MIS EXPERIENCIAS VIVIDAS

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Me he animado a relatar parte de mi vida que por mucho tiempo creía no tener la certeza de que algún día existiría la oportunidad para hacerlo. Primero que todo, déjenme decirles que lo que a continuación leerán es totalmente cierto, bueno… nada salido de lo normal, pero al fin y al cabo cada uno de nosotros tenemos los propios secretos o experiencias de un pasado relativamente bien vivido.

Ahora apenas paso de los 30 años y me considero bastante hombre en el sentido del sexo y de poder enfrentar problemas o situaciones que a veces se involucran en el trabajo. Por ejemplo, en este momento soy subjefe en una empresa en mi ciudad y el respeto para mí es lo más importante, también el que le debo a mis subalternos.

Digo esto porque me ligo en todo momento al trajinar con los compañeros me doy cuenta de que todo transcurre tan normalmente como suele serlo con todos. Respeto a ellos con sus defectos y actitudes positivas que a cada persona caracteriza.

Mi estatura es de 1.73 cm y contextura media, aunque por falta de ejercicio se empieza a notar el principio de engordar, esto sin ser obeso ni nada por el estilo. Estas páginas de relatos son muy entretenedoras, ya que sirven para comparar una experiencia ajena con la nuestra, aunque por lo visto a mi lo que hace falta es vivir un poco más la libertad de experimentar como lo haré enseguida.

Retrocederé quizá hasta cuando contaba con 18 años, edad que uno se cree disfrutar de todo y sin medida, también cuando se aprende a usar las primeras armas para el ataque referente al sexo opuesto y las salidas con amigos, reuniones en el barrio, es decir, lo que casi todos hemos vivido.

Lejos de pensar o creer en lo que pasaría, y como de costumbre ingresé al cuarto de baño por la mañana antes de irme al estudiar. No preciso tampoco, pero empecé a recordar a una compañera de estudios que en esa época era una que sin ser una estrella, sí contaba con características propias que la hacían ser una chica muy interesante y sobresaliente entre las demás mujeres. Recuerdo sus piernas bien torneadas, figura recta e imponente y cabello corto.

No pasó mucho tiempo y haciendo este tipo de recuerdos noté como mi órgano se levantaba lentamente al imaginarla caminando y sobretodo subiendo las pequeñas gradas del colegio Saint Clare. Al momento me encontraba bastante excitado, y con la ayuda del jabón aproveché para masajear mi pene que lucía ya una imponente forma. Intenté frotar más seguido, pero por una simple curiosidad decidí que mejor continuaba en mi ducha diaria aunque mi falo seguí erguido.

En una de las pasadas por mi parte trasera sentí un cosquilleo que nunca lo había experimentado. Se trataba del momento en que yo pasaba mi mano por el orificio rectal, con tan mala o buena disposición de querer entretenerme con alguno de mis dedos en la parte citada.

En determinado momento me detuve con el dedo índice a la entrada y pude introducirlo con la grata sorpresa de que por la colaboración del jabón se hizo más fácil, eso si, lo logré hasta el primer nudillo de mi dedo, esto por la incomodidad y la falta de experiencia. Este movimiento lo practiqué en esta mañana por aproximadamente 5 veces sin la malicia de continuar, porque dentro de mi mente no cabía una parte para autosatisfacerme con mi propio ano.

Recuerdo que al intentar alcanzar la toalla dentro del cuarto de baño tuve que estirarme, y viendo mi posición frente al espejo me di cuenta que el pene aún se mantenía erecto, pero no me atreví a abrir de nuevo el paso del agua porque sentía temor que alguien me notara lo sucedido.

De esto a nadie se lo conté ni volví a practicarlo, ya que por asuntos de moral y religión siempre lo tuve como asqueroso y fuera de mis costumbres, hasta que he empezado a leer los relatos de esta página. Aquí, después de estos años me encuentro con el valor de actuar, ya que de repente me entero de que son muchos… pero muchos hombres como yo que han logrado una autosatisfacción plena sin necesidad de buscar enrolarse en

el mismo sexo.

