mis hermanas IV

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Capítulo III: Todo tiene un precio

Diego estaba atento. Su mirada se posaba sobre la cola de su hermana. Ella, atrapada por la excitación, dejó el lápiz arriba de la carpeta, y acostada como estaba boca abajo, colocó ambas manos en sus caderas, sujetando a cada lado el elástico de la calza.

Miró por última vez a su hermanito, y comenzó a bajársela. Tiró lentamente y despacito su calza hacia abajo. Lo primero que saltó a la vista fue el borde de la tanga rosada. Continuó bajando, y aparecieron sus nalgas bien grandes cada vez más descubiertas. Llegó bajándose la calza hasta el final de la cola y el comienzo de sus muslos, cuando se detuvo.

El muchacho observaba todo. ¡Le estaba viendo la cola a su hermana en vivo y en directo!. La tanga era demasiado pequeña, apenas le cubría la rajita del culo, estaba casi todo descubierto. Le pareció extremadamente excitante… gordo, con volumen, nalgas bien grandes… la tanga se enterraba dentro de toda esa carne.

Tenía la pija parada haciendo presión en el pantalón. Estaba tan excitado que ni se cubría su erección ya, no le importaba que Fernanda se la estuviese viendo.

Fernanda también estaba muy cachonda, de a ratos le miraba el bulto a su hermano y por momentos deseaba vérsela, pero se contenía.

– Bueno, ya es suficiente-Dijo la chica.

Diego se quedó viendo. Ella volvió a subirse la calza, esta vez más rápido. Se la puso en su lugar.

– Ufaa, un ratito más??
– Jajaja nooo, mañana, pervertido. Se acabó el turno de hoy.

Terminaron con el estudio, y Diego aprovechó lo que quedaba de mañana para hacer las tareas del hogar.. por partida doble. Le tocó fregar el piso de casi toda la casa. Pero nada era comparable con haber visto a su hermana en tanga. Valía la pena, salía ganando, se decía a sí mismo.

También cocinó el almuerzo, dejando todo listo. Mamá llegó del trabajo, y agradeció a su niño por haber cocinado. Fernanda también se sentó en la mesa y llamaron a Angelica para que se despierte.

La mayor acusó un clásico dolor de cabeza por haber bebido tanto la noche anterior, y se quedó en la cama.

Fue transcurriendo el día, y el chico estaba muy caliente todavía, por lo que había pasado en la mañana. Tenía la cola entangada de su hermana en la mente, y se le paraba la pija a cada rato. Cuando a la noche su hermana se bañara, pensó en usar la tanga para hacerse la paja.

Lo llamó un amigo, que lo necesitaban para jugar un partido, porque faltaba un jugador. Aceptó gustoso la propuesta, y se fue.

Como era de esperar, cuando regresó a casa al anochecer, su hermana Angelica seguía en la cama. Pasó por el dormitorio de las chicas y la vió allí despierta, hablando con alguien por whatsapp. Fue hasta la cocina y allí estaba Fernanda tomando un té. Todavía estaba con la misma ropa que en la mañana.

– Hola Fer, te vas a bañar ahora?
– Hola, no, ahora tengo que irme de Dana un ratito. Por?
– Ahh… ok… nada.
– Eh? Dale decime!
– Bueno… es porque ahora que me voy a bañar… quería…hacerlo.
– Hacer qué?
– Eso! Mas..masturbarme… y quería hacerlo con tu tanga.
– Ahhhhhhh. Shh que mamá o Angie te pueden escuchar. Que cochino. Cuando regrese de la casa Dana te la doy, anda a bañarte.
– En serio? Graciasss hermanita!

Diego le dio un beso en el cachete a su hermana, y se metió a la bañera. Apenas se sacó el pantalón y el bóxer, le saltó el pene duro, deseoso de una buena paja para descargar tensiones… pero debía esperar un rato más. Durante el baño, se tocaba, se pajeaba pensando en la cola de su hermana con la tanguita rosada, y cuando estaba a punto de eyacular, se detenía.

Salió del baño, y esperó por Fernanda. Mientras tanto se entretenía en facebook.

