MIS VACACIONES I

Voy a contar una de mis fantasías favoritas que me ha servido en infinidad de ocasiones para hacerme unas pajas gloriosas. Por otro lado me habría encantado que realmente hubiese ocurrido lo que les voy a contar en este relato. Tengan en cuenta que es la primera parte de mi fantasía, así que si a los que lean esto les gusta, habrá más.

Ese año no me había ido bien en los estudios, tenia 18 añitos y estaba obligado a pasarme el verano estudiando para sacar adelante el curso en septiembre. El horizonte era bastante gris. Mi hermana y mi hermano se irían a veranear con sus amigos y las parejas de turno yo, el hermano pequeño me quedaría en Madrid aguantando el calor sofocante y estudiando el día entero bajo la vigilancia de mi padre.

Pero para mi sorpresa mis padres me dijeron que ellos no pensaban ni por un momento renunciar a sus vacaciones por mi culpa. Yo en ese momento me vi solo en casa con total libertad de movimientos para ir, venir, salir, invitar amigos a casa, etc. Pero entonces mi padre me comunicó que él había decidido que yo me tendría que ir con ellos al hotel que habían reservado en la playa, para asegurarse de que estudiaba y no me pasara el día en la calle con mis amigotes igual que había hecho el resto del año. Y también que me llevara los libros, que estudiaría en la habitación del hotel y que tan solo me daría permiso durante un rato por la mañana y otro por la tarde para ir a la playa o relajarme en la piscina del hotel. Puffff, vaya panorama me espera.

Llegó el día de irnos para el hotel, como a mi no me apetecía nada aquello que mi padre había planeado para mí no me preocupe de preparar nada, ni maleta, ni mi discman para escuchar música, nada. Solo cogí los libros porque mi padre me llevó hasta mi habitación y se quedó mirándome para asegurarse que los cogía. Nos metimos en el coche y nos fuimos.

Tras 8 horas de carretera llegamos a nuestro destino, mi padre me hizo cargar con la mayoría de nuestro equipaje mientras él y mi madre iban a la recepción. Cuando llegué haciendo equilibrismos con las maletas, el recepcionista ya les estaba dando las llaves de las habitaciones (al menos tendría una habitación para mi sola, pensé). Cuando mis padres se dieron la vuelta para ir hacia los ascensores, el recepcionista mi miró de arriba abajo como examinándome, me sentí un poco incómodo. Era un hombre alto y fuerte, como de 1,85metros de unos 30años, moreno de pelo y de piel, viviendo en aquella zona estaría acostumbrado a tomar el sol, también era bastante musculado, no se por qué un hombre como aquel tenia que mirarme de esa forma. Yo era un muchachito de 18 años, rubio, de 1,70 de altura, delgado, y como no suelo hacer ejercicio tenía menos musculatura que los chicos de mi edad.

Al llegar a la habitación, comprobé que como mi madre me había hecho la maleta, había metido lo que ella quiso, o sea, ropa que yo ya no me ponía porque no me gustaba o me quedaba pequeña, y como ella decía que aún estaba nueva pues tendría que ponérmela. Y encima encontré un solo bañador, era de hace un par de años cuando todavía no había dado el estirón, era de eso tipo slip, con el enfado de tener que ir al viaje no me di cuenta de que tenia que haber salido a comprarme uno nuevo, y ahora yo no tenía remedio.

Mi padre me dijo que por ser el primer día, podía ir con ellos a la playa toda la mañana, pero que tendría que volver antes para ducharme y quitarme la arena y la sal para comer los tres juntos y que luego ellos regresarían a la playa y yo me quedaría estudiando en mi habitación hasta que ellos regresaran, y bajáramos los tres a cenar.

Como el hotel estaba en primera línea de playa, me puse el bañador, una toalla alrededor de la cintura para que nadie me viera lo apretado que estaba y que casi no me cubría las nalgas enteras, y una camiseta y nos fuimos a la playa.

