Mis fantasías cumplidas con Paola

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Nuestros bombeos aumentaron y al poco rato de estar en un mete y saca, sentí que me venía, tomé sus tetas y le dije, vas a sentir me leche. Ella contraía sus caderas para hacer más placentera mi corrida, al mismo tiempo me decía, me estoy viniendo de nuevo amor, sigue no pares – Toma mi leche amor. Mezclémoslas y los dos tuvimos un delicioso orgasmo.

Hola. Soy de Costa Rica y un fiel lector de esta página por lo que he decidido contar la historia vivida con una joven fabulosa. Este relato es 100% real y aunque en ocasiones es rico también fantasear un poco, les juro que es muy real lo que les cuento.

Les diré que vivo en una zona rural de mi país a 45 minutos de la capital. Mido 1.80 m y practico mucho deporte. Soy licenciado en Administración Educativa. Estoy casado, pero siempre sueño con tener muchas fantasías que mi mujer no me complace.

Esa relación inició en el año 2005 cuando Paola solamente tenía 18 años y yo 27. A ella la conocía desde niña y era muy amigo de su familia. Su tío era mi mejor amigo y sus padres me estimaban mucho… (Antes de que le desvirgara a su hijita).

Ahora, ella ya había cambiado mucho, mide 1,64mts, y posee un culo espectacular, de tetas ricas pero lo más llamativo para todos los hombres que la desean es su particular panochito (vagina). La forma como sobresale de su cuerpo y como se le repinta sobre cualquier prenda que se ponga, hacen que no pase desapercibida, ni para hombres, ni para mujeres.

Todo comenzó cuando tuve problemas con mi esposa y me fui de la casa. En ese tiempo me hospedé donde el tío de Paola. En cada encuentro casual, sus miradas eran muy comprometedoras, sin embargo yo no podía creer que una joven tan hermosa y tan exquisita, se estuviera fijando en mí. Yo regresé a mi casa pero las miradas de ella hacia mí continuaron. Un día viajaba yo por el frente del colegio de nuestra ciudad y por pura casualidad ella iba chupándose un helado, en ese momento pudo ver con mucha anticipación que yo venía, pues reconocía mi carro, y cruzó la calle al propio, obligándome a detenerme. Me miró con una mirada muy pícara y chupó su helado de una forma muy sensual como más adelante chuparía mi pinga.

Al otro día estando yo en mi oficina recibí una llamada de ella y me dijo que estaba pasando muchos apuros en el cole, que si yo no podía ayudarle con una tarea de matemáticas. Por supuesto que accedí y nos quedamos de encontrar al otro día en un lugar en el que estaba una maquinaria sacado material para reparar unas carreteras. Yo la recogí en ese lugar y con el pretexto de que allí hacía mucho ruido la invité a ir a un lugar más solo y alejado.

Estando en ese lugar comenzamos a estudiar y en eso ella me preguntó ¿Dime Rafa, porqué tu mujer vive tan mal contigo? ¿Por qué no valora a un hombre tan especial y guapo como tú? Era de esperar que me dejara con la boca abierta y a pesar de mi edad, no pude apenarme al ver que era ella quien estaba tomando la iniciativa de algo que los dos deseábamos.

Le comencé a contar mi historia y poco a poco me fui acercando a ella hasta lograr darle un jugoso beso. Ese día pasamos únicamente besándonos de forma muy apasionada, con algunas tocaditas, acción que se repitió hasta el 04 de diciembre de ese año, día de su cumpleaños, o sea 22 días después ya que, nuestros encuentros siguieron ocurriendo.

Ese 04 de diciembre asistimos a un mall, caminamos, y cenamos. Al trasladarnos a su casa le propuse pasar un ratito a un lugar muy hermoso que conocía en el cual se había un mirador hermoso y aprovechando que esa era una noche despejada comencé a besarla y a acariciarla de una forma más apasionada que las anteriores. Poco a poco fui soltando su blusita y su respiración era cada vez más agitada. Al poco rato de estar así comencé a sentir como se estremecía y mis manos ya recorrían todo su cuerpo. Me subí sobre ella mientras le decía: Amor, que rica estás, disculpa pero no puedo controlar mis deseos! Calla Rafa, sigue que me muero de pasión por ti, te deseo te deseo todo dentro de mi.