Fernanda por fin arribó al hogar. Diego estaba sentado con la laptop en el living. La chica lo miró y le preguntó donde estaban los demás.

– Angelica sigue en su cuarto, y mamá salió a comprar comida.

El chico volvió a hablar otra vez.

– Fer…. Te acordas, de….?
– Sí, tan apurado estás?
– Bueno… un poco sí je.
– Aysssss, vení conmigo al baño así ya te la doy.

Fernanda caminó hasta su dormitorio para asegurarse de que Angelica esté allí. Luego fue hasta el baño con su hermano detrás de ella. El chico ya sentía la pija más que dura y el corazón a mil. Fernanda abrió la puerta y se metió al baño.

– Esperame ahí… no hagas ruido. –Le dijo al chico atrás de la puerta, afuera del baño.

Lo primero que hizo fue sacarse las zapatillas. Acto seguido, se quitó la calza, y finalmente se bajó la tanga hasta los pies, para sacarla y tenerla en sus manos. Abrió la puerta ligeramente, solo un poquito, sacó su mano por ahí para alcanzársela a su hermano.

– Acá tenés.
– Gracias!!!!

Diego agarró la tanga que su hermana le ofrecía y salió de allí mientras la chica se empezaba a bañar. Se fue a su cuarto, cerró la puerta, prendió la luz, se sentó en la cama, y se bajó los pantalones.

Ahora podía observar con claridad la tanguita de su hermana. Estaba súper húmeda! La abrió toda y se fijó en lo de siempre, la parte interior estaba muy muy mojada, completamente. La parte estrecha era muy pequeña, el chico sin dudas pensó que esa parte la había tenido toda metida adentro de la concha. Sintió el olor y tuvo que tocarse. Se la llevó a la cara para sentir el profundo olor a concha que salía de esa tanga que en la mañana había visto puesta a su hermana. Mientras con una mano se dejaba la tanga en la cara para olerla, con la otra se pajeaba. Tras un par de sacudidas, empezó a acabar. Fue intensísima. Caía y caía semen de su chota. Creyó que nunca había sacado tanto semen. Llenó el piso de su habitación de semen pegajoso.

Urgentemente, abrió la puerta y espió que nadie estuviera cerca. Fue hasta el lavadero y encontró el trapo de piso que había usado en la mañana. Se lo llevó a su cuarto y limpió todo en unos segundos. Lo más rápido que pudo, metió el trapo en un bote de agua y lo llevó al patio.

Regresó a su habitación, que alivio. Todo bien. Volvió a agarrar la tanga y la miró de nuevo. Haberla visto metida toda en la cola… se le fue poniendo dura otra vez. Una ocasión más, la olió.

Ahora ya la tenía dura de nuevo. Tuvo que volver a bajarse el pantalón. Tenía ganas de otra. ¿Por qué no?

Además de olerla, la lamió, le pasó la lengua a la parte mojada. Le encantó el sabor de la chocha de su hermana.

Luego se enrolló la tanga alrededor del tronco de su pija parada, y se pajeó… la leche que salía esta vez fue sin tanta potencia. No salía disparada, sino que brotaba del glande hacia abajo. Caía por el tronco de la pija, manchando toda la tanga con semen.

Una vez terminado, Diego tenía el pene lleno de semen. Desenrolló la prenda y se limpió la pija con la tanga de su hermana. Se la pasó por toda la pija y el pubis, un poco por los huevos, para limpiar toda la leche.

La tanguita rosada de Fernanda quedó llena de leche tibia. Se subió los pantalones y salió de la habitación con la tanga escondida en la mano.

Fue hasta el baño. Abrió la puerta, y le dijo a su hermana que ya la había usado, que se la dejaba con toda su ropa. Ella acepto.

Se quedó en el living viendo TV.

Cuando Fernanda salió del baño, inmediatamente buscó a su hermano. Lo encontró en el living, sentado en el sillón en frente de la TV.

–  qué es esto?
– Qué cosa?

Fernanda le mostró la tanga llena de leche a su hermano, la tenía agarrada de la punta de los dedos.