Mis padres se fueron a bañar. Yo no fui porque me daba vergüenza ponerme de pie y que todo el mundo pudiera verme con ese bañador, así que me quede debajo de la sombrilla tumbado en la toalla leyendo el periódico. Después del baño y un largo paseo de más de una hora mis padres regr

esaron, mi padre me pidió el periódico para leerlo y el sitio para estar a la sombra, me quede sin entretenimiento y encima tenía que estar al sol. Decidí regresar al hotel, aunque todavía quedaba más de 3horas para comer, por lo menos en la habitación podría ver la tele. Me levanté y dije que me iba y cuando fui a coger la toalla mi padre me dijo que luego me la llevaría él porque ellos la necesitaban para tomar el sol tumbados. Como ya había tomado la decisión ahora no me iba a volver atrás y menos delante de mí padre. Así me puse mi camiseta y me fui.

La camiseta también era algo vieja, aunque mi madre dijera que todavía me valía y estaba casi nueva. Me llevaba tan solo a mitad de mi culo, y por delante también dejaba ver que no había mucho que ver, todos los chicos de mi clase tenían más bulto que yo, por eso en lo vestuarios de gimnasia siempre procuraba taparme con algo y tener una pared enfrente para que nadie me viera por delante directamente.

Entré al hotel por la puesta que da a la piscina y me dirigí hacía los ascensores. Esperando que bajara el ascensor, vi reflejado en la puerta metálica, como una sombra se paraba detrás de mi, yo con toda le vergüenza de tener que ir por ahí con ese bañador no me atreví ni a darme la vuelta, solo pedía que el ascensor llegara ya. Debía ser un hombre más alto que yo, y más ancho porque su sombra reflejada cubría la mía. Entonces noté como se acercaba a mí, hasta el punto de notar en mi espalda el roce de su ropa y su respiración en la parte alta de mi cabeza. Me estaba empezando a poner nervioso, que mezclado con la vergüenza que ya traía yo hizo que me acalorara y un sofoco recorriera todo mi cuerpo, y de seguro mi cara se pondría roja, por suerte el extraño no podía vérmela. Entonces se abrieron las puertas del ascensor y entré rápidamente para separarme de aquel hombre. Entré hasta el fondo, me di la vuelta y pegué mi espalda contra la parte de atrás del ascensor, al levantar la vista vi que aquel hombre era el recepcionista que me había examinado con la mirada esa misma mañana.

Él entró y se quedó de pie en mitad del ascensor.

-Hola, tú eres el hijo de los Sánchez, ¿verdad? -Sí.-Contesté secamente mirando al suelo, porque ahora si que estaba avergonzado, no se porque aquel hombre me intimidaba, más aún recordando la mirada que me había echado por la mañana.

-Y… ¿qué tal?, de vacaciones con tus papis, ¿no?¿Papis? ¿De que iba este tío? ¿Por qué me hablaba como si fuera un crío? -Sí, de vacaciones.

-Tus padres deben estar muy contentos contigo, hoy los niños ya no quieren ir de vacaciones con sus padres. Además eres un chico muy obediente, he visto como ayudabas a tu padre con las maletas sin protestar ni quejarte.

-Yo no soy un niño, a finales de año voy a cumplir 19 años.- dije de forma rápida y firme dar más énfasis a lo que estaba diciendo – además, yo no quería venir.

El ascensor seguía sin moverse, el tío había entrado y no había pulsado ningún botón.

-Y ¿entonces por qué has venido? -Mi padre me obligó porque no me fue bien en los estudios este año -Jajaja, vaya castigo, obligarte a pasar diez días en la playa.

-¡No!, no es eso, mi padre me ha traído hasta aquí para tenerme vigilado y pretende que me pase el día estudiando en la habitación. – no se por qué pero había empezado a darle más explicaciones de las que yo quería darle, creo que así me desahogaba de la tortura de tener que esta allí.

-¿Estudiando? Claro igual que lo estas haciendo ahora -Es que hoy por ser el primer día me ha dejado que fuera a la playa, pero he preferido volver, no me gusta mucho la playa.

-O sea, que has vuelto tu solito sin obligación a ponerte a estudiar… -No! Jajaja- ya estaba mucho más relajado y empezaba a sentirme a gusto hablando con aquel hombre – he venido a ver un rato la tele en la habitación.