– Quiero que hoy me hagas tuya, quiero convertirme en tu mujer, quiero ser tu amante – Y entregarte mi virginidad. Poco a poco fui bajando hasta llegar a su vientre. Mis manos fueron subiendo su falda y logré correr su hilito y meter un dedito sobre su vagina mojada – mmm amor, estás mojadita mami.
– ¿Así logré ponerte? – Si, Rafa, si…

Mi lengua comenzó con su trabajito. Su olor era delicioso, un olor que emanaba una bella joven que estaba cumpliendo sus 19 años y que estaba loca por entrar en celo. Mi lengua bajaba y subía por las paredes de su rica vagina -mmmmm Rafa, así papi… sigue así, me matas, dale papi, dale más lengua, nunca creí llegar a sentir algo tan rico papi, si, si sigue, Mmmm no pares papi, dame más lengua…Yo no podía creer lo que estaba sintiendo, lo que estaba pasando. De pronto sus caderas se tensaron, subió más sus caderas y pude notar como mi boca comenzó a inundarse de ricos jugos, jugos que emanaba esa linda mujer de tan solo 18 años.

Así seguí por más de 30 minutos, se me olvidaba contarles que mi mayor atributo y de lo que he podido siempre alardear (de acuerdo con lo que siempre me han contado las mujeres con las que he estado) es mi pasión por mamar, me encanta mamar y que se vengan en mi boca. Durante mi mamada pude notar como estremeció sus caderas al menos durante tres veces.

Al rato de estar así, comenzó ella misma a jalar mi cabeza hacia arriba, yo no quería quitarme pero sus ruegos fueron más constantes – ven Rafa, ven papi, dame lo que tanto he deseado, hazme tuya, quiero sentirte adentro, no me hagas esperar más. Sus piernas se abrieron y dejó a mi disposición esa panochita salida. Nunca he visto una igual, rica, jugosa y muy caliente pero apretada.

– Hazlo papi – Hazlo ya – Ven amor, aguanta un poquito – Toma mami – Toma mi cabecita – Mmm – Rafa – Suavecito – Me duele – Uyyy, así. Suavecito papi – Amor – No me va a entrar… así – Aguanta mami – Siente mi cabecita

Sentí como pudo entrar con gran dificultad la cabeza de mi pene, fui abriendo y despejando esa conchita, quería comerme su himen pero no quería dejar escapar una sola sensación de lo que se estaba sintiendo ni de lo que ella podía estar sintiendo ya que era consciente que quizá sería la última mujer virgen que me podría coger. Cuando de un momento no pude más y le dije – ven ricura – ahora si, vas a sentir lo que es el verdadero sexo, la tomé de sus nalgas, sus pies flexionados casi pegando sus rodillas en sus tetas y mi cabeza del pene en la entrada de su vagina cuando de pronto escuche un gemido y sentí una sensación nuca antes sentida – -Uuuyyyy Rafaaaa…

Sus ojos se pusieron en blanco y su rostro emanaba un gesto de una mujer que se encontraba en otro planeta, se encontraba ida en su satisfacción. Después de un momento pasó lo que siempre había soñado de una mujer, y lo que nunca esperé recibir de ella, abrió los ojos y alocada por la inmensa satisfacción que sentía comenzó a gritar:

– Vamos hijo de puta, cógeme – Tenías ganas de culearme, pues ahora culéame – Vamos papi, no pares, culéame mucho – Uyyy Rafa, que templada estoy, quiero mucha pinga – Vamos – Dame mucha pinga, quiero que me claves rico… – Si papi – Me vengo, me vengo de nuevo amor, uyyy, Rafaaaa, aaaaaaaaahhhhhhhh, – Ayyy papi – Si quiero más…

En verdad me dejó atónito. Seguía clavándola y estaba totalmente fascinado con esta chiquilla. Cada vez que salía mi pene, lo veía cubierto de sus jugos y de la sangre que salía a causa de la pérdida de su virginidad. Como les repito nunca esperé recibir de ella esa respuesta. Sus ojos querían salirse cada vez que hacía su movimiento de caderas.

