Mio a Voluntad I

Debido a que mi pareja trabajaba fuera de la ciudad y le era muy difícil visitarme por la responsabilidad que tenia y ante la soledad en que me encontraba, sentía la necesidad de salir y disfrutar de amistades y fiestas que con frecuencia se realizaban.

Fue así como empecé a salir con mis compañeros de trabajo que constantemente me invitaban los fines de semana, o después que salíamos del trabajo, a que los acompañara a tomar algunas cervezas o tragos en diferentes sitios donde cordializábamos amenamente.

Debo confesar que soy muy apasionada y siempre me ha gustado disfrutar de la compañía de los hombres y del sexo plenamente.

Como lo indique en mi relato anterior DESEO SATISFECHO, soy una latina, coqueta y muy apasionada. Mido 1.62, algo rellenita pero con estrecha cintura, de piel blanca, de larga y negra cabellera y poseo unos naturales, grandes y provocativos senos que me encanta insinuarlos y también unas atractivas, redondas y bien pronunciadas nalgas, con piernas bien conformadas de muslos gruesos y siempre soy objeto de miradas y expresiones insinuantes de los hombres que me rodean, circunstancia que he sabido aprovechar.

En la empresa donde trabajo, trabaja también Miguel, un chico de 20 años, muy tímido y servicial. Constantemente  estaba pendiente de mi y con frecuencia y gustosamente me hacia favores personales. Miguel tenía hacia mí un trato muy respetuoso siempre, a pesar de la confianza que ya existía entre ambos. Quizá la diferencia de edad que entre los dos existe (15 años), hacía que su comportamiento fuera así. También creo que influía mi condición de profesional universitaria mientras él cursaba estudios técnicos.

En una oportunidad salimos un viernes por la tarde después del trabajo con una compañera y su pareja, Miguel y yo; fuimos a una pequeña tasca muy animada y concurrida. Al entrar, noté como varios hombres ubicados en la barra del local, me desnudaban con sus miradas, la música bulliciosa de ritmo tropical que ambientaba al local, mantenía a los visitantes alegres que unido al licor ingerido hacían mas expresivas sus emociones corporales o comentarios.

Transcurría el tiempo y después de haber bebido varias cervezas, nuestro grupo se encontraba bastante alegre y animado. Miguel era el menos expresivo de los cuatro, mi amiga se mantenía muy junta y abrazada a su pareja y con frecuencia se acariciaban y besaban; estas escenas me excitaban, logrando que por mi mente volviera a pasar la idea que ya por un tiempo venía teniendo de seducir a aquel chico, de tener con él una aventura sexual. Lo necesitaba cada vez mas y conociendo la timidez de Miguel pensé que era el indicado, que aquella aventura era fácilmente controlada por mi, que Miguel podía calmar mis deseo de sexo que con frecuencia mitigaba masturbándome en mis noches de soledad y que de alguna manera sustituiría sexualmente a mi pareja distante.

Y mientras estos pensamientos pasaban por mi mente, comencé a prodigarle tímidas pero expresivas manifestaciones de afecto, las cuales comencé tomándole reiteradamente una de sus manos, incluso llegue hasta abrazarle por el cuello con el pretexto de celebrar cualquier comentario propio del momento, cuidando que ello no fuera a generar sospechas entre mi amiga y su pareja que conocían a mi pareja distante.

Mas adelante acerqué más mi silla a la suya y así seguimos hasta incluso llegar a rozar con mis pies sus piernas. Él se mantenía inexpresivo y hasta se veía sorprendido o incrédulo por mi actitud, pero si pude notar en un momento en que se levantó para ir al urinario, que su juvenil instrumento presentaba una fuerte erección que hizo que, en un gesto propio de los hombres, lo acomodara de forma tal de disimular su expresiva excitación.

Mi vagina se humedecía, mi mente era un torbellino de pensamientos eróticos, sentía un fuerte palpitar en mi vulva que me producía el deseo reiterado de apretar y abrir mis piernas. El cálido, alegre y bullicioso ambiente del local era contagioso entre todos los que allí estábamos, hacía que consumíeramos cada vez mas,  con mas prisa, aquellas frías y estimulantes cervezas.

De repente sentí como una de sus manos se posaba tímidamente sobre uno de mis gruesos muslos dejándola allí quieta por algún tiempo hasta que sentí como suavemente la subía y bajaba, mientras conversaba con mis amigos que le atendían su historia. Quise retirársela, pero podían más mis deseos y la excitación que se apoderaba de todo mi cuerpo. Me sentía muy excitada, y solo esperaba el momento de salir de allí para junto con Miguel dar satisfacción a mi deseo de hacer mío a voluntad aquel tímido chico al que estaba dispuesta a conducir su accionar sexual de tal manera de disfrutarlo al máximo y complaciera mis deseos.

