mis hermanas V

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Capítulo V: Pacto secreto

Fernanda comenzó a llorar, mientras Angelica la miraba con cara de sorprendida. Reconoció la tanga como una de las prendas que habitualmente usaba, e intuía –pero sin poder creérselo- que estaba bañada en semen. “¿De quién?”

-Hey… Fer, porqué llorás? Para!…- Le dijo Angelica, tratando de tranquilizarla.

Fernanda dio unos pasos hacia delante y se sentó en su cama, llevándose ambas manos a la cara para sacarse las lágrimas.

-Fernanda… qué te pasa? Ésta es una de nuestras tangas, no?-Repitió Angelica, estirando la tanga y viéndola completa.
-Perdóname…-Dijo Fernanda entre lágrimas.
-Qué?… De dónde sacaste esto?..Está toda pegajosa…Parece… como si fuera semen de un chico… qué es?
-….Es eso! –Respondió Fernanda sollozando.
-QUÉ? Esto es semen???!!! De dónde lo sacaste??…..¿Tienes novio y no me contaste?! Quién es???
-No tengo novio….
-Así que esto es semen!!!!…..ayyyyy que asco lo estoy tocando y esto todavía está tibio… trajiste a un chico acá?!?!?!?
-Nooo…. No entendés… -Fernanda seguía llorando.
-Bueno, explícame entonces, dejá de llorar.
-Me da vergüenza!
-Soy tu hermana … como te va a dar vergüenza???
-Bueno… pero prométeme que no le vas a decir a nadie… ni a mamá, por favor…
-Sí, tonta, qué te pasa? Como le voy a decir a alguien? Te repito.. soy tu hermana, puedes contarme lo que sea.

Angelica dejó la tanga tirada en el suelo y se limpió los dedos con una toalla, los tenía un poco pegajosos por haber tocado el esperma directamente.

Se sentó en la cama, al lado de Fernanda, pasándole un brazo por el hombro y abrazándola, tratando de calmarla.

-No le cuentes a nadie… Bueno… esa tanga es nuestra.. sí… la usé hoy… ese semen es de nuestro hermano… Diego…..

Angelica abrió los ojos, por un momento creyó que era una broma.

-Te gustan las bromas eh??? Jajaja, andale…
-No… es en serio…

Angelica se dio cuenta que le hablaba de verdad.

-espera, espera, espera. Esto… es semen de Diego??? Nuestro hermano???!!!
-Sí…
-CÓMO???!!!!??!
-Shhhhh. Te puede escuchar alguien. Sí… te voy a explicar bien, no te enojes.
-A ver… esto no puede ser.

Fernanda volvía a recaer en el llanto y las lágrimas. Empezó a explicar con la voz entre cortada mientras lloraba.

-Todo empezó porque un día entré al baño, así de repente… y estaba Diego bañándose… o eso creía yo, porque entré,…y lo ví haciéndose una paja… y tenía… se estaba masturbando con una de mis tangas…
-Ah bueno… miralo al pendejo. Y qué pasó?????
-Bueno… me contó que le gusta… oler nuestras tangas… y bombachas, cuando las dejamos en el baño…

Angelica no se lo podía creer.

-Olerlas? Las mías también????!!!!
-Sí…
-O sea que se hace pajas oliendo mis tangas también???
-Sí…a mi también me parecio asqueroso… al principio… lo quise retar…y decirle que no lo haga más… pero no sé, de alguna manera me convenció de que no era algo malo… perdóname…
-No, pero… que más?? Que hiciste después?
-Una vez me ayudo con mi tarea…y me ofreció hacerla siempre, y ayudarme a estudiar con matemática… viste que te conté que se me hacía difícil…bueno, y acordamos a que yo le seguía dando las tangas antes de bañarme para que él se haga pajas… y él me hacia la tarea y me ayudaba a estudiar… sé que estuve muy mal…
-No lo puedo creer. Cómo no me dijiste????
-Me daba vergüenza! Entiendeme…
-Ya… tranquila, deja de llorar.
-Y cuando estudiamos, me pedía que le muestre un poquito… yo le dije que no… pero después me ofreció también hacer las tareas de la casa… y yo accedí…
-Cómo que le muestres un poquito?
-Me pedía que le muestre un ratito la bombacha, a cambio de hacerme las tareas de la casa… ya sé que me pasé…pero cuando lo hacía… hasta yo me excitaba, entiendo que pienses que soy una puta… por favor no le digas a mamá… porfa….
-Shh…. Tranquila…. Calmate…¿Cómo voy a pensar eso? No seas boba…

Angelica estaba descolocada y estupefacta. Lo que había escuchado era demasiado… ¿sus propios hermanos? ¡Si parecían tan inocentes!

