Mon, sobrina de mi exesposa

  • Mi exesposa, Margarita, tiene un cuerpo muy rico; a pesar del divorcio seguimos teniendo intimidad promedio de dos veces al mes. Pero no es de ella de quien voy a comentar, sino de su sobrina Montserrat, Mon para la familia; Margarita es la menor de sus hermanas, son cinco en total, la mayor le lleva 20 años y Mon es apenas 3 años menor que ella.

Después del divorcio, Marga se cambió de domicilio a un lugar cercano a su familia, todas viven en la misma ciudad, a 100 km de donde radico, por lo que no es difícil ir dos veces al mes, cuando voy duermo con ella, por lo que es frecuente que sus hermanas lleguen y nos hallen desayunando o mientras me baño.


Una mañana llegó Mon y me encotró aún en cama, Marga se bañaba, Mon entró a la recámara, al despertar suelo estar con una erección, lo que no pasó desapercibido para ella. A pesar de no tener un aparato grande, es lo suficientemente ancho y grueso para no decepcionar a las damas. Mon se me quedó mirando con curiosidad, se estrujó las tetas y, justo ahí, Margarita cerraba la llave del agua, haciendo que Mon saliese del cuarto, dando una mirada más antes de salir.

Pasaron los días y, cada cruce de miradas, era para que Mon sonrojase al hacerlo, aunque no comentaba nada.

Pasados tres meses, después del desayuno con la familia de Marga tuvimos un breve diálogo acerca de Mon

-ésta pendeja quiere que le hagan un chamaco, y alguien se lo va a hacer…”, extrañado por ello pregunté ¿y tú como sabes?

– es que vino la semana pasada, olía a sexo, bastante fuerte

– bueno, quizá no se había aseado esa mañana…

– nooo, eso no, se baña cada mañana, es costumbre de familia, venía con el cabello húmedo aún, y ese olor de sexo por la piel…

En ese momento la recordé apretándose las tetas y una erección comenzaba, de no ser porque un vecino vino por ayuda me hubiese tirado a mi ex ahí mismo.

De regreso de casa del vecino Margarita me dijo que Mon había pasado de ida al mercado, que platicaron y, en una de esas, le preguntó que como era yo en la cama, que mi ex la dejó con la duda cambiando el tema.

Pasados unos minutos aduje tener que regresar a mi ciudad por pendientes, salí pensando en la pregunta de Mon y encaminé el auto al mercado pensando hallarla, pero fue inútil.

Pasaron dos meses sin noticias de Mon y, una mañana, saliendo de guardia, recibo una llamada de un número desconicido, pensando que sería un paciente respondo y, sorpresa, era la voz inconfundible de Mon

– voy por asuntos de la uni, pensé que podríamos vernos un par de horas y comer o tomar un café…

– con gusto Mon, pero dime de tu hospedaje

– me quedo en un hotel, por el centro

– mejor, si no te ocasiona problemas, quédate en mi casa, está al otro lado de la ciudad pero ahorras un poco por si sale un imprevisto

– ¿seguro que no causo inconvenientes? ¿con alguna novia, quizá?

– de ninguna manera, si va la novia procuraremis no hacer ruido para que duermas tranquila

– tal vez me sienta intranquila si escucho murmullos

– no niña, con confianza, no hay novia que vaya (ni dije que iba yo a su casa)

– en serio, ni quiero incomodarte de…

– interrumpí con un “si no vienes, pensaré que no me tienes confianza”

– no, si tengo más que confianza

– excelente, me avisas tu llegada para pasar por ti

– llego en un par de horas, si quieres te veo cerca de tu casa

– estoy saliendo de guardia, me queda de paso, te veo en la estación

– vale, nos vemos

Con el tiempo que había, procedí a un baño largo, agua caliente y fría al terminar, una afeitada, crema por el cuerpo -algo que no acostumbro- y loción. Camisa planchada, zapatos bien lustrados y listo, al carro.

Justo al llegar, ella iba saliendo de la terminal, nos vimos y sonreímos, ella con algo de coquetería, se veía antojable con su pantalón holgado y su suéter, se notaba la ausencia de sostén, y lo comprobé al abrazarla. Tomé la maleta e intenté abrir la puerta pero me ganó subiéndose al auto.

Camino a mi casa platicamos de todo, comentó de la intención de titularse ya que había terminado la carrera pero sin haberlo hecho. Pensaba pedir un puesto de mayor responsabilidad, y salario, porque su jefe se jubilaría y tenía ajustado el tiempo.

– oye, ¿y si pasamos por una cerveza antes de llegar a tu casa?

– ¿tomas vino? Tengo un afrutado rico frío

– tengo un problemita con el vino, se me sube pronto

– mira tengo unos mariscos, llegamos, mientras preparo la comida subes a la habitación y lo tomamos con la comida

– buena idea ¿puedo darme una ducha? el calor agobia

– por supuesto, yo me daré una también…

Sonreimos y no dijimos nada más, estábamos a tres minutos de la casa. En su rostro había un resplandor que la hacían ver más linda.