– Esto es lo que yo creo que es?
– Ahh… sí, pensé que te podía molestar… no sabía si decírtelo.
– Esta cosa es tu semen, no?
– Sí…
– Eres tonto o que? No puedes ser TAN ASQUEROSO. Me arruinaste la tanguita!
– Por?
– Cómo por???!!! Si la dejaste llena de semen, asqueroso.
– Pero se puede lavar, Fer.
– Si???!!?? Y quien va a lavar esta asquerosidad? Mirá si mamá ve esto?
– Ah.. jaja tienes razón.
– Ves? Y tu te crees que yo me voy a volver a poner esto después de que  la hayas llenado de semen? Aparte con Angie compartimos nuestras tangas, mirá si se llega a enterar.!!!!
– Tranquila, la lavamos bien y queda como nueva.
– Arreglas todo fácil . Qué hiciste con esto? No entiendo como hiciste para ensuciarla así.
– Bueno… primero la olí… tenía un olor riquísimo, me hice una paja..
– Otra vez esas palabras!
– Bueno, perdón… estaba..
– No, dejá, dale, hablá como quieras… ya para que.
– Bueno, me hice una paja… y quedé caliente igual, entonces la volví a oler otra vez y me tuve que hacer otra.
– Te masturbaste dos veces???? –Pregunto Fernanda, sorprendida.
– Sí… es que lo de esta mañana, cuando me mostraste tu cola, y después oler tu tanga, estaba excitadísimo! Entonces cuando me hice la segunda, terminé y me manché todo… y me limpié con tu tanguita.
– Cómo?!?! Te pasaste mi tanga por tu pene???
– Sí, tranquila que se lava hermanita…
– Yo no lo puedo creer. Y estoy casi tocando tu semen, tomá y lavala tu cochino!

Fernanda le dio la tanga a su hermano.

– No es para tanto, estuvo tremendo, gracias por dármela Fer.
– Sí, ya veo lo tremendo que estuvo, si te hiciste dos pajas y me la llenaste de semen.
– Jaja, es que me encanta el olor de tu concha.
– Bueeeenoooo! No te pases.
– Perdón, pero trato de ser sincero…
– Sí, ya sé, pero eres asqueroso. La próxima vez que hagas esto, no me la des, metela directamente a la lavadora!
– Bueno.
– Ah, y mi concha tiene un olor horrible, me da vergüenza que me sientas el olor. Nada más. Y sí, hablo con esas palabrotas, a ver si me entendes, jaja.

Fernanda se rió y se fue a su cuarto.

Diego se fue al lavadero a limpiar la tanga. La metió en remojo y le quitó el semen pegoteado. Luego, la metió directamente a la lavadora

Esa misma noche, como habían quedado, salieron Fernanda y sus amigas con Diego. Al chico no le hacia mucha gracia salir con todas mujeres, pero es lo que tocaba, su amigo no quería. Fueron a una discoteca, donde algunas de las amigas de Fernanda bebieron de más y se dejaban coquetear por los chicos.

Fernanda y Diego también habían bebido, y la noche fue divertida en compañía. Ni uno se le acercó a Fernanda, quizás pensaban que estaba con el novio… pero era su hermano.

Pidieron un taxi y se volvieron juntos a casa, ya amaneciendo el domingo.

Entraron a la casa tratando de hacer el menor ruido posible. Bromeaban sobre un muchacho que estaba tan borracho que no podía mantenerse de pie en la discoteca.

Fernanda llegó a su cuarto, mientras Diego tenía que seguir por el pasillo hasta el suyo.

– Al fin a dormir. –Mencionó Fernanda, bostezando.
– Sí, muy cansado estoy.
– Esta tarde estudiamos otro rato?
– Sí!!
– Ja, vos querés estudiar para verme.
– También… aunque me gusta ayudarte.
– Jaja, sí, claro.. que descanses.
– Igualmente.

Tras el descanso, y luego de almorzar, Diego estaba viendo un partido de fútbol, cuando Fernanda llegó al living a preguntarle si quería estudiar un rato. Obviamente, el chico apagó el TV y salió disparado con ella.

Se repitió la misma escena. Ella acostada en la cama, él sentado al lado, estudiaron. Mientras estudiaban, Diego le miraba la cola y como la ropa interior se le veía mínimamente abajo del jean.