Fernanda amagaba con seguir llorando, pero Agustina trató de calmarla y decirle que estaba todo bien, que no pasaba nada, que no era grave lo que había pasado, etc. Quería que dejara de llorar ya.

-Fer, no llores mi vida. Lo tomaron todo como un juego inocente… y está bien. Hey… no hicieron nada malo…
-En serio piensas eso? –Preguntó Fercha mirándola con los ojos lagrimosos.
-Sí, pendejita… dejá de llorar. Creo que nos debemos una charla con nuestro hermanito, los tres juntos.
-Nooo… no quiero que se entere!!!
-Andale… va a ser divertido. Hace mucho que no hablamos. Me conoces… soy muy curiosa y necesito saber hasta donde llegan sus conocimientos sexuales jaja…
-Divertido? Pensé que me ibas a matar….
-Pfff porqué? La sexualidad no es un pecado, y ustedes recién estan aprendiendo…No hicieron nada malo… necesito saber más de todo esto, andale cuentame con lujo de detalles todo lo que pasó.

Angelica animaba a su hermana. Fernanda ya había dejado de llorar.

La menor le contó todo, hasta el último detalle de todos los incidentes sexuales con su hermanito. Hasta le contó lo caliente que se ponía haciéndolo, y las ganas que le daban de verle la pija a su hermano. Le contó cómo mojaba las tangas para él.

Angelica ya llevaba varios años teniendo sexo con chicos, hacía tiempo que había dejado de ser virgen. Su hermana y su hermano todavía lo eran. Angélica tenía algunos años de experiencia con el sexo, ya lo había hecho de muchas formas… y por todos los orificios. Escuchar a su hermana contarle todo lo que había hecho con Diego la había puesto un poco morbosa, le encantó lo que hacían. Se sintió un poco rara, pero escuchar todo eso, tan prohibido… le despertó el morbo sexual que llevaba dentro.

Cada situación que Fernanda le comentaba con lujo de detalles, Angelica escuchaba más que atenta, estaba disfrutando de la charla. Hacía varias semanas que con su novio las cosas no iban de la mejor manera, y el sexo era una de ellas, ya habían pasado varias semanas desde la última vez que había tenido relaciones.

Se empezó a excitar con las cosas que le contaba su hermana.

-Woooow. Le mostraste tu culo con esa tanguita?
-Sí.
-Y él estaba muy excitado?
-Sí… me dijo que estaba muy caliente. Le pregunté si quería que le diera la tanga ahí, y me la baje con la pollera puesta. La dejé bien mojada… no sabes lo excitada que estaba.
-Jajaja! Y así fue como la llenó de semen…
-Sí… después vllegste tu…la descubriste, y bueno, historia conocida.
-Puf…  hermanita… ! Hasta creo que me calenté un poco con todo lo que me contaste!
-En serio?
-Jaja sí, me siento un poco húmeda.
-Bueno, así dejás la bombacha lista para Diego, jajaja.
-Callate que ahora que me dijiste lo que hace, me voy a excitar , jaja. A ti no te da un poquito de vergüenza? –Preguntó  Angelica.
-Qué cosa?
-Que te sienta el olor a concha, pendeja.
-Ahh jajaja. Sí, al principio me dio vergüenza… pero después se me fue… no sé. Me dijo que le encanta.
-Bueno, si te contó que también se hace pajas con mis bombachas, entonces le debe gustar el olor de la mía también.
-Hay que preguntarle cual le gusta más, jaja.
-Jajaja. Te imaginás? Que enfermas estamos.

Las hermanas se estaban divirtiendo como hacía bastante tiempo que no lo hacían.