Llego el momento de partir, mi amiga y su pareja se marcharon con el compromiso de repetir el encuentro, Miguel me condujo a su auto para llevarme a mi casa; inicio la marcha con su mirada fija en la vía mientras permanecía en completo silencio, pasados unos 5 minutos sin pronunciar palabra ninguno de los dos, no pude contenerme y en incontrolado gesto puse mi mano entre sus piernas y sentí su fuerte erección, luego abrí la cremallera y con dificultad por su rígida erección pude extraer aquel juvenil y seguramente virginal e inexperto miembro. Miguel permanecía callado y hasta sorprendido por lo que una mujer como yo le hacía, a quien nadie conocía por ser una folladora fácil, pues siempre he sido muy reservada en mis múltiples enganches.

Y de repente, Miguel con baja y balbuceante voz me pidió que le permitiera estar conmigo, que quería que estuviéramos juntos, que lo deseaba desde hacía mucho tiempo, que mi cuerpo le parecía hermoso pero yo siempre le había parecido inalcanzable y que en mas de una ocasión se había masturbado pensando haciendo el amor conmigo, que le parecía un sueño lo que le estaba pasando en estos momentos, sueño del que no quería despertar. Le dije que no era un sueño, que todo era realidad, y que esta noche seria suya, que dirigiera el auto a un Motel cercano donde todos sus deseos y fantasías que conmigo tenía en su mente las disfrutaríamos en esta noche.

Presuroso se dirigió al Motel, podía ver la felicidad en la expresión de su cara; la habitación era cómoda y por la ventana de vidrios no traslucidos entraba la luminosidad externa evitando que quedara en completa penumbra y desde un primer momento puse en practica mi deseo de dirigir y controlar todo lo que hiciéramos. Le pedí que no encendiera la luz, pues deseaba que fuera mediante sus caricias que descubriera y palpara mi bien conformado cuerpo y atributos con los que la naturaleza me había dotado y que tanta miradas y exclamaciones de deseo provocaban en los hombres a mi paso junto a ellos, incluido Miguel, que tantas veces se había masturbado imaginando que me poseía; Miguel aceptó y pasó al baño, lo que me permitió desnudarme y cubrirme con la sabana blanca de la cama. Salió desnudo y le pedí se acostara junto a mi, lo hizo dócilmente y lo tomé por su cara,  la acerque a la mía y nos prodigamos un profundo y extenso beso, nuestras lenguas ávidamente acariciaban el interior de nuestras bocas y mientras lo hacíamos coloque uno de mis gruesos muslos sobre los suyos y pegue mi cuerpo al suyo, tembloroso y tenso quedando solo entre los dos la blanca sabana con que me cubría.

Empezó acariciar mi negra y larga cabellera, llevando su mano hasta mis firmes y pronunciadas nalgas a las que rodeaba con suaves pero firmes movimiento circulares. Intentaba colocarse sobre mi, pero era en vano lograrlo. Seguíamos besándonos con pasión infinita,y yo,  en medio de mi gran excitación, deseaba que poco a poco fuera descubriendo y disfrutando de mi cuerpo.

Aquellos besos y caricias eran interminables, mucho tiempo así estuvimos, creo que las palabras para él como para mi, estaban de mas; él hacia realidad sus deseos y fantasías y lo disfrutaba un tanto incrédulo y yo gozaba del placer de tener aquel joven aun inexperto que desde hacia algún tiempo deseaba hacerlo mío.

Lentamente, mientras le besaba, fui bajando mi mano derecha acariciando su pecho hasta llegar hasta aquel ardiente y rígido instrumento, húmedo también por el viscoso liquido que mantenía húmeda la suave cabeza de su pene. Lo agarre y empecé suavemente a masturbarlo, por momentos se lo apretaba y así seguía palpando aquel trozo de carne, no de proporciones en tamaño y grueso para mi gusto, pues me gustan grandes y gruesos, pero si bastante aproximado a un pene normal, y empecé a bajarme lentamente mientras besaba su pecho y sus tetillas; Miguel de espaldas en la cama abría sus piernas para facilitarme el que mis labios besara su miembro erecto y rígido que apuntaba su cabeza hacia el techo de la habitación. Miguel aprovecho mi nueva posición para encender la luz para poderme ver a plenitud, lo que acepte con cierto desdén.

Me coloque entre sus piernas en posición de perrito, agarre su arma erguida y la metí en mi boca y en un rítmico metí y saca empecé a darle una variada y magistral chupada y lamidas con mi lengua a sus bolas, a su tronco y cabeza, que hacía que Miguel se retorciera de placer.

