Mis primos

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Ángel se aplicaba a extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella.

Las vacaciones de verano en el pueblo de mis padres venían siendo un suplicio en los últimos años, sin embargo en esta ocasión parecía que podría salir de la monotonía. Habían venido mis tíos de Madrid a pasar unos días y como mis tres primos y yo nos aburríamos soberanamente mi hermano había accedido finalmente a prestarnos su recién construido chalet para pasar un día de sol y piscina. Bien pertrechados de bebida y con algo de comida partimos a las nueve de la mañana con el kit completo de playa, algo apretados en mi utilitario, todos los primos somos bastante altos y corpulentos, lo cual tampoco era inconveniente pues el viaje no llegaba a los diez minutos.

Nada más llegar a la casa mi prima Isabel saltó del coche corriendo como loca hacia la piscina mientras nosotros descargábamos el resto del equipaje, una vez instalados mi primo Ángel, el mayor de todos, decidió comenzar a caldear el día con abundante sangría fresca, así que cuando ambos salimos al jardín cargados de jarras encontramos ya a Isabel y Juanma chapoteando en la pequeña piscina. La piscina que mi hermano había construido no era demasiado amplia, pero suficiente para pasar un buen día de campo, 3×8 metros, con una mitad de aproximadamente 50 cm de profundidad y otra de 1.50. Isabel estaba en la parte menos profunda, desprendida ya de su pareo exhibía su escultural 1.75 bajo un insignificante bikini verde de cuerdas, era una chica despampanante a la que siempre había tenido que apartar de los buitres de mis amigos, larga melena rubia rizada, pecho inmenso pero perfectamente erguido, y unas piernas larguísimas acabadas en un culo duro coronado por una cintura de avispa que sus buenas horas de gimnasio le había costado conseguir.

Isabel chapoteaba haciendo aguadillas a Juanma, mi primo más joven, que a sus 18 años ya era más alto que su hermana y presentaba un físico perfectamente dibujado por todo tipo de deportes y culminado por unos ojos azules que hacían babear a las chicas de aquel pueblo por él, de la misma manera que los chicos babeaban por su hermana.

Mientras bebía sangría junto a Ángel observando la escena no había podido evitar recrearme en los pezones de Isabel grandes y duros que ya eran explícitos bajo la escasa tela que cubría su cuerpo y que de vez en vez se dejaban ver por el borde de la misma debido al bamboleo de sus enormes tetas, sin ni siquiera darme cuenta me había empalmado bajo los vaqueros y me disponía a pasar a la casa para cambiarme cuando Ángel se desprendió de su chándal allí mismo quedando completamente desnudo. Me sorprendí y me admiré, pues mi primo,  poseía un físico impresionante debido a su asiduidad al gimnasio y su afición por la natación, que lucía aun más encontrándose moreno como lo estaba, es tan alto como yo, 1.88, y si bien el gimnasio no le ha proporcionado el volumen que a mi desde luego le ha definido mucho más todos los músculos de su cuerpo, sin embargo lo que más me sorprendió fue su verga, que debía hacer diez años que yo no veía, y que lucía empalmada lo cual no parecía importarle ni a él ni a sus hermanos que ni siquiera habían mirado, me invitó a hacer lo mismo y no queriendo pecar de mojigato lo imité, lo cual le dio una oportunidad de esbozar una sonrisa cuando observó mis 19 cm más inflamados de lo que la decencia aconseja.

Nos introdujimos en la piscina pare invitar a beber a Juanma e Isabel, y entonces pude observar como ésta prestaba a mi polla toda la atención que no había prestado a la de su hermano, que por otra parte he de reconocer que resultaba aun más vistosa que la mía. Isabel no tardo en animarse en hacer top less para “evitar marcas” y la visión de sus tetas enormes y morenas me llevo a una situación bastante embarazosa para contener una erección en toda regla, sin embargo pude observar como Ángel, consciente, se sonreía e invitaba a su hermana a beber hasta apurar la sangría.

A la sangría siguieron los combinados, y al filo del medio día, cuando yo ya creía haber sido capaz de contener mis impulsos, Isabel algo más bebida de la cuenta se me acercó por detrás y acariciando sensualmente mi espalda comenzó a alabar los excelentes resultados que su “primito” estaba obteniendo en el gimnasio, eso provocó instantáneamente una erección completa que llevó a Ángel a pedir a Juanma que se acercase a la cocina a por no sé que insustancialidad, mientras Isabel salió del agua y quitándose el tanga se tumbó a tomar el sol de mediodía mientras invitaba a su hermano a esparcir crema por su cuerpo.

El masaje de Ángel, con ostensibles muestras de erección, no impedía a Isabel seguir bebiendo, dando ya muestras evidentes de borrachera, Ángel se aplicaba con sensualidad en extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares delicadamente los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella. Algo avergonzado, pues mi polla estaba ya totalmente dura, la obedecí y me tumbé, boca abajo eso si para intentar disimular.