-Tendrá alguna noviecilla por ahí que no sepamos? –Preguntó Angelica.
-Nah, él me dijo que no. Sino no se andaría pajeando con nuestras tangas. ¿A parte, que nos importa a nosotras? jajaja –Fercha.
-Ya… pero me conoces, soy curiosa… igual, sí, que haga de su pito lo que quiera. Hablando de pito… como lo tendrá?-Le preguntó Angelica a su hermana.
-Yo que sé, tu eres la experta en sexo, no yo.
-Jajaja, cierto que todavía no viste ni una, no?
-No, y gracias por recordármelo, siempre tan amable.
-Jajaja no es para que te pongas mal, ya vas a conocer una. Quizás la de tu hermano, ¿quién sabe? Jajaja.
-No seas tonta. El día que le vi el bulto en el pantalón cuando me bajé la calza, me puse como loca.
-Cómo la tendrá? La tendrá grandecita ya? Me diste ganas de vérsela a mi hermanito, hdp.
-Jajaja, a mi también me dieron ganas de vérsela.
-Pendeja, me estoy mojando mal. –Dijo Angelica, mirándose la entrepierna, sintiendo la bombacha ya mojada, algo que hacía bastante no sentía.
-¿La mojaste? Le va a encantar al pendejo.-Dijo Fernanda.
-Igual, con toda la leche que te dejó en la tanga… no creo que pueda hacerse otra paja, el pobre.
-Para mí sí puede…-Afirmó desafiante Fercha, riéndose con su hermana.
-Segura? Mmmmm.
-Quieres probar?
-Cómo?
-Sácate la bombacha y dásela.
-Paraaa pendeja… Así nomás?
-¿Cómo entonces?
-Se la dejo en el baño como siempre.
-Ok.
-Me voy a bañar ahora. –Angelica.

Angelica se puso de pie, se sacó el jeans, se volvió a sentar con su hermana en el borde de la cama pero esta vez con las piernas un poco abiertas. Mientras Angelica buscaba en el cajón ropa limpia, Fernanda le miraba la entrepierna, cubierta por la bombacha blanca.

-Pasate la bombacha bien por la concha, así la mojas toda, y va a tener más olor.

Angelica sin decir nada hizo caso. Se llevó una mano a su entrepierna, y se restregó la bombacha por toda la concha, de arriba abajo, de lado a lado, por todos los labios vaginales que desprendían humedad. La tela estaba tan húmeda que se le notaba todo el contorno de su vagina. Los labios mayores abultados y la rajita en el medio. Apretó un dedo por encima de la bombacha para metérsela ligeramente en la concha, y embardunarla aún más en sus flujos.

-Qué rico, hacer esto me puso a mil. –Angélica excitada.

Angélica ya estaba lista para el orgasmo…. aún así sentada en el borde de la cama, se bajó la bombacha hasta los pies y se la sacó.

La abrió bien y le sintió el olor. No le agradó demasiado. Se la dio a su hermana Fernanda para que sienta el olor.

Fercha la agarró y se llevó a su olfato la parte donde estaba toda mojadita.

-Sientes. Como me huele? -Le preguntó Angelicaa a su hermana Fernanda.
-Normal. Olor a concha. –Respondió Fernanda.

Angélica volvió a agarrar la bombacha y la olió de nuevo.

-No es muy fuerte? Seguro que le gusta? Le dejé un olor a concha sucia que me da vergüenza Fer. –Dijo Angelica.
-Jajaja dejá de hablar, y andá a bañarte… te aseguro que esa bombacha te la va a llenar de leche oliéndote la concha.

Tras la larga charla, se les pasó el tiempo volando. Su madre les gritó desde la cocina que ya estaba la cena, que vayan a comer.

Angelica se quitó toda la ropa en la habitación, se enrolló una toalla en su cuerpo, y se fue directamente a bañar. Llevaba la ropa limpia en una mano, y la sucia en la otra. Cuando ingresó al baño, tiró toda la ropa sucia al rincón, dejando la bombacha mojada y olorosa arriba de todo. La ropa limpia en el mueble.