– Qué mirás?- Dijo la chica.
– Que ya se te nota un poco…

Fernanda se miró y se rió.

– Bueno, concéntrate en el estudio ahora… después eso.
– La tenés puesta desde anoche, no?
– Sí.
– Es una tanga como la de ayer o una bombacha?
– Es una bombacha, cochino, ahora estudiá!

Cuando al fin terminaron de estudiar, Diego tenía los pantalones haciendo presión ya. Fernanda cerró la carpeta.

– Dale hermanita, mostrame la bombacha.
– Andá a fijarte si hay alguien cerca. –Dijo la chica.

Diego abrió la puerta del cuarto, pero no había nadie cerca.
La volvió a cerrar, y se sentó al lado de ella.

– Nadie.
– Ok.

Fernanda se desabrochó el jeans e iba a bajárselo, pero antes Diego la detuvo.

– Fer, quiero me la muestres de frente.
– De frente?
– Sí!
– Oookey.

La muchacha se arrodilló en la cama de frente a su hermano, y se bajó el jeans hasta los muslos. Ante él, apareció el pubis de su hermana cubierto por una bombacha blanca. Se le veía que se le transparentaba un poco la mata de pelo del pubis.

– Ya me la viste, me subo el jeans.
– Paraaaa un ratito más Fer.
– Uh dale querido que más querés ver?

Tras un par de segundos más mostrándole la bombacha a su hermano, ya se subió el jeans.

– Gracias Fer, estás hermosa.
– Jajaja andá…
– Cuando te vas a bañar?
– Ahora en un ratito voy, vas a usar mi bombacha?
– Sí, tengo muchas ganas.
– Bueno pero no me la manches con semen….
– Te molesta mucho? Si total se lavan… no seas malaaaa, me encanta olerla y me gusta mucho llenarla de leche.
– Leche?
– Así se le dice al semen hermanita.
– Ya sé, tontito…
– Entonces? Déjame echarle mi lechita porfa….
– Bueeeno, pero si me la llenas de leche, metela en el lavarropas, no la dejes ahí, entendiste??? Si la llega a ver Angelica nos mata, y andá a saber que pensará mamá si la ve.
– Sí, tranquila.

Diego salió de la habitación. Fernanda, de solo pensar que su hermano se iba a hacer una paja con su bombacha, se excitaba. En el baño, se quitó casi toda la ropa, y se restregó bien la bombacha en la concha, para asegurarse de que quede bien mojada y olorosa para su hermanito. Se la sacó y la dejó allí tirada con toda su ropa.

Luego de bañarse, entró el chico al baño y agarró la prenda. La abrió bien y se dio cuenta de lo empapada que estaba. El olor a concha era demencial. Se hizo la paja, y acabó encima de la bombacha directamente. Se limpió la verga con la tela de su hermana y la dejó allí. Cuando terminó de bañarse, fue hasta el lavadero y la metió en la lavadora.

La chica cuando se fue a dormir, recreó en su mente imaginándose como su hermano menor se hacía una paja oliendo su bombachita, y luego se imaginó como se la pasaría por la pija, llenándosela de semen caliente y espeso. Se sintió muy excitada. Al principio le parecía un asco, pero ahora le encantaba. Disfrutaba de darle la bombacha húmeda a su hermanito para que se haga pajas y las llene de leche.

Se tuvo que masturbar en la cama, pensando en eso. Metiendo su mano adentro de la bombacha, tocándose el clítoris, y los pezones. Decidió ir más allá, y meterse la bombacha en la raja de la concha, para llenarla aún más de sus flujos y su olor. Tuvo un orgasmo excelente. Recién se iba a dormir y ya tenía la bombachita empapada para mañana! Se durmió toda mojada.

Ahora que sabía lo que su hermano hacía con sus prendas, estaba más caliente que nunca. Casi todos los días estaba excitada, y mojaba el doble que antes las bombachas. Esto lo notaba su hermano, que cada vez que las recibía, estaban mucho más húmedas que las primeras veces.

 

Capítulo IV: ¿Dónde está la línea del límite?

