MUJER PARA DOS, EN PRINCIPIO II

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Debían ser cerca de las cuatro de la mañana, cuando noté un suave manoseo que comenzaba nuevamente a estimular mi clítoris y mis pechos. La habitación estaba a oscuras y solo oía una jadeante respiración en mi oreja.

Cuando me quise dar cuenta estaba a cuatro patas sobre la cama de espaldas a mi amante que se disponía de nuevo a empalarme con su imponente miembro.

Un vástago increíblemente duro, como un autentico palo, me penetró de un solo golpe por el culo, arrancándome un grito de dolor, que se convirtió en gemido de placer cuando aquel hombre empezó rítmicamente a meter y sacar de mi ano aquel grueso aparato.

De pronto noté que no estábamos solos en la habitación pues otras manos acariciaban desde abajo mis pechos, mientras un miembro tan voluminoso o más que el que hurgaba en mi culo, comenzaba a poseerme por el coño.

Aquello era inaguantable, no sabia como reaccionar, ni como moverme ni que hacer mientras mis dos hombres, o al menos eso creía yo, me estaban penetrando por delante y por detrás. El jadeo y el ritmo sincronizados sorprendentemente entre los tres, fue en aumento hasta explotar en un orgasmo difícil de explicar y que nunca mas a pesar de todo lo que he vivido sexualmente desde entonces, he vuelto a sentir.

Me quedé exhausta y rendida tras el esfuerzo por lo cual no supe quienes habían sido mi follador y mi enculador.

Me despertó miguel ya vestido, cerca de las 7 de la mañana. Miré a mi alrededor y estaba sola en el dormitorio de invitados, completamente desnuda y tapada por las sábanas y colcha de raso color carne. Aún mi coño y mi culo recordaban la fiesta del sábado noche.

Me incorporé a medias y besé a miguel que se marchaba durante dos meses dejándome en manos del placer y la lujuria. Tras despedirme seguí durmiendo un rato más.

Me despertó una voz extraña cerca de las once de la mañana, la voz de un hombre en mi dormitorio, que me invitaba a levantarme y degustar un oloroso desayuno mientras preparaba mi baño de espuma. Abrí los ojos y me quede alucinada: allí delante vestido de mayordomo estaba el portero del club nocturno donde se la había mamado a Javier y me estaba presentando una bandeja con un suculento desayuno.

Le miré sorprendida al tiempo que me sentaba en la cama: "¿cual es su nombre?", le pregunté. "Pedro señora", dijo haciéndome una reverencia,"y estoy a su servicio para lo que "desee", y remarcó la palabra,"mandar la señora".

"Gracias", solo pude contestar, mientras empezaba a degustar el desayuno.

Poco después llegó Javier que me preguntó que tal había dormido a lo cual le dije que él sabría mejor que yo como había dormido, ante lo que se sonrió. Al poco volvió pedro para decirme que el baño estaba listo, mientras me presentaba una bata en la que resguardar mi desnudez. Javier me acompañó al baño, al igual que pedro y una vez dentro javier me besó fugazmente y me dijo que nos veríamos más tarde.

Pedro se quedó conmigo y me ayudó a quitarme la bata y sumergirme en el cálido baño, mientras me observaba con una mezcla de deseo, admiración y placer. "¿Necesita algo la señora?", me preguntó.

Yo le contesté que no, y él hizo ademán de marcharse. De pronto se volvió y mirándome fijamente me dijo: "pero yo si", y ante mi sorpresa empezó a desnudarse.

Yo desde el baño miré sorprendida a mi alrededor ,pensé por un momento llamar a javier pero al mirar hacia el espejo del baño, vi escrito sobre el con pasta de dientes"…satisfacerá a cualquier macho que se encuentre en la casa…", y entendí que pedro me iba a suministrar el primer pollazo de la mañana, porque el primero del día, por delante y por detrás había sido de madrugada.

Al verle totalmente desnudo comprobé su gran muscu

latura y su fortaleza, mientras un rígido, grande y duro miembro me observaba cimbreante desde el borde de la bañera se inclino me cogió en volandas sacándome del agua, me miro como recreándose en mi mojada desnudez…" un momento ", dijo y salió del baño.

Pocos segundos después regresó con unas botas de piel altas de mi vestuario, de fino tacón y me las hizo poner, mientras me observaba detenidamente.

Una vez me las puse, se acercó a mi y suavemente me hizo volver de espaldas a él, entonces me cogió de los hombros y tras hacerme arrodillar en el suelo, ofreciéndole mis nalgas, me montó literalmente, incrustándome aquel duro aparato de un solo golpe de riñones, en mi culo, al tiempo que me llamaba, puta, zorrona, calienta pijas, y me decía que me iba a enterar en mi frágil culo de señorona de como era una autentica polla obrera.

Al instante se hizo la luz y por sus embistes su ritmo y su dureza reconocí a uno de los dos hombres que me habían follado la noche anterior.

¿Dos o tres?, era ya mi duda, mientras luces de colores y una sensación etérea invadían mi cerebro y mis músculos se relajaban sumergidos en una ola de placer.

Tras hacer que me corriera tres veces y llegar el de forma abundante dentro de mis entrañas, sintiendo yo como su cálido semen rebosaba la rajita de mi culo y caía por entre mis muslos, me cogió delicadamente y tras quitarme las botas, me transporto de nuevo al reparador baño aun caliente. "Si quiere algo más la señora, no tiene más que decirlo", me dijo mientras se vestía y salía del cuarto de baño.