Se metió a la ducha, agua calentita. Calentita como ella. Se acostó en la bañera, disfrutó de acariciarse levemente los pezones duros, de pasarse la mano por las tetas grandes… mientras el agua le caía encima. Se pasó jabón… y se rozó con la yema de los dedos, el clítoris inflamado.

“Mmmmm… cuanto hacía que no me tocaba en la ducha….”.- se decia Angelica a si misma en su mente.

Cada vez más rápido, se tocaba a círculos el clítoris, mientras que con los dedos de la otra mano, se abría un poco los cachetes de la cola, y jugaba con el agujerito de atrás. Estuvo pensando en todo el asunto con sus hermanos menores, y como mojó la bombacha para su hermano… acabó en la bañera, jugueteando con el clítoris.

Cerró la llave, se secó y se vistió rápidamente, para comer algo.

Tras la cena, Diego se fue a bañar, antes de ir a dormir. Se desvistió en el baño, y se acercó a la ropa de Angélica. No tenía muchas ganas de hacerse una paja, después de haber acabado sobre la tanga de Fercha, pero por mera curiosidad, se acercó a revisar.

Encontró a simple vista la bombacha blanca mojada. No se lo esperaba. Inmediatamente se le paró la pija.

Ahora no sólo las bombachas de Fercha estaban empapadas, sino que las de Angélica también????

Le sintió el olor y casi acaba sin tocarse. Que locura. Se imaginó la concha de Angélica mojando la bombacha y casi se muere. Esto era nuevo.

Siguió sintiéndole el olor a concha sucia a esa bombacha, mientras se pajeaba bien lento. De solo imaginarle la conchita a Angélica… “seguro la tiene depilada… como tendrá los labios?”

Se la imaginó tocándose la chocha, metiéndose un dedo… lo que no sabía es que era justo lo que había echo la chica hacía un rato!

Le pasó la lengua y lamió toda la parte brillosa, mojada y pegajosa de los flujos de su hermana…y no pudo contenerse: inmediatamente cuando sintió el semen salir, llevó la bombacha a su pija y la acabó toda. Increíblemente no paraba de escupir leche… se la llenó por completo de semen caliente y espeso… igual que la tanga de Fernanda. Se apretó la pija para sacar hasta la última gota y se limpió el glande con lo que quedaba de aquella bombacha de su hermana mayor Angélica.

La dejó allí… y se metió a bañar. Estaba tan relajado que casi se duerme en la bañera. Después, tiró la bombacha a la lavadora.

:::

Tras todo aquello, el muchacho se fue a dormir más placido que nunca. Las cosas no podían ir mejor.

Angelica estaba en el living repasando unos apuntes, cuando todos estaban ya en sus habitaciones. Cerró el cuaderno, y se fue a dormir también.

Pero antes, pasó por el lavadero. Se fijó que nadie la viera… y entró. Enseguida, abrió la tapa de la lavadora, y de inmediato se encontró con lo que parecía su bombacha.

Al verla ahí, casi le da un vuelco al corazón. La agarró, e inminentemente sintió los dedos llenos de algo inconfundible: semen pegajoso y espeso.

La sacó afuera de la lavadora, y la miró. Estaba arrugada, llena de leche de su hermano. La abrió y le sorprendió ver lo manchada que estaba. Repleta de semen.

Obviamente, fue hasta su habitación sigilosamente, y la encontró a Fercha acostada en su cama, pero aún despierta.

-Mirá lo que hizo tu hermanito. –Dijo Angelica sonriendo mientras le enseñaba la bombacha a su hermana.
-A ver… viste? Te la lleno de leche el pendejo. Yo te dije.
-pendeja… tremenda paja se tuvo que haber hecho. Y eso que ya se había hecho una con tu tanga. Tiene más potencia que mi novio.
-¡Jajaja!

Le encantó lo que había hecho su hermano… volvió a la lavanderia a meter la bombacha en la lavadora y se limpió los dedos llevándoselos a la boca, lamiéndolos uno por uno, pasándoles la lengua y chupándose los dedos con los labios.

“Que gusto tendrá la leche de mi hermanito?”

Le pareció un sabor muy suave y algo dulzón. No le desagradó. Ya había probado la leche de sus novios anteriores, y generalmente no le agradaba, pero ésta no le desagradó en absoluto.