Cuál no sería mi sorpresa cuando Ángel extendió su masaje bronceador a mi espalda, moviendo acompasadamente sus manos una ya sobre los muslos y las ingles de Isabel y otra sobre mis dorsales que yo instintivamente tensaba; apenas me atrevía a mirar pero cuando lo hice pude ver a Ángel totalmente empalmado de rodillas entre los dos tensando sus más que sugerentes músculos a la vez que me acariciaba a mí y comenzaba a masturbar a su hermana. Ágilmente mi primo cambió su posición y sin abandonar las delicadas caricias sobre el inflamado clítoris de Isabel pasó a ponerse a horcajadas tras mi culo, que yo mantenía ya totalmente tenso intentando, inconscientemente, hacerlo lo más atractivo posible, y comenzó a intensificar su masaje sobre mi espalda acercándolo progresivamente hasta mi trasero que no tardó en apretar con su fuerte mano derecha. El masaje me excitó más de lo que nunca pude imaginar que un hombre me pudiera excitar lo que llevó a mi polla a una explícita solicitud de pasar a mayores sin que mi mente totalmente anulada por la situación plantease ningún dilema moral. Mientras Ángel aplicaba con delicadeza crema entorno al agujero de mi culo a la vez que su enorme polla rozaba mis glúteos, provocando espasmos automáticos en la mía, su hermana gemía retorciéndose de placer a causa del vigor se la paja con la que la estaban obsequiando.

A los gritos del orgasmo de Isabel, siguió una dedicación exclusiva de Ángel hacia mi persona que con un decidido tirón en mis hombros me invitó a incorporarme y ponerme de rodillas ,el se puso detrás de mí en la misma posición acomodando su polla entre mis nalgas lo que provoco un nuevo espasmo de mi polla que dejo salir algo de jugo preseminal, siguió con el masaje en los hombros a la vez que me besaba el cuello con delicadeza lo que, ayudado por el alcohol, comenzó a arrancarme gemidos de placer; Isabel, por su parte, había comenzado un nuevo masaje sobre su coño chorreante y con nuestro cambio de posición decidió arrastrarse por el suelo hasta colocar su cabeza justo debajo de mi polla, comenzando, con la mano que aún le quedaba libre, un delicioso masaje en mis huevos.

Ángel continuó el masaje pasando sus manos a mi parte anterior y excitando mis pezones como no recuerdo que me lo hayan hecho, esto provocaba nuevos goteos de mi polla que mi prima recibía ansiosa en el suelo con lo boca abierta. Entonces la mano izquierda de Ángel desapareció de mi pecho y la noté en mi culo primero un dedo untado en crema que se movía endemoniado y me hacía gemir al compás de Isabel que se masturbaba al límite de la excitación. Con el orgasmo de Isabel entró el segundo dedo en mi culo ahora con una penetración violenta y secuencial que me daba aun más placer si cabe, el tercer dedo vino acompañado de la boca de mi prima que se tragó mi polla dura y comenzó a chupar.

No necesitaba mucho más para correrme, pero entonces los dedos de Ángel dejaron mi culo y su polla entró con dolor pero sobre todo con placer en una violenta embestida que me obligó a inclinarme para facilitar el trabajo de mi primo, que con su segunda embestida me provocó una corrida brutal que Isabel se tragó con el vicio que todos mis amigos habían soñado poder llegar a disfrutar. Una nueva embestida bastó para volver a empalmarme y dejarme totalmente a cuatro patas mientras Isabel se incorporaba y yo, con la dificultad que mi postura implicaba, observaba como besaba libidinosa a su hermano compartiendo la corrida que yo había tenido segundos antes.

Ángel bombeó un buen rato en mi culo hasta que yo estuve de nuevo a punto, gracias en parte a la paja que Isabel había comenzado, fui el primero y lo hice más excitado de lo que nunca había estado, con violencia aplicándome como nunca, moviendo mi culo para incrementar sus aullidos de placer, mientras tanto Ángel, tras de mí, se volvía a empalmar pajéandose y se acercaba a nosotros colocando su polla en la boca de Isabel que se quedaba sin aliento entre chupadas y gemidos. Mi prima orgasmó y cambió de posición colocándose a cuatro patas para que Ángel la follase por el culo mientras chupaba mi polla.

Mi primo tenía clavada una mirada viciosa en mis ojos mientras se follaba con fuerza a su hermana, lo que me incitó a sacar la polla de la boca de Isabel y ponerme de pie junto a Ángel para que pudiese chupar mi verga. Yo estaba a punto y Ángel también, mientras Isabel enculada había tenido un nuevo orgasmo así que su hermano sacó la polla de su culo y se puso de pie junto a mi besándome en la boca con sensualidad a la vez que intercambiábamos una paja que acabó al compás sobre la boca, la cara y las tetas de la zorra de mi prima.

Un último beso en la boca de Ángel y otro en la comisura de los labios de Isabel, lamiendo parte de nuestro semen, fue la señal para indicar que habíamos acabado y que había que volver a la piscina a refrescarse, sin embargo un gemido ahogado nos hizo volver la mirada hacia la puerta de la casa donde Juanma, que lo debía haber visto casi todo, se corría terminando la que parecía una excelente paja

Autor: Prespas

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Escrito por Marqueze

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