Con placer morboso le preguntaba que si le gustaba lo que le hacia y quería que siguiera, a lo que apenas respondía con un hummjuuu… y un suave y prolongado “siiiiii…… mi amor.., sigue asiiiiii… mi reina….”, A veces levantaba mis ojos para ver su cara y veía como su vista estaba fija viendo mi excitante faena y a la vez contemplaba gozoso mis blancas y robustas nalgas que se erguían hacia el techo, cuya separación entre ellas indicaban el camino hacia mi húmeda vagina y labios mayores y menores que sentía hinchados, calientes y tensos producto de la excitación que los mantenía abiertos.

Después de aquella rica faena me coloque nuevamente junto a él y lo besé y tomó entre sus manos, ahora si, mis grandes y blancos senos, mi amplia aureola y pezones, que estaban contraídos y rígidos por la excitación. Los llevo a su boca con deseo inmenso y los chupo insistentemente, y mientras lo dirigía, paso su lengua por ambos sin dejar parte de ellos sin lamer, sus manos temblorosas acariciaban mi entrepierna abierta y sus dedos recorrieron mi rajita húmeda una y otra vez, no aguantaba mas la excitación y le pedí que se colocara sobre mi, lo hizo dócilmente y tome su cálido instrumento, quería meterlo ya, pero se lo agarré y lo me lo coloqué a la entrada de mi vagina y le indique que me lo empujara… lentamente, lo hizo… que divina sensación sentía, tenía muchísimas ganas. Miguel, por su parte, al tiempo que lo metía, producía una expresión de agrado y placidez que salía de lo mas profundo de su ser; por momentos como que dudaba continuar en su accionar, sentía su cuerpo tembloroso y tenso, yo le animaba a seguir y le indicaba que debía irme haciendo, hasta que nos unimos en uno solo, por fin aquel chico había logrado lo que durante tanto tiempo había querido que era follarme, poseerme y yo hacia realidad mis deseos, paso sus manos bajo mi espalda y me tomo fuertemente por mis hombros, lo abrace con mis piernas y brazos y junto muy juntos, fundidos el uno con el otro iniciamos una intima y profunda relación sexual.

Miguel embestía con virilidad y fuerza su agresivo miembro dentro de mi vagina y yo levantaba la cadera para que me penetrara lo mas que pudiera, poco a poco tomaba mas confianza en su accionar mientras yo le pedía que me diera mas y mas y mas fuerte, le decía que era lo que mas deseaba. Yo no quería que fuera a terminar, quería prolongar lo mas posible esos momentos, lo hacía cada vez con mayor rapidez, me volvía loca, lo apretaba lo mas que podía con mis piernas y le pedía que no terminara, que quería mas y mas guebo, le pedía que siguiera haciéndolo así, así, así, duro y seguido, me movía rítmicamente acoplándome a él, manteniéndonos fuertemente abrazados, le pedía que me diera mas y mas, no podía evitar los suspiros de placer que salían de mi, sentía sus testículos golpeando mis nalgas con sus incansables y súper excitantes embestidas, su miembro que sentía ahora como mas largo y grueso, tropezaba el interior de mi vagina, mi excitación aumentaba y sentí venirme, mi vagina se contraía y aprisionaba su miembro, mientras cantidad de liquido vaginal salía y mojaba todo y de repente en un gesto mas de excitación abrí mas mis piernas y las levanté permitiendo que me lo metiera mas profundamente, y así, me vine en un explosivo orgasmo que nublo mis sentidos, acompañado por un fuerte grito de placer, y quejidos, mientras en impulsos incontrolados arqueaba seguido mi cuerpo buscando mayor penetración por parte de Miguel, que se aferraba mas fuerte a mi, para evitar se saliera su miembro de mi ganosa vagina que en orgasmos sucesivos, hacia que mi cuerpo, preso de espasmos y contorsiones, se estremecía, mientras mi cabeza incontroladamente giraba de un lado a otro de la almohada y Miguel continuaba con su vigoroso y rápido accionar. Pero quería mas y mas, le pedía que siguiera, y Miguel aferrado fuertemente a mi indomable cuerpo, como loco, seguía perforando con su rígida arma mis entrañas en un interminable y ruidoso metí y saca. El sudor era copioso, nuestros cuerpos deslizaban entre sí, parecía como si nos hubiéramos duchado totalmente, las sabanas estaban mojadas, Miguel lamía mi cuerpo sudoroso, los minutos pasaban y parecía que recién iniciábamos hacernos el amor. Miguel buscaba prolongar este momento que no sabía si se repetiría.