La muy zorra, volvió a tocar la bombacha sin sacarla del lavarropas, con un dedo, sacando un poco más de semen, y se lo metió en la boca de nuevo. Le estaba gustando, y ya estaba nuevamente excitada.

Se fue a dormir con una sonrisa en la cara, y con el gustito a semen de su hermano en la boca.

:::

El día posterior, después de la mañana, cuando Fernanda y Diego regresaron de la escuela, y Angelica regresó de la universidad, esa tarde Fercha le dijo a su hermano que lo esperaba en su habitación para estudiar como siempre.

En la habitación, Fercha le dijo a Angelica:

-Rápido y sencillo, ¿sí?
-Sí.

Diego ingresó al cuarto, cuando vio a Fercha en su cama, y a Angélica en la suya. Fernanda estaba ya abriendo sus apuntes, acostada boca abajo en la cama, y Angélica también acostada en su cama pero boca arriba leyendo un libro.

El muchacho se sorprendió un poco. Se sentó al lado de Fernanda, expectante.

Antes de que empezaran a estudiar, Fernanda le dio un beso en el cachete y le habló:

-Hermanito, no tenemos que disimular más porque Angelica ya sabe todo.
-……Cómo? -Diego no entendía.
-Ya le conté a Angie nuestro secreto… nuestros ‘arreglos’, entiendes?

Diego se giró y la miró a Angélica, sorprendido.

-Es que me descubrió ayer… la tanga con la que te hiciste una paja…me descubrió y bueno, le tuve que contar todo jaja. Pero no te asustes… lo tomó más que bien…-Dijo Fercha.
-En serio sabe todo?
-Sí. Hasta le gustó nuestro secreto.
-¿Te gustó la bombacha que te dejé ayer?-Le preguntó Angélica a Diego, sonriendo.
-……. –Diego no sabía que responder!
-Si quieres que te las siga dando, solo tenes que decírmelo hermanito.
-…Bu…bueno.
-No seas tan tímido! Ahora en vez de tener un secreto entre dos, vamos a ser tres–Dijo Angélica tratando de tomar la situación de manera normal.
-..O…Ok.-Atinó a decir el muchacho más que sorprendido.
-Para no aburrirte… una vez que me descubrió, hablamos de lo que hacíamos y a ella le agradó… hasta te dejó la bombacha para que te hagas una paja.-Le explicó Fernanda.
-Gracias Angie.
-De nada tontito. ¿Te gustó mucho?-Preguntó Angelica.
-Muchísimo. Perdón si algo te molestó…
-No hay nada que perdonar.-Volvió a sonreír Angelica.
-Bueno.. situación aclarada ya?-Preguntó Fernanda.
-Sí.-Agngelica.
-Sí.-Diego.
-Otra cosa… esto NO SALE DE ACÁ. Ninguno de nosotros va a revelar NADA de esto, eh? Ni a mamá, ni a nuestras mejores amigas o amigos, ni a futuras parejas… esto es un secreto sagrado de nosotros tres.-Fercha.
-De acuerdo.-Diego
-Totalmente.. top secret. -Angie.
-Bueno… estudiamos un rato hermanito?
-Dale!

Diego ayudó a su hermana con la tarea y el estudio, mientras en la otra cama Angelica estaba con la Laptop haciendo un trabajo de la universidad. Mamá estaba en el trabajo, así que estaban solos.

Tras la fructuosa jornada de estudio, Fernanda cerró la carpeta, y Diego se preparaba para irse del cuarto.

-Hey! No quieres verme la bombachita hoy?-Le dijo Fercha.
-Sí.. pero.. está…-Diego miraba a Angelica.
-Qué tiene? Cuantas veces crees que nos vimos desnudas con mi hermana?-Dijo Fernanda.
-Casi todos los días.-Respondió Angelica en su cama.
-Exacto. Quieres verme la cola hermanito?
-Sí.

Fernanda se desabrochó el jean y se lo bajó hasta los muslos. Apareció una bombacha roja estilo cola less. Se arrodilló a cuatro patas en el borde de la cama, mostrándole todo el culo gordo y grande a su hermano en la cara.