– Quieres pinga mami, pues toma pinga, le decía yo – vamos amor – toma tu regalito de cumpleaños – cuanto te deseaba mamacita – Si papi dame – dame este regalo con el que tanto he soñado – uyy Rafa, ya toma papi, toma mis jugos…

Era la sexta vez que se venía en ese momento y al ser eso una de mis fantasías, tener en mis manos a una verdadera multiorgásmica, no dudé ni un minuto en seguir bombeándola, le daba y tocaba el orificio de su culo.

– Uuuyyyy papi, asiii, me matas… Porqué haces eso… me llenas de deleite amor

Yo mamaba y mamaba. Me tomaba todos sus jugos mi boca estaba inundada y sus ojos en blanco. Tal era mi emoción de vivir lo que estaba viviendo que aguanté en vaciar mi leche en su vagina.

Al terminar de mamar su corrida, subí sus piernas y su cuerpo formaba una V, su vagina quedó a total disposición y le clavé con fuerza toda mi pinga. – Quieres más pinga mami. Pues toma, tómala toda…
– Si papi – Dame más – Quiero mucha pinga – Sácame todo lo que llevo dentro y he guardado para ti

Nuestros bombeos aumentaron y al poco rato de estar en un mete y saca, sentí que me venía, tomé sus tetas y le dije – Ya amor, vas a sentir me leche – La quiero toda papi – Dámela dentro, la quiero dentro de mi… la quiero sentir en mi cuerpo dámela – Ahahahahahahhhhh, siiiiii – Siiiiiiii – Así mami,

Ella contraía sus caderas para hacer más placentera mi corrida, al mismo tiempo me decía, – hay papi que rico, me estoy viniendo de nuevo amor, ssiiii – Asiii – Sigue no pares – Toma mi leche amor – Si papi – Mezclémoslas – Así, papi más… masss… y los dos tuvimos un delicioso orgasmo…

Luego de mi corrida mi pene seguía aún más erecto y eso la emocionó más.

– Uyy amor que rico, que rico no se te baja la pinga.- No Pao, y te cogeré de nuevo – Eso es lo que más deseo… Se agachó y chupó mi pinga por unos minutos, algo inexperta pero decidida a hacerlo… Al terminar se levantó y al tratar de acostarse, la detuve y le dije – ven amor, siéntate aquí.

Me senté en el borde del asiento del carro con la planta de los pies en el suelo y la dejé caer suavemente sobre mi pinga, tomé sus nalgas con mis manos y mi boca sobre sus tetas.

-Aaaay Rafa, que rico, mmm, la siento toda, la siento en mi vientre, toma papi, toma ya otra vez…siii…Esa posición logró hacerla sentir la mayor sensación que puede sentir una mujer, logré llegar a su punto G – y otra vez se vino… Uuyy papi…Uuyy Rafa.. que me pasa… estoy muy templada.. me vengo si, si más dame más, si, si – dame mami – vamos dame otro, le decía yo

Yo estaba como loco de lo que estaba sintiendo y viviendo.

-Vamos Pao, dame otro, vente otra vez – ¿Quieres otro amor?, Mmmmm, mmm, si, si, si, ya, ya toma, toma… mmm…Esa fue la posición en la que más orgasmos le saqué. Siempre había soñado con una mujer así y de veras fue fantástico.

Esa vez logré sacarle 14 orgasmos más hasta que no aguanté y desbordé una inmensa cantidad de leche sobre su panochita, que al mezclarse con mis jugos, dejó el asiento del carro y nuestros pies inundados.

Este fue el inicio de una relación que duró más de cuatro años y que aún recuerdo con mucho placer… y ella también porque nuestra comunicación nunca se ha terminado, cuatro años de ricas y seguidas cogidas, de muchas experiencias que más adelante, si lo desean les contaré

Esta vez tuvo 23 orgasmos pero no fue la única, luego pude comprobar la forma de hacerla venir con total y placentera facilidad.

Autor: Rafa

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Escrito por Marqueze

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