piedra, y así seguí comiendo aquella polla mientras veía a mi tía disfrutar ensartada una y otra vez por aquellos tres tipos incansables.

Después de dos días encerrados, en los que se habrían tirado a mi tía como unas 30 veces y yo les había comido la polla a mis compañeros, nos indicaron que estaban de camino y que venían a sacarnos, mi tía arregló sus ropas lo que pudo y al poco tiempo pudimos ver a mi tío aparecer todo preocupado preguntándonos que nos había pasado, que si estábamos bien etc., la bronca no fue grande y yo no contesté, dejé a mi tía, que se inventó algo sobre exceso de velocidad y un semáforo en rojo, lo que contentó a mi tío, que se lo creyó hasta que 9 meses después mi tía le dio un hijo de raza negra, que obligó a mi tía a dar más explicaciones de las que ella hubiera deseado.

Espero que les haya gustado, envíenme sus comentarios.

Autor: Pablo

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Escrito por Marqueze

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3 Comentarios

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  1. pues que cruel, tu me imagino que con ganas de tirartela, y tener que mamarsela a dos tios, vuienod ocmo se la follan tres tipos, que cruel para ti, espero que no volvais para alla

  2. Hola, ¿como estas? dime una cosa, ¿lo disfrutaste? mamarsela a esos dos tipos!!! ¿lo has vuelto a hacer? mamarsela a alguien…

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