El chico miraba embelezado… su hermana a cuatro patas en la cama, con la bombacha roja comida por el ojete, metidita. Y él a pocos centímetros. Ya la pija la tenía bien dura. Marcaba bulto en el short.

-Te gusta mi cola? –Preguntaba Fercha.
-Sí, Fer… me encanta!!!!

La chica permaneció así, mientras Diego le miraba más abajo, donde la conchita formaba un bulto en la bombacha. Se le notaban los labios mayores bien abultaditos, y una ligera marca de la rajita. Puf. Estaba claro que quería verle la concha que tantas veces le había sentido el olor.

-Que cola enorme que tenés hermanita. No te molesta que se te meta tanto la bombacha?
-No, ya estoy acostumbrada.

El agujero del culo lo tenía apenas tapado por esa bombachita, por una delgada línea. Alcanzaba a verle como cerca de esa zona la tenía más rosadita.

El muchacho ya se tocaba el bulto por encima del short… era demasiado.

Angélica observaba todo con atención. Podía verle de costado la pija parada haciendo presión, y le pareció de buen tamaño.. se le estaba haciendo agua la boca –y la concha-.

Fercha terminó con la sesión, y se subió el jean.

-La vas a querer? –Dijo Fernanda, señalándose la bombacha-
-Sí!
-Ok, te la dejo en el baño.
-Y a mí, no me la vas a pedir?-Dijo Angelica, poniendo cara triste.
-…Puedo?-Preguntó el muchacho.
-Sí! Mirá que la mojé para ti…pidemelaa! porfii !
-Me das tu bombacha Angie? Porfa!
-Qué quieres hacer con mi bombacha?
-Quiero hacerme una paja…y llenártela de leche…si tu me dejás.
-La vas a oler también?
-Siiii.
-Ok hermanito… tomá:

Agustina así acostada como estaba, metió las manos bajo su falda, y se bajó la bombacha azul mojada que traía, manchada por los flujos vaginales debido a su excitación. Se la tiró a su hermano que la atrapo.

-Gracias a las dos!
-De nada.
-De nada .

Diego salió corriendo con la bombacha de Angelica en la mano… llegó al baño, se bajo el pantalón, aspiró el olor a concha excitada de Angelica, y se la llenó de lechita caliente.

Más tarde hizo lo mismo con la bombacha roja de Fernanda.

A Angelica le encantaba revisar luego las bombachas enlechadas… sobretodo para probar el semen de su hermano… por el momento no pasaba de una ligera probadita con el dedo… pero la excitaba todo el asunto.

:::

Los siguientes días fueron parecidos… Diego ayudaba a Fernanda con el estudio… y sus hermanas le entregaban las tangas en su propia cara, o alguna que otra vez se paseaban en tanga por la casa, cuando no estaba mamá en el hogar.

Las dos hermanas estaban súper calientes, y el chico aún más.

Diego aveces se sorprendía…un día de mucho calor, estaba merendando en la cocina. Angelica llegó de la universidad, y se fue directo a su habitación. De pronto, ella sale del dormitorio y va al living, pasando por la cocina en frente de su hermano. Angelica con una remera y en tanga, enseñando casi todo el culo, haciéndose la distraída. El ojete de Angelica si bien no era tan gordo, grande y perfecto como el de Fercha, tenía lo suyo, era sexy, “un buen culo” como decían los vecinos, y más con la tanguita toda metida. El muchacho miraba cuanto podía, y vivía al límite de la calentura.

Cuando Diego la miró, ella se dio vuelta y lo atrapo.

-Qué mirás? –Angelica.
-Na..nada. –Dijo Diego casi escupiendo el té.
-No me estabas mirando la cola, no? –Dijo Angelica irónicamente y sonriéndole, sabiendo perfectamente que lo estaba haciendo.
-Me atrapaste. Nada para decir. Igual tu tienes la culpa eh!-Diego sonriendo.
-Ah si? Y porqué? –Contestó ella también riéndose.
-Porque estás bien buena con esa tanga hermana… aparte estás muy sexy así.
-Aww gracias…

Angelica se detuvo a ordenar sus carpetas en el mesón, dándole completamente la espalda a su hermano, que le seguía mirando el culo entangado ya sin disimular. Parecía ser una tanguita blanca, no se distinguía mucho porque estaba toda metida y tenía a la vista toda la raya del ojete la zorra, que se dejaba mirar. Casi le estaba viendo la cola desnuda.