-Ahh! Ya entiendo, jajaja a ti te han dicho que en los hoteles hay canales de televisión más divertidos que otros sitios, ¿no es así? -¿Canales de televisión más divertidos? No entiendo eso – dije separándome de la pared para acercarme a pulsar el botón. Lo que él aprovecho para ponerse donde yo estaba.

-Si, más entr

etenidos, son para adultos, por eso no creo que tú los hayas visto antes.

-Que ya te he dicho que soy adulto – en ese momento las puertas se cerraron y empezamos a subir, yo me gire para volver a mi sitio y vi que ya no podía, él lo había ocupado, y encima estaba otra vez mirando de arriba abajo, pero esta vez yo llevaba menos ropa que la anterior y el maldito bañador que se me metía en la raja de mi culo.

Que vergüenza volví a pasar, tuve que darme la vuelta y ponerme mirando a la puerta para que no viera que me ponía colorado.

-Pues tengo una sorpresa para tiEncima el tío se andaba con jueguecitos, y ohhh! no había percatado que al darme la vuelta le estaba dejando verme todo el culo y mi bañador.

-¿Cómo que una sorpresa? -Sí, una sorpresa, ¿no te lo ha dicho tu padre? -¿Mi padre? – Ahora si que estaba confundido -Sí, esta mañana tu padre me ha dicho que cortáramos la señal de TV de tu habitación -¿¡Qué!? Pero no puede hacer eso, jo!, nunca me deja hacer lo que me gusta.

-Él lo hace por tu bien -¿Pero no comprende que no puede obligarme a hacer todo lo que el quiera? -¿y tú qué es lo que quieres hacer? -¿ahora? Pues yo ahora me gustaría ver la TV un rato tranquilo hasta la hora de comer.

-Pues eso tiene solución -¿tú puedes volver a conectar la TV de mi habitación? -No, yo no puedo hacer eso, pero te puedo invitar a mi habitación, además yo no tengo limitación de canales.

-¿Tú tienes habitación en el hotel? -Claro, en verano me vengo a vivir aquí porque hay mucho trabajo, en la última planta nos dejan usar habitaciones a los empleados del hotel, son en las que más calor hace.- y diciendo esto estiró el brazo y sin mover los pies pulsó el botón de la última planta, realmente era bastante más alto que yo.

-Pero es que casi no le conozco… -Me llamó Pedro y ¿tú? -Roberto, pero todos me llaman Rober -Bueno, pues ya nos conocemos, así te vienes a mi habitación y vemos a ver que ponen.

-Pero me gustaría pasar por mi habitación a ponerme unos pantalones.

-No hace falta, con el calor que hace yo ando todo el día en calzoncillos, y además llevas bañador.

-Ya pero….- no sabía como explicarle que llevar ese bañador me daba vergüenza -Pero así vas a estar más cómodo, además te queda muy bien, muy sexy.

Qué había querido decir con eso de sexy, que eso de que un hombre le diga a otro que está sexy, yo no sabia que hacer, irme a mi habitación a aburrirme, o irme con él a la suya, me sentía incomodo con él pero por otro lado, era un tipo agradable, y había conseguido que le contará cosas de mi padre que me habían hecho desahogarme un poco.

No me dio tiempo a tomar un decisión, las puertas del ascensor se abrieron y el me empujo con su cuerpo hacia fuera, me pegó todo su cuerpo en mi espalda, sentí sus músculos firmes, sus abdominales en mi espalda, y también su bulto por encima de mis nalgas, me dio la sensación que también estaba duro, pero no lo sabía bien, no sabia como se sentía el bulto duro otro tío, tan solo fue una sospecha.

-A la derecha y luego de frente,… ahora a la izquierda,….sigue – aquella planta era distinta a las demás, y todo parecía más sucio y gastado, parecía un laberinto y el me guiaba e iba todo el rato detrás de mí, seguramente mirando como se movía mi culo al andar, es lo que pensé – ya hemos llegado, aquí es.

No se si me estoy alargando mucho, o si la historia es interesante, si les gusta ya saben, háganmelo saber, escríbanme a mi correo y escribiré la segunda parte y todo lo que pasa el resto de las vacaciones que son bastante moviditas. Estoy en deuda con esta página y con todos los autores que me han dado tanto placer en la soledad de mi habitación jejeje.

Autor: Colegiala micorreo555 (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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