Mi vecina y su hija

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Me arrodillé y escupí su agujero ya que al contrario de su madre estaba muy estrecho, hasta que por  cedió y estaba ya dilatado para penetrarlo, fui metiendo mi pija que sentía la estrechez de ese agujero que no la dejaba entrar por completo, ella no paraba de gritar como si le estuviese metiendo un misil, pero del dolor llegó al placer, me pedía que se la metiera toda, cosa que intenté y logré por fin.

Hola, como les conté anteriormente mi nombre es Fernando tengo 20 años y soy de Buenos Aires Argentina, les escribo para seguir relatándoles mis historias 100% reales, y entre ellas las cosas que viví hace tres años con mi vecina, la cual cada vez me gustaba más cogérmela.

Habían pasado dos días de la última vez que tuvimos sexo, cuando siento que tocan mi puerta y para mi sorpresa era ella, pero lo que me sorprendió en realidad que estaba con su hija la que yo no veía desde hacia por lo menos 8 años, ya que no vivía cerca, y lo único que me había enterado por comentarios de mi mamá, es que se había separado, las invité a pasar ya que como les conté anteriormente por las mañanas me quedo solo cuidando mi casa porque mi familia trabaja…

Al entrar mi vecina le dice a su hija vez que era verdad, y ella me mira de arriba a abajo y me dice lo grande que yo estaba, a lo cual mi vecina responde y no sabes como la tiene, eso me dio la certeza de que su hija ya sabía lo nuestro, pero aún seguía sorprendido, mientras ya comenzaba a notarse mi erección al saber que tal vez me iba a coger(follar) a dos hermosas maduritas.

Ya que la hija de mi vecina en esa época tenía 35 años y estaba muy bien, debía medir 1.70 tenía el pelo negro y largo ojos color miel y un cuerpo muy apetecible, ya que tenía unos pechos no muy grandes pero más firmes que los de su madre y al igual que ella tenía un hermoso culo, tan grande y firme que parecían una copia.

Ella llevaba puesto un pantalón corto que me dejaba ver que sus piernas eran más hermosas que las de su madre, y arriba solo tenía una remera ya que estábamos en verano, mi vecina que vestía con un vestido que le llegaba a las rodillas me pregunta si estaba solo, y al responderle que si se acercó hasta mi me bajó el pantalón futbolero que llevaba puesto, y tras bajar mi slip quedó al descubierto mi ya muy erecto miembro, al cual empezó a estirarlo de arriba abajo hasta que se arrodilló y comenzó a lamerlo todo como siempre lo hacía, se comía mis huevos, mientras su hija miraba atentamente y comenzaba a calentarse tanto que se sacó la remera, y rápidamente se bajó el pantalón quedando solo con una diminuta tanga negra que resaltaba más ese hermoso culo.

Mientras la madre seguía divirtiéndose con mi verga, hasta que le tocó por fin el turno a su hija que al igual que ella se arrodilló y comenzó a chupar mi trozo, muy lentamente mientras yo veía como mi vecina se empezaba a desnudar, y poniéndome a mil cuando se sacó la bombacha que llevaba y quedó en mi vista esa hermosa concha peluda que tanto me había hecho disfrutar, la hija se levantó se sacó la diminuta tanga y poniéndose en cuatro patas me pidió que se la metiera, ya que estaba ansiosa por tenerla adentro.

Yo sin dudarle apunté mi trozo hacia su concha y de a poco se la fui metiendo, costaba ya que después me contaría que el marido, con el que estuvo casada por 10 años, y al que le había sido bastante fiel, solo contaba con un miembro de 14 cm y ante mis 18 cm se desesperaba por tenerlos dentro, ya que era tan calentona como su madre, pero al fin se la metí entera y ella no dejaba de gritar, si, así, métemela, que hermosa verga, no se compara a la diminuta de mi ex, si que entre toda rómpeme, partirme al medio, cuando yo sentía que tenía su primer orgasmo, ya que sus jugos empapaban mi trozo, que igual seguía el mete y saca hasta que mi vecina me dijo que era su turno, y dándose vuelta me entregaba nuevamente su culo el cual como les comenté antes le encantaba que le penetren.

Sin perder tiempo se puso en cuatro patas y yo comencé a meter mis dedos en su hoyo mientras su hija no dejaba que mi verga se cayera ya que la tenía constantemente en su boca, ya cuando el ano estaba listo no hice más que apuntar mi trozo hacia su agujero que fue cediendo más la entrada, y de un golpe se lo metí todo chocando mis huevos con su culo.

Comenzando un mete y saca que disfrutaba tanto como ella, que solo gemía de placer y me pedía más y más, mientras su hija no dejaba de meter sus dedos a su concha que seguía húmeda, yo no aguanté y comencé a largar mi abundante leche que se perdía por el agujero de mi vecina, que al igual que su hija no paraba de meterse dedos en su concha.

Ya cuando saqué mi verga del ano de mi vecina se acercó desesperada su hija para limpiarme los restos de leche que aún tenía en mi cabecita, pero yo seguía aún caliente y la hija al notarlo me pidió si no me gustaría penetrar su culo ya que su marido se la culeaba pero quería sentir mi trozo entrar a su agujero, tras la propuesta mi vecina se ofreció para endurecer por completo nuevamente mi verga, que tras meter en su boca fue creciendo y tras unos minutos estaba lista para entrar en el ano de su hija, que poniéndose nuevamente en cuatro, y moviendo su culo de un lado a otro no dejaba de provocarme.

Me arrodillé y escupí su agujero ya que al contrario de su madre estaba muy estrecho y apenas podía meter mi dedo, hasta que por fin cedió y estaba ya dilatado para penetrarlo, y de a poco fui metiendo mi pija que sentía la estrechez de ese agujero que no la dejaba entrar por completo, mientras ella no paraba de gritar como si le estuviese metiendo un misil, pero del dolor llegó al placer porque me pedía que se la metiera toda, cosa que intenté y logré por fin…

Y ahí si comenzó a gritar, si así, rómpeme el culo, que hermosa verga, acábame adentro, quiero sentir tu leche caliente en mi culo, mientras yo comencé a sentir las caricias de mi vecina a mi espalda la cual recorría con su lengua, y se daba vuelta para darme apasionados besos.

Yo seguía culeando a su hija que gritaba más y más hasta que no aguanté y terminé nuevamente en un culo, pero esta vez sobre el de la hija de mi vecina que con cara de felicidad me decía que es la mejor culeada que le habían hecho…

Me ofrecía irme a vivir con ella, que como ya les conté no vivía nada cerca, la hija de mi vecina se quedó por 15 días los cuales no paré de cogérmela, pero se fue y hasta hoy no volvió más ya que se casó de nuevo y tuvo hijos, en tanto a mi vecina la seguí cogiendo por unos meses más ya que ella encontró un nuevo amante y yo conocí a la nueva mucama de mi hermana la cual resulto ser flor de puta pero eso se los contaré en otra ocasión.

Espero que les haya gustado mi historia. Un beso grande.

Autor: Fernando

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Escrito por Marqueze

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