Terminó con sus cosas, y se giró para mirarlo a su hermano. Ahora sí pudo confirmar que era una tanga blanca, bastante chiquita, viéndosela de frente, cubriéndole el pubis.

-Me voy a bañar hermanito, tengo que irmeeee.
-Ok…me la das?… -Dijo Diego, señalándole la tanga a su hermana.
-La quieres ahora?

Diego hizo el gesto afirmativo con la cabeza. Angelica se fue hasta el baño, se bajó la tanga y se la tiró desde allí a su hermano en la cocina.

Mientras Angelica se duchaba, Diego se entretuvo con la tanguita en la cocina. La desdobló y no la notó tan mojada como anteriores veces. Estaba húmeda, brillosa y calentita por el uso de su dueña hacia pocos segundos. Se sacó la pija del short y se empezó a pajear oliendo la parte húmeda, que tan solo 30 segundos antes estaba metida en la concha de su hermana mayor. Se fijó también en la tanga, la parte de la cola, que ni se la veía cuando la tenía puesta. La tenía toda enterrada entre las nalgas rozándole el agujerito del culo. Que placer se daba. Siguió sintiéndole el olor de la concha hasta que se vino, y puso la tanga en su glande para acabarla todita. Una vez repleta, la metió en la lavadora.

Tras el baño, Angélica ya vestida y peinada, con el pelo casi rubio mojado y arreglado, agarró las otras prendas sucias –la remera y el corpiño- y fue a la lavanderia para meterlas en la lavadora. Se fijó que dentro estaba su tanga.

“Ya la usó este pendejo?”

Volvió hasta la puerta de la lavanderia, y se fijó que su hermano seguía en la cocina. Una vez que se aseguró que nadie la veía, mientras que en una mano tenía la remera y el corpiño, con la otra que le quedaba libre, la metió en la lavadora y tocó su tanga llena de semen. La palpó con dos dedos, notándola bañadita en esperma. Trató de juntar un poquito de leche con los dedos, y se llevó los dedos a la boca para chuparlos.

Lastima que ya estaba frío. Le hubiera encantado sentirlo tibio. Se limpió los dedos con la remera sucia y la metió en la lavadora con el corpiño, cerró la tapa y lo prendió.

:::

Llegó el viernes. En la noche del viernes, Angelica y su hermana invitaron a algunas amigas a la casa, porque mamá no iba a estar, ya que se iría a visitar a unos ”parientes” a un pueblo cercano, y se quedaba a dormir allá. Los chicos tenían la casa sola hasta el sábado al mediodía.

Fernanda, angélica, y sus amigas, cenaron, y luego se quedaron bebiendo cerveza. Más de lo recomendado.

Diego se encerró en su cuarto con la laptop. Le molestaban los ruidos provenientes de la cocina, con tantas mujeres hablando.

Las chicas bebieron un poco más de la cuenta, cuando a eso de las 3 AM se terminó la fiesta, y las amigas poco a poco abandonaron el hogar y se volvieron a sus casas…Angelica y Fernanda limpiaron como pudieron toda la cocina, pidieron ayuda a su hermanito… algún favor les debía devolver después de ofrecerle las tangas para que se masturbe.

Entre los tres dejaron la cocina reluciente.. ni rastro de algún desorden.

Diego notaba como las dos estaban medias raras… obviamente estaban algo alcoholizadas. Ambas estaban más habladoras, alegres, y jodían mas de lo normal.

Ya con el reloj marcando las 3:30 AM, se sentaron en la mesa a beber las últimas tres botellas pequeñas de cerveza, jugando a las cartas.

Angélica bebió un trago de cerveza de la botella y la volvió a apoyar en la mesa. Estaba siendo vapuleada por sus hermanos en el juego de naipes.