Llegamos, se instaló y bañó y comimos acompañando con el afrutado; salimos a dar una vuelta, reíamos, platicábamos, las miradas eran cada vez más frecuentes y prolongadas. El gusto de la tarde lo prolongamos entrando al cine y luego la cena; llegamos a casa pasada la una de la mañana. El cansancio me vencía, el cuerpo pedía descanso, le di las buenas noches y me retiré a mi recámara rendido.

Al día siguiente la vida normal, trabajo, comida con los compañeros y hacia media tarde llegué a casa; al no oír ruido pensé que estaba solo, así que decidí bañarme, me desnudo, entro al baño y ¡uf!, la encuentro en la tina, inmersa hasta el cuello, la tina es grande, dos personas cabemos comodamente, apenas asomaba la cabeza, los ojos cerrados, sus labios húmedos me atraían, pensé que no me había escuchado y decidí salir sin decir nada. A la cena, habiéndola ella preparado, me dijo sutilmente “pensé de momento que te metías a la ducha conmigo”

-Lo pensé también, pero estabas tan tranquila que no quise interrumpir

-Hubieras interrumpido, no estaba tan tranquila, y menos con lo que ví

-No sé qué viste, quizá fue tu imaginación

-No, no creo, aunque después la utilicé para tranquilizarme

Los comentarios no pasaron de ahí, terminamos la cena, le ayudé a levantar y procedí a mi cuarto a dormir. Mi casa es muy tranquila, hay poco ruido de vecinos o de la calle, por lo que me extraño, pasada la media noche, escuchar unos ligeros gemidos que no supe identificar de momento, pasados unos minutos los gemidos eran más audibles y sabía bien a bien de donde procedían: Mon se estaba masturbando. El cansancio era mayor que las ganas de seguir escuchando y caí dormido. Al despertar me sentí afebrado, cuerpo cortado de no hacer nada, estaba enfermo; me reporté al trabajo ya  por nuestro trato directo con pacientes, si vamos enfermos nos remiten al médico y a casa por cuatro días; desperté pasado mediodía, entré a bañarme para bajar la fiebre, estaba inmerso en agua fría cuando, sin previo aviso entró Mon, desnuda, deseable, abrió la cortina se disculpó, dio la vuelta y apresuré a decir “ahora seré yo quién use la imaginación para estar tranquilo”

-No tendrías que hacerlo

Callé, más por la enfermedad que por deseo. Pasé la mañana pensando en el cuerpo de Mon, bajita, como de 1.50 m, los pezones enhiestos coronando sus turgentes mamas, una cintura estrecha, nalgas aparentemente duras sostenidas por unas piernas firmes…

El resto del día no platicamos, cada uno en sus asuntos. Por la noche pedí pizza, me excusé pronto y fui a dormir, apenas pasados unos minutos volví a escuchar los gemidos, esta vez mi cuerpo reaccionó con una erección, pensé cascarme una paja pero decidí que al día siguiente haría lo posible por cogerme a esta mujer.

Desperté temprano por la mañana, el descanso surtía efecto porque me hallaba mucho mejor, preparé un desayuno ligero, y me dispuse a escuchar cuando se levantase, al primer movimiento entré, con charola en mano, sin avisar, a su cuarto ya que la puerta se abre con empujar fuerte, la hallé en pelotas ¡¡y qué pelotas!!, ella se cubrió lo que pudo y se ruborizó

-oye, al menos podrías tocar la puerta, supón que estoy usando mi imaginación

-no, pués quién usará la imaginación seré yo, aunque…

-¿aunque qué?

-aunque ahora ya tengo más idea de como usarla

-¿podrías decirme como vas a hacerlo? en ese momento se aproximó a mi mientras bajaba las manos lentamente, yo hice lo propio y nuestros labios se fundieron en un beso cachondo, sus manos comenzaron a acariciar mi espalda por encima de la camiseta y las mías la sujetaban de la cadera

-parece que estoy en desventaja, me dijo, quítate la ropa o déjame poner la mía; mi torso quedó desnudo en un segundo mientras ella se ocupaba de mi , a sus ojos apareció mi erecto pene, lo tomó sin cuidado, me llevó a una silla y se sentó, abrió la boca, comenzó a darme placer inmediatamente, mi pene endureció lo más posible, acaricié sus tetas y la levanté;  la llevé a la cama y nos acostamos de costado haciendo un delicioso 69. Mientras metía mi lengua en su deliciosa concha mi dedo se abría paso lentamente en su culito, al llegar a la mitad se quejó un poco y me dijo

-Despacio bebé, tenemos tres días para hacerlo con calma, ayer terminé con los trámites de la maestría y hay que celebrar, además que soy nuevita por ahí

-Ahora mismo vamos a iniciar el festejo Mon, sólo quiero que sepas lo que espero de ti.

Sin decir más, nos fundimos en un beso calmo, sin prisa, durante los tres días siguientes probé cada parte de su ser, gozamos múltiples ocasiones de nuestros orgasmos y, como era de esperar, la cogí por ese culo delicioso varias veces dónde ella descubrió el placer del orgasmo anal y, dicho sea de paso, también que es multiorgásmica…

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