Míriam haciendo de masajista

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Míriam tenía un amigo que era el capitán de un equipo de fútbol sala. Ella había hecho unos cursillos de quiromasaje y entonces la propuso ser la masajista del equipo. Ella aceptó de buen grado y el sábado siguiente se presentó en el pabellón donde iban a jugar el partido. Vestía una camiseta de manga corta bastante ajustadita que la marcaba los pezones y luego un pantaloncito corto y unas deportivas blancas.

Llevaba en un pequeño maletín algún aceite para masajes, linimento y otra serie de cosas para hacer su labor. El partido era a las ocho de la tarde y uno de los jugadores de su equipo llevaba las llaves del pabellón así que iban a tener tiempo para recibir los masajes de las manos de Míriam. Se metieron en los vestuarios y mientras ella se puso a colocar todas sus cosas al lado de la camilla y en un vestuario contiguo al de los jugadores.

El partido transcurrió normalmente, solo tuvo que asistir a uno de los jugadores que tuvo un encontronazo y recibió un golpe en el muslo. Ella le aplicó un poco de linimento en la zona y le empezó a dar un masaje suave con la mano la subió por el muslo y sin darse cuenta le tocó la polla que estaba relajada, pero ante el toquecito inesperado se despertó. Acabó el partido y fueron al vestuario, ella al suyo, pero vino el capitán con otro chico y la dijeron que mejor les daba los masajes en el vestuario que llevarían allí la camilla.

Ella intuyó la jugada, pero en lugar de avergonzarse o enfadarse se excitó y notó como sus braguitas se empezaban a mojar. Entró en el vestuario y pudo ver a diez chicos completamente desnudos que iban a entrar en la ducha.

Ya tenemos aquí a la masajista, ¿por qué no te duchas con nosotros y nos das otro tipo de masajes?—- dijo uno de ellos con una polla bastante grandecita y erecta.

Míriam no tuvo tiempo a protestar cuando uno de ellos se puso a su espalda apretándose contra su culo con su polla y quitándola la camiseta y liberando los pechos para luego quitarla el pantaloncito corto mientras otro la descalzaba. Ya estaba completamente desnuda y en mitad del vestuario. La rodearon los diez chicos haciendo un círculo y la miraba con cara de deseo.

Míriam tenía el pelo largo ondulado de color caoba, ojos marrones, labios sensuales, pechos pequeños con los pezones color café claro y de tamaño normal, culo redondo y respingón de los que están diciendo follame. Y un coño con el pubis completamente rasurado, ella se arrodilló y mientras comía una polla masturbaba dos, una con cada mano, mientras les llegaba el turno ellos se la iban acariciando manteniéndolas erectas.

Fue dándose prisa dedicando poco tiempo a cada una e intentando que con sus mamadas se corrieran todos al unísono sobre e culo parándose en el agujerito del ano y dedicándole un delicado masaje que hizo que ella relajase el esfínter y él la metió un dedo fallándola con él.

El del frente la follaba y el de su espalda con un dedo también el culo, luego la fue metiendo dos dedos y tres hasta que la polla se abrió paso y la comenzó a follar con ella. La jodían con vigor hasta que los dos sintieron venirse en un gran chorro de semen llenándole los dos agujeros.

Como eran tantos entonces decidieron que se tumbara en el suelo uno de ellos escogieron al tío con más polla y a ella la ensartaron sobre semejante falo comenzando a cabalgar al chico y otro se situó a su espalda clavándosela en el ano de un golpe ya que estaba dilatada. Un tercer chico se acercó y ella agarró la verga y la daba lametones desde la base hasta el capullo para luego sorber el agujerito, el joven se estremecía ante las habilidades orales de ella, con la mano cuando tuvo la polla en la boca cogió dos penes y los fue masturbando. Otros dos chicos la sobaban y se fueron turnando todos en todas las posturas hasta que se corrieron todos, los muslos de Míriam rezumaban semen limpiándoselo todo.

Estaba completamente entumecida por las acometidas de los futbolistas cuando la llevaron a la camilla, la ataron los brazos a los lados y la abrieron las piernas por completo colocando su coño al borde de la camilla para tener mejor acceso a su agujero.

La iban a penetrar, pero decidieron cambiarla de postura y la colocaron de pie con las tetas sobre la camilla y las manos sueltas.

La iban follando el coño lentamente con penetraciones profundas mientras ella con la boca y las manos ponía tiesas las vergas de los tres siguientes amantes. La iban follando lentamente para ir elevando el ritmo paulatinamente hasta que ella llegaba hasta el abismo de su orgasmo, entonces ellos bajaban la intensidad para alargar el orgasmo de ella aunque los períodos de ella cada vez se reducían más hasta que el primero la folló ya tan fuerte que Míriam se corrió entre fuertes gemidos y aprovechaba su amante para clavársela en el culo y follarla hasta eyacular llenándola el ano de leche.

Así pasaron todos hasta que le dejaron el turno al árbitro, habían ido a llamarle, cuando entró, comprendió porque le llamaban mandingo, era un amigo de sus colegas y la verdad es que iba muy bien armado. Se desnudó y ella se la tuvo que lamer hasta que la tuvo completamente dura, le lamía los huevos metiéndoselos en la boca y con la mano le acariciaba la polla de arriba abajo en una suave y delicada paja.

Él cogió la polla que ya estaba completamente dura y se la puso en la entrada del coño y lentamente se la iba metiendo, mientras ella primero chillaba de dolor hasta que estuvo completamente rellena de verga, el tío comenzó a bombear dentro de ella arrancando los jadeos más salvajes de toda la tarde de la chica, Míriam estaba en un orgasmo continuo, ella sabía que era multiorgásmica, pero no sospechaba que era tanto, estaba como en una semi inconsciencia por el placer cuando sintió que el dueño de semejante falo se lo quería meter en el ano y antes de que ella pudiera protestar ya tenía la mitad de ese cilindro de carne en el ano y comenzó a follarla el culo.

Parecía que la iba a partir por la mitad mientras veía como todos los chicos estaban masturbándose, notó como el tío que la tenía petado el ano no le quedaba mucho para eyacular ya que su polla se contraía y empezó a sentir como la llenaba de leche parecía interminable, cuando se la sacó sintió un gran frío en el recto y las piernas casi no la respondían al ponerla de pie.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

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