El lunes, Fernanda antes de ir a la escuela pensó en cambiarse la bombacha, la sentía demasiado húmeda por el orgasmo de anoche, pero se la dejó puesta, para excitar más a su hermano.

Estuvo toda la mañana excitada, a pesar de que a la noche se había masturbado. Tenía que hacerlo de nuevo, Fernanda tenía la necesidad de tocarse otra vez. De a ratos, mientras estaba en el salón y se aseguraba que nadie la estuviera mirando, se rozaba disimuladamente los dedos debajo de su pollera del colegio, tocándose levemente la conchita por encima de la bombacha.

De regreso de la escuela, Fernanda le agradeció a Diego por haberle echo los ejercicios de matemáticas que tenía que llevar ese día, pues estaban todos correctos.

A media tarde, mientras mamá todavía estaba en el trabajo, y Angelica en la universidad, Fernanda le dejó sus apuntes de matemáticas a Diego en la mesa de la cocina, pues le habían dado más tarea. Diego abrió los apuntes mientras se tomaba un café.

– Hoy no estudiamos? –Preguntó el muchacho.
– No tengo muchas ganas, aparte en un rato tengo inglés.
– Ok. Aunque tengo ganas de verte un poquito la bombachita.
– Jajaja. El trato era que te la mostraba cuando estudiábamos!
– Sí, ya sé… pero como hoy no estudiamos…dejame vértela un poquito.
– Jaaa, no, eres bien tramposo! Ahora me voy a bañar, te la dejo en el baño para que después te hagas una paja.
– Siii, gracias hermanita.

Tras meterse en el baño, Fernanda se quitó toda la ropa menos la bombacha. Abrió la ducha y se empezó a tocar de nuevo antes de meterse.

Estaba parada frente a la bañera, apoyada contra la pared. Se tocaba el clítoris en círculos para darse placer. Más mojada, más cachonda, más excitada como una zorra. Se llevaba dos dedos a la boca para lamerlos, y luego otra vez al clítoris para estimularlo. No le costó llegar al clímax. Acabó como una perra, dejando el máximo rastro posible en la bombacha que a esa altura estaba casi completamente empapada directamente. Se había masturbado dos veces encima de esa bombacha.

Se secó toda la acabada de su concha con la bombacha y se la dejó tirada en el baño a su hermano.

En pocos días, se había transformado en una zorrita.

Fernanda salió del baño ya vestida, se peinó el pelo y partió para inglés, saludando a su hermano que seguía haciéndole la tarea en la mesa de la cocina.

Una vez que el muchacho terminó la tarea, fue hasta el baño, recogió la bombacha mojada de su hermana, e hizo lo habitual. No podía creer lo empapada que las dejaba su hermana,  pero lo agradecía, nunca paso por su mente lo que su hermana habia hecho con esa bombacha. Tras sentirle el olor a la conchita sucia de su hermana, se puso la bombachita en la punta de la pija para terminar la paja y llenarla por completo de leche calentita.

Una vez hecho, la dobló toda y la metió a la lavadora  bañada en semen.

Al rato, llegó su hermana mayor Angelica de la universidad. Lo primero que hizo fue ir a ducharse. ¿Qué sucedió cuando Diego fue a bañarse? Revolvió la ropa de Angelica, encontró su bombacha y se hizo otra paja.

Esta vez era una bombachita negra, al contrario de las de Fernandaa, no estaba mojada. Estaba toda seca, pero al olerla en la zona de la vagina, sintió el inconfundible olor a concha, aunque no tan profundo, pero igual de excitante.

A ésta bombacha no le podía echar su semen, asique se hizo la paja oliéndola solamente.

Tras todo aquello, ya muy satisfecho, se dispuso a ducharse.

Después de cenar, Diego se sentó junto a Fernanda en el sillón del living, mientras Angelica y su madre ya se habían ido a dormir.