-Ustedes me están haciendo trampa…-Angelica.
-Jaja, si tu eres mala jugando no es nuestra culpa. –Fercha.
-Bueeeno, mirá quien habla… es la primera vez en tu vida que me ganás en algo.
-Segura? Si no sabes jugar, no llores hermanita jajaja.-Fernanda.

Angélica tiró las cartas contra la mesa, cuando recibió un mensaje de whatsapp de su novio. Se fijó su teléfono y le empezó a escribir para responderle.

-Quién es?- Diego.
-Que te importa pendejo, dedicate a jugar.-Angelica mientras seguía escribiendo.
-Es el novio.-Fercha.
-Sí.. algún problema?-Angelica.
-A ésta hora? Medio desubicado eh…-Dijo Fercha mirando a su hermano para reírse.
-Es verdad. Cómo sabe que estas despierta? Siempre te habla a esta hora? –Diego.
-No jodan… ¿no me puede mandar un mensaje? entrometidos!-Angélica.
-¿Para qué te enviaría un mensaje a ésta hora? –Diego.
-No creo que sea para desearle las buenas noches. –Fercha.

Ambos se reían tratando de molestar a Angélica.

-Jajaja cállense. Que tu eres una pendeja virgen, y tu eres un pendejito pajero y virgen. Consíganse un novio y una novia y después hablamos.-Angélica riéndose mientras seguía mensajeandose con el novio.
-Ah bueno, habló la experta del sexo.-Fercha.
-Jajaja no experta, pero más que ustedes sé, así que más respeto cuando hablan con una adulta.-Angélica.
-Jajaja ni tu te la crees hermanita.-Fernanda.
-Ah sí? Habló la que todavía no vio ni un miembro masculino. Hermanito, sabías que Fernanda todavía nunca se la vio a un chico?-Dijo Angélica entre risas.
-¡Hey! No seas cabrona.-Fernanda.
-Jaaa ¿viste? Eso te pasa por molestarme.
-Sí, claro… no te hagas la superada, porque tu ¿cuántas viste? Dos o tres no más…
-Sí, y?
-Y bueno, que no eres una… ‘woow experta del sexo’, ni estás como para burlarte tanto de nosotros.-Dijo Fercha mirando a su hermano, riéndose.
-Jajaja. Sí pero me burlé porque tu querías joder. Aparte, a ustedes si quisiera, les podría dar una clase de sexo.-Angélica.
-Que soberbia eh. Dale entonces, enseñanos si tanto dices que sabes.-Dijo Fercha desafiante y divertida.
-Jajaja que quieres que te enseñe?
-No sé, digo, tanto que te haces la que sabés de sexo y nosotros no, podrías darnos una clase, no?
-Qué quieres, que te enseñe a coger pendeja?
-Jajaja sí, dale.. a ver como nos enseñas.-Dijo Fercha, desafiando a su hermana.

El alcohol ya surtía efecto en ambas. Diego observada todo, callado, bebiendo el último trago de cerveza. Sus hermanas se picaron entre ellas divirtiéndose, inducidas mediante la ligera ebriedad que llevaban.

Estaba claro que una conversación así nunca hubiera sucedido sin estar bajo los efectos del alcohol.

Angélica estaba con una falda de jeans algo corta, que le tapaba la cola y un poquito de los muslos, no más. También llevaba unas botas de cuero negras con taco, y una blusa algo escotada azul a rayas con los hombros descubiertos. Se le notaban el comienzo de sus grandes y redondas tetas debido al escote, parecía que no tenía corpiño porque estaban muya apretadas bajo la remera.

Se puso de pie, dejó el teléfono en la mesa, y se acomodó el pelo atrás de las orejas.

-Mirá bien Fer. –Dijo Angelica.

tomando valor  por el alcohol, Angelica, así parada, apoyó ambas manos y brazos sobre la mesa, se inclinó un poco hacia delante, dejando la cola paradita.

-Ven hermanito, ponte acá atrás.-Le ordenó Angelica.

Diego se paró e hizo lo que ella le pedía. Se colocó detrás de su hermana mayor, viendo como la faldita se le levantaba un poquito debido a la posición, alcanzándole a ver los muslos y el comienzo de la cola. La chica estaba parada, casi en cuatro, apoyándose en la mesa.

Continuará…

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