Después del baño me puse una bata y me tumbe sobre la cama mientras todo lo vivido en las ultimas horas pasaba atropelladamente, por mi cerebro semiembotado. Un profundo sueño me invadió entonces.

Aquel domingo por la mañana aun me quedaba mucho que disfrutar. Me desperté ya tarde cerca de la una y bajé al jardín. En la pista de tenis, solo con el bañador, javier y pedro jugaban sudorosos. Yo me había puesto un bikini azul claro muy escueto y me acerqué hasta la pista.

"¿Lleváis mucho jugando?", les pregunté, al oírme, se volvieron como sorprendidos y me dijeron que como una hora.

Sus cuerpos brillaban por el sudor al sol, mientras sus escuetos bañadores, remarcaban dos buenos paquetes, que yo ya había catado.

"Voy a darme un baño", les dije, y mientras ellos seguían jugando me volví hacia la piscina. Al llegar a esta me quité la parte de arriba del bikini y me zambullí en el agua fresca hice algunos largos y después salí tumbándome al sol.

Apenas pasados unos minutos, noté unas manos que acariciaban mis desnudos pechos. Entre abrí los ojos y vi a javier junto a mi, antes de que me pusiera otra vez en marcha, pues dada su expresión no dudé por un momento de su intención de darme caña de nuevo, le pregunté que hacia pedro en la casa, y me contestó que anoche cuando estuvimos en el club, mi marido miguel hizo amistad con él y que le propuso que fuera mi mayordomo, "Para todo" según palabras textuales de javier, durante los dos meses a lo que pedro aceptó super encantado, "y como no!!.., apostilló javier. Yo le dije a javier que como le iba a pagar, a lo que él sonrió y me dijo; "en carne muñeca, en carne…"

Y mientras decía esto se inclinó sobre mi desnudo y yacente cuerpo… Así que mi marido añadía a última hora una polla más a la fiesta. Pero de momento era la de javier la que se abría paso a través de mi húmedo coño, tumbado sobre mi en la toalla.

La verdad es que pedro como cocinero valía un rato, y desde que le vi jugar al tenis no volví a verle en toda la mañana justo hasta la hora de comer.

Su aparición en la piscina para anunciar que la comida estaba servida en la terraza del jardín fue divertida, pues se había puesto un tanga, que apenas le cubría su imponente armamento, con una pechera blanca la que llevaba en el club y una pajarita, y por supuesto su sombrero de copa que también usaba en el club.

Durante la comida se portó de forma distante, de mayordomo a señora, lo cual me divirtió bastante. Cuando terminamos de comer yo les dije que estaba muy cansada, lo cual era cierto y que me pensaba echar la siesta así que ell

os hicieran lo que quisieran a lo que contestaron que jugarían a las cartas un rato.

Les dije que me llamaran sobre las siete y me fui al dormitorio, al mío por supuesto.¡por fin toda la cama de matrimonio para mi solita!.

Dormí como una autentica marmota e incluso en sueños me pareció que ellos venían y me follaban. Debían ser cerca de las siete de la tarde, cuando sentí ruidos en la habitación pero era tal el sueño que tenía que no pude ni levantar los párpados.

Poco después noté como unas cosquillas en mi coño, pero eran tan placenteras que no me moleste en comprobar que ocurría, pasados unos minutos empecé a notar que algo trataba de penetrarme, entreabrí los ojos y allí estaba pedro de rodillas sobre mis piernas tratando de joderme, me dejé hacer y entre sueño y vigilia, me largó una buena andanada que disfruté como una loca.

Me quedé dormida otra vez hasta que por fin llegó javier a despertarme, me dijo que era muy tarde cerca de las ocho y que teníamos que volver a Madrid.

Me levanté y medio dormida me metí en la ducha, empecé a enjabonarme y de pronto cuando iba a hacerlo con mi coño, casi me da un pasmo…¡ mi querida rajita estaba totalmente rasurada!, lancé un grito y al segundo llegaron los dos muertos de risa, pues sin duda estaban esperando este momento. Me enfadé mucho al principio pero tras darme un par de achuchones decidí perdonarlos por lo cual me dijeron que como premio por habérmelo tomado tan bien, me invitaban a cenar.

Mientras preparaba las cosas que debía llevarme a Madrid, apareció javier en la puerta del dormitorio impecablemente vestido con un pantalón blanco y un polo verde.

"Hemos pensado, me dijo, que si quieres nos quedamos aquí los dos meses".

La verdad es que me apetecía un montón pues volver a la casa de Madrid, al piso con dos hombres, aún no sabia lo del tercero y la dama no era muy agradable por los vecinos no por el que dirán que me importa un comino, sino por los rumores y las historias raras que se monta la gente que no tiene nada que hacer.

"Estupendo",contesté.

Javier me dijo entonces que a trabajar por las mañanas me llevaría pedro y luego iría a buscarme al mediodía y el se iría por la mañana en su coche y volvería al mediodía.

Al final por cierto, me confesaba que lo de no poder quedarse los fines de semana era preventivo por si no salía bien el tema así que decidía trasladarse.

Fuimos a cenar a Madrid a un restaurante, y javier aprovecho para recoger sus cosas y su coche. Pedro, como vivía en el pueblo cerca del chalet, había trasladado sus cosas por la tarde a la finca. Aquella noche los dos me respetaron para que pudiera estar lozana al día siguiente y la verdad que salvo los picores del rapado dormí perfectamente.

Autor: Aligator

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Escrito por Marqueze

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