Miguel, se movía circularmente sobre mi, estimulando más y más mi clítoris, su pene, que ahora sentía mas largo y grueso, tropezaba mi interior y me decía que no quería que este momento terminara nunca, que si me gustaba como me lo hacia, a lo que le respondía diciéndole lo rico que lo tenía y lo divina que me sentía teniéndolo dentro de mi, le pedía que siguiera dándome duro y que no lo fuera a sacar, necesitaba ser poseída mas y mas, lo empujaba lo mas que podía y se quedaba quieto por momentos para retrasar su orgasmo, para volver a darme seguidillas de embestidas profundas y enloquecedoras, lo apretaba con mis robustos muslos y nuevamente una ola de espasmos vaginales anunciaban la proximidad de un orgasmo mas, le decía: “papi, papi ya me vengo nuevamente, dámela ahora que la deseo toda dentro de mi”, Miguel acelero su ritmo buscando terminar junto conmigo, movía mi cadera ondulante y rítmicamente, me aferré fuertemente a las sabanas, apretaba mis labios y dientes, y pujaba de placer mientras movía incontroladamente mi cabeza de una lado a otro,….. “papi dame así duro…., dame, dame mas, así, así, así,…”

De repente sentí como Miguel con vigoroso impulso de sus caderas lo metía lo mas profundo que podía, arqueando su cuerpo hacia atrás y estirando sus piernas juntas entre las mías que tenia bien abiertas y sin sacármelo tomo mis pechos fuertemente, uno en cada mano causándome dolor mientras lanzaba una fuerte y prolongada exclamación de pasión y placer; y mientras su cuerpo permanecía tenso y rígido, sentía como su maravillosa arma se recrecía y a continuación una potente descarga de abundante y caliente semen invadía mis entrañas, seguida de profundas y sucesivas embestidas que depositaban mas y mas semen en cantidad propia de la joven y excitada virilidad de Miguel. Mi vagina quedo llena desde lo mas profundo hasta brotar por los lados de su entrada humedeciendo mis muslos y nalgas con el espeso, viscoso y blanquecino liquido. Sentía la satisfacción propia y natural de la hembra plenamente poseída. De mi pecho salían gemidos de placer, estire mis brazos, lo tome por la cabeza y la atraje sobre mis pechos donde plácidamente y aun con fuerte respiración de su relajado y sudoroso cuerpo, emitía placenteros rugidos, mientras muy lentamente aquella agitada, agresiva y poderosa arma también se relajaba e iba abandonado mi cálida vagina, recubierto de la olorosa y excitante combinación de su cálido, viscoso y abundante semen que aun salía de aquel relajado guerrero y mis fluidos vaginales.

Pasado cierto tiempo y como si despertara a la realidad de lo sucedido, Miguel levanto su cabeza sudorosa de entre mis pechos y me miro con expresión de incredulidad por lo acontecido; estaba seguro que no había soñado que todo era una hermosa, excitante y anhelada realidad. Le bese tiernamente, en sus labios, le mire a sus ojos convencida de que Miguel podía en el futuro depararme mas momentos de placer y ser MIO A VOLUNTAD.
(Agradezco Comentario)

Apasionada.

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3 Comentarios

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  1. HOLA BB DE NEUVO LO LOGRASTE TENERME MUY EXITADO CREO QUE HOY MI MUJERT TE ARA UN MONUMENTO PERO CON RESPECTO A UN COMENTARIO JENERAL SAMUEL TINE UN POCO DE RASON SERIA BUENO UN POCO MAS DE DIALOGOS EN TU RELATOS UN BESOTE CASANOVA Y SIGE RELATANDO TUS HISTORIAS

  2. Apasionada.
    Un beso para comenzar mis comentarios.
    Eres fogosa.
    Hay fuego en tus palabras.
    Mucha Candela y exactitud.
    Pobre Miguel…Me imagino el goce del muchacho. Lo tuviste mucho tiempo en ascuas.
    Me hubiera gustado mas dialogo tuyo. “Quiero esto…Así me gusta…” Leer
    tus deseos. Escuchar tu voz, en tus letras. Que de verdad, queman. (Tu piel quema,verdad?)
    Algo mas. Veo algo de cadencia, pero mucha repetición. De todas maneras, lo mas importante, la escencua de tu historia, llega y agrada: Pasión.
    Como tu nick.
    Como tu.
    Fantástico, mujer.

    Tendremos mas de ti?
    Lo espero.
    Tendré mas de ti?

    Nos vemos.

    Samuel S.

  3. que buena pero muy buena historia, con solo leerla me puso a mil, me encanta tu historia, ojala algun dia pudiera tener una experiencia como esa, envidio a miguel jajajaja. saludos

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