No hace más de 3 meses que me animé a realizar este impulso, detallando que al momento de la masturbación se siente que es necesario complementarlo con algo más, y qué más complaciente, por ejemplo en esta última oportunidad tomé mi dedo central y lo logré acomodar en la misma entrada del orificio. Sentí agrado por la experiencia y nueva sensación, ya que la vez anterior había sido algo muy superficial y sin el gozo pleno, en esta nueva etapa fue otro dedo y más profundo, es decir, hasta el nudillo del dedo central.

Bueno… creí que este ya era el punto máximo hasta donde el que les habla podía llegar, pero mi subconciencia me decía otra cosa. Estás experimentando algo relativamente nuevo, aprovecha tus condiciones y dale adelante.

Este momento sí que lo pude vivir con tranquilidad y paciencia. Una mano frotaba mi pene levemente,cuidando de que no eyaculara para así no perder la emotividad de la sesión, mientras con la otra mano inserté el dedo hasta donde la forma anatómica del brazo así lo permite, logrando que mi dedo central llegara hasta el vacío.

Bueno… cabe destacar que me olvidé del masaje de mi pene para dedicarme en pleno a sacar y meter mi dedo por el ano. Esto es muy agradable porque no hay dolor ni molestia en ninguna parte del cuerpo, más bien, después de esta sesión me sentí muy relajado y más liviano.

Me imaginé por un momento lo que sentiría insertar algo más grueso que mi dedo, y para mi suerte (por lo menos en estas cosas) me encontré en el baño una botella de champú que había comprado en una promoción navideña y que nunca utilicé, porque he creído que los champú y las cremas son sólo para las damas.

La figura de este envase es ancha, pero en el cuello se reduce hasta poco menos de una pulgada con una tapa de forma redondeada que iba a utilizarla para un arreglo navideño y así por lo menos ponerle una candela en su parte superior y adornar la mesa.

Resultó que para ese grato momento la botella ocupó un lugar muy especial en mi mente, bueno… y en mi culo, ya que cumplía con requisitos algo interesantes en la necesidad que en ese momento estaba esperando. Con champú del mismo envase lubriqué la tapa redondeada y agachándome pude introducir la primera parte. Fue muy placentero, y pensaba lo gratificante que debió ser conocer esto hace un tiempo atrás, pero al fin y al cabo corresponde a esta época, donde gracias a esta Web me animo a contarles esta verdadera historia.

El mete y saca de esta botella se hacía cada vez más agradable y sin mucho esfuerzo sentí que el borde de mi ano se habría paso al ensanchamiento leve que tiene el cuello del envase, y a pesar que mis rodillas tocaban el suelo, sentí que en determinados momentos las nalgas tocaban mis tobillos, sobretodo al llegar abajo y regresar a la posición de volver a introducir la botella.

Quiero comentarles que mi nueva forma de entretenerme atrasa el "tocamiento" con el pene, que en forma de stand-by lo noto a la expectativa, pero eso me gusta porque disfruto por más tiempo mi sesión, dejando la manipulación de éste hasta lo último.

En esta oportunidad casi logro introducirme más este cuello, pero no quise sentir lo agradable de un sólo toque y decidí entonces disfrutar hasta la inserción de aproximadamente 10 cm, acompañado de una mano tocando mis huevos y la otra con el esplendor de mi pene erecto. Fue impresionante aceptar el buen sentir que pude disfrutar, ya que al principio de mi relato dejé claro que mi condición de hombre la he tenido siempre y la tendré, porque el hecho de disfrutar en silencio no me involucra directa ni indirectamente en asuntos pasionales de homosexualidad.

Tampoco me limita mi sentimiento hacia las bellas y ricas mujeres que a diario veo en mi capital. Por eso invito a quién quiera a sentir el gozo de una aventura nueva y complaciente como es la anal, aunque no he probado ni me he interesado por sentir un trozo de carne de otro hombre en mi ser.

Por ahora esta es mi verdadera experiencia. Sigo siendo el mismo subjefe de la empresa a la cual represento, unido con mis compañeras y hombres de trabajo que a diario me topo en los pasillos.

Aunque esto no es tan difícil de lograr sé que muchos lo han logrado en más alto grado. Espero tener nuevos contactos, porque quizá en otra oportunidad tenga más que contarles.

Autor: Elarac

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Escrito por Marqueze

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