– Te terminé la tarea ya, Fer. Te dejé todo en tu carpeta.
– En serio??? Muchas gracias hermanito!!. Tu recompensa te la dejé en el baño como lo prometí.
– Siiiii, gracias por dejármela Fer, te juro que me encantó!!
– Que bueno, entonces la pasaste bien.
– Muy bien!!! Ayer y hoy las dejaste muy mojadas. Tenía un olor riquísimo. Me hice una paja con la tuya, y después me hice otra con la bombacha de Angie.
– Con las dos?!!!??
– Sí jeje.
– A las de Angelica también las hueles?
– Sí.
– Jajaja, que pendejo cochino. Me voy a dormir. Hasta mañana.
– Hasta mañana hermanita.

 

Amanecía. Cuando se iba a levantar de la cama, Diego se dio cuenta de que se le partía la cabeza, y acusaba dolor de garganta.

Le dijo a su madre que no se sentía bien. Mamá le puso la mano en la frente para medirle la temperatura y dio su diagnóstico: “tienés fiebre querido” “Quedate por hoy a dormir y descansar”

El muchacho no dijo más nada y se quedó en la cama a dormir, mientras sus hermanas se alistaban para ir a la universidad y a la escuela.

Durmió hasta el mediodía, cuando se levantó y preparó el almuerzo para las tres mujeres de la casa. Él no tenía hambre, sólo se iba a tomar una sopa caliente, y regresó a dormir la siesta.

Para la tarde, Fernanda entró al cuarto de su hermano, y lo despertó.

– Vamos a estudiar un rato? O estás muy enfermucho?
– Estoy enfermo pero puedo estudiar, y más con vos.
– Jaja.

El chico aceptó. Fernanda le dijo que él se quedara acostado en la cama, y ella se sentó a su lado. Abrió la carpeta, y Diego le fue enseñando algunos problemas de matemáticas, y las soluciones.

Fernanda estaba vestida con una remera de tirantes escotada, que invitaba a espiar sus tetas, y la pollera roja y negra a cuadros del colegio, estaba sentada cruzada de piernas en la cama de su hermano. Diego la miró, le miraba las piernas, y obviamente quería ver qué había debajo de esa pollera escolar.

– Y éste problema como se resuelve? -Preguntó la muchacha.
– Así… tenés que…(la explicación del chico)
– Ahí me salióoooo!!!!- Exclamó Fernanda.
– Qué bien.

Fernanda lo miró a su hermano, y observó como le miraba descaradamente las piernas.

– Estás enfermo pero me seguís mirando igual eh, jajaja.
– Jajaja, sí. Que lindas piernas.
– Gracias.
– Hoy te toca la parte del trato, eh.
– Jajaja sii hermanito, quedate tranquilo que no me olvidé.
– Hoy tenés bombacha o tanga?
– Tanga.
– Vas con tanga a la escuela?
– Jajaja sí, no me la ve nadie eh, no te pongas celoso.
– Jajaja. Me mostrás la tanga hermanita?
– Si, pervertido.

Fernanda se descruzó de piernas, las abrió un poquito, y se levantó la pollera, así sentada en la cama, para enseñarle la parte delantera de su tanga a su hermano. Diego le veía el triangulo de tanga azul cubriéndole el pubis a su hermana.

– Mmm que hermosa, Fer
– Siii. Te animás a pararte y sacarte la pollera?
– Te gustaría verme sin pollera?
– Sí, porfa. Quiero ver como te queda la tanguita en la cola.

Fernanda no podía evitar mojar la tanga. La situación la sobrepasaba, estaba muy caliente, con la concha hinchada por la excitación. Más hinchada, más se tragaba la tela angosta de la tanguita. Tenía la tanga un poco metidita en la concha.

Se puso de pie, y se bajó la pollera hasta los pies. Se giró, mostrándole el enorme culo entangado a su hermano. Sólo le cubría la rajita del ojete.

– Uff me encanta como te queda la tanga Fer…aunque más me gusta tu cola… es enorme!
– Jaja, en serio te gusta mi cola?
– Siii, aparte la tanga casi no te cubre nada… me la vas a dar para hacerme una paja?
– Sí, en un ratito me voy a bañar.
– Está mojada como la bombacha de ayer?
– …Sí, está un poco mojada.
– Qué bien… no puedo esperar a olerte la concha hermanita.
– Tendrá buen olor?
– Siii… ya te dije que es riquísimo, voy a acabar enseguida.
– Me la vas a llenar con tu leche?
– Si, no aguanto más… la tengo re dura Fer.
– Querés que te la de ahora?
– Siii.

Fernanda se subió la pollera. Metió sus manos por abajo, y se fue bajando la tanga por sus muslos, sin que Diego pudiera verle nada.

Agarró la tanga toda mojada y se la tiró a su hermano en la cama.

– Me voy a bañar. Pasala bien.
– Gracias Fer!!!

Fernanda salió de la habitación de su hermano con la pollera y sin nada abajo, con la conchita ardiendo. Apenas ingresó al baño, se sentó en el inodoro, abrió sus piernas lo máximo que pudo, y se masturbó como nunca. Se escupió dos dedos y se los pasó por toda la concha peluda, tratando de aliviar el ardor, la tremenda excitación. Imaginó como su hermano en este momento estaría oliendo su tanga, disfrutando con el olor de su concha, y llenándola de leche caliente, rica y espesa. Se pegó un orgasmo majestuoso, tratando de no gemir como una puta. Se quedó temblando. Se agarró fuerte los pelos del pubis y se llevó sus dedos a la boca. Nunca había sentido la chocha tan inflamada.

Su hermano?                                                                                                                                                                                                                                   Apenas salió Fernanda de su habitación, se bajó los pantalones y olió toda la tanga que segundos antes había estado metida en la concha y en la cola de su hermana. Estaba tan caliente que enseguida acabó. Salió tanta leche. Se lleno la pija y el pubis de semen. Se lo limpió todo pasándose la tanga por la verga y los huevos, dejándola completamente llena de leche.

Al rato, ya calmada, salió de su ducha Fernanda. Fue a la habitación de su hermano, envuelta en una toalla, a buscar la tanga. Él se la dio.

– Ah bueno. Cuantas pajas te hiciste? Jajaja.
– Una sola… pero salió mucho porque me dejaste muy caliente hermanita.
– Jajaja, yo tengo la culpa? En fin, no va a quedar más remedio que tocar tu semen.

Fernanda agarró lo que parecía su tanga, llena de sus flujos vaginales y de semen de su hermano. Tuvo que ensuciarse los dedos con leche. Fue a su habitación a vestirse. Dejó la tanga en el piso, para después llevarla a la lavadora. Se estaba vistiendo, cuando escuchó llegar a su madre a la casa.

– Fernandaaaaaaaaa- Gritó mamá desde el living.
– Quéeeeeeeeeeeee? –Respondió ella.
– Necesito que me ayudes con algooo.

Fernanda se vistió rápido y fue a ver que quería su madre. Tenía que ayudarla con unas bolsas de compras del supermercado.

Mientras ayudaba a su madre con eso, vio pasar a Angelica, que llegaba a casa y cruzaba directamente el living. Fernanda se acordó de la tanga llena de leche en su cuarto.!!!!!!!!!!

Tarde. Fernanda dejó una de las bolsas de verduras en el piso, y miró hacia el pasillo. Vió a su hermana entrar a su habitación.

“¿Ay no. Y ahora?”

Mamá le preguntó que le pasaba, que se quedó atontada. Ella terminó de acomodar las cosas, y se fue para su cuarto.

No sabía si entrar o no entrar. Quizás no la vió, pensó. Estaba aterrada y temblando!!!!!!!! Hacía un rato estaba temblando por el orgasmo, y ahora estaba temblando de miedo.

Finalmente, abrió la puerta. Vió lo peor. Angelica con la tanga en sus manos, tratando de descubrir que clase de asquerosidad era eso.

Angie la vio entrar, y la miró. Fernanda entró y cerró la puerta.

– Fernanda… esto qué es?

Fernanda se quedó muda, mientras notaba como se le empezaban a humedecer los ojos, temblaba, y comenzaba a llorar como una nena.

Continuará…

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3 Comentarios

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  1. Excelentes esta serie de relatos “Hermanas”.Felicitaciones al autor/ra. Muy bien en los detalles y en el ritmo de redacción de las escenas. Estaré pendiente de leer las próximas entregas.¡Excitantes!

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